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Estrellas del ajedrez Semblanza y análisis desde la perspectiva de la Astrología: François-André Danican – Philidor

André Danican Philidor

Ajedrez y Astrología

Por Silvia Méndez y Sergio Negri

El juego  de ajedrez que todo el mundo conoce, y que muy poca gente juega bien, es de todos los juegos mentales, el más instruido, y uno en el que la extensión y la fuerza del espíritu se puede notar más fácilmente” (L’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, Diderot y  d’Alembert, 1751)

Sergio Ernesto Negri
Artículo del MF. e Historiador Sergio Ernesto Negri

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

Semblanza de Philidor, por Sergio Negri[1]

¿Es posible que uno de los más grandes exponentes del juego de todos los tiempos, y sin dudas el mejor de su era, y con margen, no haya sido un ajedrecista en el sentido pleno del término? En efecto, ese parece ser el caso de Philidor quien, en rigor, era un notorio compositor musical, actividad por la que también trascenderá y a la que le dedicaba en todo caso los mayores esfuerzos. Su nombre real era François-André Danican, habiendo nacidoel 7 de septiembre de 1726 en Dreux, pequeña ciudad cercana a París la cual, equivocadamente, se llegó a decir que era la capital de los druidas. Su padre era André Danican Philidor,integrante de una dinastía de músicos que tuvieron celebridad en los siglos XVII y XVIII, particularmente por sus actuaciones en la corte de Versalles, quien actuó


[1] Para una lectura más amplia sobre aspectos de la personalidad de Philidor, se sugiere consultar los siguientes libros: The celebrated analysis of the game of chess, de Philidor, traducción al inglés y notas de George Walker, Wittaker Treacher and Co., Londres, 1832; Games at Chess played by Philidor and His Contemporaries, de George Walker, Sherwood, Gilbert, & Piper, Londres, 1835; Chess, de Richard Twiss, J. G. I. & I. Robinson, Londres, 1787 y, especialmente, The Life of Philidor – Musician and Chess-Player, de George Allen, E. H. Butler & Co., Filadelfia, 1863, en https://archive.org/stream/cu31924017593694#page/n10/mode/2up-, en donde se incluye un suplemento que se le debe al ajedrecista y escritor Tassilo von Heydebrand und der Lasa, escrito en Río de Janeiro entre los años 1858 y 1859. También se recomienda la lectura del artículo que le dedicó el 20 de junio de 2019  Fernando Braga, publicado en el sitio Ajedrez con Maestros, en  https://ajedrezconmaestros.com/2019/06/10/francois-andre-danican-philidor/.

para Luis XIV. Otro monarca, Luis XIII, fue quien le dio al tío abuelo del ajedrecista, Michel Danican, nacido en Dauphiné (al sudeste del país), el apodo Philidor, el que se transmitirá inter generacionalmente entre los músicos de la familia. En su momento la forma de tocar el oboe de ese antepasado, le hacía recordar al soberano a un músico italiano, nacido en Siena, llamado precisamente Filidori.

François-André Danican,a los seis años de edad, fue aceptado como paje de la corte, cuatro años antes del límite permitido, lo que fue facilitado por los vínculos de sus antepasados músicos. Desde su incorporación evidenció un talento temprano y una muy buena disposición. Se sumará al coro de la Capilla Real de Versalles, donde aprenderá música, habiendo de desarrollar eximios conocimientos en tanto pianista, y dará sus primeros pasos como compositor.

Su primer trabajo propio en este carácter, lo hizo a los once años, siendo un motete para un coro completo que mereció el elogio de Luis XV y una recompensa de cinco luises de oro.

Tres años después deja el Coro, se instala en París y, con catorce años, ya dará clases de música además de embarcarse en su actividad como compositor, copista de música y ejecutante de piano.

Con el tiempo, será muy prolífico y exitoso, máxime en su calidad de compositor. Desde el punto de vista del estilo, pasará de la música sacra a encarar obras de un estilo más moderno e italianizante. Lo más conocido de su producción, incluyendo una obra que será estrenada póstumamente, es:

  • Le Diable à quatre, ou La double métamorphose, opéra comique (1756)
  • Blaise le savetier, opéra bouffon (1759), que se dio en la Opera Comique con gran suceso, lo que lo hizo alejarse de las obras sacras
  • L’Huître et les plaideurs, ou Le tribunal de la chicane, opéra comique (1759)
  • Le Quiproquo, ou Le volage fixé, comédie (1760)
  • Le Soldat magicien, opéra comique (1760)
  • Le Jardinier et son seigneur, opera bouffon (1761)
  • Le Maréchal ferrant, opéra comique (1761)
  • Sancho Pança dans son isle, opéra bouffon (1762)
  • Le Bûcheron, ou Les trois souhaits, comédie mélée d’ariettes (1763)
  • Les Fêtes de la paix (1763)
  • Le Sorcier, comédie lyrique (1764)
  • Tom Jones, comédie lyrique (1765)
  • Le Tonnelier, opéra comique (1765)
  • Ernelinde, princesse de Norvège, tragédie lyrique (1767), hecha a la manera italiana, significó otro gran suceso y recibió el beneplácito de Luis XV, quien lo recompensó con una pensión que recibirá el compositor durante su reinado
  • Le Jardinier de Sidon, comédie mêlée d’ariettes (1768)
  • L’Amant dégiusé, ou Le jardinier supposé, comédie mêlée d’ariettes (1769)
  • La Rosière de Salency (1769)
  • La Nouvelles École des femmes, comeide mêlée d’ariettes (1770)
  • Le Bon Fils, comedie mêlée d’ariettes (1773)
  • Zémire et Mélide, comédie mêlée d’ariettes (1773)
  • Berthe (1775)
  • Les Femmes vengées, ou Les feintes infidélités, opéra comique (1775)
  • Protogène, 1779 (no estrenada)
  • Persée, tragédie lyrique (1780)
  • Thémistocle, tragédie lyrique (1785)
  • L’Amitié au village, comedie mêlée d’ariettes (1785)
  • La Belle Esclave, ou Valcour et Zéïla, comédie en prose (1787)
  • Le Mari comme il les faudrait tous, ou La nouvelle école des maris (de Senne), comedia (1788)
  • Bélisaire, ópera (1796)
Imagen de una de las producciones discográficas de Philidor en
Imagen de una de las producciones discográficas de Philidor en: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51YFTmi082L._SY400_.jpg

François-André,  con apenas ocho años de edad, en sus ratos de ocio, viendo practicar el ajedrez a los demás músicos de la corte (que estaban inhibidos a jugar a las cartas por lo que se entretenían con esa otra actividad en los ratos de ocio), aprendió a jugarlo por la mera fuerza de la observación.

