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TCEC 17 – Algunas consideraciones personales de la “SuperFinal/SUFI”

pensamientos sobre el TCEC 2019

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Articulo de Amador Cuesta
Articulo de Amador Cuesta Robledo

Aunque la SUFI de la TCEC 17 ya acabó hace un tiempo, y se está ya jugando la TCEC 18, quisiera hacer algunas consideraciones muy personales sobre el resultado final de la SuperFinal, valga la redundancia.

Venció con cinco puntos de diferencia el LCZero 0.24 – Leela para abreviar – eso es una obviedad y no voy a negarlo. Venció, pero NO convenció, por lo menos a mi. Durante las cien partidas hubo una igualdad tremenda, con ventaja por ambas partes a lo largo de la misma, aunque ya en su última fase Leela se adelantó ligeramente por solo dos puntos, y mantuvo esa sucinta ventaja hasta llegar a la partida noventa y dos, donde el Stockfish se vino abajo de repente, con cuatro derrotas casi seguidas, incomprensible. Lo que no había ocurrido en las noventa y una anteriores, ocurre de improviso en apenas cuatro de nueve.

Eso da qué pensar, y para mí el responsable directo de este dislate fue el sistema aplicado, el de las dichosas líneas guiadas obligatorias elegidas por mi buen amigo Jeroen Noomen, un sistema que a mí sigue sin convencerme, y que de hecho no me ha gustado nunca, por parecerme injusto y desvirtuador de la realidad.

Bajo la bandera democrática de presunta igualdad para todos, lo que de hecho se está proponiendo es un Torneo Temático Obligado, que de NINGUNA manera dilucida cuál de los motores contendientes es superior a los demás.

Llevo desde el año 1977 – ha llovido – siguiendo torneos entre máquinas, y nunca se han planteado torneos temáticos entre programas. Cada uno incorporaba su PROPIO y ÚNICO libro de aperturas, y allá cada cual, que cada palo aguantase su vela. Era responsabilidad de cada programador y su equipo incorporar los mejores libros de aperturas posibles. Eso hicieron el MChess Pro, el Rebel, el WChess, el Shredder, el Hiarcs, y todos los demás. Cada programa tenía su propio experto: el propio Noomen para el Rebel, Eric Hallsworth para el Hiarcs – lo sigue siendo – el italiano para el MChess Pro...etc.

Por ello creo que ,por lo menos para la SUFI, cada uno de los dos contendientes tendría que haber tenido la opción de llevar su propio libro de aperturas, en el caso del Stockfish, y base de datos en el caso de Leela. Eso hubiera afinado la fuerza de los mismos, y habría obviamente cerrado y minimizado los holes de aperturas que se habían visto por ambas partes en enfrentamientos previos, lo que nos hubiera dado un ajedrez más rocoso, más luchado y por ende de mayor nivel y calidad ajedrecísticas, que en definitiva es de lo que se trata.

Volviendo a las partidas quiero empezar a comentarlas: – En la partida 91 se jugó la variante Wilkes Barre (Traxler) de la Defensa de los dos caballos (ECO C57), con el Stockfish con blancas y resultado de tablas. – En la partida 92 se jugó la inversa/reversa, o sea la misma línea pero con los colores cambiados por ambos contendientes, con resultado de derrota del Stockfish, perdiendo también en la partida 94 – reversa de la variante Chigorin D02 – en la partida 96 – reversa de la variante del avance de la Defensa Francesa (C02) – y en la partida 98 – la reversa de la variante Aronin-Taimanov de la India de Rey (E98). Vemos que tanto la Traxler, como la Chigorin D02, la variante del avance en la Francesa o la truculenta línea Aronin-Taimanov, son complejísimas variantes, en las que de haber tenido cada uno su libro/base, no se habrían dejado al albur de cada uno en etapas tan tempranas de la apertura, solo diez jugadas.

Por poner un ejemplo, utilicé los libros Tourn ZH, GM+ o Human Reference del Hiarcs, en esas mismas líneas con la misma versión del Stockfish, y profundizan hasta unos increíbles treinta y pico jugadas, haciendo virtualmente imposible que Leela les cace desde el inicio, como así ocurrió en la SUFI.

Recapitulando y para no alargarme: en la SUFI de futuras ediciones del TCEC, como mínimo, habría que dar la opción de elegir a los contendientes su propio libro de aperturas y/o base de datos, ya que a ambos se les da la opción de utilizar las TBs Syzygy de finales de seis y/o siete piezas, hacer lo mismo con las aperturas. He dicho.

He estado enfrentando, con todas las líneas perdidas por el Stockfish, la última versión del Fat Fritz, recién bajada desde Chessbase, el Lc0 v0.25.0, con la misma versión del Stockfish que jugó la SUFI, los tres en el Hilandero, los dos motores NN con la tarjeta gráfica poderosísima y su base de datos incorporada, amén del Live Book, y el motor AB, con el libro Hiarcs Tourn ZH, y todos con las TBs Syzygy de seis piezas y seis GB de RAM; y el resultado ha sido ajustadísimo, con el Stockfish venciendo por la mínima, con un reajuste Elo de +12 para el Bacalao, -16 para el Leela, y -67 para el Fat Fritz.

Por todo ello he estimado la diferencia de Elo entre las últimas versiones del Leela y el Stockfish en unos 10-20 puntos a favor del último, lo que es una frusilería cuando nos estamos moviendo entre motores que están ya en la estratosférica banda de los 3.300- 3.500 puntos Elo. En definitiva, una igualdad enorme entre los dos “Flagships”, con un incremento del Elo anual del Stockfish, y en alza, de cerca de setenta puntos Elo, lo que supone un logro increíble a estos niveles de fuerza de juego. Es una opinión meramente personal , y por ende subjetiva y manifiestamente mejorable, de eso estoy seguro, pero es la MÍA.

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