Ajedrez con Maestros

Ajedrez y AstrologíaAjedrez y culturaBiografías

Estrellas del ajedrez. Semblanza y análisis desde la perspectiva de la Astrología: Mijaíl Botvínnik

Mikhail-Botvinnik en los años 60

Por Silvia Méndez y Sergio Negri

“Yo, / para afinar la puntería, / juego al billar. / Él, / al ajedrez, / más útil a los jefes. / Del tablero / pasaba / al enemigo real, / transformando / en hombres / los peones de ayer.” (Vladimir Ilitch Lenin, poema de Vladimir Vladimirovich Mayakovsky, 1924).

Semblanza de Botvínnik, por Sergio Negri[1]

Sergio Ernesto Negri
Artículo del MF. e Historiador Sergio Ernesto Negri

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

Mikhail Botvinnik
Mikhail Botvinnik

Mijaíl Botvínnik fue el primer campeón mundial de la posguerra y principal exponente de la escuela nacional más exitosa desde entonces, la soviética, esa que será sólo conmovida por la pérdida del título de otro de sus referentes  a manos del norteamericano Bobby Fischer (1943-2008) en 1972 pero que, tras la deserción de este de la escena internacional, volverá a ocupar su sitial de honor hasta su desaparición como entidad nacional, hacia la década del 90, con éxitos permanentes en la arena olímpica, con la única excepción de lo acontecido sorpresivamente en Buenos Aires en 1978 cuando la URSS es anticipada por Hungría.

Botvínnik, a veces exageradamente, se lo ha considerado padre de la escuela rusa pero, al decirse esto, se olvida de la tradición que venía desde el siglo XIX, con referentes tan notables como Aleksandr Petrov (1794-1867) y Mijaíl Chigorin (1850-1908) y, especialmente, un Alexandre Alekhine (1892-1946), quien será el primer campeón mundial ruso (aunque obtuvo la ciudadanía francesa en el mismo año en que obtuvo el título), al que se lo negará en su patria, hasta una muy posterior reivindicación.

[1] Para una lectura más amplia sobre aspectos de la personalidad de Botvínnik se puede consultar: Half a Century of chess, porBotvínnik,Cadogan Chess, Londres, 1996 (en https://archive.org/details/Half_a_Century_of_Chess/page/n3/mode/2up); My great predecessors, Part. III,  de Gáry Kaspárov, Everyman Chess, Londres, 2004, y Mikhail Botvinnik: The Life and Games of a World Chess Champion, de Andrew Soltis, McFarland & Co., Jefferson, North Carolina, 2014.

Es que en 1917 la Revolución Rusa, esa que vino a imponer un nuevo orden, tomó a Alekhine como estandarte de una tradición zarista y, como el comunismo pretendía hallar su propia marca haciendo tabula rasa con el pasado, el ajedrez se empleará como uno de los instrumentos en la lucha por la preeminencia mundial en la Guerra Fría. En eso Botvínnik, como principal referente de la que debía ser considerada una nueva escuela (borrando la historia), habrá de cumplir un importante rol, como paradigma de un sistema que pugnaba por presentarse como el más exitoso modelo universal. No habría que olvidarse que el ajedrez en la URSS era un programa que dependía del Departamento de Propaganda y Agitación.

En ese marco Botvínnik, seguramente muy a su pesar, de hecho fue protector de algunos colegas entrados en desgracia, en particular del estonio Paul Keres (1916-1975), o por elementales razones en las que se mezcla la capacidad de adaptación y la necesidad de progreso,se vio de alguna manera involucrado  en polémicas históricas que lo ubicaron como demasiado ligado a Iósif Stalin (1878-1953),un déspota que, en ajedrez, a través de sus personeros, quiso influir para que un soviético de su predilección fuera campeón mundial, lo que con todo derecho, dada la potencia de los jugadores locales y el apoyo recibido, lograría.

Es conocido que, a pesar de ello, del todo dramáticamente, algunos ajedrecistas locales fueron perseguidos, confinados a Siberia, objeto de purgas y hasta asesinados: había sido ese, por ejemplo, el caso del hermano del excampeón del mundo Alekhine y de uno de los mentores del propio Botvínnik, el Tte. Gral. Alekséi Kuznetsov (1905-1950). A nivel deportivo siempre se temió, y por momentos denunció, que algunos jugadores soviéticos pudieran haber sido o haberse sentido presiones para favorecer los éxitos de aquellos a los que en cada caso el sistema prefería.

Lo dicho antes es para colocar las cosas en contexto. Botvínnik fue probablemente el campeón mundial de ajedrez en el que más estuvo involucrada la cuestión política. Y todo ello no hace para nada mella al reconocimiento que se merece un gran jugador que, por méritos propios, llegó a lo más alto tras la culminación de la guerra, un lugar que se perfilaba podía ocupar ya desde su aparición en la escena internacional en 1936.

Para más, ese puesto de honor Botvínnik lo habrá de mantener a pesar de perder varios matches por el título y de igualar otros evidenciando que lo suyo, en todo caso, no era un predominio absoluto sino, más bien, la vigencia persistente en la cúspide y la posibilidad de recuperación, en estos casos aprendiendo del estilo de sus mejores rivales que lo desafiaron en cada momento. Para ello fue particularmente funcional una mente analítica, esa que también lo hizo vincularse con el mundo de la ciencia y de los desarrollos computacionales.

Botvínnik nació bajo el nombre de Mikhail Moiseyevich Botvinnik (en ruso Михаи́л Моисе́евич Ботви́нник) el 17 de agosto de 1911 en una ciudad del Gran Ducado de Finlandia llamada Kuókkala, por entonces parte del Imperio Ruso, a la que se llama actualmente Repino (en Rusia), siendo una pequeña localidad costera muy próxima a la capital imperial.

Mihail Botvinnik
Mihail Botvinnik

Su familia era judía, siendo su padre técnico dental y su madre odontóloga. Esas profesiones les permitieron a sus integrantes, incluido Mijaíl y su hermano tres años mayor de nombre Izaak (le decían Issy), vivir fuera de la Zona de Asentamiento en la que estaban recluidas mayoritariamente las personas de esa fe, por lo que San Petersburgo, una de las ciudades más pujantes y centro ajedrecístico sin par desde el siglo XIX, será su lugar de residencia.

Ante la enfermedad de la madre en 1920, su padre los dejó, para rehacer su vida con otro matrimonio, pero mantendría el contacto con el entorno primero, el que quedó económicamente empobrecido, aunque con una pequeña herencia en oro que Botvínnik, en 1941, donará a la causa nacional frente a la invasión nazi.

Con apenas 9 años, el niño Mijaíl hará sus primeras lecturas y ya se entusiasmará con el comunismo; tiempo después será uno de los primeros ajedrecistas en ser admitido al partido. Nunca se habrá de plantear autocrítica alguna a pesar de haber vivido, mucho después, poco antes de su muerte, la era de la glasnot. También prontamente el joven abandonaría toda religiosidad para declararse ateo, conforme exigía el modelo dominante, a pesar de una herencia que estaba ya en su segundo nombre que remitía a Moisés.

Con el curso del tiempo, se habrá de casar con Gayane (Ganna) Davidovna, la hija de uno de sus profesores, que era estudiante de ballet, con quien tendrá una única hija, Olya (Olga), que nacerá en 1942. Años después su esposa enfermará mentalmente viéndose a su marido que rechaza internarla, por temor a un suicidio, la cuidará esmeradamente en el hogar logrando que se recupere.

El ajedrez llega a su vida exactamente en el mes de septiembre de 1923, siendo un amigo de su hermano, de nombre Leonid (Lenya) Baskin a quien hay que agradecerle por haberlo introducido en su magia. Se deslumbró de inmediato al reconocerle una cualidad única: le exigía pensar. Y comenzará a practicarlo de inmediato en torneos escolares, ganando el 157mo., campeonato escolar en 1924, el segundo en el que participó.

De ahí al club Petrograd Chess Assembly, donde es admitido a pesar de no tener la edad mínima para ello y la resistencia de su padre, aunque con la complicidad secreta de la madre, siendo el progreso continuo e imparable, comenzando por su ascenso a la primera categoría en 1925.

El 20 de noviembre de 1925 fue una fecha muy estimulante ya que el joven de 14 años pudo jugar simultáneas contra José Raúl Capablanca (1888-1942) en San Petersburgo, cuando aún no era maestro sino jugador fuerte de primera categoría. ¡Y le ganó al campeón mundial! Toda una premonición de su futuro progreso en el mundo escaqueado.