Un día le ofrecieron reemplazar a otro jugador y, para sorpresa de los circunstantes, demostró su talento innato para el ajedrez, que era paralelo al que evidenciaba con la música. Se le abría, entonces, un nuevo camino: en ambos se destacará, no sólo precozmente, sino que afianzará sus logros con el curso del tiempo. Philidor un talento musical natural. Philidor un talento ajedrecístico singular.

Estando ya en París, comenzó a visitar el Café de la Régence donde, por sus notorias habilidades, rápidamente debió jugar otorgándole ventaja a sus ocasionales rivales, incluso de una pieza. También allí desarrolló otras prácticas: las de dar simultáneas contra tres jugadores, e, incluso, la de jugar bajo la modalidad de “a ciegas”.

Un hecho especialmente espectacular se dio cuando lo hizo sin ver el tablero contra dos rivales a la vez, a quienes batió (y a uno de ellos también venció viendo el tablero, pero dándole la ventaja de un caballo), cuando tenía dieciocho años. En cierto momento, advirtió que se había hecho una movida ilegal algunas jugadas antes, por lo que instó a retrotraer la posición para luego imponerse, ante el generalizado asombro de los presentes que no se habían percatado del error.

Esta forma de jugar sin ver el tablero ni las piezas será, a partir de ahora, una práctica habitual en Philidor, la que desplegará en toda ciudad a la que iba. Particularmente en Londres, un tiempo después, donde le habrá de generar beneficios económicos ya que los asistentes pagaban una entrada para ser testigos de lo que consideraban no sólo una actividad prodigiosa sino, también, aunque en esa evaluación con algo de incorrección, novedosa.

Es que no lo era: se recuerda que, en el siglo XIII, en la ciudad italiana de Florencia, supo haber un jugador sarraceno, al que le decían Buzecca (¿Buchecha?, ¿Borzaga?) quien ya había desplegado esas artes con notorio éxito. También en los califatos árabes, aunque no era el ajedrez propiamente dicho, sino su versión previa, el shatranj, hubo notorios cultores que dieron exhibiciones sin mirar el tablero. Y lo propio sucedió más tarde con algunos grandes jugadores españoles e italianos del siglo XVI y XVII. Pero, esas historias, no estaban necesariamente en la mente de los concurrentes a los cafés y clubes parisinos y londinenses.

Su primer maestro fue Kermur sire de Légal (1702-1792) a quien conoció cuando este tenía cuarenta años. Es la misma persona a la que se le atribuye la autoría del conocido mate de Legal quien fue, en su tiempo, el mejor exponente del Café de la Régence. Al principio le daba a Philidor  una torre de ventaja aunque, tres años más tarde, jugaban sin ventaja, aunque el veterano seguía siendo mejor que el alumno. Al menos por ahora…

Por lo pronto fue Légal quien descubrió las habilidades de Philidor para jugar sin ver el tablero, las que inmediatamente demostró al ganarle al abad Chenard, en un primer momento, y luego a tantos.

A fines de 1745 fue a los Países Bajos para actuar como músico, pero se le presentan dificultades insalvables, por lo que sobrevivirá económicamente jugando al ajedrez, y a las damas polacas, en Rotterdam, Ámsterdam y La Haya. Ya el ajedrez le permitía suplir a la música a la hora de ganarse la vida.

En 1747 va a Londres, en su primera visita a una ciudad que, con el tiempo, será su segunda y definitiva casa. En el Slaughter´s Coffee House, derrota claramente, en fecha indeterminada de ese año, en un match a 10 partidas, dándole siempre la ventaja de salida, al sirio Philipp Stamma (1705-1755), tras 8 triunfos, 1 derrota y 1 empate. Como se había establecido que las igualdades contaban a favor del nacido en Alepo, el resultado final fue de 8 a 2.  Lamentablemente no se han conservado registros de esos encuentros.

Habida cuenta de que su rival venía imponiéndose en ese centro ajedrecístico, y también lo había hecho antes en la Régence de París, ahora Philidor pasará a ser considerado un virtual campeón del mundo. Simbólicamente, además, habría que tener en cuenta que un europeo pudo vencer, y con absoluta comodidad, a un nacido en una comarca de Oriente, territorios de donde profundamente venía el juego en sus prototipos árabe, persa e indio. El presente, entonces, vencía al pasado.

También Philidor le ganó a Stamma, y a todos los rivales locales, incluso dándoles la ventaja de un caballo, de una variante del ajedrez denominada The Duke of Rutland’s Chess, un juego que se disputa en un tablero de 10 filas x 14 columnas en el que, además de las piezas conocidas, aparecen las siguientes: dos torres coronadas (mueven como la torre o una casilla en diagonal); una concubina (mueve como torre y caballo); un tercer caballo; otros dos alfiles y, desde luego, seis peones extras (los que en la primera jugada podían moverse hasta tres casillas).

Imagen de la posición inicial del The Duke of Rutland's Chess
Imagen de la posición inicial del The Duke of Rutland’s Chess

En ese tiempo en Inglaterra, que será de aproximadamente un año, Philidor derrota, de nuevo en el ajedrez tradicional, también a Abraham Janssen (1720-1795), por 4 victorias a 1. Ese rival era el jugador local más reconocido. También vencerá a todos los otros que lo enfrentaron, sin ninguna dificultad, lo que repetirá más tarde en una visita a Alemania dando, en algunas partidas, la ventaja de caballo y salida.

Con estos triunfos, y los próximos que tendrá al regresar a París, y los que acumulará en otras geografías, se agigantará la reputación del francés a quien se lo considera el mejor de su tiempo. Pero, para ser del todo exactos, hay que aclarar que, al no haber ido a Italia, no se registran enfrentamientos con Domenico Ercole del Rio (1718-1802) y Domenico Ponziani (1719-1796) por lo que, la condición de haber sido una suerte de campeón mundial oficioso para el francés se puede llegar a inferir mas no es posible de evidenciar objetivamente en forma más integral.

Tassilo von Heydebrand und der Lasa (1818-1899) se lamenta especialmente que Philidor y del Rio no hubieran llegado a confrontar estilos y fuerzas cruzando los Alpes. Además menciona que hay pocas partidas del francés registradas en partidas jugadas en condiciones iguales contra buenos rivales y, de hecho, las que son a ciegas o con ventaja material, son más espectaculares que precisas denunciando, implícitamente, las diferencias siderales preexistentes entre los contendientes.

