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Estrellas del ajedrez Semblanza y análisis desde la perspectiva de la Astrología: Max Euwe

Max Euwe

Ajedrez y Astrología

Por Silvia Méndez y Sergio Negri

La felicidad consiste, principalmente, en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es” (Erasmo de Rotterdam)

Sergio Ernesto Negri
Artículo del MF. e Historiador Sergio Ernesto Negri

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

Semblanza de Max Euwe, por Sergio Negri[1]

Machgielis Max Euwe (1901-1981), en los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial fue tal vez el campeón mundial de ajedrez más inesperado. Es que con ese calificativo habría que ponderar su triunfo ante Alexandre Alekhine (1892-1946) en 1935 cuando, el entonces titular del mundo, pierde la corona por apenas un punto, tras dominar con amplitud en el comienzo de un match que lo tenía como claro favorito.

Pese a lo dicho, el jugador holandés no deja de tener sus méritos. Es más, es el único jugador en la historia que será doble campeón, ya que a ese palmarés, que al cabo será efímero, sumará otro obtenido en 1928 cuando se consagra como el segundo y último campeón del mundo aficionado de la historia.

Su nombre completo fue Y otra virtud que se ha dado exclusivamente en su persona: Euwe fue el único jugador que alcanzó el título de campeón del mundo y, a la vez, la presidencia de la FIDE, algo a lo que aspiró, mas sin éxito, sólo Gary Kaspárov (nacido en 1963) entre sus egregios colegas.

[1] Para una lectura más amplia sobre aspectos de la personalidad de Euwe, se sugiere consultar los siguientes libros: The Reliable Past de Gennadi Sosonko, New in Chess, Países Bajos, 2014; My great predecessors, Part. II de Gáry Kaspárov, Everyman Chess, Londres, 2003; The Big Book of World Chess Championships: 46 Title Fights – from Steinitz to Carlsen de Andre Shulz,New in Chess, Países Bajos, 2016 y, muy especialmente, Max Euwe: The Biography de Alexandr Munninghoff, New in Chess, Países Bajos, 2014.

Nació el 20 de mayo de 1901 en Watergraafsmeer, una pequeña localidad rural ganada al Mar del Norte con la técnica del pólder, la que desde 1921 forma parte de Ámsterdam, de donde también es oriundo otro gran deportista: el futbolista Johan Cruyff (nacido en 1947). En esa gran urbe de los Países Bajos, el ajedrecista también morirá: el 26 de noviembre de 1981.

Euwe es un holandés de pura cepa. Su padre Cornelis, era maestro y su madre Elisabeth, ambos holandeses, tendrán seis hijos, entre los cuales Max será el segundo en nacer; la economía familiar no tenía privaciones, pero era del todo ajustada. Y serán los propios padres, aficionados al ajedrez, quienes se lo enseñarán al niño cuando contaba cuatro años. Seis años después ya participará de su primer torneo en el bar De Ruyter.

En los Países Bajos, el futuro ajedrecista nació, murió, obtuvo el campeonato mundial aficionado y el absoluto, y allí también lo perdería. Muchas competencias ajedrecísticas desarrolladas en el país, entre ellas las Olimpíadas de 1928 en La Haya y de 1954 en Ámsterdam, llevarán su impronta. Al cabo del tempo, se transformó en un importante referente del país con proyección internacional, donde asimismo se desempeñó en su carrera académica y profesional, más allá del ajedrez. En ese lugar, silenciosa aunque profundamente, resistirá la invasión nazi. Y la ciudad de Ámsterdam, en prueba de reconocimiento a su hijo pródigo, creará un Museo que lleva su nombre rodeado por una plaza que también será bautizada en su homenaje (la Max Euweplein).

El ajedrecista será reconocido, asimismo, en su calidad de matemático. De hecho esta otra disciplina fue más importante que el propio juego con el que llegó a lo más alto.

Sus padres fueron Elisabeth y Cornelius, ambos aficionados al ajedrez, y cuando el niño contaba con 5 años lo introdujeron en su práctica. Con 10 años, ya estudiando en Ámsterdam, participa de su primer torneo, en donde resulta vencedor. Se asocia al club de ajedrez de la ciudad  dos años más tarde y a nivel nacional compite con 14 años.

Imagen de Max Euwe de joven, en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/fotos/euwe.jpg
Imagen de Max Euwe de joven, en
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/fotos/euwe.jpg

Su primer torneo internacional será, cuando tenía 18 años, en Hastings, Inglaterra, en el mes de agosto de 1919, pero por supuesto no en la instancia principal, en la que se impuso José Raúl Capablanca (1888-1942), sino en otra de menor orden identificada con la letra C), siendo un tiempo coincidente con la obtención del título preuniversitario. En Inglaterra le fue muy bien, saldrá cuarto pero, estaba visto, ya se insinuaba que sus progresos en el ajedrez irían de la mano de su por entonces incipiente carrera profesional.

Será campeón holandés por primera vez en agosto de 1921 en torneo disputado en Nijmegen, un título que repetirá en los años 1924, 1926, 1929, 1933, 1938, 1939, 1942, 1947, 1948, 1950, 1952 y 1955. Y si no lo fue en más oportunidades en esos años, fue o porque el torneo no se realizó o porque no pudo o decidió no participar en otras pruebas nacionales.

Con honores, se gradúa en matemáticas en 1923 en la Universidad de Ámsterdam, en la que en 1926 obtendrá asimismo el doctorado. Ulteriormente dictó clases en la materia en las ciudades de Winterswyjk y Rotterdam, y también en el Liceo para Mujeres de Ámsterdam, de 1926 a 1940 y, tras la guerra.

La afición local quería promover la carrera ajedrecística de Euwe, apareciendo mecenas que aportarían recursos, por ejemplo para concretar un match amistoso contra Alekhine, quien aún no era campeón mundial, el que se desarrolló entre el 22 de diciembre de 1926 y el 8 de enero de 1927 en Ámsterdam, prevaleciendo el visitante con 3 triunfos, 2 derrotas y 4 empates. La última partida tuvo al holandés con ventaja, y al cabo de todo la perdió, así como un match, que estuvo al alcance de la mano. De todos modos allí demostró sus calidades ante un jugador tan potente.