Ya en 1926 es subcampeón (en la preliminar había hecho 11,5 en 12) del torneo de Leningrado, detrás de Aleksandr Ilín-Zhenevski (1894-1941) quien, años después, jugará un papel para posibilitar que Botvínnik enfrente a Flohr (y habría sido víctima de una de las tantas purgas del régimen estalinista).Ese año viajará por primera vez al extranjero ya que, en Estocolmo, juega ante Gösta Stolz (1904-1963) en un match entre esa ciudad y la de Leningrado.

En 1927 se gradúa un año antes de la fecha permitida para poder acceder al Politécnico y, siguiendo el modelo de Paul Morphy (1837-1884) y su gira europea en un tiempo en el que no podía por su edad trabajar de abogado, en este caso usará ese año sabático para concentrarse en sus estudios en ajedrez logrando, por vez primera, llegar a la final del campeonato soviético, en su quinta edición, el que se disputará del 26 de septiembre al 25 de octubre de 1927, ganado por Fedor Bohartichuk (1892-1984) y Peter Romanovsky (1892-1964), igualando Botvínnik, con sólo 16 años (el de menor edad en llegar a esa instancia hasta entonces), la quinta posición entre 21 participantes. ¡Un progreso meteórico para quien obtiene de ese modo el preciado título de Maestro Nacional! Este torneo fue en cierto momento borrado del historial ya que Bohartichuk emigró, terminará siendo representante de Canadá, tras un paso previo por Alemania, por lo que se lo considerará “no persona” (!!).

En 1928 es admitido por el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Leningrado y, tiempo después, no sin esfuerzo, llegará al Departamento de Electromecánica de la Politécnica, tal era su deseo, lo que logró gracias a su reputación en el ajedrez. En el verano de 1931 se gradúa de ingeniero electrónico, que será su otra gran pasión además del ajedrez. Con el tiempo se habrá de destacar por su trabajo en las centrales eléctricas en los Montes Urales durante la Segunda Guerra Mundial, habiéndose de doctorar en esa disciplina en 1951. En 1956, se unirá al Instituto de Investigación de Energía Eléctrica como investigador científico principal.

Pero lo importante en ese tiempo pasaba por otro lado. Su primer maestro en el juego fue Abram Model (1896-1976), en Leningrado. Pero rápidamente el alumno superará al maestro: es que Botvínnik en 1930 logra, con 6½ en 8 el torneo de esa ciudad superando a Romanovsky quien venía de ser el campeón de la URSS.

La fruta madura, y del 10 de octubre al 11 de noviembre de 1931 Botvínnik es campeón soviético en su séptima edición, con dos puntos de ventaja, repitiendo en la siguiente, con una luz de una unidad, que se disputará del 16 de agosto al 9 de septiembre de 1933, en Moscú y Leningrado, respectivamente.

La primera vez que Botvínnik tuvo un desafío de tono internacional fue entre el 28 de noviembre y el 19 de diciembre de 1933 cuando disputa un match, en las ciudades de Moscú y en la de Leningrado, con el poderoso jugador checo Salomon Flohr (1908-1983). Este, a la postre, siendo judío, al deber huir del avance nazi, se radicará muchos años después en la URSS adoptando la ciudadanía soviética. Pero por el momento era el primer rival extranjero de la figura local, con quien quedó igualado en el encuentro en seis, tras dos triunfos para cada uno y ocho tablas, dando cuenta de que Botvínnik era una figura con proyección mundial aunque, ya se dijo entonces, fue ayudado externamente de algún modo para lograr ese buen resultado con un rival al que se entendía superior.

Stalin tenía un lema referido a Occidente: “alcanzarlo y superarlo”, el que aplicaba a todos los ámbitos, incluso, habría que decir particularmente, en el terreno del ajedrez. Este juego, que primero fue visto como la expresión de la burguesía, se transformó rápidamente en un estandarte del régimen, el que tendió a su popularización y apoyó a sus principales referentes. Pero se decidió que no se habría de participar en el exterior hasta tanto se pudiera derrotar al rival ubicado al oeste. Botvínnik, en ese contexto, fue el primero en ser admitido para salir al exterior.

Esa fue la principal razón por la que la URSS sólo debutará en Olimpíadas en la década del 50; de hecho, para los Juegos de Folkestone, Inglaterra, de 1933, si bien había un equipo designado se decidió no ser de la partida. En el caso de los torneos internacionales individuales el férreo régimen comunista, en principio, no autorizaba a nadie a salir del país, optando por prepararse internamente reforzando los valores locales.

En ese contexto, el 17 de agosto y el 1° de septiembre de 1934, en Leningrado[2] se hace un torneo con la presencia del futuro campeón mundial Max Euwe (1901-1981), junto a once figuras locales, viéndose a Botvínnik vencer y al holandés aparecer en un oscuro sexto lugar y quedar muy impresionado por el vencedor de la prueba. Allí comenzó a visualizar las características de lo que luego se definiría como escuela soviética, a la que Euwe distinguió por: a) saber aprovechar la iniciativa; b) un espíritu de lucha que los hace rechazar las denominadas “tablas de grandes maestros”; c) defender de modo tal de generar un contraataque; d) preparación en aperturas muy extensa, y e) la ausencia de juicios superficiales para evaluar la posición no reduciéndolo a criterios materiales (y de ahí la difusión del concepto de “sacrificio de calidad ruso”).

Botvínnik pasó a ser ehl principal referente soviético y el primero en ser habilitado a ir al exterior, lo que sucederá por vez primer en el clásico torneo de Hastings, Inglaterra (con lo que se perdió de participar del noveno campeonato soviético que se jugó en simultáneo), disputado entre el 27 de diciembre de 1934 y el 5 de enero de 1935, donde empatará el quinto lugar con el húngaro devenido en soviético Andor Lilienthal (1911-2010), entre 10 jugadores, oportunidad en la que alcanzan el primer lugar en forma compartida Flohr, Euwe y el local George Thomas (1881-1972), llegando cuarto Capablanca. Fue un fiasco para este, y también para el soviético, que esperaba más de su debut fuera del país. Pero tendrá la revancha del 15 de febrero al 15 de marzo de 1935 en el gran (en número, fueron 20 los participantes, y en calidad) torneo de Moscú, cuando compartirá el liderazgo con Flohr, anticipándose a los excampeones mundiales Emanuel Lasker (1868-1941), quien a sus 66 años quedará en condición de invicto, y Capablanca, entre muchos otros. Botvínnik, quien por


[2] Así se llamaba, desde 1924, la por siempre hermosa ciudad de San Petersburgo, la que alguna vez también recibió las denominaciones de Stalingrado y Petrogrado.

esta actuación habrá de recibir un auto de regalo, comentará en sus memorias que, antes de la última rueda Nikolái Krylenko (1885-1938), influyente dirigente de ajedrez que a su vez, como fiscal y Ministro de Justicia, fue clave en los juicios de Stalin contra los opositores del régimen (muchos de los cuales serán condenados a muerte, como le sucedería a él mismo cuando caiga en desgracia),se acercó a su cuarto de hotel para insinuarle que Ilya Rabinovich (1891-1942), podía perder en esa instancia, para facilitar su triunfo, lo que fue rechazado: de hecho se acordaron tablas rápidamente.[3]

Algo estaba claro: la injerencia del sistema era visible y creciente, se manifestaría de formas explícitas o implícitas, y siempre se iba a tratar de favorecer a Botvínnik, aún con su ausencia de consentimiento y de conocimiento.

Como herencia de este torneo se dará la emblemática publicación de la revista 64, que aparecerá el 5 de julio de 1935, y la instalación definitiva en Moscú de Flohr y Lilienthal (que se casarán con mujeres locales) y, transitoriamente, de Lasker. La acción de propaganda, y el fortalecimiento del ajedrez en la URSS, con cabeza en Botvínnik, se iba cimentando sólidamente…

Se hace un nuevo gran torneo en Moscú, a doble vuelta, del 14 de mayo al 8 de junio de 1936. Vladimir Alatortsev (1909-1987) fue excluido por pedido de Botvínnik (a pesar de que ofreció dejarse ganar, una equívoca situación que pareciera estar muy presente en esos contextos) y Bohartichuk quien, en ese tiempo, solía jugarle de igual a igual a aquel, tampoco será invitado como parte de los representantes soviéticos. Pero a pesar de todo ello será un invicto Capablanca quien se imponga, quedando Botvínnik (pierde un cotejo ante el cubano, lo que marcara la diferencia) segundo a un punto, ambos con margen de diferencia respecto de Flohr, Lilienthal, Viacheslav Ragozin (1908-1962), un rezagado Lasker y otros intervinientes.