Ese gran ajedrecista y estudioso del juego nacido en el por entonces Reino de Prusia, valora preferentemente a Philidor en su contribución al análisis de la actividad y algo menos lo hecho en su rol como jugador.

En 1748 volverá a los Países Bajos donde escribirá, justamente, Análisis del juego de ajedrez, un tratado en el que demostró su avanzada concepción del juego. En ese país se generará una masa crítica de suscriptores, a los que se sumarán ingleses y franceses, que permitirán la futura edición del libro.

En esa labor divulgativa hay pocos antecedentes, particularmente el de  Alessandro Salvio (1570-1640), llamado Trattato Dell Inventione Et Arte Liberale Del Gioco Di Scacchi, publicado en Nápoles, en 1604.  El tratado del francés aparecerá en su idioma natal en Londres, en 1749,[1] habiendo de tener la máxima influencia. De hecho será reimpreso y publicado en todas las capitales europeas, siendo objeto de los respectivos procesos de traducción a los diversos idiomas, lo que contribuyó a la modernización definitiva de las reglas del ajedrez.

[2] Se lo puede consultar en: https://archive.org/details/analysisgameche03philgoog/page/n70/mode/2up/search/belli o en https://play.google.com/books/reader?id=tJxHAAAAYAAJ&hl=en&pg=GBS.PR19.

Como dato anecdótico, allí se introdujo la Defensa Philidor (1.e4 e5 2.Cf3 d6) y, como un legado más profundo y universal, es donde se  presentó la célebre consideración sobre que los peones son el alma del ajedrez (ils sont l´ame des Echécs, reza en el original).

En 1777 habrá nuevas versiones ampliadas, en inglés y francés (también la hubo en esos años en alemán), en las que se añadieron recomendaciones para conducir una partida y el estudio de varios finales con las formas típicas de dar jaque mate o de ganar: dama contra torre (o torre y peón); torre y alfil contra torre; el de caballo y alfil; el de torre; o de hacer tablas: torre contra torre y peón; dama contra dama y peón; caballo contra peón. También se incluyen muchas partidas, entre ellas las que disputó sin ver el tablero en tres matches realizados en Londres.

Imagen de una edición del libro de ajedrez de Philidor, en
Imagen de una edición del libro de ajedrez de Philidor, en: https://pictures.abebooks.com/FOLDVARIBOOKS/14630165205.jpg

Estamos en presencia no sólo de un texto moderno integral sobre el juego sino también ante un virtual reglamento del ajedrez: de hecho se informa que es el que adopta el London Chess Club, aludiendo a la entidad en la que Philidor jugó en los últimos años de su vida, particularmente desde 1775, siendo una fuente de inspiración y de difusión de ahí en más.

En él se prevén muchas condiciones, entre ellas la que responde a la máxima “pieza tocada, pieza movida” y, lo que era del todo necesario consagrar, dada la previa dispersión de tratamientos, la colocación del tablero con un cuadro negro a la izquierda. Además, aparecen claramente dos movidas que eran conocidas, mas que no estaban del todo generalizadamente aceptada: la captura al paso y el enroque. Se establecen las tablas automáticas tras 50 jugadas sin que uno de los contendientes pudiera darle mate al adversario, y hay otro punto particularmente interesante: se dice que la posición de rey ahogado implica que el que lo tiene gana el juego, en el caso de Inglaterra; pero se declara tablas, en Francia y otros países.

Stamma, su rival en Londres, había publicado en París otro texto, Essai sur Le Jeu des Echecs que es de 1741, en el que se consagra el sistema algebraico para la notación de las partidas. Es paradojal que el de Philidor aparecerá en Londres, y no en su ciudad natal. Este, a la hora de anotar los juegos, adoptará el sistema presentado por el sirio, el que de ahora en adelante se transformará en un canon universal.

Imagen de una edición del libro de Stamma en
Imagen de una edición del libro de Stamma en:
https://www.chess.com/es/blog/Fredegiso/del-libro-de-stamma

Por supuesto hubo, además de los de Stamma y Salvio premencionados, otros textos previos que tuvieron un fin didáctico, particularmente en Italia y España. Pero ninguno alcanzará la trascendencia e influencia que tendrá el del francés.

Por otra parte, de alguna manera ese recorrido vital del libro, reflejo de la propia carrera de su autor, marcando un eje entre Londres y París, puso el acento del medio ajedrecístico mundial en cuanto a que era en esas ciudades donde podría estar jugándose el mejor ajedrez del mundo (y al decir esto no desmerecemos la fuerza del juego que tenía en Alemania, Italia y Rusia, entre otras plazas europeas en las que florecía el pasatiempo).

En ese sentido, los grandes jugadores que se destacarán en la primera mitad del siglo XIX, posteriores al predominio de Philidor, serán preferentemente franceses: Alexandre Deschapelles (1780-1847), Louis-Charles Mahé de La Bourdonnais (1795-1840) y Pierre-Charles Fournier de Saint-Amant (1800-1872), o de Gran Bretaña: Jacob Sarratt (1772-1819), Alexander McDonnell (1798-1835) y Howard Staunton (1810-1874).

Las ideas ajedrecísticas expresadas por Philidor implicaron un cambio radical con la forma en que se jugaba anteriormente. Ese concepto de que los peones son el alma del ajedrez comportaba todo un reconocimiento y una reivindicación, muy en sintonía con nuevos sectores que se sentían antes oprimidos y que querían ahora poder expresarse, desde la Revolución Francesa. Liberté, égalité, fraternité, eran las consignas. La Edad Moderna, podía dejarle paso a la Contemporánea. Nacerían las democracias. Morirían los absolutismos. El capitalismo habrá de tener un espacio de expansión, al menos en el mundo occidental, dándose otra Revolución: la Industrial. Comenzarán las tensiones entre desarrollo y naturaleza. Surgirán plenamente las ideas de Nación y Estado. Es tiempo de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Philidor sabrá reflejar perfectamente ese momento de transición entre un tiempo que dejaba de ser, prenunciando otro que inexorablemente vendría.

El ajedrecista y músico irá de París a Londres y viceversa: solía intermediar los veranos en Francia con los inviernos en Inglaterra, a donde iba solo, hasta que se radica definitivamente en este país donde, además de en clubes locales, supo jugar al ajedrez en la casa del embajador francés en esa capital, el duque de Mirepoix, un muy aficionado al juego.

En 1751 retoma su vida itinerante yendo a Berlín, sabiendo que el rey de Prusia, Federico II el Grande (1712-1786) amaba al ajedrez; lo conocerá en Postdam, pero no llegarán a jugar entre sí.