En marzo de 1928 se impone en otro match en Ámsterdam, por 5,5 a 0,5, al belga Edgard Colle (1897-1932) y, en una prueba mucho más exigente, bajo los auspicios de la FIDE (de muy reciente fundación), y siempre jugando en los Países Bajos, confronta con el nacido en el Imperio Ruso (en rigor ucraniano y futuro alemán) Yefim Bogoliúbov (1889-1952) entre el 4 de abril y el 5 de mayo, en las localidades de Ámsterdam, La Haya y Scheveningen, perdiendo 5,5 a 4,5. Poco después, entre fines de este año y comienzo del siguiente, siempre en los Países Bajos, se volverán a enfrentar con igual vencedor y marcador.

Se dijo públicamente, aunque del todo equivocadamente, que el vencedor de la primera de esas porfías sería considerado campeón mundial, pero sí es cierto que la entidad mundial iba a considerar a su vencedor como probable retador de Alekhine, papel que efectivamente en años próximos le tocará cumplir al vencedor de esta porfía. El campeón, por lo pronto, llegó a mencionar que se podía tratar de una maniobra de Alexander Rueb (1882-1959), el Presidente de la FIDE, quien era holandés, para favorecer a su compatriota, lo que no conseguirá al caer derrotado en esa oportunidad.

Con todo Euwe habrá de obtener el primero de sus grandes logros internacionales, al coronarse en La Haya, entre el 21 de julio y el 4 de agosto de 1928, como campeón mundial aficionado de ajedrez. Hará en esa contienda 12 puntos en 16, aunque no quedará invicto ya que quien a la sazón lo habrá de escoltar, a una unidad, el polaco Dawid Przepiórka (1880-1940) logrará vencerlo; tercero saldrá el campeón aficionado saliente, título que había conseguido en París en 1924, el letón Hermanis Matisons (1894-1932) momento en el que Euwe ya era un buen candidato a vencer en esa porfía, pero salió cuarto (igualado con otros dos ajedrecistas) e, incluso, estuvo a punto de no entrar en la fase final tras la derrota que tuvo en la previa ante el argentino Roberto Grau (1900-1944) quien estuvo a solo un paso de eliminarlo.

En este 1928 auspicioso, participa en el mes de agosto del gran torneo de Bad Kissingen, Alemania, donde se impone Bogoliúbov delante de Capablanca, donde Euwe es tercero delante de Akiba Rubinstein (1880-1961), Aron Nimzowitsch (1886-1935), Richard Réti (1889-1929) y muchas otras figuras, entre ellas el viejo Siegbert Tarrasch (1862-1934), ex aspirante a la corona mundial, quien queda penúltimo.  

 En 1929 presenta un paper sobre matemáticas específicamente, demostrando la existencia de una regla que prontamente llevará al otro objeto de su pasión, el ajedrez, afirmando en este campo que una infinita cantidad de partidas era posible.

Ya instalado en las ligas mayores, vencerá en el clásico torneo de Hastings disputado entre el 29 de diciembre de 1930 y el 7 de enero de 1931, delante de Capablanca. Allí el holandés registrará, no obstante, una derrota con la campeona mundial entre las mujeres, la mítica Vera Menchik (1906/1944).

En esos años de comienzos de los 30 estuvo más abocado a las matemáticas que al ajedrez. Igualmente, se lo consideraba una de las prominentes figuras jóvenes junto al checoslovaco Salo Flohr (1908-1983), con quien juega un match en Ámsterdam y Karlsbad (ciudad por entonces de Alemania) en 1932, en los meses de marzo/abril (la primera etapa) y agosto (la segunda mitad), el que igualan en ocho puntos. Y en la segunda quincena de julio juega el buen torneo de Berna, en el que se impone Alekhine quedando Euwe y Flohr igualados en la segunda posición.

Max Euwe

En ese contexto, se le presenta la oportunidad de enfrentarse al campeón mundial Alekhine, cuando había otros candidatos que tenían mayores o al menos iguales pergaminos para ejercer ese derecho, en particular Capablanca, con la merecida revancha que no fue. Pero, ya se sabe, en esa época el campeón elegía a quien sería su rival, en un sistema que sólo se cambiará después de la Segunda Guerra Mundial.

En julio de 1934 se hizo en Zúrich, Suiza, un importante torneo, en el que se impuso Alekhine delante de Euwe y Flohr, pero el holandés logra entonces vencer al campeón. Más atrás quedaron Bogoliúbov, Lasker y otras figuras de la época.

Envalentonado con esa actuación, y habida cuenta que los holandeses querían un campeón mundial, para lo que fundan un Nationaal Nederlandsch Comité Wereldkampioenschap Schaken para reunir fondos con ese propósito, lograr que Alekhine acepte ese desafío, aun teniendo pendiente el segundo enfrentamiento por el título del mundo contra Bogoliúbov del que, como se esperaba, volverá a salir airoso en junio de 1934.

Ahora, entonces, entre el 3 de octubre y el 15 de diciembre de 1935,  en un tour en el que los contendientes habrán de jugar en 23 localidades diferentes de los Países Bajos (incluidas desde luego Ámsterdam, La Haya, Rotterdam y Groninga), será Euwe quien tenga la posibilidad, y para ello debería prevalecer en una contienda prevista para 30 encuentros, con partidas que se harán bajo el ritmo de dos horas y cuarto para las 40 jugadas.

El resultado fue muy parejo, ya que terminó 15,5 a 14,5 a favor del desafiante quien, de todos modos, estaba mucho mejor en la última partida, cuando acepta el empate que lo catapultaba al título por lo que, si se lo hubiera propuesto, pudo haber estirado la diferencia definitiva en el marcador. En todo caso Euwe supo aprovechar, como aconsejó su compatriota Erasmo, la oportunidad más importante que se le presentó en la vida para llegar a lo más alto en su querido ajedrez. 

Si tomáramos la primera parte del encuentro, más concretamente las nueve partidas iniciales, el campeón ganaba, como era de esperar, muy cómodamente, por 6 a 3. Pero, poco a poco, Euwe fue recuperándose, por sus propios méritos desde luego, mas también por un Alekhine excesivamente confiado que se distrajo con el bridge y, en algunos casos, aunque quizás se ha exagerado el punto, con sus excesos en alcohol, particularmente de la ginebra, un típico producto local, los que fueron visibles en tres partidas: las 18, 21 y 30 (dos tablas y un triunfo para el holandés, en este caso llegando incluso tarde), Las dudas del campeón al mover las piezas obedecieron a la ausencia de lentes a juicio de un rival que, ante todo, era un caballero. Andre Shulz, reforzando la idea, que para muchos espectadores fue casi obvia, este match puede ser definido como aquel disputado  entre un profesor y un alcohólico.