[3] Este episodio es relatado por Andrew Soltis en su libro Soviet Chess 1917-1991, McFarland and Co., Jefferson, Carolina del Norte, 2014.

A Botvínnik se le permite ir de nuevo al exterior, con su primer gran suceso en Nottingham, Inglaterra, del 10 al 28 de agosto de 1936,  para alegría de Stalin y del Politburó. A posteriori el propio Botvínnik le envía al líder del país (¿lo habrá redactado él mismo o fue Krylenko?) un telegrama de tono muy efusivo dando cuenta de su triunfo, el que comenzaba diciendo: “Querido maestro y jefe” y agregaba el concepto de que “porque mi ardiente deseo de defender el ajedrez soviético me hizo poner en el juego toda mi fuerza, conocimientos y energía”.[4]

Le tenían tanta confianza política que le permitieron concurrir con su esposa Gayanne Ananov, a pesar de los peligros que se corría con el incentivo de que se exiliara un matrimonio completo. Pero a Botvínnik no se le iba a ocurrir nada por el estilo. Ese triunfo salió en la portada del periódico Pravda, el que pudo dar cuenta que su hijo pródigo había logrado imponer “el primer triunfo de la URSS en una competencia cultural internacional”. En rigor el soviético, que terminó imbatido, compartió el primer lugar con Capablanca, quedando a media unidad Euwe, Reuben Fine (1914-1993), Samuel Reshevsky (1911-1992) y, más atrás, Alekhine, Flohr y Lasker (sólo Keres faltó de las figuras de la época). Que Botvínnik superara especialmente al considerado enemigo del régimen, Alekhine, le dio un valor adicional a una actuación que fue del todo rutilante en una de las competencias más importantes de la historia.


[4] Fuente: Los cuerpos del poder: Deporte, política y cultura, de Orfeo Suárez, Córner, Roca Libros, Barcelona, 2015.

Imagen de los participantes del torneo de Nottingham, 1936, en
Imagen de los participantes del torneo de Nottingham, 1936, en
https://www.chesshistory.com/winter/extra/pics/nottingham3.jpg

Grigori Levenfish (1889-1961) ganó, en ausencia de Botvínnik, los torneos soviéticos de 1934 y 1937 (el primero junto a Romanovsky); por ello, dado que en los Países Bajos se disputaría en 1938 un gran torneo, y se había invitado a una figura de la URSS, se organiza un match entre ambos confiando las autoridades, seguramente, que el joven Botvínnik se iba a imponer habida cuenta de que, al menos así se lo suponía, si empataban el representante debería ser el campeón oficial que era su rival. Pero el encuentro no sale cómo esperaban las autoridades del país. Se prevé que el vencedor sería el que logre 6 triunfos y que se interrumpiría el match si se llegaba a una igualdad en 5, que fue lo que efectivamente sucedió, en una contienda cambiante en el que en cierto momento el joven vencía al veterano por 4 juegos ganados a 2 y Levenfish sólo empató al ganar el último encuentro. ¿Cuál fue la conclusión de todo esto? Las autoridades designan a Botvínnik para el torneo internacional del año próximo.

En 1938, del 2 al 27 de noviembre, se realiza en los Países Bajos el torneo AVRO, el más importante de la década del 30 considerado un virtual mecanismo de selección para hallar al retador de Alekhine, el campeón mundial. El primer lugar quedará compartido por Keres (invicto) y Reuben Fine, siendo Botvínnik tercero, adelantándose al resto de los concursantes, nada menos que Euwe, Reshevsky, el propio Alekhine, Capablanca y Flohr. Este octogonal, en su diseño, servirá de modelo para un pentagonal que, tras la culminación de la guerra, le dará a Botvínnik la posibilidad de convertirse en el próximo campeón del mundo. Ese torneo fue importantísimo ya que es el paso de una generación conformada por los más viejos Alekhine y Capablanca,a otra de más jóvenes, la de Botvínnik, Keres, Reshevsky, Fine, con un Euwe y Flohr como bisagras.

Regresa al campeonato soviético en su 11ma. edición, que se hace en Leningrado entre el 16 de abril al 15 de mayo de 1939, quedando invicto al obtener el título delante de Aleksandr Kótov (1913-1981)y el malogrado Sergey Belavenets (1910-1942), quien morirá muy joven en una acción de guerra, tres referentes de la nueva generación, esa que tanto había ansiado Krylenko que apareciera.

Ese palmarés lo repetirá en el denominado Campeonato Absoluto Soviético disputado del 23 de marzo al 29 de abril de 1941 en las ciudades de Moscú y Leningrado, en el que seis jugadores se enfrentaron entre sí a cuatro partidas, prevaleciendo Botvínnik claramente delante del estonio Keres, Vasili Smyslov (1921-2010), Isaak Boleslavsky (1919-1977), Lilienthal e Ígor Bondarevsky (1913-1979). Se lo hizo para determinar quién habría de desafiar a Alekhine por el título mundial, el que se concreta justo en el momento en el que este halla la muerte, en extrañas circunstancias, en su residencia de Estoril en 1946.

Esos jugadores habían sido parte del campeonato soviético de 1940, ganado por Lilienthal (imbatido) y Bondarevsky, seguidos de Smyslov, Keres y, en la siguiente posición, quedan en línea Boleslavsky y Botvínnik en decepcionante ubicación (con cuatro derrotas a lo largo del torneo). En 1941 se crearía otra instancia para que pueda revertir ese magro resultado, el que el jugador había atribuido a los ruidos insoportables y al humo del tabaco de los espectadores en una sala de juego no debidamente insonorizada. Lo cierto es que Botvínnik ya iba mostrando las garras en cuanto a su cualidad para imponerse en situaciones de revancha.

Ya sin excusas, Botvínnik ganará otros campeonatos soviéticos: del 21 de mayo al 17 de junio de 1944 en Moscú,  delante de Smyslov, Boleslavsky y Flohr; del 1° de junio al 1° de julio de 1945 de nuevo en Moscú, finalizando invicto y tres puntos de ventaja respecto de Boleslavsky, con un David Bronstein (1924-2006) que es tercero; y del 29 de noviembre al 29 de diciembre de 1952, demostrando que bien hubiera podido encabezar el equipo olímpico ese año (todos sus integrantes jugaron esa vez y quedaron debajo del excluido campeón del mundo), igualado con Mark Taimánov (1926-2016), a quien venció en el desempate 31/2 a 21/2, delante de Yefim Géler (1925-1998), Boleslavsky, Alexander Tolush (1910-1969) y el eternamente vigente, por ese momento muy joven, Víktor Korchnói (1931-2016). Ese será su último triunfo.

En otros casos defeccionaría: en 1951, cuando ganó Keres, delante de Tigrán Petrosián (1929-1984) y Géler, Botvínnik quedó quinto. Y en 1955, victoria en el desempate de Géler prevaleciendo de Smyslov, en su despedida de esta clase de competencias, Botvínnik empata el tercer lugar con el sorprendente Georgy Illivitsky (1921-1989) y dos futuros campeones del mundo: el mentado Petrosián y Borís Spaski (nacido en 1937), a sólo medio punto de los vencedores en una definición apretadísima.

Volviendo a la cronología, en 1943 gana invicto un torneo a doble vuelta entre los meses de abril y mayo en Sverdlovsk, delante de Vladímir Makogónov (1904-1993) y Smyslov; y el campeonato de la ciudad de Moscú a fin de ese año y comienzo del siguiente, delante nuevamente de este último.

Con la culminación de la guerra, la primera prueba importante internacional se registra en la ciudad de Groninga, en los Países Bajos, en los meses de agosto y septiembre de 1946, imponiéndose Botvínnik por media unidad respecto del excampeón mundial Euwe, siendo tercero Smyslov y cuarto, junto al húngaro László Szabó (1917-1998), el argentino Miguel Najdorf (1910-1997)quien logra superar al campeón del torneo en el encuentro individual.