Lo que sí hará Philidor aquí, además de presentarse en sus cualidades de músico, y tal como solía hacer en todos los puntos que visitaba, fue dar muestras de su talento con las espectaculares simultáneas que hacía contra tres rivales sin ver el tablero. Siempre en Alemania, pasará más de medio año alojado por un príncipe local en la ciudad de Bad Arolsen para, más tarde, regresar a Inglaterra, donde se llevará una decepción: cuando hizo una presentación de su música dudaron de que fuera  el compositor ya que se lo reconocía como ajedrecista y no en la otra rama artística en la que brilló.

Esa tensión entre dos profesiones creía Philidor tener saldada cuando, por ejemplo, en un aviso del 9 de diciembre de 1753, señaló que su estudio y profesión principal era la música, mientras que el ajedrez era solo un divertimento. Pero, quienes lo frecuentaban en la capital inglesa, y algunos también en París, no pensaban exactamente lo mismo…

Philidor, para demostrar que podía componer música, presentó en Londres su Oda para el Día de Santa Cecilia, la que fue estrenada en el Teatro Haymarket el 31 de enero de 1754, con un espectador de lujo, el gran Georg Friedrich Händel (1685-1759) quien, no obstante, admiró más la actuación del coro que la ejecución de los instrumentos de aire. Oído no le faltaba, lo que había perdido era la visión, hecho que ocurrió en 1751 por lo que apenas salía de su casa: pero asistió a esta presentación ya que, evidentemente, tenía en alta consideración a Philidor en tanto músico.

En noviembre de 1754, al regresar a su patria tras nueve años de ausencia (se fue un joven, volverá un hombre), se lleva otra gran desilusión, al ser rechazado tiempo después cuando se postuló como maestro de la capilla real. No gustó un estilo que se había alejado de lo sacro para cultivar influencias italianas y alemanas.

Con todo, en el universo del ajedrez recibirá una gran noticia ya que logrará vencer en París a su viejo maestro Légal, a quien se seguía considerando el mejor jugador local, derrotándolo en un match en 1755 del que, no obstante, no se tienen mayores detalles.

Pero lo de Philidor, por el momento, seguirá siendo preferentemente la música y, más concretamente, la ópera cómica, de la que fue uno de sus baluartes, habiendo de producir una obra tras otra (a veces hasta haciendo dos por año). La primera de ellas será Blaise le savatier, que es estrenada el 9 de marzo de 1759 con buena repercusión.

Como todo no era sólo música y ajedrez, Philidor se casa el 13 de febrero de 1760 con Angélique-Henriette-Elisabeth Richer, la hija de otro compositor y hermana de tres buenos músicos, siendo ella una reconocida cantante, con quien tendrá siete hijos, cinco varones y dos mujeres (y no diecinueve como suele decirse), dos de los cuales murieron a temprana edad. A ninguno de ellos les enseñó ajedrez, aunque varios lo aprenderían por sí mismos sin llegar a destacarse; por otra parte, sólo Elyse saldrá artista, como su progenitor.

Quizás la obra musical por la que más habrá de trascender sea Tom Jones,  estrenada en la Comédie-Italienne de París el 27 de febrero de 1765, siendo un fracaso pero, tras modificarse el libreto original, se la volverá a presentar el 30 de enero de 1766, transformándose en un gran suceso y dándole una gran popularidad que hizo que todas sus ulteriores presentaciones fueran asumidas con gran expectativa.

Tom Jones será considerada una de las óperas más significativas dentro del estilo cómico, habiendo de ser traducida al alemán, ruso y sueco. Uno de los musicólogos de la época más reconocidos, el belga François-Joseph Fétis (1784-1871), muy entusiasmado, dijo que se trataba de “una obra ajedrecística” de Philidor. Por fin se lo había reconocido al genio asociando en una sentencia y en un único acontecimiento su doble carácter de músico y ajedrecista.

Imagen de una de las grabaciones de Tom Jones, en
Imagen de una de las grabaciones de Tom Jones, en: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/81W6GHOdKyL._SL1225_.jpg

Otro gran éxito musical será Ernelinde, princesse de Norvège, estrenada en la Salle des Machines del Palacio de las Tullerías, en la​ Ópera de París el 24 de noviembre de 1767. El propio rey asistió a una de sus representaciones quedando tan complacido que recompensó al músico con una pensión de veinticinco luises de oro.

La cuarta vez que llegó a la capital inglesa fue en 1769, con la intención de quedarse un mes para ver amigos. Allí frecuentará, ahora, el Salopian Coffe-house, que se funda un año más tarde  y más aún otra entidad que se creará en 1774, ubicada en la calle St. James, llamada Parsloe´s, donde se recolectaban fondos regularmente para facilitar que el jugador francés pudiera venir a Londres todos los años, siempre en solitario, entre los meses de febrero y junio, lo que empezó a hacer desde 1775.

En estas condiciones, con una estancia en una Inglaterra que le manifestaban a Philidor tanto respeto como afecto, pudo hacer que fuera mutando el campo de sus preferencias desde la música al ajedrez. Es más, en Londres comenzó a ganar muy buen dinero con sus exhibiciones en ajedrez. Para aproximadamente el año de 1780 podría creerse que ya era el juego el que prevalecía como principal sustento económico para mantener una familia tan amplia.

Había otro dato que le hizo a Philidor favorecer en ese periodo de su vida al ajedrez: en Francia apareció un músico que comenzó a quitarle un espacio de exclusivo protagonismo, el belga André Ernest Modeste Grétry (1741-1813), quien debutó en París en 1768, comenzando a tallar cada vez con más fuerza en la ópera cómica y, de algún modo, desplazando el foco de atención que antes se depositaba sólo en aquel.

París era, para el francés, más la música que el ajedrez siendo, en Londres, el orden de prelación el contrario. Claro, si fuera posible llegar a escindirse sus dos pasiones,  esas que eran idiosincrásicas a su ser y a su sentir. En la última etapa de su vida, el ajedrez cobra mayor protagonismo en Philidor como sustento de su existencia. Y en ese proceso la capital inglesa desempeñó un rol crucial.

El 25 de mayo de 1782 jugó en Londres a ciegas contra dos rivales, el conde alemán Hans Moritz von Brühl (1736-1809), un muy buen jugador local, tal vez el mejor, con quien hizo tablas, y Thomas Bowdler (1754-sin fecha de muerte), con quien perdió, en presencia de 30 caballeros y 2 damas, en un espectáculo que insumió una hora y cuarenta minutos en el que el francés, inesperadamente, habría de defeccionar, cosa que no era habitual en esta clase de presentaciones que hacía regularmente.