El holandés habrá de lograr 5 victorias, una más que su rival, alcanzándose las 30 partidas previstas, por lo que el holandés se consagra como el quinto campeón mundial de la historia del ajedrez. En algunas ocasiones Alekhine se hizo acompañar por su gato siamés, muy apropiadamente llamado Chess, el que podía husmear las piezas del tablero, pese a que el holandés era algo alérgico a los felinos.

Euwe, como jugador, es la lógica personificada, un genio de la ley y el orden, en lo que probablemente mucho tiene que ver sus habilidades en matemáticas. Su juego es, a la vez, preciso y agresivo. No es un discípulo de la simplicidad.

Ya como campeón, entre el 10 y el 28 de agosto de 1936 participa del gran torneo de Nottingham, Inglaterra, en el que sale tercero detrás del soviético Mijaíl Botvínnik (1911-1995) y Capablanca, en paridad con los norteamericanos Reuben Fine (1914-1993) y Samuel Reshevsky (1911-1992), viéndose a Alekhine en un sexto lugar y, más atrás aún, al excampeón mundial Emanuel Lasker (1868-1941) y a Salomon Flohr (1908-1983).

Euwe, a diferencia de lo que había hecho Alekhine con Capablanca, le da la debida revancha a su anterior rival, y se hará bajo los mismos lineamientos del encuentro anterior, en diversas ciudades de los Países Bajos y en un periodo que fue del 5 de octubre al 4 de diciembre de 1937.

Lamentablemente para su suerte Fine, que lo iba a asistir, enfermó de apendicitis, por lo que no pudo acompañarlo. Pero ahora las diferencias entre ambos se harían notar: tras un triunfo aislado al comienzo del match del aún titular del mundo, Alekhine, que estaba mejor preparado y decididamente más sobrio, logrará una ventaja decisiva en la 25ª partida, por lo que recupera la corona tras 10 éxitos, 4 derrotas y 11 tablas.  El nacionalizado francés, no sin un exceso de orgullo, al cabo del match dirá que se lo había meramente prestado al holandés por un lapso de dos años.

Se le fueron acabando al holandés sus tiempos ajedrecísticos mejores. De hecho para Chessmetrics sólo fue el N° 1 del mundo durante 14 meses alternados entre enero de 1936 y noviembre de 1937. Sólo dos años después, para diciembre de 1939, era precedido en ese listín por seis jugadores: Botvínnik; Fine; Alekhine; Reshevsky; Keres y Flohr.

En esa consideración, tomando una carrera integral de 15 años, en el listín encabezado por Kaspárov, Kárpov, Lasker, Capablanca, Alekhine, Botvínnik y Fischer, Euwe ocupa apenas la posición N° 32, siendo el más rezagado de entre los excampeones mundiales de la historia, al menos de todos los que corresponden al periodo pre-Kaspárov.

Ya sin el título en su poder, participa del torneo AVRO disputado en su país en 1938, en el que con el 50% de los puntos empata la 4ª colocación con Reshevsky y Alekhine, siendo precedido por Keres, Fine y Botvínnik; y quedando por delante de Capablanca y Flohr.

A fin de año vuelve a Hastings, quedando segundo de Lázló Szabó (1917-1998), en un torneo sin tantas figuras como en ediciones anteriores.

En Olimpíadas, en este tiempo previo a la Segunda Guerra Mundial, Euwe jugó en dos: en Londres, en 1927, en su primera edición oficial, con un buen 70% de rendimiento, el que elevó a 73,1% en el primer tablero de su equipo en Estocolmo en 1937, obteniendo la medalla de bronce (la de oro fue para el checoslovaco Flohr, la de plata para el estonio Paul Keres (1916-1975). A Buenos Aires dos años después no irá, dado que esa prueba se pospuso de la fecha original, prefiriendo ir a jugar el torneo de Bournemouth, Inglaterra, en el que se impondrá invicto delante del mencionado jugador checo, entre otros; ese año vencerá en varios torneos disputados en su país.  Entre el 24 de diciembre de 1939 y el 15 de enero de 1940, juega en diversas ciudades de los Países Bajos un match contra el estonio, perdiendo por 7,5 a 6,5. Y en este último año, en el mes de marzo, gana un torneo en Budapest en homenaje a Géza Maróczy (1870-1951), quien lo había asistido en la revancha por el título mundial ante Alekhine.

La guerra le cambiará su vida. Su país era neutral, pero será invadido por los nazis en 1940. Se comprometió con la libertad en todo momento, primero en una organización clandestina que procuraba alimentos y, más específicamente, dándole protección a Salo Landau (1903-1943), un jugador polaco judío radicado en los Países Bajos que, lamentablemente, será víctima (e igual suerte correrá su esposa e hija) de los opresores cuando intente escapar siendo atrapado en la frontera.

Por otro lado Euwe, con sutileza, aunque con riesgos personales, se negó a participar de torneos organizados por el régimen nazi, en una clara diferencia de actitud con lo hecho por otros jugadores, entre ellos Alekhine (quien tuvo a Landau como segundo en el match por el título de 1935 y por quien nada hiciera a pesar del pedido de su excolaborador cuando entró en desgracia con los alemanes que trataron tan suavemente al ruso-francés, por decir lo menos) y Keres, quienes se avinieron a hacerlo. Lo único a lo que accedió fue a jugar un match contra el ya nacionalizado alemán Bogoliúbov, el que se disputa entre los meses de julio y agosto de 1941 en Karlsbad, bajo la organización de la Federación de Ajedrez de Alemania, en el que el holandés se impone claramente tras cinco triunfos, dos derrotas y tres empates.

Una vez terminado el periodo de terror, se lo verá a Euwe imponerse en el Torneo de Londres disputado en enero de 1946, aunque sin la presencia de ningún rival de fuste. Lo importante para entonces era que se podía volver a jugar…Y en Groninga, el primer gran torneo de la posguerra, disputado entre el 13 de agosto y el 7 de septiembre, verá como vencedor a Botvínnik, siendo Euwe el escolta a sólo medio punto, quedando por delante de otro futuro campeón del mundo, Vasili Smyslov (1921-2010), el argentino Najdorf (1910-1997)  y Szabó.