Imagen de los participantes del torneo de Groninga, en 1946, en
Imagen de los participantes del torneo de Groninga, en 1946, en: https://www.chesshistory.com/winter/winter64.html

De vuelta en casa, en el II Memorial Mijaíl Chigorin disputado en Moscú del 25 de noviembre al 23 de diciembre de 1947, logra otro triunfo, por la mínima diferencia, esta vez delante de Ragozin y, más atrás, Smyslov y Boleslavsky.

Y llegaría la ansiada corona, a las arcas de Botvínnik y de la causa comunista, lo que acontecerá cuando se imponga en el pentagonal disputado en Moscú entre el 2 de marzo y el 17 de mayo de 1948. Se ha hablado bastante de que la conformación de sus participantes resultó algo amañada, y de que el propio Botvínnik ejerció sus influencias para determinar la nómina de participantes definitiva, lo que en principio se contradice con que la prueba fue organizada por la FIDE (en la que no obstante pesaba mucho la opinión de la delegación soviética, por decir lo menos).

La base de invitación era la competencia de AVRO 1938, más los ganadores de Groninga y de Praga (en reemplazo de los fallecidos Alekhine y Capablanca), torneos disputados en 1946 (en este caso triunfo de Najdorf, en el otro Botvínnik que estaba clasificado en sí mismo).

Fine, temiendo una colusión soviética, no habrá de participar, aunque aduciendo cuestiones personales; Flohr será reemplazado por el más fuerte para la época, y del todo ruso, Smyslov (por razones al menos poco vidriosas, aunque estaba claro que los soviéticos preferían a uno de los suyos que a otro jugador que sólo era nacionalizado); Najdorf, quien venía de ganarle a Botvínnik en Groninga,será desinvitado. Con lo que el octogonal se transformó en un pentagonal con tres soviéticos, por lo que las posibilidades de que el título fuera a sus vitrinas, tenía grandes probabilidades de concretarse.

En cuanto a su desarrollo, mucho se ha dicho sobre un Keres jugando presionado por las autoridades políticas de un país que todavía lo veía al estonio con recelo, en aras de que no fuera un obstáculo para que el preferido Botvínnik se alzase con el triunfo, lo que en rigor de verdad luego nunca fue denunciado por el propio jugador quien, no obstante, sabía lo que significaba el ajedrez en términos de lectura geopolítica.

Con ayudas, o sin ellas, y en cualquier caso sin necesidad de tenerlas por la calidad de su juego, Botvínnik vencerá en La Haya y Moscú, entre el 2 de marzo y el 17 de mayo de 1948, en un torneo en que cada jugador disputó cinco partidas con los respectivos contrincantes, con un margen convincente de tres puntos de ventaja sobre Smyslov, quedando a medio punto de este Keres y Reshevsky y último, muy rezagado, Euwe.

Los soviéticos tendrán su primer campeón de la historia, y el que tanto habían soñado que lo fuera; los rusos, el segundo, tras un Alekhine que sólo ocho años más tarde será objeto en la URSS de un inicio de reivindicación, y el mundo el sexto, desde que se iniciara el ciclo reconocido de quiénes deben ser considerados como la mejor expresión ajedrecística de cada momento. Estaba claro, por lo demás, que comenzaba formalmente el claro dominio de la escuela soviética en el mundo del milenario juego.

Desde este momento, fue la FIDE la que impone las condiciones para la determinación de los desafiantes del titular del mundo, contrariando una tradición de la preguerra en la que los propios campeones eran quienes tallaban para elegir a sus rivales, lo que generó inequidades, como la de que el gran Akiba Rubinstein (1880-1961) no tuviera oportunidad de acceder al cetro, que Capablanca no tuviera la merecida revancha contra Alekhine, que los campeones pudieran seleccionar a contendientes objetivamente inferiores a otros, o que se dejara transcurrir el tiempo, con motivos o sin ellos, más o menos prolongados, sin exponerse la corona.

Botvínnik, por lo pronto, tras obtener el título mundial, inesperadamente abandona el ajedrez por tres años para poder culminar sus estudios de doctorado en Ingeniería Electrónica, dando evidencia de que no quería concentrarse en una sola actividad, ya que nunca descuidará su profesión, siendo ese el último caso registrado entre los excampeones mundiales (antes habían seguido esa senda Lasker y Euwe).

En 1952, cuando la URSS debuta en Olimpíadas, Keres lo reemplaza como primer tablero por el bajo estado del campeón, que venía sin embargo de mantener el título ante Bronstein en 1951 en ajustada definición y de jugar el campeonato soviético de noviembre a diciembre de 1951 en Moscú, ganado por el estonio delante de Petrosián, Géler y Smyslov, donde terminó quinto. Por otra parte había sido tercero, igualado con Smyslov y el sueco Gideon Ståhlberg (1908-1967), en el Memorial Maróczy disputado en Budapest de marzo a abril de 1952, cuando ganó Keres delante de Géler.

Por esas Olimpíadas en las que en el mes de agosto se iba a dar el debut de la delegación soviética hubo conciliábulos de los jugadores con los integrantes del Politburó, quienes demandaban que no sólo había que ganar en la vecina Helsinki sino que eso debía acontecer en todos los tableros. Se temía que Botvínnik, por su baja forma, pudiera perder con los mejores referentes de los otros equipos: Reshevsky, Najdorf o Svetozar Gligorić (1923-2012).

Para evitar esa probable defección en la capital finesa, se decide que lo reemplace Keres como estandarte de la delegación (y que se incorpore a Géler en el conjunto) quien, no obstante, cumplirá un oscuro papel, ya que será el décimo en su tablero, siendo el mejor de todos el argentino.

No fue ese un buen año para el campeón mundial: el 14 de junio de 1952 fallece su madre, con quien vivía, de una hemorragia cerebral (su padre había muerto en 1931).

En Olimpiadas Botvínnik aparecerá en la siguiente oportunidad, en Ámsterdam de 1954, cuando lidera el elenco del campeón que será escoltado por Argentina, ganando la medalla de oro en el primer tablero, lo que fue visto como una revancha personal de lo sucedido en Helsinki (evidenciando que siempre sabría esperar cuál era el mejor de sus momentos), en calidad de invicto.

Volverá a esa lid en todas las competencias posteriores, hasta la de 1964, descendiendo al segundo lugar en Leipzig´60, detrás del entonces campeón mundial Mijaíl Tal (1936-1992) y en Tel Aviv´64 (encabezó la delegación el nuevo titular del mundo, Petrosián). De Varna en 1962 se recuerda unas angustiosas tablas que obtuvo ante la joven estrella norteamericana: Bobby Fischer (1943-2008).

Además de participar de la medalla de oro del conjunto en las seis ocasiones Botvínnik obtendrá, a nivel individual, otra dorada, como la de su inicio en esta clase de pruebas, en Leipzig; una de plata, en Moscú´56, cuando se ubicará detrás del danés Bent Larsen (1935-2010); sendos bronces en Múnich´58 (pierde el invicto olímpico ante un jugador austriaco) y en su despedida de Tel Aviv; para completar el cuadro siendo apenas el sexto mejor en su tablero en La Habana´62. En todo este trayecto olímpico ganó 39 partidas, empató 31 y tuvo 3 caídas, completando un muy buen rendimiento global del 74.7%.

Regresemos a qué sucedió con Botvínnik como campeón del mundo, tras ese oscuro espacio posterior a que obtuviera el título. A pesar de todo, mantendrá el sitial principal en un tiempo que durará quince años, con un par de interrupciones, viéndose obligado en los próximos años a jugar matches, como campeón o desafiante, en siete ocasiones.

Es que la FIDE estableció mecanismos para determinar los rivales (con Torneos Interzonales y de Candidatos) y, en caso de que el campeón perdiera, se le debía dar una revancha, lo que le sucedió a Botvínnik en dos oportunidades, las que debidamente aprovecharía alguien que, como sabemos, tenía una gran especialidad: la de las revanchas. También en sendas ocasiones conservó el cetro al igualar las respectivas contiendas, aportando un dato que no debe dejar de señalarse: pese a su largo periodo en el trono, siempre tuvo rivales de fuste, que por momentos lo superaron, por lo que su predominio en la escena ajedrecística distó bastante de ser indiscutido.