En el mismo sitio, el 8 de mayo de 1783 enfrenta a tres rivales a ciegas: a Brühl,ahora lo vence en una hora y veinte minutos; al Sr. Maseres (además de la salida le da la ventaja de un peón), derrota al cabo de dos horas y, con Bowdler, empata tras una hora y tres cuarto de brega (ese año hará dos sesiones bajo esta modalidad). 

Hay otros encuentros de esas características, algunos de los cuales incluye el propio Philidor en su libro (en las ediciones últimas en vida del ajedrecista): los disputados el 10 de mayo de 1788 (tres victorias, en dos de los encuentros da ventaja de peón) y el 13 de marzo de 1790 (tres triunfos). En 1788 son dos las sesiones públicas de simultáneas de esta clase y en 1789 cuatro.

Era evidente que las diferencias entre Philidor con los jugadores contemporáneos era tan grande que, sólo otorgándoles semejante ventaja, ya sea por darles material de movida o enfrentándolos sin ver el tablero y las piezas, las partidas podían llegar a tener un cariz más interesante. Sin embargo en esta clase de exhibiciones podría verse más espectáculo que ajedrez propiamente dicho, una observación que de alguna manera hizo preventivamente von der Lasa.

Esa continuidad de encuentros, cada vez con mayor frecuencia, tuvo como motivo uno muy personal: después de la Revolución Francesa se instaló definitivamente en Gran Bretaña, siendo clave el año de 1792 habida cuenta de que del 2 al 6 de septiembre se registraron masacres en masa en París, en las que perdieron la vida miles de personas, algunas acusadas de contrarrevolucionarios y otras que simplemente estaban prisioneras.

Esto hizo que Philidor, que había simpatizado en sus orígenes con la causa, tome distancias al apreciar sus desvíos por lo que, en febrero de 1793, al concretar su anual visita a Inglaterra, ya no volverá a su país en el que corrían ríos de sangre y él, quizás, también alguna clase de peligro concreto.

Es que se tensarán las relaciones, antes cordiales, entre Inglaterra y Francia: el 21 de enero de 1793 el gobierno de este país ejecutó a Luis XVI, lo que hizo unir a buena parte de Europa, incluyendo a España, Nápoles y Holanda, contra la Revolución, y Gran Bretaña iría a integrar la Primera Coalición contra Francia.

En esas circunstancias Philidor quedaba, en ciertos ojos, del lado equivocado, en un proceso que naturalmente lo excedía. No habría que olvidarse que en casa estaba el temible Maximilien Robespierre (1758-1794), un aficionado al ajedrez que supo compartir momentos más plácidos en el Café de la Régence con Philidor (o no tanto, se dice que aquel en una partida a ciegas quiso hacerle a este trampas con una movida falsa, la que fue debidamente advertida), lo ubicó al músico y ajedrecista en una delicada posición, argumentando  que recibía la protección de un rey enemigo (el inglés). 

Cuando lo peor pasó, tras Robespierre ser víctima de esa guillotina con la que tanto ejecutó a sus adversarios antes, Philidor quiso regresar. Aunque no podía hacerlo ya que oficialmente figuraba en los registros como emigrado, una condición que se le adjudicaba a quienes habían simpatizado o cooperado con los invasores de Francia. Debía hacer un  trámite engorroso para poder regresar, con testigos incluidos (y riesgos siempre probables en puerta). Por lo que Londres seguirá siendo, entonces, y hasta el último de los días, su lugar de residencia.

Los últimos episodios vinculados al juego se darán al enfrentar a dos rivales a ciegas y a un tercero viendo el tablero, poco antes de morir, siempre en el club ubicado en la calle St. James, exactamente 20 de junio de 1795; y el 29 de junio cuando disputa dos partidas con el célebre matemático y físico George Atwood (1745-1807), a quien le dio la ventaja de salida y dos peones, habiendo de perder uno de los juegos. Este es el último rastro ajedrecístico que se posee del gran Philidor.

Será Londres, ciudad que le fuera tan fructífera, donde habrán de terminar sus días, lo que sucedió el lunes 24 de agosto de 1795, en absoluta soledad: se llegó a afirmar que se lo halló yacente en un sofá en la hora final. Estaba enfermo de gota y muy angustiado por los problemas de pasaporte para regresar a un hogar en donde permanecían su familia y buena parte de sus recuerdos. La comunidad ajedrecística inglesa fue informada del suceso recién el día 29 por lo que, equivocadamente, se suele dar a esa fecha como la de su deceso.

Imagen de una placa de una calle de París que lo inmortaliza, en
Imagen de una placa de una calle de París que lo inmortaliza, en: https://www.pinterest.fr/parisrues/paris-20e-arr-plaques-de-rues/

Murió seguramente embargado en una gran pena, lejos de una patria que había caído en un clima de terror tras una Revolución, con la que en principio simpatizó, la que paradojalmente lo trataría de contrarrevolucionario. Justo a él quien, no sólo fue un músico que consagró su vida al arte francés, sino que, además, como ajedrecista, puso a su país en lo más alto. Justo a él que había premonitariamente consagrado el concepto de que los peones son el alma del juego, una sentencia que bien podría haber sido considerada una síntesis de un movimiento que, en el terreno político y social, decía querer combatir el absolutismo y los privilegios reinantes.

Más allá de todo, de los reconocimientos que tuvo en su intensa y fructífera vida, de los problemas con su patria en la hora final, de una muerte en soledad, en Philidor hay que reconocer, siempre, su calidad de genio.

Una condición de genio que le corresponde por partida doble, lo que es del todo inusual: lo fue en la música, habiendo sido el máximo impulsor en su tiempo de la ópera cómica, una forma de encarar un arte que estaba  necesitando una renovación; y lo fue también, y particularmente, en el ajedrez, siendo con margen el mejor exponente de su tiempo y autor de un libro icónico que permitirá la codificación y difusión definitiva del juego.

Philidor, muy probablemente, debe ser considerado el mejor ajedrecista del siglo XVIII. Philidor hizo escuela en tanto investigador y difusor del juego. Philidor, sin duda alguna, debe ser reconocido como el padre del ajedrez moderno.

APÉNDICE:

VÍNCULO DE PHILIDOR CON DIDEROT, ROUSSEAU, VOLTAIRE, FRANKLIN Y MORPHY

Uno de los máximos pensadores de su tiempo, Denis Diderot (1713-1784) fue aficionado al juego, habiendo sostenido una amistad con el ajedrecista, a quien ayudó a concretar el propósito de editar su icónico libro, ya que el pensador fue una de las personas que aparece en carácter de suscriptor.