Nuevas figuras aparecieron en el firmamento ajedrecístico, por lo que el holandés quedará relegado, y ello pese a que la muerte de Alekhine hizo pensar que quizás podía volver a darle oportunidad de acceder al título del mundo. De hecho se ha estudiado una situación que tuvo a la FIDE como protagonista en las jornadas del 1° y 2 de agosto de 1947, en cuyo ínterin se llegó a designar a Euwe como campeón, pero luego se reverá esa decisión que había sido adoptada sin la presencia de la delegación soviética, por lo que sólo el holandés volverá a la cúspide en el transcurso de un día.

Ese año de 1947 viaja a la Argentina donde participa de sendos torneos: el primero se hizo entre el 12 de marzo y el 1° de abril en la ciudad de Mar del Plata,  donde Euwe queda por debajo de Najdorf, Gideon Ståhlberg (1908-1967), Erich Eliskases (1913-1997), Herman Pilnik (1914-1981) y en línea con Julio Bolbochán (1920-1996), siendo 18 los participantes; y el otro entre abril y mayo, realizado en este caso en las ciudades de Buenos Aires y La Plata, ganado por Ståhlberg delante de Najdorf y Eliskases (tres ajedrecistas de entre tantos quese quedaron en el continente sudamericano después del Torneo de las Naciones de Buenos Aires de 1939, aunque el sueco más tarde regresaría a Europa), siendo aquí el holandés cuarto entre seis participantes.

En 1948, cuando se hace el torneo para hallar al sucesor de Alekhine en la corona mundial (había fallecido dos años atrás), Botvínnik se habrá de imponer, viéndose a Euwe ocupar el quinto y último lugar, con un bajísimo puntaje, producto de 1 victoria, 6 empates y nada menos que 13 derrotas.  Se jugó esta prueba en La Haya, del 2 al 25 de marzo; y en Moscú, del 11 de abril al 17 de mayo.  

En ese mismo año se hace el torneo de Venecia en el que se impuso Najdorf delante del húngaro Gedeon Barcza (1911-1986) y del peruano  Esteban Canal (1896-1981), siendo Euwe apenas cuarto en un torneo en el que otra figura del pasado, el polaco Savielly Tartakower (1887-1956), terminará aún más relegado.

Para fin de 1948, y comienzos del próximo, seguirán las performances poco auspiciosas. Es que se hace un torneo en Nueva York en el que se impuso el local Fine, delante de Najdorf, quedando Euwe junto a Pilnik en la tercera colocación, a tres puntos del campeón, entre 10 participantes.

En 1950, cuando Najdorf se imponga en el torneo en su Ámsterdam delante de Reshevsky, el holandés igualará el sexto lugar con otro argentino, Herman Pilnik (1914-1981), demostrando que otros muchos jugadores, incluso algunos que venían de los tiempos de la preguerra en la que había sabido Euwe brillar, lo estaban en el nuevo escenario planteado habitualmente superando.

En ese año de 1950 la FIDE otorga los primeros títulos de Gran Maestro de la historia y Euwe, por supuesto, será uno de los pocos que lo recibirá. De hecho es el único excampeón del mundo de los tiempos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, ya que fue el único sobreviviente para el momento en que fueron conferidos.

En Zúrich, Suiza, entre fines de de agosto y el mes de septiembre de 1953, ya siendo Botvínnik campeón del mundo, se inicia el ciclo para determinar a su desafiante, viéndoselo vencedor en un torneo a doble vuelta a Vasili Smyslov (1921-2010), un futuro campeón del mundo, dentro  de una constelación de 15 figuras, ocupando los lugares sucesivos David Bronstein (1924-2006), Keres, Reshevsky y, ya asomando, otro que también llegará a lo más alto tiempo despues: Tigrán Petrosián (1929-1984). Aquí Euwe, evidenciando claramente que lo suyo era más bien parte del pasado, ocupa la penúltima colocación.

El holandés, preferentemente, en esta nueva etapa que se abrió desde el fin de la Segunda Guerra Mundialse fue concentrando en las ciencias y no en el ajedrez, interesándose en el procesamiento electrónico de datos. Fue nombrado profesor de cibernética en 1954 y en 1957 visitó los Estados Unidos de América para estudiar tecnología informática. Mientras estuvo allí, volviendo de alguna manera a las fuentes, enfrentará en dos oportunidades en Nueva York en el mes de marzo a Fischer, ganando una vez y empatando la otra partida.

En Olimpíadas continuará aportando, siempre al encabezar el equipo de su país, lo que hizo desde la competencia de Dubrovnik en 1950, cuando su país alcance un muy buen quinto puesto, con un Euwe obteniendo el 66,7% de los puntos. En Ámsterdam´54 hará 57,7% y en Münich´58 77,3%, el mejor rendimiento olímpico personal de la historia, con medalla de plata incluida, pero favorecido por deber jugar con rivales inferiores ya que el conjunto de su país no se clasificó a la instancia más relevante del torneo. Luego estará en Leipzig´60, con una actuación discreta, logrando solo el 40,6%, para despedirse casi simbólicamente en 1962 en Varna cuando, si bien termina invicto, juega sólo siete partidas y evita a muchos fuertes rivales (entre ellos Botvínnik y Fischer), de las que gana únicamente una. En su progreso de desarrollo profesional, donde la parábola iba en sentido positivo a diferencia de lo que sucedía en el campo del ajedrez, es nombrado director del Centro de Investigación de Procesamiento Automático de Datos de los Países Bajos en 1959. Y, uniendo sus campos del saber, fue presidente, de 1961 a 1963, de un comité establecido por Euratom (la Comunidad Europea para la Energía Atómica) para examinar la viabilidad de programar computadoras para jugar al ajedrez. En 1964 se le hace cargo de un procesamiento automático de información en la Universidad de Rotterdam y, posteriormente, igual labor en la Universidad de Tilburg, donde se retira como profesor en 1971 y se lo declara emérito.

Volviendo al ajedrez, pero ahora como dirigente, y desde el máximo lugar, se lo elige en el mes de septiembre 1970, en el marco de la Olimpíada de Siegen, Alemania, como Presidente de la FIDE, el tercero de la historia, a poco de que no se tenga en cuenta el efímero caso del argentino Augusto de Muro, el que fue formalmente electo pero no llegó a ejercer con plenitud el cargo, por lo que Euwe se convierte en el primer campeón mundial (y por ahora el único), y el primer gran jugador en todo caso en llegar a ese sitial, cerrando desde la propia cúpula una brecha que usualmente ha existido entre el nivel de decisión y el que corresponde a los propios ajedrecistas. Ocupará ese cargo hasta 1978, habiendo de ser reelecto en 1974.

Su primera decisiva contribución fue la de facilitar la presencia del representante de los EE. UU. Bobby Fischer (1943-2008) en el Interzonal de Palma de Mallorca, disputado en los meses de noviembre y diciembre de 1970, la primera estación del norteamericano camino al título, habida cuenta que para ello debió mediar la renuncia de otro jugador, el húngaro nacionalizado norteamericano Pal Benko (1928-2019), quien cedió su plaza a su compatriota.

Luego a Euwe le tocará protagonizar las vicisitudes que rodearon el match por la corona disputada entre el 11 de julio y el 1° de septiembre de 1972 en Reikiavic, Islandia, entre el soviético Boris Spaski (nacido en 1937) y Fischer, y la ulterior defección de este en el próximo ciclo mundial, del que se derivó que llegue a lo más alto de todo otro soviético, Anatoli Kárpov (nacido en 1951), comportando un recambio generacional profundo en la cúspide del ajedrez mundial.

El holandés debió extremar sus dotes de mediador y de ejercicio de una paciencia por momentos infinita, en particular por las demandas del norteamericano, expresadas tanto en su condición de aspirante como de titular del mundo. Y seguramente para él, un componedor nato, fue angustiante y tomará como un fracaso casi personal, que el norteamericano abandone la corona sin ponerla efectivamente en juego, en un episodio único en la historia del ajedrez mundial.

Euwe, entonces, estando al frente de la FIDE, fue testigo y actor del puente establecido entre las viejas y las nuevas generaciones y, además, de la popularización del juego en los tiempos de la Fischer-manía y de la ubicación del ajedrez como herramienta geopolítica en el contexto de la Guerra Fría.

En las Olimpíadas de Niza de 1974 se dio el episodio de que la delegación de Túnez se negó a enfrentar a Israel, al no reconocer los países con mayoría musulmana a un Estado con el que siempre han convivido en estado de conflicto. Otro episodio aún más delicado, se dio en el caso de los equipos de Rodesia y Sudáfrica que fueron expulsados en el curso de la competencia por sus políticas de apartheid. Lo cierto es que Euwe había visitado ambos países y en su mirada no había pruebas concluyentes de segregacionismo.

Sin embargo, la propuesta de expulsión propiciada por Marruecos, apoyada por Túnez, Siria, Irak, Jordania, la URSS, Hungría, Bulgaria, Yugoslavia, Mongolia, Polonia, Checoslovaquia, Argentina y Cuba, terminará prevaleciendo especulándose que Euwe, pese a su posición inicial, termina facilitando que ello suceda para asegurarse la reelección al frente de la FIDE, la que estaba amenazada por la candidatura del puertorriqueño Rabell Méndez. El Presidente de la FIDE conservará entonces el cargo, en elección que se registra en el mes de junio de 1974, pero su reputación se verá afectada para alguien que siempre fue valorado por su equilibrio y sabiduría.

En 1976 se dio un hecho único en la historia del ajedrez ya que, al concretarse las Olimpíadas en Haifa, Israel, numerosos países, los del bloque comunista (encabezados por la URSS) y los musulmanes, harán un boicot, por lo que esa prueba perderá relevancia y quedará enmarcada dentro del conflicto restringido del Medio Oriente y el más amplio de la Guerra Fría.

De hecho, sin los auspicios de la FIDE, entidad  presidida por Euwe, se hará en la ciudad de Trípoli, en Libia, lo que se denominó como Contra Olimpíada. La muy controvertida decisión del holandés de que la competencia oficial se hiciera en Israel, le ganaría muchas enemistades y cuestionamientos. Hasta se dijo en la URSS, con algo de crueldad, como refleja en uno de sus libros Gennadi Sosonko (nacido en 1943), jugador ruso que se exiliará en los Países Bajos, que su avanzada edad le había hecho perder el equilibrio en el juicio). Por ende, dos años más tarde, ya no será viable aspirar a ser reelecto como titular de la entidad a alguien que, de joven había simpatizado con el comunismo, del que tomó debidas distancias con el curso de los años al visitar el país y conocer la suerte que habían corrido muchos ajedrecistas que fueron perseguidos por el régimen imperante en esa Nación.

Otro hecho traumático en el que le tocará al holandés lidiar en su rol dirigencial, fue otra huida de la URSS, en este caso de la celebridad local Víktor Korchnói (1931-2016), quien recalará primero en los Países Bajos, la patria de Euwe quien, de alguna manera, contribuyó a que se pudiera adoptar esa extrema decisión (otro punto para que fuera cuestionado por los países de la esfera comunista), para luego terminar en Suiza. Los países del eje soviético le harán el vacío a ese jugador sin permitir que los representantes propios participen en torneos junto a quien consideraban más que un disidente un traidor.

Para mayor conflicto Korchnói accede a la instancia de desafío del campeón Kárpov, dándose negociaciones duras para su consecución y problemas muy intensos durante su transcurso en la localidad de Baguío, Filipinas, en el marco deun parejo y muy duro, evidentemente no sólo por razones ajedrecísticas, enfrentamiento que alcanzó a las 32 partidas, el que se dio entre el 18 de julio y el 18 de octubre de 1978, para lo cual Euwe debió sacar a relucir, nuevamente, toda su experiencia y dotes expresadas en cuanto a su capacidad de comprensión e intervención.

También bajo su mandato, poco después se verificó otra situación inédita: en las Olimpíadas de Buenos Aires, realizadas entre el 25 de octubre y el 12 de noviembre de 1978, la URSS por primera y única vez en la historia no alcanzará el título ya que será superada por la delegación de Hungría. Estaba claro que el mandato de Euwe al frente de la FIDE no iría a resultar ni reposado ni, tampoco, dejaría de marcar una huella en la historia del juego.

Euwe, como Presidente de la FIDE, y desde su propia asunción en 1970, habrá de impulsar la aceptación del sistema ELO, debido al profesor húngaro Árpád Élő (1903-1992), creado para medir las puntuaciones de los ajedrecistas. A partir de ahora, se lo usará, principalmente para el otorgamiento de los títulos internacionales y establecer pautas formales en las competencias. Podría creerse que, con ello, tanto el ajedrecista como el matemático podrían quedar complacidos al dotarse de objetividad a una situación que, antes, era motivo de especulaciones subjetivas o de la vigencia de sistemas extraoficiales no debidamente contrastados por autoridad alguna, siempre de cara a hacer mediciones de la fuerza ajedrecística de los protagonistas del tablero. La primera lista, en estas condiciones, habrá de aparecer en el mes de julio de 1971. A partir de ahora ese punto de referencia, con sus bemoles, sería incuestionable.

En una fase más introspectiva, la de intelectual, en la que también se destacó, se lo verá publicar en tanto autor, en solitario o en colaboración, más de setenta (70) libros sobre ajedrez, un número desusado dando cuenta de su interés por difundir y dar un marco teórico a una actividad de la que fue un eficiente cultor.

Sus tratados sobre aperturas, medio juego y finales son auténticas obras clásicas con las que se han formado varias generaciones de ajedrecistas, entre ellas: Strategy & Tactics in Chess (1937); una serie de libros bajo el nombre general de Theory of the Chess Openings (se publicaron progresivamente desde el año 1937); Judgement and Planning in Chess (1953), The Middlegame (1957), con Hans Kramer; A Guide to Chess Endings (1959); Chess Master vs. Chess Amateur (1962), con Walter Meiden; The road to Chess Mastery (1966); The development of Chess Style (1968),y varios textos sobre torneos de ajedrez, muchos en colaboración con su compatriota Lodewijk Prins (nacido en 1938).

De los cinco primeros campeones mundiales, correspondientes al periodo que culmina casi exactamente con el fin de la Segunda Guerra Mundial, sin dudas que Euwe fue, objetivamente, el que tuvo un mandato más efímero y, subjetivamente, el que ostenta una menor calidad ajedrecística.

Pero ello no empece a la importancia que se le debe asignar a su figura. Primero, fue el único ajedrecista en la historia que tendrá los títulos de campeón mundial aficionado y absoluto. Segundo, sabrá aprovechar el momento para llegar a lo más alto en la primera oportunidad que se le presentó, y tercero, será el único excampeón del mundo, y el único jugador de la élite en llegar a la condición de Presidente de la FIDE (quizás en esa taxonomía se lo podría también incluir, aunque registre menores pergaminos deportivos, a su sucesor en el cargo, el islandés Friðrik Ólafsson). Por lo demás, su contribución al juego se materializó en la intensa bibliografía que surgió de su pluma. Además, siguiendo en eso el camino de Lasker, no sólo se concentró en el juego ya que tuvo una carrera profesional y académica exitosa. Para Kaspárov el holandés fue un puente entre una generación (la de Lasker, Capablanca y Alekhine) y la que sobrevendría (la de Botvínnik, Fine, Reshevsky y Keres).

A Euwe siempre se lo recordará por sus cualidades humanas, esas que le hicieran en cada momento, procurar diluir los conflictos y hallar la mejor solución a los problemas que tuvo que enfrentar. Sus dotes de organizador devienen de un orden en su personalidad y de sus inclinaciones a las ciencias matemáticas, el que quiso en todo momento impulsar al más caótico mundo del ajedrez que, en el tiempo en el que le tocó conducir las riendas de la FIDE, estaba en el centro del escenario en el contexto de la Guerra Fría. Su proverbial humildad no es muy común entre los ajedrecistas, particularmente entre quienes arribaron a posiciones tan altas en la consideración mundial. En los Países Bajos a Euwe se lo reconoce como una figura nacional que alcanzó una dimensión histórica. Es preciso que, en el ámbito del ajedrez,se termine por asignarle una similar clase de valoración a un jugador, dirigente y divulgador que, en tantos aspectos, tanto le diera a un juego, y a quien se suele subestimar al limitar el análisis a su trayectoria deportiva y a la influencia específica a nivel técnico que, en efecto, pero sólo en eso, es menor si se lo compara con muchos otros campeones del mundo.

Euwe, el buen holandés, en todo caso, hizo un aporte que debe ser mensurado desde una mirada omnicomprensiva. A poco de reparar en ello comprenderemos plenamente que lo suyo alcanzó alturas del todo desusadas y que, por ende debemos, de cuando en cuando, posar nuestra  mirada agradecida en una figura que tanto le tributó al ajedrez de su tiempo.

Análisis astral de Max Euwe, por Silvia Méndez

Prof. Silvia Mendez
Prof. Silvia Mendez

Silvia Méndez es de nacionalidad argentina. Graduada en Relaciones Humanas en la Universidad del Salvador y egresada de la carrera de Administradores Gubernamentales (1985-1987) dictada en el INAP.

Se desempeñó en el servicio civil de su país, con amplia experiencia en gestión de políticas públicas en el ámbito cultural, así como en la administración de recursos humanos en el Estado Nacional.

Como astróloga, está graduada en la Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA, 1989), siendo entrenada por calificados profesionales de la talla de Eloy Dumón, Rubi Leza, Jerry Brignone.

En esta disciplina se ha desempeñado en la consultoría privada, dictando seminarios y talleres, realizando investigaciones y publicando artículos, con especial énfasis en Astrología Genetlíaca, Mundana, Deportiva, Asteroides.

Carta astral Euwe

Al analizar la carta natal de Max Euwe, observamos un nativo con Sol y Ascendente en el signo de  Tauro, que pertenece al elemento Tierra y modalidad Fijo. Para completar la aproximación general a su personalidad, vemos una Luna en el signo de Géminis, que pertenece al elemento Aire, modalidad  Flexible.

La Luna imprimió, en su matriz psicológica básica, recuerdos de una niñez vinculada a la información, a la comunicación. Un núcleo familiar donde el intelecto era cultivado (su padre era maestro). La figura materna era una mezcla de “madre poderosa y dominante” pero, a la vez, “sensible e intuitiva” (la Luna está “encerrada” entre los planetas Plutón y Neptuno).

El Sol y el Ascendente en el mismo signo le concedieron habilidad para lo práctico, lo organizado,  lo planificado, con control y dominación y  hasta con cierta obstinación a medida de que fue creciendo.

Normalmente un Sol emplazado en la casa I hace al nativo deseoso de ser visto, otorgando dignidad, coraje, deseo de autoridad. Ocurre la “causalidad” de que la luminaria está en conjunción al Nodo Sur. Esta posición actúa en forma algo contraria al propósito del Sol: señala que en vidas anteriores el individuo abusó, egoístamente, de su posición de liderazgo, impidiendo que otros se expresaran libremente. Por lo tanto en esta encarnación, podrá obtener logros pero a través de esfuerzos y trabajo arduo para dominar las circunstancias a través de habilidad y conocimiento.

Si analizamos la distribución planetaria de su carta natal, dispuestos los planetas y los ángulos en diferentes Elementos o Modalidades, encontramos:

 FuegoTierraAireAguaPuntos
Cardinal Sat3;Jup3           6
Fijo Asc10;Sol7MC4         21
MutableUra2Mar4Ve4;Merc4;Plu1; Luna7;Nep1         23
Puntos          2        27         21        0        50

Una fuerte preponderancia de los Elementos de Tierra y Aire: la Tierra es práctica, organizada, planificadora, material y concreta. El Aire es lógico, intelectual, que busca la comunicación. Esto encaja perfectamente con la semblanza detallada en su biografía.

En cuanto a la modalidad hay prácticamente un empate entre lo Fijo y lo Mutable, lo cual lo hacía a veces aparecer como alguien terco u obstinado y, en otras, aplicar una conducta adaptable o más flexible, esto último fundamentalmente en el ámbito de las emociones y del intelecto.

En la acción personal se manifestó a través de un Marte en Virgo, aplicado y detallista, y con habilidad para manejarse con procesos y procedimientos predefinidos.

Hay 3 conjunciones planetarias que lo marcaron fuertemente: la conjunción entre Júpiter y Saturno en Capricornio, saliendo en aspecto por su Ascendente, imprimió en su carácter una actitud disciplinada, conformista, restrictiva. Persona recta, que creía en la ley y el orden. Esta conjunción se dispone en su casa IX, el área de la mente elevada, de los estudios superiores (se graduó en Matemáticas y obtuvo un Doctorado; siendo Capricornio típico signo asociado a las ciencias duras).

La conjunción Plutón/Luna/Neptuno le imprimía una mezcla de intuición, sensibilidad y una pizca de apasionamiento a su costado intelectual y racional, y suplía en su carta la falta del elemento Agua (dado que Plutón y Neptuno rigen 2 signos de Agua como Escorpio y Piscis).  Es por este costado de su matriz psicológica por donde Euwe compensaba sus dificultades en el mundo emocional y afectivo. Su refugio y su seguridad consistían en el contacto instintivo con los libros, los estudios, y todo tipo de información que alimentara su mente.

La conjunción Venus/Mercurio le otorgaba la habilidad y la ductilidad a nivel mental, gracia en el lenguaje, buenas maneras y mucha facilidad para escribir. El dinero (Venus) puede ser ganado a través de la comunicación y los escritos (Mercurio). 

El aspecto tenso  entre  Venus/Mercurio y Marte debe haberle provocado dificultades en su mundo afectivo y en sus relaciones personales íntimas.

Otra fuerte configuración es la formada por Saturno, Plutón y Urano.  Saturno, como dijimos, se vincula con las ciencias duras, el orden, los esquemas, los cálculos, pero también con las situaciones difíciles o arduas en la vida; Plutón tiene mucha afinidad con la investigación profunda, y Urano es el planeta de la libertad, la independencia y el que se encarga de romper estructuras o desembarazarse de cualquier tipo de limitación.

Esta fuerte configuración que enlaza tensamente a los 3 planetas fue la que lo ligó a ciertas actividades laborales/profesionales pues su Mediocielo se sitúa en el signo de Capricornio (regido por Saturno).

Señalamos que Saturno  se ubica en la casa IX (tanto la mente elevada como la interacción con otros países, viajes largos, etc.).  A esto le sumamos que Plutón se ubica en la casa II,  el área de los ingresos personales del nativo; finalmente Urano en Sagitario en la  casa VIII (manejo de recursos de terceros pero también el  área de la investigación profunda).

Efectivamente. el destino lo impulsó a comprometerse con la libertad en todo momento (Urano) y en la invasión nazi a su país participó en una organización clandestina que conseguía alimentos. Su terquedad  (Ascendente y Sol en Tauro) también lo llevó a negarse a participar en torneos organizados por el régimen nazi.

En cuanto a desempeño profesional esta configuración lo llevó a interesarse –al fin de la Segunda Guerra Mundial- cada vez más en las ciencias, siendo nombrado profesor en cibernética y posteriormente llevándolo a  estudiar tecnología informática (Urano/Acuario). Más adelante fue nombrado Director  (Saturno) del Centro de Investigación  (Plutón; Urano en casa VIII) de Procesamiento Automático de Datos de los Países Bajos y se hizo cargo del procesamiento automático de información de la Universidad de Rotterdam.

Aunque también veremos cómo más adelante en la vida esta configuración lo enfrentó a episodios donde debió ejercer mucho esfuerzo como fueron sus enfrentamientos con Alekhine.

 Veamos cómo se fue manifestando su carta natal en relación a varios eventos importantes de su vida.

Se corona campeón mundial aficionado de ajedrez el 4 de agosto de 1928:

Carta astral Euwe-2

Saturno, regente de la casa de los logros, aspecta al Ascendente, aunque quien más influye es  la Parte de la Fortuna. El Sol (que rige la casa de los juegos) efectúa conjunción con la Luna natal; el Mediocielo aspecta a Plutón natal, y Plutón dirigido aspecta al Ascendente (este planeta simboliza a los contrincantes o “enemigos” a vencer) y Marte a la casa IX (un evento internacional). Finalmente Urano conjunta al benéfico Júpiter natal ubicado también en la casa de los temas internacionales.

El 15 de diciembre de 1935 le gana a Alekhine, por la diferencia mínima, en el campeonato mundial de ajedrez absoluto:

Carta astral Euwe-3

El Mediocielo aspecta a los nodos lunares, señalando un evento destinal que lo pone en competencia con otra persona (Nodo Norte en casa VII). Saturno regente de la casa de los logros aspecta al punto medio entre Plutón (regente moderno de la casa VII)  y la Luna; Júpiter aspecta también a Plutón lo cual ayuda al oponente.  Recordemos que Saturno nunca “regala” nada y los logros los obtiene a fuerza de trabajo y esfuerzo. El Sol aspecta a Marte dándole la oportunidad a Euwe.

Dos años después pierde frente a Alekhine, siendo el último juego el 4 de diciembre de 1937:

Carta astral Euwe-4

Este evento ocurrió dos años después respecto del anterior; los planetas dirigidos involucrados siguen influyendo a nivel destinal, porque aspectan a los nodos lunares, Plutón, Urano, pero sobre todo Saturno, que es el Señor del Karma, ya no se pone de su lado. Se perdió el aspecto del Sol con Marte y el Sol se puso opuesto a Kirón. El Mediocielo aspecta a la Luna señalando un evento “público”. 

Si bien entonces había direcciones que todavía seguían vigentes, el cambio operado por Saturno y por el Sol definieron la calidad del evento.

Agreguemos al análisis las cartas diarias, que son las que muestran el “hilado fino” de los eventos de esas fechas, dado que no podemos calcular las cartas de los cumpleaños porque no sabemos exactamente en qué localidad cumplió años:

Carta astral Euwe-9

Aquí Saturno, se opone a Marte, que en su carta representa al oponente, pero a su vez señala el esfuerzo que tuvo que realizar para aplicar su acción personal  y triunfar.

Carta astral Euwe-10

Aquí los dos planetas que simbolizan al oponente, Marte y Plutón, están enlazados armónicamente entre el cielo y la carta natal. El Sol de ese día conjunta a la crítica casa VIII, lo cual no favorecía a Euwe.

Urano, cercano al Ascendente, señala un tiempo crítico para Euwe en los próximos meses,  con cambios importantes para su  persona.

Aquí los dos planetas que simbolizan al oponente, Marte y Plutón, están enlazados armónicamente entre el cielo y la carta natal. El Sol de ese día conjunta a la crítica casa VIII, lo cual no favorecía a Euwe.

Urano, cercano al Ascendente, señala un tiempo crítico para Euwe en los próximos meses,  con cambios importantes para su  persona.

En 1947 se da una curiosa situación, pues Euwe fue campeón del mundo de nuevo por un día, entre el 1° y el 2 de agosto de 1947. La FIDE lo corona como tal pero luego se da marcha atrás a esa decisión, debido a la ausencia de la delegación soviética:

Carta astral Euwe-8

Podemos explicar este evento por el hecho de que  la Parte de la Fortuna está en conjunción a Venus (regente de su Ascendente y planeta denominado Benéfico menor)  pero, a su vez, el Mediocielo aspecta a Mercurio y Kirón natales, que se enlazan por medio de un aspecto denominado Quincucio, que es de “ajuste y tensión”, al cual la persona tiene que amoldarse. Además recordemos que Kirón simboliza “inadecuación” o “herida que no cierra”.  El Kirón dirigido para esos momentos estaba en trígono al Punto Medio Plutón/Luna. Y finalmente el Sol está opuesto a la conjunción Saturno/Júpiter.

Veamos la carta diaria del día 1 de agosto:

Carta astral Euwe-11

Evidentemente Euwe no estaba atravesando una buena época: el impredecible  y errático Urano en conjunción a Marte en el cielo sobre su Luna natal, y  Saturno/ Plutón aspectando tensamente a su Ascendente natal, pudieron más que la conjunción Venus/Sol que se dio el dia 1 y que pasaron a grado 29 al día siguiente, y más que el sextil de Júpiter al Mediocielo.

En setiembre de 1970 Euwe es elegido como Presidente de la FIDE, en el marco de negociaciones que culminaron en el Congreso de la entidad realizado durante las Olimpíadas de Siegen disputadas entre el 5 y el 27 de septiembre.  Veamos a través de las progresiones secundarias esa “ventana de tiempo”:

Carta astral Euwe-12

Lo relevante asociado con este evento es Venus progresado (regente de su Ascendente) aspectando a su Sol natal y el Nodo Norte progresado aspectando la casa X de los logros profesionales. Hay otros aspectos como el Mediocielo en trígono a Neptuno natal o Plutón  aspectando en tensión con el Mediocielo, que posiblemente estuvieran vinculados con otros temas personales en su vida, como por ejemplo su situación financiera personal o cómo se llevaba en esos tiempos  con el tema del ejercicio del poder. Sostengo esto porque está también involucrado Kirón en este periodo: el progresado conjunción a la casa IX y Júpiter progresado sobre Kirón natal, como si se sintiera inadecuado o incómodo.

En el crucial encuentro entre Boris Spaski y Bobby Fischer, cuya última partida se hizo el 1° de setiembre de 1972, Euwe tuvo que recurrir a sus  habilidades de mediador en calidad de Presidente de la FIDE.

Carta astral Euwe-13

Lo llamativo para esta fecha es la posición de Plutón efectuando fuerte tensión sobre su Sol natal. Da la impresión de que Euwe no se hallaba cómodo en ese tiempo con el ejercicio del poder.  Asimismo el aspecto de Kirón, cuadrando a Urano, señalando inadecuación y dificultades para ejercer su “libertad” o independencia,  ante los matices geopolíticos que presentó este encuentro internacional. Lo ayuda Mercurio en aspecto a Plutón para manejar la situación.

En junio de 1974 lo reeligen como Presidente de FIDE:

Carta astral Euwe-14

En esta época vemos sus progresiones secundarias que simbolizan una disposición interior más positiva ante su reelección. El Ascendente progresado en sextil a su Sol; los nodos progresados aspectando al Mediocielo; la Parte de la Fortuna progresada conjunción al Mediocielo y Venus progresado en orbe de conjunción a Marte natal.

Le tocó ejercer como Presidente en el curso del match realizado entre Kárpov y Korchnói, cuyo último cotejo se desarrolló el 18 de octubre de 1978:

Carta astral Euwe-15

En la carta del evento observamos a Saturno, regente de su casa X, ejerciendo la autoridad al aspectar a Venus regente del Ascendente. El Mediocielo aspectando a Mercurio señalando un periodo en el cual Euwe pudo hacer gala de su comunicación y su don de gente; a Urano en cuadratura a Venus ejerciendo una suerte de mayor desapego ante la situación. Y su Sol  aspectando a la configuración Saturno/Plutón/Urano, tan importante en su carta natal, combinando tensamente su autoridad y apego a la ley, el ejercicio de su poder como Presidente y, al mismo tiempo, aplicando su “distancia” ante la situación.

Finalmente, la carta del día de su fallecimiento:

Carta astral Euwe-16
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