La secuencia fue la siguiente: 

  1. En 1951, entre el 15 de marzo y el 11 de mayo empata dramáticamente, en su regreso al tablero después de su prolongado retiro,  su match a 24 partidas contra el ucraniano Bronstein en Moscú, igualando el último juego y venciendo en el penúltimo (uno en el que el desafiador podía haber igualado tras el error cometido por Botvínnik al elegir una jugada no ganadora a la hora de dejar la sellada secreta antes de su reanudación), por lo que conserva el título. También aquí hubo especulaciones en el sentido de que el retador jugó bajo cierta presión ya que su padre estaba siendo perseguido por la justicia de su país.
Sala en donde se jugó el match por el campeonato mundial 1951

Imagen del lugar donde se jugó el match de 1951, en:
https://www.chessgames.com/history/1007300.jpg

2.- En el mes de marzo de 1954, siempre en Moscú, se repite el resultado, en este caso ante Smyslov, en un match sin tregua. Comienza Botvínnik con tres triunfos en cuatro, para luego pasar al frente el retador. No obstante, el campeón se recupera y Smyslov vuelve a equiparar en el penúltimo juego, siendo destacable que 14 de las 24 partidas tuvieron un resultado positivo (7 para cada uno). De todos modos en este caso el empate logrado por el campeón, con lo cual retenía el título, no tuvo la dosis de dramatismo que había tenido su tenida previa con Bronstein.

3.- Smyslov se convertirá en 1957, del 5 de marzo al 27 de abril, en campeón del mundo al derrotar claramente a Botvínnik, siempre en Moscú, por 12,5 a 9,5, sin necesidad de jugarse las últimas dos partidas.

4.- En 1958, del 4 de marzo al 9 de mayo en Moscú, se dará la revancha establecida en forma inédita por una FIDE en la que tallaba como Vicepresidente (lo fue desde 1950 a 1961) Ragozin, quien era muy allegado a Botvínnik. Gracias a ella, este regresa al título ya que esta vez se impone, en la capital soviética a Smyslov (quien acusó problemas de salud) por 12,5 a 10,5 (el match comienza con tres victorias para el entonces retador, quien pierde una partida por tiempo que le resultaba favorable). Lo dicho, y ahora más que nunca: la capacidad de recuperación de Botvínnik siempre fue proverbial.

5.- El joven y talentoso letón Tal le arrebata la corona claramente entre el 15 de marzo y el 7 de mayo de 1960 en Moscú. El táctico le ganaba al científico por 12,5 a 8,5, muy convincentemente. Pero sólo por ahora.

6.- La hora de la revancha para Botvínnik se dio en la capital soviética del 23 de marzo al 20 de mayo de 1961, aún más claramente, por 13 a 8. Tal estuvo muy deteriorado por problemas renales (sus adicciones al alcohol y al tabaco eran evidentes). Se quiso postergar el encuentro, pero el retador sólo aceptó que ello ocurriera en el caso de que interviniera un médico de Moscú y no uno de Riga. Tal, entonces, decidió jugar en la fecha prevista con las consecuencias sabidas.

7.- Su último vencedor será el armenio Petrosián, un jugador de estilo pétreo quien, del 23 de marzo al 20 de mayo de 1963, lo derrota claramente en Moscú por 12,5 a 9,5, con un solo triunfo del campeón declinante a lo largo de toda la brega. Ese será el momento en que Botvínnik se despedirá definitivamente del título mundial que había conseguido en 1948 y que mantuvo con intermitencias hasta ahora.

La FIDE, en este último caso, no previó la posibilidad de revancha (se había agotado la cláusula a la que algo maliciosamente se había llamado “la regla Botvínnik”) como derecho del campeón desplazado. Y entonces Botvínnik no pudo ejercer esa cualidad de recuperación que le fue siempre tan propia. Se retira, entonces, definitivamente, del ciclo por los campeonatos mundiales. El viejo maestro, el máximo exponente de la escuela soviética, había cedido definitivamente el sitial más alto en el ajedrez mundial. No estará Botvínnik pero, hasta la aparición de Fischer, y también luego de su deserción, la URSS podrá enorgullecerse de haber ganado, y con margen, la batalla ajedrecística que se fue dando en la Guerra Fría.

Las sucesivas argumentaciones, de Keres a Tal, pasando por las de Bronstein, y quizás también las que pudieran explicar la ausencia de Najdorf en el torneo de 1948, si bien fueron todas muy verosímiles, en el sentido de evidenciar cómo Botvínnik fue objeto de la protección del régimen, ponen el acento, implícitamente, en otra cuestión: cuando perdió sus respectivos matches nunca tuvo excusas reforzando tal vez la idea de que estábamos en presencia de un “hombre de acero”

En torneos en estos tiempos Botvínnik gana, junto a Smyslov,el Memorial Alekhine (la primera vez que se reivindicaba al viejo campeón ruso en la URSS, a diez años de su muerte) disputado en Moscú del 9 de octubre al 2 de noviembre de 1956, delante de Taimánov, Gligorić, Bronstein, Najdorf y Keres (quien le gana en la última rueda, privándolo del invicto y del liderato absoluto). Victoria que repite en Hastings, Inglaterra, entre el 27 de diciembre de 1961 y el 5 de enero de 1962, invicto, y con dos unidades de ventaja respecto de Gligorić, quedando tercero un ya veterano Flohr.

Será en esos años, en aisladas participaciones, primero o segundo en torneos de tono de menor relevancia respecto de los que supo tenerlo como protagonista en el pasado. Algunas pruebas algo más exigentes fueron las de Palma de Mallorca, España, en el torneo que se hizo a fines de 1967, cuando quedó junto a su viejo conocido Smyslov a medio punto del vencedor, Larsen, y por delante de Lajos Portisch (nacido en 1937)y Gligorić; la de Montecarlo en 1968, cuando ocupará igual posición, de nuevo detrás de un encendido Larsen,  siendo terceros Vlastimil Hort (nacido en 1944) y Smyslov; y la de Wijk aan Zee en Holanda, terminando invicto en un primer lugar compartido con Géler y, a medio punto, Portisch y Keres.

Pero el declive estaba a la vista, y se manifestó brutalmente en un torneo realizado en Belgrado a fines de 1969 cuando, entre 15 participantes, y no todos desde luego de gran nivel, ocupará apenas la séptima posición, siendo antecedido por Milan Matulović (1935-2013), Lev Polugayevsky (1934-1995), Gligorić, Borislav Ivkov (nacido en 1933), Levente Lengyel (1933-2014) y Géler.

En el match URSS vs. Resto del Mundo, del 29 de marzo al 5 de abril de 1970, ocupa apenas el octavo tablero, enfrentando al yugoslavo Matulović, al que vence 2,5 a 1,5, en el marco de un triunfo demasiado cerrado para la delegación de su país. Pocos días después se realiza un cuadrangular a cuatro vueltas organizado por el club de ajedrez de Leiden, en los Países Bajos, donde Spaski será el campeón y Jan Donner (1927-1988) segundo, quedando empatados en las restantes posiciones Larsen y Botvínnik, este con 1 única victoria, 2 derrotas y las restantes tablas. Era hora de ir pensando en el adiós al tablero…

Capacidad de revancha, una cualidad innata de ese hombre de hierro que fue Botvínnik, quien evidenció muchas otras: pragmatismo, orden, cientificismo, contracción al estudio y al trabajo, investigador y, como contracara, o quizás como necesario complemento, la evidencia de un duro carácter que, para varios de sus colegas (Ivkov dixit), lo hacían un ser distante, cerrado, casi antisocial (el propio jugador, admitiéndolo, se autodefinió como una “persona solitaria”).

Por lo demás, pese a ello, se lo ha sindicado como persona solidaria y, en cualquier caso, la de tener un don magistral. En una mirada más relajada, ya que el ajedrez no podría ocupar ese espacio, el campeón habría de disfrutar de las exhibiciones de ballet y de la lectura de poesía (actividades prototípicas de la cultura soviética, por otra parte, para alguien que supo representar tan bien a la URSS en su querido ajedrez).

Fuera de los ciclos mundiales, sin embargo seguirá jugando en torneos, hasta su retiro en 1970. En el primer listado oficial del ranking ELO, que se publicará en el mes de julio de 1971, aparece en el séptimo lugar, compartido con el húngaro Portisch.

