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Estrellas del ajedrez Semblanza y análisis desde la perspectiva de la Astrología: Emanuel Lasker

Emanuel Lasker art. Sergio Negri

Por Silvia Méndez y Sergio Negri

Sergio Ernesto Negri
Artículo del MF. e Historiador Sergio Ernesto Negri

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

Emanuel Lasker es uno de los caracteres más fuertes que he encontrado a lo largo de mi camino vital. Hombre del renacimiento, dotado de un anhelo incontenible de libertad; ajeno a cualquier compromiso social…. como todo auténtico individualista, su espíritu es deductivo y considera la investigación inductiva como ajena…. Adoro sus escritos, sea o no acertado su contenido, como frutos que son de un carácter original y libre”. (Einstein Archives Online, en http://www.alberteinstein.info/).

SEMBLANZA DE EMANUEL LASKER (Por Sergio Negri)[1]


Emanuel Lasker  nació en la pequeña ciudad de Berlinchen, Reino de Prusia (actualmente Barliken, en Polonia), el 24 de diciembre de 1868, siendo el menor de cuatro hermanos. Sus padres fueron Adolfo Lasker y Rosalie Israelssohn, ambos de fe judía.

Berlinchen es un término diminutivo de Berlín, pero no se trata de un suburbio de la gran urbe, sino de un pueblo distante a unas cuatro horas en tren de la actual capital alemana, que nunca tuvo más de 7.000 habitantes. De ese sitio diminuto, de una familia muy humilde, surgirá uno de los más grandes ajedrecistas de todos los tiempos y una de las mentes más potentes de su época.

Fue el segundo campeón mundial de la historia del ajedrez y el que por más tiempo conservó el título (27 años). Pero, a diferencia de otros grandes jugadores de cada tiempo, tuvo un desarrollo intelectual que excedió el ámbito del tablero: fue filósofo, matemático y poeta y, en definitiva, un pensador de gran sensibilidad.

En el curso de su vida, cultivará la amistad y la admiración del científico Albert Einstein (1879-1955); y ello a pesar de que el  ajedrecista supo cuestionar la Teoría de la Relatividad ya que entendía que no se podía abolir el carácter absoluto del concepto del tiempo.

Para el científico, su habitual compañero de caminatas, en las que sentía aprender mucho de los pensamientos originales de Lasker, veía al ajedrez más bien como una forma de sustento y no en tanto objetivo real de su vida.

[1] Para la elaboración del presente trabajo se tuvo en cuenta bibliografía existente sobre el jugador, alguna de ella obrante en algunos sitios de la red. En particular es recomendable abordar su personalidad recurriendo a tres libros: el del Dr. J. Hannak, Emanuel Lasker – The life of a Chess-Master, que cuenta con prólogo de Albert Einstein, Andre Deutsch, Londres,  1959; el de Gáry Kaspárov, My great predecessors, Part. I, Everyman Chess, Londres, 2003; y el del propio Lasker, Lasker´s Manual of Chess (en alemán Lehrbuch des Schachspiels), cuya primera edición es de 1925.

A las matemáticas llegó ya a sus 12 años de edad cuando se lo envía a estudiar a una escuela de Berlín, bajo la protección de su hermano mayor, quien en ese lugar le enseñó a jugar al ajedrez, en un hospital donde Emanuel estaba internado por haber contraído el sarampión. Lasker alguna vez dirá: me curé de sarampión pero contraje una nueva enfermedad incurable: jugar al ajedrez. El profesor será derrotado por el alumno sólo cuando transcurrieron dos años desde que este aprendiera el juego.

Es interesante que los padres del niño, viendo que el ajedrez podía llegar a distraerlo, deciden cambiarlo de escuela, con tan mala fortuna para los mayores, y tan buena para el pequeño y para la historia del ajedrez, que uno de sus maestros en el nuevo establecimiento escolar, el profesor Kevitz, era un buen ajedrecista y Presidente del Club de ajedrez de la ciudad de Landsberg, por lo que le incentivó al niño su práctica, sin que descuidara sus progresos en matemáticas en los que evidenció un asombroso conocimiento desde las pruebas que le tomaron para incorporarse a la escuela local.

Hacía sus escapadas a Berlín, donde los hermanos ganaban dinero en los cafés de la ciudad, jugando al ajedrez y a las cartas. Berthold (1860-1928), el mayor y protector, se recibirá de médico, y también tendrá inquietudes variadas. Jugaba torneos de ajedrez con resultados estándar (aunque en 1902 ganará en Nueva York el 24° campeonato del Estado): tiempo después se casará con una reconocida poeta e hija de un banquero, Else Lasker-Schüller (1869-1945), con quien se divorciará en 1903.

Por su parte Emanuel rápidamente habrá de destacarse; en 1880 había aprendido a jugar al ajedrez y, en el invierno de 1888/1889, gana todas las partidas en un torneo disputado en el sofisticado Café Kaiserhof  (cuyo lujo contrastaba con su muy modesta vestimenta), lo que le abriría las puertas de nuevas competencias en el futuro.

Aquí vemos un punto de decisión central en la vida de Lasker. No es que privilegiara especialmente el ajedrez, muy por el contrario. Le interesaban más las matemáticas y la filosofía pero, al ser de un origen tan humilde, la única manera de ganarse la vida era asumiendo al juego como actividad profesional, siendo por ende un pasaporte para la subsistencia y la continuidad en sus estudios.

Gracias a ese triunfo accede al 6° Congreso de Ajedrez de Alemania que se hizo en el mes de julio de 1889 en Breslau (hoy Wroclaw en Polonia) y, como también se impone en esa ocasión, se consagra Maestro Nacional. De allí en más se le abrirán todas las puertas, comenzando el mes siguiente en su primera presencia internacional en la ciudad de Ámsterdam.

Los hermanos, tan unidos en esos orígenes, tiempos después, evidenciando una ampliación del foco de atención, publicarán en 1925 Vom Menschen die Geschichte (Historia del hombre), un drama con un preludio y cinco actos en la que puede advertirse la necesidad de un ethos y el permanente conflicto entre el actuar y la moral. Tras diversos conflictos que se presentan en su transcurso, el fin de la obra adquiere un tono optimista.

Eran tiempos mejores (aunque el mayor morirá poco después, en 1928), donde compartían pensamientos y un más holgado estilo de vida; había quedado atrás el pasado, ese de una pobreza material tal a punto de que llegaron a compartir el único par de pantalones que tenían cuando estaban en Berlín.

En 1888 Emanuel Lasker ingresa a la Universidad, para proseguir sus estudios, habiendo en 1900 de doctorarse en matemáticas en la Universidad de Erlangen (hoy unida con la de Nüremberg). También estudió en las Universidades de Berlín, Goettingen (Gotinga) y en la de Heidelberg, la más antigua del país. En 1893 se lo verá impartir cursos sobre ecuaciones diferenciales en la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, EE. UU., la misma en la que se recibió de abogado el genial ajedrecista Paul Morphy (1837-1884).