Philidor fue el tutor musical de la hija del filósofo. Este, en cierto momento, tuvo sus discrepancias con él, ya que hubiera preferido que se hubiera concentrado más en la música que en el juego. Por ejemplo, en una carta de 1782 le cuestionó su afición a jugar bajo la modalidad de a ciegas a la que consideraba un “peligroso experimento” y que, con él, podía “correr el riesgo de volverse loco por cuestiones de vanidad”. Un argumento adicional era que, con esa práctica, ni siquiera obtenía recompensa financiera alguna (lo que no era enteramente cierto).

Un Diderot algo contrariado, al no resultar convincente, le anticipó a su amigo un triste final diciendo que, si seguía prefiriendo el ajedrez por sobre la música, podrían en el futuro llegar a decir de él: “Aquí Philidor, él no es nada más; perdió todo lo que tenía, moviendo pequeñas piezas de madera sobre un tablero”. ¡Cómo se equivocaría en este punto el pensador!

En otro trabajo hemos hablado con mayor detalle del vínculo entre Diderot y el ajedrez.[3] Allí expresamos que su sátira El sobrino de Rameau, que es de 1761, recorre caminos en los que la música y el ajedrez quedan inextricablemente unidos, tanto como en la vida de Philidor. Por otra parte, en ella se refleja el clima del Café de la Régence, en el que departían intelectuales, tanto locales cuanto extranjeros que visitaban la capital francesa, donde se jugaba el mejor ajedrez de su tiempo y en el cual aquel supo brillar.

Otro filósofo que jugará al ajedrez con Philidor en ese ámbito es el suizo Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), otro egregio hombre de la Ilustración. En Las Confesiones, trabajo autobiográfico de 1782,[4] menciona a un genovés, de nombre Bagueret, quien mucho no le simpatizaba, que le ofreció enseñarle ajedrez para, apenas aprenderlo, volverse loco por un juego en el que creía haber registrado un rápido aprendizaje y al que se dedicó durante dos o tres meses, en los cuales estudió partidas de Philidor y Stamma antes de darse cuenta de que estaba muy lejos de ser un habilidoso en un juego que llegó a obsesionarlo.

Rousseau era un buen músico por lo que, además del ajedrez, en eso hallaría otro punto de contacto con Philidor, quien llegó a asistirlo en esa rama de la cultura hacia el año 1745, antes de que este se trasladara a los Países Bajos.

También el gran filósofo Voltaire, François-Marie Arouet (1694-1778), fue amigo y protector de Philidor, en una relación que es recreada ficcionalmente en la novela El ocho, de la escritora norteamericana Katherine Neville (nacida en 1945).

Evidentemente, el músico y ajedrecista era admirado por todos los grandes referentes de la Ilustración Francesa. Y méritos no le faltaban…

El propio Benjamin Franklin (1706-1790) se allegó al Café de la Régence para conocer a Philidor en 1781 a fin de que le autografiara un ejemplar de su ya célebre libro. El inventor norteamericano, en su pasión ajedrecística, no quiso privarse de ese momento y, ya sabemos, cinco años más tarde dejará como legado su ensayo On the morals of chess.[5]

La fama de Philidor ha trascendido el tiempo y el espacio. En la lejana Argentina, y ya instalados en el siglo XXI, existe en la localidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, una entidad que lleva su nombre, la que fue creada en enero de 1998 con un ideario que une al juego con actividades artísticas (música, pintura, letras). Además de torneos y clases, allí existe una escuela dedicada a niños y jóvenes por lo que constituye  un ámbito en el que la cultura, la educación y el ajedrez fluyen. De ese modo Philidor termina siendo, no sólo el nombre que lleva el sitio, sino una poderosa fuente de inspiración


[3] En Denis Diderot, filosofía y ajedrez, publicado el 8 de mayo de 2020 en el sitio Ajedrez con Maestros, https://ajedrezconmaestros.com/2020/05/08/denis-diderot-filosofia-y-ajedrez/.

[4] Una versión en inglés de este trabajo puede ser consultada en https://archive.org/details/confessionsjean10rousgoog/page/n9/mode/2up/search/chess.

[5] En Benjamin Franklin, el ajedrez como recurso diplomático y en su faceta moral, publicado el 15 de mayo de 2020 en el sitio Ajedrez con Maestros, en https://ajedrezconmaestros.com/2020/05/15/benjamin-franklin-el-ajedrez-como-recurso-diplomatico-y-en-su-faceta-moral/.Cuando el norteamericano Paul Morphy (1837-1884) visite el Café de la Régence en su gira europea, al elevar su mirada habrá de advertir que, en una de las esquinas del techo, aparecía una imagen que precisamente recordaba al gran Philidor.

Ambos, tuvieron muchos puntos de contacto. Fueron mentes privilegiadas. Supieron combinar perfectamente las capacidades de memoria y de imaginación. Amaron el ajedrez y la música. Fueron los mejores referentes en el juego, y con mucho margen, respecto de sus contemporáneos. Se adelantaron a su tiempo impulsando una técnica que no era comprendida aún.

Morphy y Philidor, por siempre, forman parte del panteón de las figuras más representativas que vez alguna pudo haber dado el milenario y asombroso ajedrez.

Análisis astral de Philidor, por Silvia Mendez

Prof. Silvia Mendez
Prof. Silvia Mendez

Silvia Méndez es de nacionalidad argentina. Graduada en Relaciones Humanas en la Universidad del Salvador y egresada de la carrera de Administradores Gubernamentales (1985-1987) dictada en el INAP.

Se desempeñó en el servicio civil de su país, con amplia experiencia en gestión de políticas públicas en el ámbito cultural, así como en la administración de recursos humanos en el Estado Nacional.

Como astróloga, está graduada en la Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA, 1989), siendo entrenada por calificados profesionales de la talla de Eloy Dumón, Rubi Leza, Jerry Brignone.

En esta disciplina se ha desempeñado en la consultoría privada, dictando seminarios y talleres, realizando investigaciones y publicando artículos, con especial énfasis en Astrología Genetlíaca, Mundana, Deportiva, Asteroides.

El estudio de la carta natal de Philidor ha sido desafiante, dado que no se cuenta con el horario de nacimiento. Por lo tanto en principio haré un análisis de su matriz planetaria para ver si se puede identificar tendencias en su destino personal, y propondré la hipótesis de un horario de nacimiento en función de la investigación realizada a través de los eventos de su vida.

En primer lugar encontramos un Sol en el detallista, metódico y práctico signo de Virgo. Y entonces vemos que su dispositor (Mercurio rige a Virgo) está en trígono a Neptuno. Por lo tanto tenemos la primera pista: Mercurio en Libra le dio disposición a las artes y su contacto con Neptuno el interés por la música. Siendo el dispositor del Sol también señala la posibilidad de tener  un padre con la misma profesión o actividad.

Sin la hora de nacimiento, no se puede determinar la posición de la Luna, debido a que durante ese día comenzó estando en el signo de Capricornio para luego pasar al signo siguiente Acuario (la Luna transita 13 grados en 24 horas). Por lo tanto, al no tener información acerca de su hogar natal o de su madre, no puedo arriesgar cómo él tenía internalizada a su madre o a su familia de origen. Pero no tenemos información de un hogar humilde o con penurias como sería si la Luna estuviera en conjunción a Saturno o en Capricornio, por lo tanto podríamos trabajar con la hipótesis de una Luna en los primeros grados de Acuario.

Por la posición de Mercurio en el signo de Libra, podemos decir que su mente era muy lógica y racional, inclinada a las artes en general y con buena disposición  para las relaciones humanas y su comportamiento en sociedad. El aspecto con Neptuno lo dotaba también de sensibilidad e intuición natural y le generó inclinación por la música.

Venus en Leo inclinó  su vida a vincularse con la realeza (fue introducido como paje a los 6 años en la Corte) pero también señala una pareja vinculada al espectáculo (su esposa era cantante).

Este dato de los 6 años es muy importante. Es un momento bisagra para su vida y en función de esto y de la posibilidad de un Ascendente en Piscis (signo por excelencia de la música) comencé a trabajar con esta hipótesis.  Pero sigamos analizando de manera general.

Marte en Libra, es una disposición dificultosa para el planeta; le quita vigor y  lo hace enemigo de los conflictos o peleas.  Está en aspecto tenso con Saturno: este aspecto es el que  impactó en su salud física. Efectivamente Philidor sufrió de gota;  es una enfermedad que se produce por el aumento del ácido úrico (Libra: riñones) y produce inflamación (Marte) en las articulaciones (Saturno).  Esta cuadratura tradicionalmente trae dificultades o fracasos a nivel profesional/laboral por lo tanto estos planetas no deberían regir el Mediocielo natal, pues si así fuera  impediría los éxitos que él realmente tuvo sobre todo en el mundo de la música.

Sobre la base de todas estas consideraciones, es que expongo su carta natal con un horario obtenido a través de su rectificación considerando varios de los eventos de su vida.

A los 6 años de edad lo nombran paje de la corte, cuatro años antes de la edad requerida para poder acceder a ello.  Además forma parte del coro de la Capilla Real y comienza a aprender música.

Con este primer  evento comencé a consolidar mi hipótesis sobre  el horario de nacimiento,  pues para ese  tiempo el Descendente dirigido toca su Sol natal y el Sol dirigido aspecta al Mediocielo, señalando algún evento importante de tipo social.

Un Ascendente en Piscis es muy apropiado para su carta natal; un signo totalmente vinculado a la música, amén de dotar de un costado espiritual al individuo, conectado con las “musas” y con los planos etéreos.

Carta Astral Philidor 2

El eje de las casas 3 y 9 dirigidos aspectan a Neptuno y Mercurio natales, muy apropiado para su contacto con el Coro y con los estudios de música; Júpiter dirigido (regente del Ascendente y Mediocielo hipotéticos)  en 0° de Tauro aspecta a la casa 9 (la religión; él ingresa al Coro de la Capilla). La Luna aspectando al Ascendente: un evento “público”.

A los 11 años compone música por primera vez.

Carta Astral Philidor 3

Neptuno dirigido regente del Ascendente  y Mercurio dirigido  regente de la casa 3 (estudios, comunicación) aspectan a su Luna natal (105 y 135 grados respectivamente). La casa 3 dirigida en 11° de Géminis aspecta a Venus natal. El Ascendente dirigido cuadra al Mediocielo natal.A los 18 años gana un partido “a ciegas”:

Carta Astral Philidor 4

El trígono entre Neptuno y Mercurio dirigidos activan la oposición Marte/Júpiter que es positiva para ganar en un juego o competencia. La Luna en sextil al Mediocielo, simboliza un evento público y notorio. 

El Sol dirigido en conjunción a Plutón, activa el trígono entre este planeta y la Luna; Plutón dirigido en aspecto al Mediocielo natal.

En 1747 viaja a Londres y en ese periodo le gana a Stamma. Veamos direcciones para esa ventana de tiempo:

Carta Astral Philidor 5

El benéfico Júpiter en trígono a su Sol, cobrando mayor importancia si lo consideramos regente del Ascendente y de su Mediocielo. Marte sextil al Sol apoya a la acción personal. Urano conjunción con la casa 9 (su viaje al extranjero).  Plutón  dirigido en aspecto a  Marte/Júpiter  apoya su acción personal y simboliza la dominación del adversario.

En 1749 publican en Londres, en su idioma natal,  su libro “Análisis del juego de Ajedrez”:

Carta Astral Philidor 6

Ascendente dirigido aspectando al eje de las casas 3 y 9 (escritos, publicaciones); Neptuno y Mercurio dirigidos también en orbe de aspecto a dichas casas (considérese que estoy trabajando sin una fecha exacta y las direcciones tienen una validez de un año,  dentro de la ventana de tiempo).  Saturno sextil al Mediocielo. El Sol dirigido todavía aspectando a Mercurio y Neptuno natales. Urano aspecta a la Luna hipotética.  Mercurio dirigido en semicuadratura y al Sol.

El 31 de enero de 1754 estrena Oda al día de Santa Cecilia; cabe notarse que en noviembre de ese año es rechazado para ejercer como profesor en la Capilla Real.

Carta Astral Philidor 7

El Ascendente dirigido en casi 6 Aries, opuesto a Mercurio natal y sextil Neptuno natal, remarcan el hecho artístico; la Luna en trígono a la casa 3 y sextil a la casa 9 señala la “publicación” o “comunicación “ de una obra sacra.

Esta carta sirve también como simbología para señalar el hecho de haber sido rechazado para el puesto de profesor en la Capilla Real en noviembre del mismo año: el  Sol opuesto a Kirón (se sintió descolocado o desubicado por el rechazo); Neptuno cuadratura al punto medio Plutón/Mercurio (decepción) y Kirón opuesto a Urano y sextil al Ascendente,  marcan su inadecuación y decepción por el rechazo.

El 9 de marzo de 1759  estrena Blaise de Savattier:

Carta Astral Philidor 8

Neptuno y Mercurio dirigidos aspectan al Ascendente, remarcando el hecho artístico; Júpiter y arte dirigidos aspectan a Venus natal (arte). La Luna en aspecto de 75 grados al Mediocielo le dan carácter público al evento.

La carta diaria para el evento nos da simbología adecuada, también, y sigue apuntalando la hipótesis del horario rectificado.

Carta Astral Philidor 9

Marte en tránsito por el signo de Piscis (música) opuesto al Sol; la Luna aspecta al punto medio Mercurio/Plutón. Venus en sextil a la hipotética Luna y el Sol en cuadratura al hipotético Mediocielo.

El 13 de febrero, el músico y ajedrecista se une en matrimonio. Veamos el cielo simbólico para la fecha:

Carta Astral Philidor 10

El Ascendente dirigido sobre el Nodo Norte, típico contacto de una “vinculación” con otra persona; Venus dirigido conjunción al Sol ubicado en la casa del matrimonio; Neptuno regente del Ascendente en conjunción a la casa 5 (área del mundo afectivo del individuo). Saturno (legalidad,  formalidad) aspecta a casas 3 y 9 (trámites legales o religiosos);  Plutón planeta natal ubicado en casa 7 aspecta a Mercurio que rige dicha casa. El Mediocielo dirigido aspecta a Marte/Júpiter. La Luna dirigida aspecta a Neptuno/Mercurio natales regentes de Ascendente y Descendente respectivamente.

Veamos la carta diaria de ese día tan especial:

Carta Astral Philidor 11

Venus diario conjunción a la casa del hogar; el Sol en aspecto a Marte natal; la Luna en aspecto al Sol.  Marte aspecta a la casa 9 (asuntos legales). Neptuno regente del Ascendente Natal cuadrando al Mediocielo natal. Mercurio aspecta a Plutón (ambos planetas están en la casa 7 natal: matrimonio) y Mercurio rige esa casa y también la de los trámites y el hogar (casas 3 y 4).  Plutón aspecta a Júpiter natal, regente de Ascendente y Mediocielo natales.

El 30 de enero de 1766 reestrena su obra Tom Jones:

Carta Astral Philidor 12

El Mediocielo dirigido en 0 Acuario aspecta al eje de las casas 3 y 9 (comunicación, publicación). El Sol  conjunción Marte y oposición Júpiter, activando al planeta de la acción personal/trabajo y a Júpiter, regente de Ascendente y Mediocielo.

Saturno viene realizando un quincucio a Mercurio y cuadratura a Neptuno (señala tensiones y dificultades; esta obra sufrió ajustes y modificaciones luego de su fracaso al ser estrenada el año anterior).

Los nodos lunares aspectan al Mediocielo señalando un evento de tipo destinal; y Venus aspecta al Mediocielo señalando un evento artístico importante.

Si calculamos la carta diaria de ese evento, observamos:

Carta Astral Philidor 13

Los planetas lentos Júpiter y Urano del cielo, envían sendos buenos aspectos al Mediocielo, área de los éxitos y logros; Plutón aspecta también favorablemente al Ascendente en esa época. La Luna del día aspecta al trígono Luna/Plutón. El Sol está bien enlazado con el Mediocielo de la carta diaria.

El 25 de mayo de 1782, Philidor no tiene un buen día: jugó a ciegas contra dos rivales, perdiendo con  el conde alemán Hans Moritz von

Carta Astral Philidor 14

Brühl y  haciendo tablas contra Thomas Bowdler.

Como  simbología más importante tenemos al Sol dirigido conjunto a Urano, planeta de lo inesperado y lo que cae como un rayo, en la crítica casa 8. Los nodos lunares aspectan al trígono Neptuno/Mercurio, regente de Ascendente y regente de la casa opuesta a la de los logros. También  Urano dirigido en cuadratura a Mercurio natal pudo haber señalado algún otro evento tenso o dificultoso  a nivel matrimonial, lo cual  desconocemos.

Miremos la carta diaria:

Carta Astral Philidor 15

El Sol sobre Neptuno natal (confusión, dispersión, decepción); la cuadratura Marte/Neptuno del cielo aspectando tensa sobre Mercurio natal (planeta de la mente) y el Mercurio de ese día en cuadratura a su Ascendente natal. Suficiente simbología para señalar un día en el cual el individuo no está muy lúcido mental o intelectualmente.

El día 8 de mayo de 1783, Philidor gana y hace tablas otra partida:

Carta Astral Philidor 16

Los Nodos lunares todavía  dirigidos sobre Neptuno/Mercurio, activando eventos relacionados con lo intelectual, la oposición Marte (enfrentamiento,lucha)/ Júpiter (benéfico, suerte, éxito) sobre Mediocielo hipotético casi exacto. Urano sigue aspectando a Mercurio y Neptuno, y Mercurio dirigido sextil a Luna hipotética.

La carta diaria:

Carta Astral Philidor 17

Lo más interesante a nivel simbólico de este evento es el tránsito benéfico de Júpiter sobre su Luna. Luego Marte en trígono a Marte y sextil a Júpiter natales En ese periodo Saturno le hará un buen aspecto a su Sol ayudándole durante el año a asentarse a nivel personal.  El tránsito tenso de Plutón a Urano  y el de Neptuno sobre Mercurio además pudieron haberle significado dificultades conyugales, que no podemos comprobar biográficamente.

Como último evento para este análisis, tomamos la fecha de su fallecimiento: la biografía nos relata que aparentemente fue encontrado solo, y se menciona que él sufría de gota.

La enfermedad está representada por la cuadratura entre Marte y Saturno, siendo Marte planeta regente de la crítica casa 8 (una de sus simbologías la refiere a la muerte del individuo).

Carta Astral Philidor 19

Aquí encontramos a Saturno dirigido opuesto a Mercurio (regente de casa 4, área del fin de la vida) y en sextil a Neptuno (regente de su Ascendente). Marte dirigido (regente antiguo de casa 8) cuadrando a Plutón (regente moderno de casa 8) así como Júpiter dirigido también cuadrando a Plutón (Júpiter regente de su Ascendente y de su Mediocielo natales).  El Nodo Sur conjunto al Mediocielo natal, y el Nodo Norte con Kirón abrazando la casa 4 (fin de la vida). Pluton regente de casa 8 aspectando a los nodos, al igual que la Luna. Mercurio regente de casa 4 cuadratura a su Sol.

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