Seguirá vinculado al ajedrez como docente y en sus desarrollos computacionales vinculados al juego (los que inició en los años 50), aunque con escaso éxito ya que adoptará una línea que se ha creído equivocada de investigación al tratar de modelizar el pensamiento humano en vistas al juego desde una perspectiva que no resultó próspera pero, también, habría que tener en cuenta que en la URSS los desarrollos tecnológicos se dieron en ese campo en forma más lenta que en Occidente por lo que los medios que dispuso el campeón fueron más bien limitados.

Con todo, el 7 de septiembre de 1991 recibirá en la Universidad italiana de Ferrara  un título honorífico en matemáticas por sus aportes computacionales en materia de ajedrez. Y tiene dos libros sobre el tema: Computers, Chess and Long-Range Planning y Computers in Chess: Solving Inexact Search Problems, ambos de la editorial Springer Verlag, de 1970 y 1984, respectivamente.

Tiene asimismo numerosas obras sobre su carrera ajedrecística, particularmente de algunos encuentros por el título mundial y con recopilación de sus partidas, y uno de 1978 dedicado a otro campeón del mundo, y alumno suyo: Anatoly Karpov: His Road to the World Championship, de la editorial Elsevier.

Por otra parte en 1980 propondrá, de nuevo en su aporte profesional fuera del ajedrez, aunque será rechazado, un modelo computacional para manejar la declinante economía soviética. Sin embargo, su programa PIONEER contenía un método generalizado de toma de decisiones que, con algunos ajustes, le permitió planificar el mantenimiento de las centrales eléctricas del país.

Pero en su faceta de maestro hará un aporte espectacular, con una escuela en Moscú por la que pasarán miles de ajedrecistas, muchos de la élite, particularmente tres futuros campeones mundiales: Anatoly Kárpov (nacido en 1951), Gary Kaspárov (nacido en 1963), quien fue a la Escuela Botvínnik entre 1973 y 1978 y Vladímir Krámnik (nacido en 1975). El bueno de Gary, en su obra monumental en la que analiza lo hecho por sus predecesores en tanto campeones mundiales, se define a sí mismo como “el único alumno genuino de Botvínnik”: un gran reconocimiento de alguien que, es sabido, tiene criterios de excelencia al analizar la contribución de los ajedrecistas de toda época.

En los análisis de Chessmetrics, Botvínnik fue el jugador N° 1 del mundo durante nada menos que 131 meses, siendo la primera vez en que ello ocurrió en septiembre de 1936 y la última en mayo de 1958. Su mejor ránking corresponde a octubre de 1945, siendo de 2.885 puntos; y su mejor performance individual está en sintonía con la revancha por el título mundial ante Tal cuando arriba a los 2.862 puntos.

En la consideración intertemporal, Botvínnik es el N° 9 de la historia en un periodo de 20 años, detrás de Kaspárov, Kárpov, Lasker, Alekhine, Korchnói, Smyslov, Keres y Petrosián; asciende al N° 6 en el entorno de 15 años, detrás de Kaspárov, Kárpov, Lasker, Capablanca y Alekhine; ocupa posición idéntica en el de 10 años, cuando en la nómina de quienes lo superan Fischer reemplaza a Alekhine y Lasker se anticipa a Kárpov; y avanza más en el de 5 años, ya que es el N° 4, sólo precedido por Kaspárov, Lasker y Capablanca y en el de 2, estando antes Kaspárov, Fischer y Lasker. Lo mejor, dentro de los altísimos estándares, en estas consideraciones comparativas corresponde a la medición de un único año, ya que es tercero, detrás de Fischer y Kaspárov

Por su parte en el libro Warrios of the Mind, de Raymond Keene y Nathan Divinsky, se concluye que Botvínnik fue el cuarto mejor jugador de la historia, sólo precedido por Kaspárov, Kárpov y Fischer. Para Árpád Elo, en su análisis retrospectivo, Botvínnik fue el ajedrecista mejor rankeado en el periodo que va de 1937 a 1954 con un pico de 2.730 puntos en 1946, con un promedio de 2.720 para un lapso de 5 años.[5]

El norteamericano Fine, quien en su tiempo fuera un clásico rival, hizo una extraordinaria consideración: Botvínnik estuvo cerca de la cima durante 50 años, desde 1933 a 1963, un hecho del todo desusado. En efecto, para Chessmetrics, en el mes de diciembre de aquel año, tras su match con Flohr, aparece en el lugar N° 13; al año siguiente, para el mismo mes, estaría en la 7; en 1935 en la 4 y ya en 1936, al cabo del año, es el N° 1 (delante de Capablanca, Reshevsky, Euwe y Alekhine).  En diciembre de 1963 es el N° 2 del planeta y, más allá de lo dicho por el norteamericano, en realidad su ubicación en posiciones encumbradas se dará hasta su propio retiro, habida cuenta de que para fin de 1970 seguía en el top 20: estaba en la posición 14.

Botvínnik es considerado un héroe en la URSS. El patriarca del ajedrez soviético, en una prueba de imbricación perfecta con el sistema al que perteneció y del que fue uno de sus principales referentes, alguna vez dijo que “por regla general fui muy afortunado ya que mis intereses coincidieron con los de la sociedad”. También alguna vez dijo:por sangre soy judío, por cultura ruso, mas por educación soy soviético”, definición que lo pinta de cuerpo entero, a partir


[5] Fuente: The Rating of Chessplayers, Past & Present, Arpad Elo, Batsford, Londres, 1978.

de una auto percepción en la que une su historia personal, el legado de su familia y su formación política y social.

Este jugador, no sólo que fue el primer campeón mundial de la posguerra sino que, aún más importante, fue el principal referente de la escuela nacional que dominó sin solución de continuidad el panorama mundial hasta bien entrado el siglo XX.

Su muerte fue muy dolorosa, ya que estaba afectado por un cáncer de páncreas, habiendo de cerrar sus ojos en mayo de 1995. Pese a la ceguera en un ojo, y la escasa visión en el otro, siguió yendo a trabajar hasta el mes de marzo. Es que el hombre de acero iba a serlo hasta el último día. Y seguramente su revancha la tendrá en el más allá, a pesar de que probablemente no creyera en alguna clase de trascendencia, independientemente de la correspondiente a un terrenal legado, campo en el que dejó su marca y su impronta.

Hay que saludar, entonces, a la distancia, al gran ajedrecista que presentó su biografía con un título más que elocuente: Alcanzar el objetivo. En efecto, Botvínnik, el patriarca del ajedrez, alcanzó su objetivo: el de convertirse en líder de la escuela soviética que predominó y marcó todo un tiempo crucial en la evolución del ajedrez.

Imágen de Bovinnik en
Imágen de Bovinnik en su etapa de entrenador de las jovenes promesas:
https://www.radiosefarad.com/mikhail-botvinnik-y-iii-entrenador-de-grandes-promesas-cumplidas/

Análisis astral de Botvinnik (Por Silvia Méndez)

Prof. Silvia Mendez
Prof. Silvia Mendez

Silvia Méndez es de nacionalidad argentina. Graduada en Relaciones Humanas en la Universidad del Salvador y egresada de la carrera de Administradores Gubernamentales (1985-1987) dictada en el INAP.

Se desempeñó en el servicio civil de su país, con amplia experiencia en gestión de políticas públicas en el ámbito cultural, así como en la administración de recursos humanos en el Estado Nacional.

Como astróloga, está graduada en la Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA, 1989), siendo entrenada por calificados profesionales de la talla de Eloy Dumón, Rubi Leza, Jerry Brignone.

En esta disciplina se ha desempeñado en la consultoría privada, dictando seminarios y talleres, realizando investigaciones y publicando artículos, con especial énfasis en Astrología Genetlíaca, Mundana, Deportiva, Asteroides.

En esta oportunidad contamos con una hora de nacimiento  rectificada por el astrólogo Starkman (el cual señala que para ello utilizó la técnica de rectificación por direcciones primarias, y que lleva trabajando más de 2000 cartas al respecto) a pesar que  la base de datos Astrodatabank no pone horario cierto, así que trabajaré con este horario y veremos si resiste la comprobación con los diferentes eventos significativos que nos proporciona su biografía.

Con ese horario, aquí tenemos su carta natal:

Carta Astral Botvinnik

Botvínnik era Leonino, signo de Fuego, Fijo; con Luna en el signo de Tierra Fijo  Tauro, y un Ascendente propuesto en otro signo de Tierra, aunque mutable: Virgo.