Lasker fue autor de varios influyentes libros, en particular de uno que tendrá un título muy significativo: Lucha (en idioma original Kampf),[1] que es de 1907, clara señal de la importancia que le asignaba a una actitud que se puede aplicar no sólo al juego sino a ámbitos de acción más amplios. De hecho el texto, si bien se basa en la puja de cerebros que se verifica en el ajedrez, comporta una reflexión profunda de la lucha como experiencia de la vida vista como un todo.

En esa mirada mucho influyó una existencia personal que no fue sencilla, desde luego, en una época en que la lucha (y viene naturalmente de inmediato a la mente otro texto de título casi homónimo, el Mi lucha (Mein Kampf), del creador del nefasto nazismo) llevaba en mentes extraviadas a planos más agonales, generándose sendas guerras mundiales de las que Lasker, como tantos de sus contemporáneos, fue víctima y protagonista.

Para más, por su condición de judío (su padre era cantante de una sinagoga), ante el peligro que se cernía especialmente para las personas de esa fe en el marco del avance del ominoso movimiento que conducirá los destinos de la Alemania en la que vivía, habrá de verse obligado a emigrar definitivamente, de un punto a otro, primero a Londres, luego a Moscú, ciudades donde vivirá y desarrollará parte de su carrera ajedrecística para, definitivamente, trasladarse a la ciudad de Nueva York, en donde finalizarán sus días.

En Kampf hay ocho capítulos de títulos más que significativos y elocuentes: el problema; estrategia; el principio del trabajo; el principio de economía; balance y ventaja; oportunidad; el principio de la lógica y la justicia; la suficiencia de las Leyes.  No es específicamente un libro de ajedrez, aunque sus ideas son de gran aplicación a ese terreno. Es evidente que al escribirlo mucho pensó en su práctica favorita, a la que definió como “un combate, verdadera esgrima del intelecto”. Pero, en ese texto, se anticipan modelos que son de aplicación para la Teoría General de Juegos.

En una línea complementaria en 1931 publica Brettspiele der Völker (Juegos de tablero de los diferentes pueblos) en el que incluye un juego de su invención, el lasca (denominación que alude a su apellido), que es en parte parecido al de damas aunque, a diferencia de lo que sucede en este, las piezas capturadas permanecen en el tablero y, si se dan ciertas condiciones, pueden ser liberadas.

En ese virtual Manual también estudia la forma de practicar el go, el nim (juego de palitos al que le aplicó una teoría matemática dotándolo de una mayor complejidad), el ajedrez, las damas y el backgammon.

Ajedrez, matemáticas, teoría de juegos, campos transitados con intensidad por el campeón mundial. Pero allí no se agotaron sus inquietudes.

Dotado de ese espíritu renacentista que tan bien supo divisar su amigo Einstein, el ajedrecista también incursionó en los terrenos de la filosofía y de la sociología. De esos andariveles de pensamiento surgió en 1940 La comunidad del futuro donde, ya en los años dorados de su vida, reivindicaba una sociedad colaborativa y no competitiva.

Podría creerse que, si alguna vez dijo “El ajedrez es lucha”, ahora estaba afirmando: “La sociedad es cooperación”. Ese es su mayor legado: en las sociedades debe regir la colaboración desinteresada y el análisis racional de los problemas sociales y de sus soluciones, dejando atrás los conflictos, las guerras y la violencia. Un pensamiento que tiene una vigencia hoy, ayer y siempre, a pesar de no ser habitualmente objeto de debida atención y necesaria práctica.  

En prueba de la valía de sus aportes, y de una trascendencia que se proyectará en el tiempo, existe una Sociedad Lasker en Alemania (Emanuel Lasker Gesellschaft) que desarrolla actividades permanentes vinculadas a su obra. Allí se estudian, además de su vida e influencia, sus textos matemáticos;[2] los de filosofía y política;[3] y la ya mencionada obra de teatro que hizo con su hermano.

Sus escritos ajedrecísticos fueron profusos. Su aporte más significativo en la materia fue Common Sense in Chess, en el que se consigna el resultado de doce conferencias brindadas en Londres en la primavera de 1895.[4] Allí plantea que el ajedrez es básicamente la lucha de dos cerebros y se procura establecer principios generales para el juego los que se derivan a su juicio de la naturaleza del ajedrez. Buena parte de ese contenido será el que comparta en Buenos Aires en 1910 y cada vez que dio cátedra sobre el tema en cualquier parte del mundo, de allí hasta sus últimos días.

Por otra parte presentó el Lasker’s Manual of Chess en1925 y, en los Estados Unidos de América, así como lo había hecho en Londres antes, publicó durante cuatro años una revista, en este caso la Lasker’s Chess Magazine, que fue cerrada en 1908 cuando regresa a su país.

En aquel libro se discute la idea de si el ajedrez puede ser considerada ciencia o arte; contrariamente, la presenta en tanto combate, algo que pareciera que la naturaleza humana mayormente desea, y en el que: “el elemento científico, artístico, puramente intelectual, juega y se agita inseparable. Tablero y juego son como un ejército. Las piezas son los soldados y el estratega la mente del jugador”.

Evidentemente Lasker aplica conceptos al ajedrez que están muy influidos por el clima de conflictos bélicos que fueron tan idiosincrásicos en el curso de la primera mitad del siglo XX.

En el campo más amplio de los juegos, y ya no específicamente en el de ajedrez, también tiene producciones escritas sobre los de cartas en general (Das verständige Kartenspiel, Berlín, 1929 y Encyclopedia of games, Londres, 1929); y otro más específico sobre el bridge (Das Bridgespiel, 1931).

Su acercamiento a ellos no era meramente teórico: Lasker fue un buen jugador de go y de bridge, es más, con esta última práctica llegó en cierto momento a ganarse el sustento, en particular en los EE. UU., dejando atrás los tiempos en que se había resentido su nivel de vida económico tras la pérdida de los bienes en el pasado.

El espíritu itinerante de Lasker, con todo, estuvo marcado al principio de su existencia no por la imposición sino por la elección, siguiendo el curso de sus progresos en competencias de ajedrez. Y, cuando el juego se lo permitía, seguir en sus estudios en sus preferidas matemáticas y filosofía.

Entonces se lo verá, entre 1891 y 1892, en Inglaterra mientras que, en 1893, habrá de partir para los EE. UU., plataforma desde la cual obtendrá al año siguiente el título del mundo, tras lo cual regresará a Berlín.

De 1902 a 1907 hace una nueva experiencia en tierras norteamericanas, un tiempo del que  se deriva el concepto matemático algo abstracto para legos de “anillo Lasker”, que se define así: “Un anillo A es de Lasker si todo ideal se puede representar como una intersección finita de ideales primarios”. Aumentándose la complejidad, y el misterio de lo que realmente ello significa, posteriormente se demostró que un “anillo Lasker” es noetheriano. Sus intereses iban por el lado de la geometría euclidiana y proyectiva en el espacio n-dimensional; también se ocupó de cuestiones de álgebra abstracta. En todo caso podemos asegurar que nuestro ajedrecista estaba embarcado en reflexiones profundas mucho más allá de los 64 escaques del tablero.