Tenemos una persona con una imagen familiar (Luna conjunción Saturno y conjunción Marte) que, por un lado, le proveyó alimento y seguridad material pero con limitaciones (Luna/Saturno) de tipo emocional, que luego serían parte de su personalidad madura: algo de frialdad o distancia social.  La presencia tan cercana con Marte indica que algún conflicto o alguna situación tensionante  en el ámbito familiar  podrían acontecer en su vida.

Esta triple conjunción está cuadrando a su Sol, lo cual en Astrología es simbología de posibles discordancias entre el padre y la  madre (Sol cuadratura Luna); un arquetipo materno de responsabilidad y seriedad,  aunque algo distante, y a veces una figura “enojosa”. Las tensiones de la Luna y el Sol con Saturno aportan limitación, frialdad o reglas algo estrictas en su temprano entorno familiar. Este trasfondo de base provocó en Mijaíl, con el tiempo, una especie de fricción entre sus necesidades básicas y su seguridad interna versus sus objetivos futuros como persona madura.

Algo así como que “ahí afuera la cuestión se pondrá dura, dificultosa o agresiva y YO quiero brillar, destacarme y ser reconocido y aplaudido por lo que haga”.  Todo esto simbolizado por ese Sol en Leo que le imprimió algo de terquedad, fijeza, obstinación  a una parte de su personalidad. Tanto la Luna como el Ascendente en Tierra le aportaron  atributos ligados a lo material, concreto, práctico y organizado.

En su carta natal cobra mucho protagonismo el planeta Mercurio en Virgo como regente de su Ascendente y muy próximo al comienzo de su carta, remarcando  fuertemente el perfeccionismo, la atención al detalle: un espíritu crítico y concreto desde lo racional. 

En efecto, Mercurio forma una poderosa configuración denominada Gran Trígono: Mercurio bien enlazado con Marte y con Saturno lo dotaron de una mente muy ligada a las ciencias duras (Saturno: Ingeniería), con tenacidad en la acción (Marte en Tauro), aunque teniendo que superar algunos obstáculos (Marte débil en Tauro conjunción Saturno) y, por el otro lado, se enlaza con Urano, planeta que simboliza al genio, al científico, al rebelde, al revolucionario en las ideas o pensamientos. Todos ubicados en signos de Tierra que le aportaron habilidades como la practicidad, el orden, el cálculo, pero, también, una mente algo severa, con tintes de rebeldía y de autoritarismo. El toque “final” para esta vedette de la carta natal lo otorga el aspecto fluido entre Mercurio y Neptuno, aportando la cuota de sensibilidad e intuición necesaria (la conjunción Mercurio/Venus sextil a Neptuno también señala el gusto por el ballet y la poesía).

El Mediocielo en Géminis señala un destino “intelectual” o ligado a la comunicación; también una persona afectada o involucrada a más de una actividad a la vez (Géminis es signo doble) y asimismo representa a la autoridad familiar vinculada a temas de salud: Mercurio, su regente, está en el signo de la sanidad, Virgo. Su padre era instrumentista dental y su madre odontóloga. Venus también se ubica allí en Virgo, y colabora con su simbología  a representar a su familia,  debido que es el dispositor de sus planetas en Tauro.

Plutón y Neptuno elevados en la casa 10, el área de la manifestación social o profesional. El primero asociado a desempeñarse en actividades que lo vinculen a personas que detentan poder de alguna forma.   Aunque también es digno símbolo de aquel que le gusta profundizar e investigar;  en esto ayuda su Mercurio regente de su Mediocielo en trígono a Saturno (Ingeniería) y Marte (electricidad), así como en trígono a Urano (electrónica, tecnología novedosa). Neptuno, como regente de su casa 7 (matrimonio),  está muy asociado a los trastornos, desvaríos, “mente desconectada”, que fueron temas inherentes a la realidad de su esposa.

El  tener a Plutón  tan elevado en la casa 10, en conjunción a la cúspide junto a la Parte de la Fortuna, se puede leer como un  “individuo que se beneficia positivamente en su actividad social por estar vinculado al poder”. Luego veremos que justamente ese planeta Plutón de la carta de Iósef Stalin está conjunto a la Luna natal de Botvínnik.

En el plano afectivo Venus, mal dispuesto en Virgo en una carta natal y en cuadratura a Plutón, señala  dificultades en el mundo afectivo, pues Virgo es un signo muy detallista o crítico lo cual a veces provoca que el individuo quede soltero. La cuadratura con Plutón puede ser símbolo  de desavenencias o dificultades afectivas, o alguna situación difícil como viudez o “muerte del matrimonio”. En este caso viene a señalar las dificultades de salud  (Virgo) de su esposa (tuvo enfermedad mental y él se dedicó a cuidarla sin internarla).

Pero habrá otra simbología importante y es lo referido a la salud: esa cuadratura enlaza a Venus que está asociado con el páncreas y a Plutón que en Astrología Médica se lo halla operando en casos de cáncer (a veces también lo vemos operando a Neptuno como diseminador de las células cancerígenas).

Finalmente, en esta descripción general de su persona, encontramos la fuerte conjunción Luna/Saturno/Marte en la casa IX: este área se relaciona con la ideología del individuo, su inclinación religiosa, además de la elevación de su mente a través de estudios superiores.

Es clásico que un Marte (y aquí más incómodo por estar en Tauro, signo opuesto a su regencia en Escorpio) en casa 9 señale alguien que está “peleado” con la religión. Y que en términos ideológicos ese Marte/Saturno marque afinidad por la rigidez, los controles, la fuerte autoridad, etc.

Al analizar su carta reverberando ante diferentes eventos de su vida, hallé una característica algo “escondida”: algunos planetas fueron aspectando los denominados Puntos Medios de la misma. He incorporado en el dibujo de la carta natal algunos de los más significativos puntos medios que se forman en la misma.

Un Punto Medio es el punto equidistante entre 2 planetas de la carta natal y representa el lugar del Zodíaco donde se combinan las simbologías  de los 2 planetas implicados. Esta es una técnica investigada y utilizada por los esposos  Bruno y Louise Huber, astrólogos alemanes creadores de la  Escuela Huber, así como por Alfred Witte, creador de la Escuela de Hamburgo.

Otro dato interesante encontrado es la combinación de su carta con la carta de la URSS y  la carta natal de Stalin

Carta Astral Botvinnik-2

Carta Natal URSS (sin hora), es la del 30 de diciembre de 1922, que corresponde a la del Tratado de Formación de la URSS

Es llamativo observar las combinaciones entre la carta de Botvínnik y Stalin: por ejemplo el Ascendente de Stalin con los nodos lunares de Botvínnik enlazando sus vidas a través de una vinculación o relación; la fuerte oposición Marte/Plutón de Stalin aspectando la Luna y el Sol de Botvínnik  (la fiereza, osadía y la actitud agresiva de Stalin curiosamente le insuflaban seguridad y le acicateaban su YO).

En cuanto a la combinación con la carta del país, la combinación es desde el lado intelectual de la Revolución (Mercurio de Rusia y el nodo norte aspectando su Ascendente y su Venus natal, lo cual produjo una combinación positiva para su accionar intelectual y social) y el llamativo dato que ambas cartas poseen la Luna en el signo de Tauro.

Veamos ahora distintos eventos de su vida, a la luz de algunas técnicas astrológicas y remitiéndonos además a la observación de los Puntos Medios marcados en la carta natal.

La madre se enferma a sus 9 años y el padre los abandona al poco tiempo; no tenemos fechas exactas, pero podemos abrir la “ventana de tiempo” a través del análisis de las direcciones simbólicas del periodo:

Carta Astral Botvinnik-4

El Mediocielo activa la cuadratura entre Venus y Plutón activando eventos que lo harían vivir momentos difíciles en su mundo afectivo. Cabe señalar que Plutón dirigido está aspectando al punto medio Sol/Saturno ubicado en casi 7 grados de Cáncer, un grado que reverbera a su YO y las limitaciones, obstáculos o situaciones duras.

El 20 de noviembre de 1925, con tan solo 14 años de edad, enfrenta y le gana a Capablanca en una sesión de simultáneas.