Si bien posteriormente se radicó en Alemania, los viajes para continuar con su exitosa carrera ajedrecística lo llevarán de aquí para allá. En 1910 se recuerda cuando fue a la Argentina, contratado por el Club Argentino de Ajedrez, entidad que se había fundado un lustro antes, país que estaba celebrando en el mes de mayo su Centenario como Nación, donde fue recibido con gran entusiasmo. De esa visita se recuerda, además de sus exhibiciones, un conjunto de muy interesantes conferencias y la invitación que recibió para radicarse en un país en pleno proceso de desarrollo que parecía tener como límite sólo el infinito, como sugería la extensión de sus pampas. Y por ello se atrevía a ofrecerle al campeón del mundo que deje sus lugares habituales para permanecer en el sur.


[1] En https://archive.org/details/kampf00lask/page/n6/mode/2up se puede acceder a la lectura de este libro en idioma alemán. Y en inglés, bajo el título Struggle, puede ser consultado en  https://archive.org/details/struggle00lask/page/n4/mode/2up.

[2] Son: Metrical Relations of Plane Spaces of n Manifoldness y About a certain Class of Curved Lines in Space of n Manifoldness, ambos de 1895; Über Reihen auf der Convergenzgrenze, de 1901; Zur Theorie der Moduln und Ideale, de 1905, y el mentado Brettspiele der Völker.

[3] A saber: Das Begreifen der Welt (Comprender el Mundo), de 1913; Die Philosophie des Unvollendbar (La Filosofía de lo Incompleto), de 1919; y el mencionado The Community of the Future, de 1940, evidenciando preocupaciones intelectuales del autor de vastos alcances y, en el último caso, su utopía de una sociedad más justa e ideal. Presentó una idea que en su momento se consideró muy original: darle Alaska al pueblo judío para evitar su diáspora permanente. También se ocupó mucho del problema del desempleo.

[4] La versión en inglés de este texto puede ser consultada en https://archive.org/details/commonsenseinche00laskrich/page/n7/mode/2up.

Lasker en el Club Argentino de Ajedrez
Imagen de Lasker en el Club Argentino de Ajedrez en su visita en 1910 en https://es.chessbase.com/Portals/all/thumbs/074/74879.jpeg

La Primera Guerra Mundial fue su primera experiencia traumática, mas todo habrá de empeorar en el transcurso de la Segunda: en 1933, por su condición de judío será despojado de todos sus bienes, esos que había acumulado con la fuerza de su esfuerzo y talento.

Allí comienza el ostracismo definitivo de una patria que evidentemente ya no podía ser la suya. En 1935, junto a Martha Cohen (Kohn), integrante de una acomodada familia judía con quien se había casado a mediados de 1911 y con quien compartió toda su vida, se traslada a Inglaterra. Al cabo del tiempo ella será aficionada a la poesía y la pareja no habrá de tener descendencia (aunque la mujer tenía una hija de un matrimonio anterior).

Lasker y esposa huirán, pero el Holocausto se cobrará la vida de una de las hermanas mujeres de aquel, Teófila quien, luego de poder huir a los Países Bajos con un amigo del ajedrecista, será luego atrapada y asesinada por los nazis en 1941, lo que ocurrirá en una cámara de gas (pudo ser Auschwitz o Maidanek). La otra hermana del campeón era Amalia quien, como falleció en 1939, no sufrió más directamente las consecuencias letales del régimen opresivo que se instauró en Alemania.

Por lo pronto Lasker y su esposa siguen su camino, ahora hacia el este europeo, siendo el jugador y profesor contratado por el Instituto Matemático de Rusia y honrado como miembro de la Academia de Ciencias de Moscú; asimismo, se le confiere la nacionalidad soviética. Pero su protector local, el polémico Nikolái Krylenko (1885-1938) cae en desgracia (se lo acusa de saboteador y será ejecutado, una medicina que él mismo recomendó antes para muchos de sus compatriotas en su calidad de Comisario de Justicia del Pueblo), por lo que Lasker decide en definitiva emigrar para América, su destino en el último tramo de su intensa e itinerante vida.

Seguramente influido por sus vastos conocimientos de la condición humana, se le reconoce por haber sabido introducir en el ajedrez un concepto que era prácticamente novedoso: el de jugar analizando la psicología del rival. La escuela clásica, esa que tan bien representaba Steinitz como campeón, y Tarrasch como difusor, se concentraban en hallar la verdad absoluta de cada jugada sin importar demasiado el factor emocional del rival. Lasker, ahora, trataba de elegir la movida que pusiera más en aprietos a su adversario circunstancial. La Lógica vs la Psico-Lógica. Parménides (Tarrasch) vs Heráclito (Lasker). Lo establecido vs lo dinámico; el conservadurismo vs. la revolución. Ambos, tal vez, sobre todo el primero, hijos de Steinitz (como los filósofos griegos podrían haberlo sido de Zeus).

Gracias a su aporte, a partir de este momento, no sólo importaba el desarrollo de las propias capacidades sino que el propio juego podía y debía adaptarse a las circunstancias de la personalidad de cada contrincante, lo que dotó de una mayor complejidad y riqueza a la práctica de la actividad. Había, en aras de ser exitoso, que explorar tanto las fortalezas propias como las debilidades ajenas.

Otra idea que surgió de esa mente tan privilegiada es la de que no es que los ajedrecistas sean inteligentes, sino que el juego hace a las personas que lo practican inteligentes.

Su carrera internacional en el mundo de los escaques, como se indicó antes, se inició en el mes de agosto de 1889, finalizando en  septiembre, cuando secunda en una prueba en Ámsterdam al inglés Amos Burn (1848-1925), quedando tercero el irlandés-inglés-norteamericano James Mason (1849-1905) alguien que, en las mediciones de Chessmetrics, fue considerado el mejor jugador del planeta en varios meses de los años 1877 y 1878. Luego va a Graz, Austria, saliendo tercero, aunque es imbatido, en un torneo menor. Y en su país vence en los respectivos matches y en forma convincente a dos figuras locales: Curt von Bardeleben (1861-1924) y Jacques Mieses (1865-1954); y al inglés Henry Bird (1830-1908).

En los meses de marzo y abril de 1892 se impondrá en sendos torneos en Londres (fue Lasker a Inglaterra por unos días y se quedará años), delante de Mason en uno, y del poderoso Joseph Blackburne (1841-1924) en el otro; y en dos matches a los ya mentados Bird,al que derrota 5 a 0; y a Blackburne, tras 6 triunfos y 4 tablas.

También se impone en un pentagonal por delante de esos tres jugadores, más el húngaro Isidor Gunsberg (1854-1930), quien en 1885 se había consagrado como el primer campeón de Inglaterra, título que ahora queda en manos de Lasker, el que repetirá en 1899.

Por otra parte, siempre en Londres, el alemán habrá de editar la primera de sus publicaciones, una revista que se llamará London Chess Fortnightly la que, con cierta irregularidad, aparecerá entre el 15 de agosto de 1892 y el 30 de julio de 1893.

En 1893 va a Nueva York, donde, en el mes de octubre, gana un torneo con 13 puntos sobre 13, y disputa matches ante jugadores locales para, casi de inmediato, animarse a desafiar a Wilhelm Steinitz (1836-1900), el campeón mundial, quien aceptó el convite.

En realidad el que se consideraba el mejor retador de la época era el también alemán Tarrasch pero este, de relevantes triunfos en torneos en Europa, no se avino a cruzar el Océano para enfrentar a alguien que estaba instalado en los EE. UU.. En efecto el campeón tuvo un camino vital que siguió la secuencia itinerante de Praga-Londres-Nueva York. Curiosamente, este mismo recorrido, cambiando Praga por Berlín, y con algunas variantes intermedias, será el que en definitiva adopte el propio Lasker.

Este, también había desafiado a Tarrasch a un match, pero no fue aceptado aduciendo que el más joven no había ganado aún ninguna competencia importante. De ambos rechazos seguramente Tarrasch se habrá de arrepentir en el futuro ya que no alcanzará nunca, pese a sus quilates, la condición de campeón del mundo. Y será Lasker el que tendrá entonces una oportunidad, la que sabrá aprovechar.

Fue así que, en las ciudades norteamericanas de Nueva York y Filadelfia, y en la canadiense de Montreal, entre el 15 de marzo y el 26 de mayo de 1894, el alemán vence al nacido en una ciudad del por entonces Imperio Austro-Húngaro, logrando los 10 triunfos necesarios para consagrarse, con 5 derrotas y 4 empates (que no contaban). Un joven de 25 años tomaba el cetro de un veterano de 58. Un recambio generacional. Un Lasker que se convierte en el segundo campeón mundial de la historia.

La porfía se la hizo bajo la modalidad de 15 movidas por hora. Cada contendiente puso en juego una bolsa de 2.000 dólares estadounidenses. Lasker, cuando las cosas venían equilibradas, pudo desequilibrar tras obtener en Filadelfia cinco triunfos consecutivos. Partidas parejas en el medio juego, decantaron en finales en los que Lasker supo mejor prevalecer. La más corta de ellas fue de 38 jugadas, la más larga alcanzó las 76 evidenciando que hubo que trajinar bastante de cara a la prosecución de cada encuentro.

Imagen del match entre Steinitz y Lasker en Montreal, en
Imagen del match entre Steinitz y Lasker en Montreal, en http://coolopolis.blogspot.com/2018/04/larger-than-life-chess-masters-turned.html

Poco después de esa actuación consagratoria Lasker se instala nuevamente en Inglaterra, donde vivirá hasta 1904. Allí seguirá con sus actividades académicas y, también, con el ajedrez. En el importante torneo de Hastings de 1895, para algunos analistas el más importante de todo el siglo XIX, siendo ya líder del mundo, sorpresivamente habrá de imponerse la joven estrella norteamericana, el prematuramente malogrado Harry Nelson Pillsbury (1872-1906), quien lo antecede al campeón, cosa que también logró el ruso Mijaíl Chigorin (1850-1908).

Pero a ellos, y al propio Steinitz, Lasker deja atrás cuando se impone en San Petersburgo, en el marco de su primera visita a la URSS, un país que le será a partir de este momento muy cercano. Allí fue parte de un fortísimo cuadrangular disputado bajo la modalidad de seis partidas en cada enfrentamiento, que se hizo entre el 13 de diciembre de 1895 y el 27 de enero de 1896.

Entre junio y agosto de este año se lo verá ganar en Nüremberg, delante de Géza Maróczy (1870-1951) y Siegbert Tarrasch (1862-1934), el mismo a quien había conocido e interactuado en los cafés berlineses en tiempos de otrora.

En Moscú, entre el 7 de noviembre de 1896 y el 14 enero de 1897, por primera vez se dio una revancha por el título mundial de ajedrez, en la que ahora Lasker vencerá, mucho más claramente, tras 10 triunfos, 2 derrotas y 5 tablas del campeón. El ahora retador Steinitz, de 60 años, cuatro meses después de finalizar el encuentro será trasladado a una clínica psiquiátrica determinándose que comenzaba un proceso de deterioro que al cabo será irreversible y lo conducirá a la pérdida de la cordura.

Lasker-Steinitz Moscú 1896
Imagen de Lasker-Steinitz Moscú 1896 en https://www.chessgames.com/perl/chess.pl?tid=54079

Con el título revalidado, abandona por un tiempo el ajedrez, para profundizar sus estudios en filosofía y matemáticas, regresando triunfalmente a la competencia en 1899, imponiéndose claramente en un torneo en Londres delante de Maróczy, Pillsbury y David Janowski (1868-1927); y después en París, superando a los dos primeros mencionados y a Frank Marshall (1877-1944).

Ulteriormente, comenzará a espaciar sus presencias, regresando con un segundo puesto junto a Janowski, detrás de Marshall, en Cambridge Springs en 1904; para retomar la senda victoriosa, aunque compartiendo liderato, con Akiba Rubinstein (1880-1961) en el torneo de San Petersburgo de 1909, y otro esplendido en esa misma ciudad rusa, que se hizo entre el 21 de abril y el 22 de mayo de 1914, logrando vencer en la última fase en partida espectacular a José Raúl Capablanca (1888-1942), la joven estrella que venía prevaleciendo desde la etapa previa, por lo que Lasker, al cabo de todo,llegará primero a la meta final. Ambos, más Alexandre Alekhine (1892-1946) y los ya mencionados Tarrasch y Marshall, habrán de recibir de manos del zar Nicolás II el título de Gran Maestro, los primeros en ser reconocidos de esa manera en la historia.

En los tiempos fundacionales del ajedrez a nivel competitivo global, los campeones del mundo se reservaban la última palabra de cara a eventuales desafíos que se le pudieran reformular. En ese sentido Lasker fue el primero en rechazar el convite (luego vendrán tantos otros…, en particular el vinculado al recordado episodio de un Alekhine que nunca le concedería la revancha a Capablanca), el que en 1899 le formuló Janowski, amparándose en condiciones económicas que consideró insuficientes y en el formato del match (el que hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial fue especialmente voluble y había que acordar en cada caso; aquí Lasker quería que se resolviera todo con 8 triunfos mientras que el retador pretendía que sean 10).

Más tarde se dieron negociaciones con igual objetivo, y fracasadas, con Tarrasch, con quien en principio iba a jugar en 1904 (pero el desafiante fue en ese momento el que no quiso jugar, y no el campeón, aduciendo a una lesión en un pie, aunque se cree que fue por no reunir la bolsa de recompensa), Chigorin y Marshall, especialmente en 1905, y también con Rubinstein.

Con todo, aunque en tiempos posteriores tanto Janowski como Tarrasch y Marshall habrán de tener sus respectivas oportunidades, y Chigorin las había tenido antes con Steinitz (mas no podría reiterar esa clase de encuentros ahora frente al alemán), ese no será el caso del gran Akiba quien, con un Lasker retirado momentáneamente de la práctica, tuvo su época de esplendor que lo llevó, en las consideraciones de Chessmetrics, a ser el N° 1 del planeta durante 25 meses entre los años 1908 y 1914.

En esas condiciones, y no habiendo podido acceder a ese merecido match contra Lasker, Rubinstein, el que en 1909 estuvo a punto de realizarse, es considerado, en muchas visiones, incluida la de quien escribe estas líneas, el “primer campeón mundial sin corona” de la historia del ajedrez. Otro que pudo haber desafiado al campeón es Maróczy quien, en 1906, estuvo a un paso de enfrentarlo, pero tampoco en ese caso pudo ser.

*12.12.1882-15.03.1961+ - International Chess Congress in Saint Petersburg with Emanuel Lasker (l, *24.12.1868-11.01.1941, Grandmaster , Germany) - 1909 - Photographer: Karl Bulla - Published by: 'Berliner Illustrirte Zeitung' 13/1909 Vintage property of ullstein bild  (Photo by Karl Bulla/ullstein bild via Getty Images)
Imagen de Emanuel Lasker vs. Akiba Rubinstein en Ajedrez12 (Photo by Karl Bulla/ullstein bild via Getty Images) https://ajedrez12.com/2016/12/01/rubinstein-el-fenomenal-akiba/

Es el momento de ver los desafíos concretos que en definitiva tendrá Lasker, el primero de los cuales se dio tras diez años en los que, inopinadamente, no se dio esa clase de confrontación (un rey muy cómodamente instalado en su trono). Tras la revancha contra Steinitz, el primero que logra concretarlo es Marshall, el que tuvo por sede a cinco ciudades norteamericanas: Nueva York, Filadelfia, Washington, Memphis, Chicago y Baltimore.

Fue entre el 26 de enero y el 6 de abril de 1907, con un incuestionable triunfo para el campeón, tras 8 triunfos (los necesarios para imponerse conforme el reglamento aplicado en la ocasión), siete tablas y ninguna derrota.

En 1908, tras el fracaso del intento de cuatro años atrás, pone en juego la corona ante su compatriota Tarrasch quien, para más datos, se había negado en otra oportunidad a jugar contra Lasker, poco antes de que que este obtuviera la corona mundial ante Steinitz. En ese tiempo Tarrasch era visto como un jugador muy equivalente a Lasker pero, habiendo pasado el tiempo, ahora este lo superaba con amplitud.

El bueno de Siegbert evidentemente no supo aprovechar sus mejores momentos: es más, en 1890, cuando aún reinaba el de Praga, el Club de Ajedrez de La Habana (Cuba) quiso organizar un match por el título, pero no quiso aceptar el convite para poder dedicarse a su profesión de médico.

Ahora, entre el 17 de agosto y el 30 de septiembre de 1908, en las ciudades alemanas de Düsseldorf y Münich se realiza el match, en el que Lasker se impone a su compatriota con 8 triunfos, 3 derrotas y 5 tablas (que no se incluían en el conteo).

Dos años más tarde se disputa en Viena y Berlín un nuevo match por el campeonato, ahora con el jugador austriaco Carl Schlechter (1874-1918)quien, si bien era respetado, no aparecía entre las grandes luminarias de la época. Se esperaba una fácil reválida de Lasker mas los acontecimientos tuvieron un cariz inesperado.

Al cabo de todo retuvo la corona tras un triunfo por jugador y 8 tablas, en circunstancias al menos extrañas. En principio, se iban a jugar 30 partidas, las que por razones económicas se redujeron a 10, las que se disputaron entre el 7 de enero y el 10 de febrero de 1910. Por otro lado, el reglamento habría establecido (las condiciones nunca quedaron del todo claras ni fueron debidamente publicadas), que el retador tendría que acumular una ventaja de dos unidades (y no meramente de una) para acceder al triunfo, lo que es absolutamente excesivo e ilógico. Sin embargo algunos historiadores dudan de esta cláusula, o interpretan creemos que más exactamente, que esa condición de una diferencia de dos unidades regía para el caso del match original de 30 partidas pero no para su versión reducida a 10 por lo que, en ese caso, efectivamente Lasker estuvo a punto de perder el título ante un rival tan rocoso como algo afortunado (en la quinta partida que ganó estaba objetivamente perdido).

En ese contexto el austriaco, que al cabo del noveno juego se mantenía imbatido, no podía contentarse con tablas en el último cotejo, el que tuvo que forzar para lograr el título (en cierto momento llegó a estar claramente mejor en el marco de una partida imprecisa y angustiante con ventajas alternativas para ambos), perdiendo al cabo y, por ende, siguiendo Lasker en su condición de campeón en tan dramática definición.

En otro trabajo, visto este ajustadísimo resultado final, hemos presentado a Schlechter como una suerte de co-campeón del mundo, taxonomía que, en rigor, ese ajedrecista inicia (habrá otros casos en el futuro) y, por ende, podría aspirar a ingresar, como Rubinstein antes, en la sala en la que habitan los “campeones mundiales sin corona”.

Por fin, en ese mismo año, se le habrá de presentar la oportunidad a Janowski. Ya en mayo de 1909 se enfrentaron en París en un match de exhibición que resultó absolutamente parejo, con dos triunfos por bando. Pero, en otra prueba similar, en octubre/noviembre de ese año en la capital gala, el alemán se impuso claramente con 7 victorias, 1 derrota y 2 tablas.

Ahora, entre el 8 de noviembre y el 8 de diciembre de 1910, se volverán a ver las caras, quizás no muy amistosamente (Janowski había dicho que su rival no jugaba al ajedrez sino al dominó), en el marco de un encuentro oficial por el título en Berlín en el que nuevamente Lasker, demostrando que sí jugaba al ajedrez, se impone contundentemente con 8 triunfos, 3 empates y sin derrotas.

En 1911 la nueva figura que irrumpió en la élite, el cubano José Raúl Capablanca, estuvo a punto de desafiar al campeón aunque, nuevamente, no se pusieron de acuerdo en las condiciones. La bolsa de 10.000 dólares estadounidenses fue aceptada, siendo el punto de disputa precisamente esa cuestión de la diferencia de 2 puntos que debía obtener el retador en el caso de que el match se prolongara a 30 partidas (el que podríamos denominar  el affaire Schlechter), situación a la que se podía arribar si previamente alguno de los contendientes no triunfaba en 6 encuentros.

Los años pasaban y en 1916 Lasker juega en Berlín nuevamente contra Tarrasch mas, esta vez, en forma amistosa, con 5 victorias, 1 empate y ninguna derrota, a favor de aquel.  Dos años después, en la misma locación, se hace una competencia a doble vuelta con la presencia de ambos, a quienes se sumaron Rubinstein y Schlechter, con un contundente triunfo del campeón que acumuló 4,5 puntos sobre 6, invicto, quedando el polaco a media unidad. ​

La situación económica de Lasker era desesperante, por efectos de la guerra. En ese contexto, se reabrió la posibilidad de un encuentro con Capablanca, ya sin poder tener demasiadas exigencias. Lo que importaba era el dinero que le permitiera sobrevivir. Si bien el campeón quería que la sede fuera en los Países Bajos o en los EE. UU., hizo la concesión de que se lo hiciera en La Habana, es decir en calidad de absoluto visitante, y a pesar del clima cálido del lugar, a lo que no estaba especialmente acostumbrado, máxime que ya contaba con 52 años, 20 más que su rival local.

Los 20.000 dólares estadounidenses reunidos por la afición cubana fueron determinantes. Otro cambio que aceptó fue que se jugaran únicamente 24 partidas, una modalidad que ulteriormente sería casi un canon. ​

Capablanca - Lasker
Imagen de Capablanca – Lasker en: https://chessentials.com/lasker-capablanca-1921/

Un campeón muy disminuido en su fe se vio a sí mismo como un mero aspirante; es más, en junio de 1920 quiso resignar la corona aún sin jugar, lo que no fue aceptado por el prodigio cubano. En definitiva el encuentro se hizo entre el 18 de marzo y el 28 de abril de 1921, al cabo del cual se lo advierte a Capablanca vencer ampliamente, con 4 triunfos y 10 empates, que precedieron al abandono de un campeón que no conoció el triunfo en la oportunidad (algo humillante para sus pergaminos), siendo inducido a adoptar esa decisión por indicación de su médico. Tiempo después, más exactamente en 1922, publicará en Berlín un libro dando cuenta de lo actuado en este match por la corona mundial.

Tras esta debacle, un muy veterano Lasker seguirá siendo una figura de temer, incluso para las nuevas generaciones. En 1923 triunfa en forma invicta en la competencia checa de Maehrisch-Ostrau, delante de figuras de la talla de Richard Réti (1889-1929), Ernst Grünfeld (1893-1962), Tarrasch, Rubinstein y un joven que próximamente será campeón del mundo: Max Euwe (1901-1981).

Un paso aún mayor fue cuando en Nueva York, entre el 6 de marzo y el 21 de abril de 1924, se impone en un fortísimo torneo a doble vuelta, relegando a posiciones inferiores al campeón Capablanca (a quien superó por punto y medio)y a su futuro sucesor Alekhine (la distancia con este fue de cuatro unidades), entre otras figuras participantes. Evidentemente el viejo jugador seguía en plena vigencia.

Imagen de los jugadores del Torneo de Nueva York 1924 en
Imagen de los jugadores del Torneo de Nueva York 1924 en https://es.chessbase.com/post/torneo-de-elite-en-nueva-york-en-1924-01

En 1925 en Moscú secunda al entonces local (luego devendrá en alemán) Yefim Bogoliúbov (1889-1952), aventajando a Capablanca y Marshall para, casi de inmediato, abandonar el ajedrez, hasta que reaparece en una competencia en Zúrich, en 1934, donde saldrá quinto, detrás de Alekhine, Euwe, Salomon Flohr (1908-1983) y Bogoliúbov. Y en 1935, ya estando radicado en la URSS, queda en el tercer lugar e invicto, delante de Capablanca, y detrás a sólo medio punto de Mijaíl Botvínnik (1911-1995) y Flohr, en el torneo de Moscú.

Al año siguiente, en el mismo lugar, empeora al ser sexto, entre diez intervinientes, cuando vence Capablanca delante de Botvínnik. En ese 1936, ya despidiéndose de las competencias, en el gran torneo de Nottingham, en el que Botvínnik y Capablanca se imponen, Lasker iguala la séptima colocación con Flohr.

Emigra a los EE. UU. en el siguiente año, siendo el último registro vinculado al ajedrez para el viejo campeón, el de mayo de 1940, cuando disputa un match amistoso contra Marshall pero, tras una derrota y unas tablas, se lo suspende por enfermedad de un Lasker que habrá de fallecer en Nueva York el 11 de enero de 1941 a la edad de 72 años.

Chessmetrics, que ha medido la trayectoria de los ajedrecistas a lo largo del tiempo, ha determinado que Lasker fue nada menos que el jugador N° 1 del mundo durante 292 meses, puesto al que accedió en junio de 1890 y del que egresó en diciembre de 1926. Su ranking más alto es de 2.878 puntos, que corresponde al mes de mayo de 1894.

En la consideración comparativa, el alemán es el tercero de todas las épocas, después de Kaspárov y Kárpov, y delante de Alekhine, Korchnói, Smyslov, Keres, Petrosián, Botvínnik y Spaski, al analizarse la carrera integral de todos los jugadores a lo largo de 15 y 20 años.

Cuando se estudia lo sucedido a lo largo de 5 y 10 años, Lasker asciende al segundo puesto, quedando sólo por debajo de Kaspárov, y delante de todos los demás, entre ellos, obviamente, Fischer, Capablanca y el propio Kárpov. Para más habría que tener en cuenta que hay un proceso inflacionario en los guarismos, por lo que la medición tomada para el caso de Lasker es subestimada de lo informado en lo que respecta de los jugadores muy posteriores a su tiempo.

EDO Historical Chess Ratings, es un sistema de mediciones alternativo que, a diferencia del otro, analiza la producción anual y no en forma mensualizada. Aquí Lasker es el N° 1 del mundo entre 1892 y 1913 sin solución de continuidad. Y regresa al podio en los años 1924 y 1925 siendo este el último periodo analizado. En los restantes años, en el entorno que comienza en 1890, ocupó la segunda colocación. Una permanencia en lo más alto realmente admirable.

Lasker, gracias a su amplio bagaje intelectual, supo incorporar al ajedrez el componente psicológico. Más que un ajedrecista, fue un investigador del juego, uniendo sus cualidades intelectuales y lúdicas. Esas fueron sus mayores contribuciones las de alguien que fue rey absoluto durante muchísimo tiempo, y que supo competir eficazmente hasta los 68 años de edad, a una altura de la vida en la que muy pocos siguen pudiendo destacarse en la élite.

Además, por sus grandes contribuciones en materia de ciencias formales y sociales, y su incursión en el mundo del teatro,  evidenció que no es enteramente una regla que los ajedrecistas sean monotemáticos, y que el juego pueda distraer a sus cultores inhibiéndolos de hacer aportes más generales que beneficien el conocimiento de la Humanidad.

En muchos aspectos, un Lasker de alma renacentista, habría de llegar al mundo para destacarse. Esa persona modesta, reservada, de origen tan humilde, con una clara contracción al estudio y a la investigación y de una inteligencia prodigiosa, que debió a travesar tiempos turbulentos y delicados, y profundos cambios en las condiciones de vida, es por muchos motivos digna de admiración.

Lasker, no sólo fue el campeón de ajedrez más longevo y quien permaneció más tiempo en el trono, sino que supo iluminarse e iluminarnos acerca de que el juego debe ser visto como parte de un todo. Como ajedrecista, tuvo un estilo reconocidamente universal: no se destacaba en ninguna fase en especial, en todas se sentía cómodo. Simétricamente, su estilo de vida también evidenció un espíritu omnicomprensivo: todo le interesaba, en todo aplicó su genio, recorrió todos los caminos que le fueron dados.

Como muy pocos elegidos, dejó un legado que podrá ser recordado y recorrido por siempre. Un hombre singular. Un espíritu inquieto. Una personalidad que, en muchos sentidos posibles, es emblema de lo mejor de un tiempo que ya no es. Lasker, un espíritu renacentista y, por ende, universal.

ANÁLISIS ASTRAL DE EMANUEL LASKER (Por Silvia Méndez)

Prof. Silvia Mendez
Prof. Silvia Mendez

Silvia Méndez es de nacionalidad argentina. Graduada en Relaciones Humanas en la Universidad del Salvador y egresada de la carrera de Administradores Gubernamentales (1985-1987) dictada en el INAP.

Se desempeñó en el servicio civil de su país, con amplia experiencia en gestión de políticas públicas en el ámbito cultural, así como en la administración de recursos humanos en el Estado Nacional.

Como astróloga, está graduada en la Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA, 1989), siendo entrenada por calificados profesionales de la talla de Eloy Dumón, Rubi Leza, Jerry Brignone.

En esta disciplina se ha desempeñado en la consultoría privada, dictando seminarios y talleres, realizando investigaciones y publicando artículos, con especial énfasis en Astrología Genetlíaca, Mundana, Deportiva, Asteroides.

Carta Astral Lasker

Observamos que Emanuel Lasker tenía su Sol en el pragmático, ordenado, serio, esquemático y ambicioso signo de Capricornio. Muy bien relacionado con su Luna en Tauro y con Marte en Virgo. Todos estos signos son de Tierra con su diferente modalidad: Cardinal, Fijo y Mutable, respectivamente. Completando este detalle inicial, un Ascendente en el signo flexible de Aire,  Géminis.

Entonces tenemos una personalidad concreta, práctica, centrada en lo material, con las diferentes habilidades de los signos de Tierra, ensamblados armoniosamente mediante la figura de un Gran Trígono.  Estos tres signos tienen la facilidad de manejarse con esquemas, procesos, rutinas prefijadas y un determinado orden.

Su Luna en Tauro señala una disposición emocional estable, con reacciones pausadas pero firmes. Si bien Lasker vivió una infancia en un hogar muy humilde, no tenía internalizado esto en su psique como algo tormentoso o conflictivo, sino más bien un ambiente familiar nutricio, afectivo y protector. Esta fuerte Luna, exaltada en el signo que simboliza lo material, los recursos económicos y  el dinero como es  Tauro,  es la que le permitirá luego, a lo largo de su existencia, defenderse y buscar la seguridad material necesaria.

Ambas figuras, paterna y materna, están bien enlazadas en su matriz psicológica, y ambas armónicamente vinculadas a Marte en Virgo los sitúa en su percepción como personas de perfil bajo y trabajadoras. La cuadratura del Sol con Júpiter lo dotaba a Lasker de cierta presuntuosidad o arrogancia respecto de sus saberes elevados; en lo destinal  este aspecto da pistas sobre el hecho de que su padre estaba vinculado a la religión (cantaba en una sinagoga).

El Sol está en posición angular, lo cual promete o ayuda a que el individuo se forje una posición en la vida, o que se pueda destacar en las artes, las ciencias, teniendo cierto renombre. En otro orden de cosas pone al individuo en búsqueda de un “nosotros”, pugnando por debatir, enfrentar o confrontar.

Pero, recorriendo su vida,  también es muy  remarcable en su carta natal  el hecho de tener un Ascendente en Géminis. Esto imprimió fuertemente la  tendencia al estudio, a la elaboración y comunicación de sus ideas y pensamientos, ya fuera de manera oral o escrita.

El planeta Mercurio, regente de su Ascendente, se coloca angular y en Sagitario. Esto le otorgó un lugar preponderante a su intelecto y a la comunicación en todo sentido.

Sagitario es un signo asociado con la elevación de la mente, a la búsqueda o la exploración intelectual, a su relación con la filosofía, la política o la religión. La posición tan angular de Mercurio en Sagitario, entonces, señala cómo estas cualidades o tendencias impactaron en su existencia delineando un destino muy ligado al intercambio social, a la escritura, a la comunicación de sus ideas (fue escritor, profesor, conferencista) y así también por el movimiento físico (Ascendente) viajando y viviendo en diferentes lugares del planeta (Sagitario).  El eje Ascendente/Descendente en los signos de Géminis y Sagitario es típico de mucha mudanza, movilidad y viajes en la vida del nativo.

Esta posición destacada del planeta Mercurio en Sagitario, en cuanto a lo que simbolizó en su vida en el plano intelectual, es además  reforzada por el hecho de que su casa IX (elevación de la mente, estudios universitarios) se ubica en el signo de Capricornio (muy afín a las ciencias duras) estando su regente Saturno también  ubicado en el signo de Sagitario,  con lo cual Lasker termina tendiendo a adentrarse en cuestiones más bien de tipo filosófico relacionadas con dichas ciencias duras.

Otra simbología muy importante en Astrología, para Géminis,  es que es el signo de los “hermanos” y su relación con ellos.  Lasker tuvo una relación muy importante con su hermano médico, quien le enseñó ajedrez y con quien jugaba,  y con quien luego más tarde escribió un libro (esto simbolizado astrológicamente por la posición de Mercurio en Sagitario en la casa VII).

¿Dónde encontramos las bancarrotas financieras que sufrió Lasker? Pues bien, la casa de sus ingresos personales se encuentra en el signo de Cáncer y en su interior se ubica el errático, impredecible y fulminante Urano, planeta que rige la casa del destino o casa X ubicada en Acuario.  De por sí Cáncer señala o simboliza “inestabilidad” o “cambios” en la situación financiera del nativo. Y la posición de Urano aquí, es una típica posición que simboliza que la persona sufrirá fuertes “golpes de timón” en su vida; inesperados, insólitos. Bancarrotas, cracks financieros.

Por otro lado Plutón natal sale por el eje de las casas IV y X; esto, por un lado, le sirvió profesionalmente para aplicar la “psicología” en sus actividades ajedrecísticas, escudriñando al oponente. Por el lado negativo señala los cambios de residencia y sus “reseteos” existenciales ante condiciones dificultosas.

No obstante, en cuanto a los temas financieros, lo protegió  su fuerte Luna en Tauro, armónicamente enlazada con su Sol y con su Marte natales, para recuperarse de esas difíciles situaciones.

Sus nodos lunares –lectura que permite adentrarse en la cuestión kármica del individuo-  completan la “hoja de ruta” de Lasker. Un nodo sur en casa X en Acuario señala una existencia anterior exitosa, con inventiva, ingenio, alguien con desempeño científico relevante. En esta presente existencia el nodo norte señala que hay que compensar poniendo mayor equilibrio en dedicarse a lo familiar, al arraigo y a conformar un núcleo íntimo.  Esto lo termina logrando casándose, aunque podemos deducir del análisis de su carta en el plano afectivo que no fue muy dichoso o que el tema afectivo no era su fuerte (Marte en cuadratura a Venus y Venus en aspecto de 150 grados  con la Luna natal).

Vayamos pues a observar cómo su carta natal fue señalando alguno de los eventos más destacados en su existencia.

En 1888 ingresa en la Facultad, recibiéndose de Doctor en Matemáticas en 1900. Dado que no tenemos una fecha precisa, vamos a ver la “ventana del tiempo” a través de las progresiones secundarias.

La carta progresada para finales de 1990 permite ver que la casa IX progresada  (estudios superiores) efectúa aspecto al Ascendente natal y Venus progresada conjunta al Sol natal, mientras la Luna efectúa una Luna aspecta con Marte progresado y se convierte en Luna Llena por progresión (aspecto con simbología de culminación) al Sol natal. Finalmente, Saturno progresado en sextil al Mediocielo, termina de señalar un evento positivo relacionado con estudios superiores.

Carta Astral Lasker-2

El 26 de mayo de 1894 obtiene el Título Mundial de Ajedrez ante Steinitz. Veamos con la carta de direcciones simbólicas la ocurrencia de este evento:

Carta Astral Lasker-3

Vemos que el benéfico Júpiter conjunta a la Luna natal. La parte de la Fortuna aspectando al Mediocielo. El Mediocielo dirigido  a Saturno que rige su casa de los logros (casa X en Acuario). Los dos regentes de la casa del éxito Urano y Saturno están aspectados también por dirección.

El 14 de enero de 1897 se juega la última partida de la revancha de su título ante Steinitz, volviendo a triunfar:

Carta Astral Lasker-4

El aspecto más significativo es el trígono de Júpiter a su Sol natal.  También Venus dirigido en orbe de conjunción a Mercurio regente de su Ascendente y Mercurio dirigido en conjunción a la casa IX (el extranjero). Este último aspecto señala el inicio de un periodo con una presencia importante de Lasker a nivel internacional, su comunicación con el exterior, traslados, etc.

A mediados de 1911 Lasker contrae matrimonio con Marta Cohen, por lo que se calculan sus direcciones para una fecha apropiada.

Carta Astral Lasker-5

El contacto más importante lo señala el Sol dirigido conjunto al Mediocielo; luego el Mediocielo dirigido en aspecto a Mercurio natal. Luna y Venus efectúan aspectos menores de 15 grados a Mercurio natal (son aspectos de manifestación mundana). Saturno saliendo por el Ascendente/Descendente simbolizando el carácter legal y formal del evento.

De la seguidilla de triunfos importantes por el título mundial entre los años 1907 a 1910, tomaremos el trabajoso triunfo ante Carl Schlechter, concretado el día 10 de febrero de 1910.

Carta Astral Lasker-6

El Ascendente dirigido en trígono a Júpiter natal ayuda a sostener benéficamente las tensiones dirigidas a Saturno (planeta que rige su casa X de los éxitos, pero que además tiene simbología de obstáculos o limitaciones) por parte de Luna y Venus. La tensión entre Urano y Marte sale por el Mediocielo haciendo peligrar el triunfo, pero el Urano dirigido apoya a Mercurio y saca a relucir la inteligencia ante el contrincante.  El Mediocielo dirigido cuadra a Mercurio natal señalando la importancia del contrincante en este juego.  

Veamos su carta diaria:

Carta Astral Lasker-7

Ese día había algunos tránsitos complicados, como Plutón pasando por su Ascendente (que como todo tránsito de un planeta lento simboliza enfrentarse con cuestiones de poder por un tiempo prolongado, pero también en su caso pueda haberle ayudado por otro lado a utilizar sus habilidades para escudriñar psicológicamente al adversario durante esa época de su vida, sobre todo que Plutón va camino de oponerse al Sol natal en los próximos años) y el Sol sobre su Nodo Sur, el cual predispone a pérdidas. O el maléfico menor Marte tensionando al maléfico mayor Saturno.

Lo salva el Mediocielo conjunto a Júpiter,  la Luna ayudando a Mercurio natal y Júpiter del cielo ayudando a Urano natal en la casa de los dineros. También Venus en trígono al Ascendente desde la casa de los éxitos.

El 22 de mayo de 1914 Lasker gana un importante torneo delante de Capablanca:

Carta Astral Lasker-8

Plutón dirigido cambió ya de signo pasando a Cáncer y aspecta a Luna y Venus natales. Reverberando el tema como si importara más la partida como un tema de “trabajo” e “ingreso de dinero”. La luna aspectando al Mediocielo natal y a Urano en la casa de las finanzas.  Lo mismo acontece con Venus dirigido.

Lasker se enfrenta a Capablanca en 1921 en un match por el título mundial, año en el cual aquel atravesaba serios problemas financieros. La carta del evento para el 28 de abril de 1921 es:

Carta Astral Lasker-9

La simbología más adecuada para señalar la pérdida la da Mercurio dirigido conjunto al Nodo Sur y los nodos dirigidos aspectando a Saturno natal.  Saturno dirigido tensionando al Sol y a Marte señala las dificultades.

La Luna conjunta al Ascendente, el Mediocielo dirigido y Urano dirigidos aspectando a la casa II y VIII (finanzas personales, deudas, etc.) se encargan de simbolizar el resto del periodo vivido por Lasker.

En 1925 Lasker publica un libro en colaboración con su hermano llamado, en su edición en inglés, Days of Mankind.

Veamos la época en que esto ocurrió a través de las progresiones secundarias:

Carta Astral Lasker-10

La Luna progresada regente de la Casa III (comunicación, escritura, etc.) aspecta al Ascendente; a los 2 meses aspecta a la propia Casa III natal.  El Mediocielo progresado a la Casa X (logros, manifestación social o profesional). Saturno progresado (regente de la casa IX – publicaciones) aspectando a nodos progresados. Mercurio progresado (hermano) activa a la Luna natal.

Finalmente la carta de la fecha de su fallecimiento, el 11 de enero de 1941:

Carta Astral Lasker-11

Saturno regente de la casa VIII (la muerte) aspecta fuertemente al Ascendente (cuerpo físico). El Sol regente de la casa IV (el fin de la vida) aspecta al Mediocielo natal.  El Mediocielo dirigido en trígono a Mercurio natal (regente del cuerpo físico) y Mercurio dirigido aspectando a la crítica casa VIII.

Como conclusión final, observo una existencia fuertemente dirigida a la elevación de la mente, a ahondar en ciencias duras pero con una orientación filosófica. A trabajar intensamente su costado intelectual, de comunicación, escribiendo o transmitiendo conocimientos. Y con fuertes eventos relacionados con su situación financiera tanto de base familiar como luego más adelante en la vida a sufrir pérdidas, lo cual lo puso en el fuerte desafío de revertir esa problemática.

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