Carta Astral Botvinnik-5

En esta comparación, encontramos a la Luna, Saturno y Marte dirigidos (todos planetas ubicados en la casa de eventos en o con el exterior) y también Mercurio dirigido (regente de Ascendente y Mediocielo) sobre el Punto Medio Luna/Mediocielo (punto medio vinculado con un evento público importante) que se ubica en el grado 3° 56 de Géminis, y sobre el Punto Medio Luna/Parte de la Fortuna (evento público afortunado) que se ubica en 4° de Géminis.  Júpiter dirigido en (regente de la casa 7 – contrincantes)  trígono a Neptuno en la casa de los logros, y opuesto a Marte natal señalando una contienda internacional. El Nodo Norte conjunto a la Luna (otro dato relacionado con evento internacional público).

En el verano de 1931 se gradúa como Ingeniero y el 11 de noviembre del mismo año es Campeón Soviético.

Carta Astral Botvinnik-6

Venus regente de casa 9 (estudios superiores) trígono al Medio cielo, pero también se asocia con los logros y éxitos. El Ascendente dirigido toca el Punto Medio Mercurio/Nodos natales.

Mercurio dirigido aspecta a casa 9 (estudios). El Mediocielo en semi cuadratura al Sol (logros, éxitos). Júpiter dirigido sextil a Venus (los 2 benéficos del Zodiaco) señalando un periodo afortunado para temas de estudios 

El  19 diciembre 1933  termina su enfrentamiento internacional en un match contra el checo Flohr:

Carta Astral Botvinnik-7

Plutón (planeta ubicado natalmente en la casa de los logros) en  sextil  a Mercurio natal regente del  Ascendente y del Mediocielo, colocándole cada vez más en posiciones de relación con el poder. Urano en trígono al Mediocielo le ayuda a provocar cambios en su situación profesional, además de tener que ver en su carta con el juego por estar pegado a la cúspide de la casa 5. Es posible que también en ese periodo haya tenido también más involucramiento con el tema tecnológico a través de su trabajo. 

Los 3 planetas natales ubicados en casa 9 (eventos internacionales) están aspectando al Punto Medio de Mercurio/Nodos (eventos destinales) al igual que el Mercurio dirigido también posado sobre el grado 12 donde se encuentra dicho PM.

Torneo internacional: lo encuentra vencedor  el 1° setiembre de 1934 en  Leningrado.

Carta Astral Botvinnik-8

Nodo norte trígono a Venus regente de casa 9 (evento internacional) – Luna, Saturno y Marte efectúan un sextil al punto medio Mercurio/Nodos; Mercurio en conjunción a dicho Punto Medio. Júpiter dirigido en 0° Sagitario en sextil al Punto Medio Sol/Júpiter ubicado en 0° Libra. Plutón sigue aspectando favorablemente a su Ascendente y el MCielo y la Parte Fortuna dirigidos lo siguen apoyando en el orden internacional.

El 28 de agosto de 1936 gana el torneo de Nottingham, Inglaterra, en su primera experiencia fuera del país:

Carta Astral Botvinnik-9

Varias direcciones interesantes: el Sol aspectando al Mediocielo, típica dirección cuando se produce un logro importante en la vida del individuo. Venus regente de casa 9 sextil al Sol. Los nodos aspectando a Venus natal.  Y Mediocielo y Parte de la Fortuna en semicuadratura a Venus natal.

Botvínnik, producto de su único matrimonio,tiene una hija en 1942 –a falta de fechas exactas, abro ventana de tiempo con direcciones simbólicas-:

Carta Astral Botvinnik-10

Estas direcciones impactan fuertemente en el periodo: el Sol en el punto medio entre Mercurio y Venus (amor, hijos); Neptuno regente de casa 7 conjunción al Sol (periodo donde contrae matrimonio) y Saturno/Luna cuadratura Mercurio simboliza el hijo. Plutón está en orbe de sextil a Venus (lo afectivo pero también simbología de “mujer”). 

 

Mediocielo/Parte Fortuna sextil a Luna (matrimonio, un tema familiar) y aspectan a Mercurio regente de Asc y MC. Ascendente cuadratura a Neptuno planeta regente de la casa 7 (matrimonio) y sextil al Sol natal. Marte aspectando al eje de las relaciones personales íntimas.

Pero también Mediocielo y Parte de la Fortuna, están en orbe de conjunción con varios Puntos Medios  ubicados en 20 grados de Cáncer,  como podemos ver en el cuadro, que contactan puntos que no solo relacionan con la vinculación de pareja, como sería el punto medio Sol/Mediocielo o Luna/Ascendente o Marte/Ascendente, sino el hecho del advenimiento de un hijo como lo demuestra Mercurio/Saturno; Mercurio es equivalente a niño y Saturno es el regente de la casa  5 (hijos).

El 17 de mayo de 1948 obtiene la corona de Campeón Mundial tras el torneo disputado en La Haya y Moscú:

Observamos al Ascendente dirigido en aspecto a Venus natal y en trígono a Plutón, elevado en su carta (asociado con la acción social o profesional imbricada con el “poder”). El Sol dirigido sobre Venus natal (un evento internacional importante). Pero, además, ya en orbe de conjunción con el punto medio Sol/Júpiter  

También el Mediocielo y la Parte de la Fortuna en 25° de Cáncer en sextil a dos puntos medios importantes, dado que Mercurio rige Ascendente y Mediocielo y Venus rige los asuntos del exterior.

El 14 de junio de 1952 fallece su madre (quien vivía con él) de un derrame cerebral.

Carta Astral Botvinnik-12

Aquí observamos a Júpiter dirigido, regente de la casa 4 (la madre) tocando la cúspide, y el Mediocielo dirigido en conjunción con la casa 11 (que por sistema de casas derivadas es la casa 8 desde la 4: o sea la muerte de la madre). Hay otro detalle sutil: Luna/Saturno/Marte (simbología apropiada para la madre) están en 0° de Cáncer en cuadratura al punto medio Sol/Júpiter que está en 0° de Libra. Júpiter simboliza la casa 4 (madre) y el Sol rige la casa 12 en Leo (asuntos cardiovasculares).

Además ese año Plutón, por tránsito en el cielo, estaba por los 20 a 21 grados del signo de Leo, en cuadratura a Luna/Saturno/Marte natales.

El 27 de abril de 1957 pierde la corona ante Smyslov:

Carta Astral Botvinnik-13

Sol dirigido en semicuadratura, tensionante a Sol natal. Los nodos dirigidos cuadrando a Mercurio que rige Ascendente y Mediocielo natales.

Aquí observamos algo interesante: los mismos puntos medios que se activaron cuando su madre enfermó y su padre los abandonó,  vuelven a ser activados ahora por las direcciones de Luna/Marte/Saturno y de Mercurio/Ascendente.  

Este tipo de contactos  lo pusieron más de una vez en un período dificultoso  en términos sociales o profesionales.

El 20 de mayo de 1963 Petrosián lo derrota dejando definitivamente de ser Botvínnik el campeón del mundo:

Carta Astral Botvinnik-14

Varias direcciones señalan el evento dificultoso: Plutón dirigido en cuadratura a Luna/Saturno/Marte. Urano dirigido cuadratura al Mediocielo. Júpiter cuadrando a Venus.

El Mediocielo en conjunción al PM Plutón/Asc

Botvínnik fallece el 5 de mayo de 1995 en Moscú, aquejado de un cáncer de páncreas.

Carta Astral Botvinnik-15

La cuadratura natal Venus/Plutón asociada con la enfermedad que sufriría, se coloca aspectando fuertemente al Ascendente natal (cuerpo físico)  marcando el año del evento y a la casa 4 (fin de la vida).

La triple conjunción Luna/Saturno/Marte dirigida en 13 de Leo, además,  está aspectando a varios puntos medios que están conjuntos a la fatídica casa 8 (muerte). Kirón aportando su simbología de “salud” o “enfermedad”.

Related posts
Ajedrez y culturaarchivos de Morgado

Franz Kafka, una constatación y un equívoco: ni incluyó al ajedrez en su obra ni lo jugó (al menos públicamente)

Ajedrez y culturaBiografías

Julio Bolbochán el buen (El mejor) maestro, divulgador y analista argentino

Ajedrez y AstrologíaAjedrez y culturaBiografíasHistoria

Estrellas del ajedrez: Semblanza de Adolf Anderssen y análisis desde la perspectiva de la Astrología

Ajedrez y cultura

Marguerite Yourcenar: el ajedrez símbolo que rebasa toda vida

Sign up for our Newsletter and
stay informed
[mc4wp_form id="14"]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *