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Estrellas del ajedrez, contemplando la perspectiva de la Astrología: José Raúl Capablanca

José Raul Capablanca

Ajedrez y Astrología

Por Silvia Méndez y Sergio Negri

Nicolás Guillen
Nicolás Guillen

“—Tú, que vienes de Cuba, ¿no has visto a Capablanca? (Yo respondo que Cuba / se hunde en los ríos como un cocodrilo verde.) / —Tú, que vienes de Cuba, ¿cómo era Capablanca? / (Yo respondo que Cuba / vuela en la tarde como una paloma triste.) / —Tú, que vienes de Cuba, ¿no vendrá Capablanca? / (Yo respondo que Cuba / suena en la noche como una guitarra sola.) / —Tú, que vienes de Cuba, ¿dónde está Capablanca? / Yo respondo que Cuba es una lágrima”.

He cometido el peor de los pecados / Que un hombre puede cometer. No he sido / Feliz. (…) Mi mente / se aplicó a las simétricas porfías / del arte, que entreteje naderías. // Me legaron valor. No fui valiente. / No me abandona. Siempre está a mi lado / La sombra de haber sido un desdichado”.

(Nicolás Guillén, Deportes)

Apuntes biográficos sobre José Raúl Capablanca (por Sergio Negri)

Sergio Ernesto Negri
Articulo del Maestro Fide e Historiador Sergio Ernesto Negri

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

Bajo el nombre de José Raúl Capablanca y Graupera, el 19 de noviembre de 1888 nació, en un fuerte militar de la bella ciudad de La Habana, en una Cuba que aún permanecía bajo dominio español, una de las máximas figuras del ajedrez de todos los tiempos.

A lo largo de su trayectoria, no lo habrá de caracterizar precisamente la dedicación al estudio ni su vocación por el esfuerzo. Muy por el contrario, sus condiciones para el juego eran innatas, a punto tal que daba la impresión que las mejores jugadas posibles parecían brotar de sus manos y de su mente como el agua se escurre en un manantial.

Siendo un niño, con tan solo 4 años de edad, observando una partida, indicó una jugada incorrecta que había hecho su padre, José María Capablanca (1862-1923), para asombro de los circunstantes. Es que no había recibido enseñanza alguna, sólo habría de conocer las reglas del juego por la fuerza de la observación y, ese mismo día, venció a su progenitor.

En esas condiciones, rápidamente se lo considerará un niño prodigio. Al año siguiente de aquel episodio, lo llevan al Club de Ajedrez de La Habana, donde causa asombro por su desempeño. Poco después, en diciembre de 1901, a la edad de 13 años, derrota en un match a Juan Corzo y Príncipe (1873-1941) convirtiéndose en campeón absoluto de Cuba (por primera y única vez). Con estos pergaminos, estarían claras las razones por las cuales se lo habrá de considerar el Mozart del ajedrez.

Si bien su familia no tenía excesivos recursos (tampoco demasiadas privaciones), aparecerá un mecenas, Ramón Pelayo de la Torriente (1850-1932), un marqués español, que se dispuso a financiar su formación en los Estados Unidos de América, con el propósito de que se recibiera de ingeniero químico y, al regresar, lo ayudase en la gestión de sus negocios azucareros.

Capablanca, entonces, cursa la secundaria en la Escuela Woodycliff de Nueva Jersey y hará dos años del proyectado estudio en la Universidad de Columbia mas, desde luego, abandona todo por su pasión hacia el ajedrez.

En 1905, un año después de arribar a los EE. UU., comienza a frecuentar el Club de Ajedrez de Manhattan y en 1906 ya vence al campeón mundial Emanuel Lasker (1868-1941) en una partida rápida.

Con 20 de edad, derrota claramente en un match al campeón estadounidense Frank Marshall (1877-1944) quien, ante ello, no dudó en proponer que se admitiera a la joven estrella en el torneo de San Sebastián, España, donde participarán todas las figuras de la época (con la excepción de Lasker). Allí se dará, entre el 20 de febrero al 17 de marzo de 1911, su primer gran éxito internacional, ya que el cubano se impuso por delante del polaco Akiba Rubinstein (1880-1961), el yugoslavo (esloveno) Milan Vidmar (1885-1962), el propio Marshall, el alemán Siegbert Tarrasch (1862-1934), entre muchos otros.

En septiembre de 1913 se cree que, favorecido por su creciente reputación, logra un empleo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba asumiendo por ende funciones en el exterior, logrando alguna estabilidad financiera y facilitando sus viajes por el mundo para jugar torneos de su irremplazable ajedrez.

En San Petersburgo se disputa un gran torneo, entre el 21 de abril y el 22 de mayo de 1914, en el que a Capablanca se le escapa el triunfo en la última fecha al perder con Lasker (con tablas se hubiera impuesto). Sale entonces segundo y ambos, junto a Tarrasch, Marshall y el local Alexandre Alekhine (1892-1946), una figura emergente local de nota, habrán de recibir, de manos del zar de Rusia Nicolás II (1868-1918), el honorífico título de Gran Maestro.

Fue muy interesante, y de algún modo inédito, lo sucedido en 1920. Un Lasker que se consideraba ya inferior a Capablanca, quiso resignar el título mundial a su favor sin jugar. Pero este quería que el tema se decidiera sobre el tablero. Desde el 18 de marzo al 22 de abril de 1921 se enfrentan en un match en La Habana, donde el local vence claramente, tras 4 triunfos, 10 empates y sin derrotas. Si bien faltaban aún 10 partidas, el campeón resigna su título por lo que Capablanca se transforma en el tercer campeón mundial de la historia.

En diciembre de de ese mismo año se casó con Gloria Simoni Betancourt, con quien tendrá dos hijos: José Raúl, en 1923; y Gloria, en 1925.

Hubo un tiempo en que Capablanca parecía invencible (y a lo largo de su carrera de hecho perderá muy pocos encuentros, el 6% del total de

partidas oficiales disputadas). Por ejemplo, en 1922 se impone en un torneo en Londres, invicto, dejando a Alekhine en el segundo lugar a un punto y medio y, más atrás, quedan Vidmar y Rubinstein.

Por la facilidad con que lograba sus éxitos se lo llegó a llamar “la máquina del ajedrez”. Y esa condición de imbatido la mantendrá ocho años, desde el 7 de febrero de 1916, cuando pierde ante el austriaco Oscar Chajes (1873-1928), hasta que el checoslovaco Richard Réti lo logre vencer el 22 de marzo de 1924, en ambos casos en la ciudad de Nueva York. A lo largo de ese tiempo no cayó durante 63 partidas.

Previo a exponer por primera vez el título ecuménico, se lo verá imponerse en la prueba de Nueva York, disputada entre el 19 de febrero y el 23 de marzo de 1927, en la que cada jugador disputó cuatro partidas contra sus rivales, con un desempeño óptimo: quedará invicto, con una ventaja de 2,5 puntos respecto de Alekhine, siendo los otros participantes el danés (nacido en Letonia) Arón Nimzowitsch (1886-1935), Vidmar, el austriaco Rudolf Spielmann (1883-1942) y Marshall. Con esta actuación el aire de invencibilidad del campeón se vio acrecentado.

En 1927, en la ciudad de Buenos Aires, cede, bastante inesperadamente, la corona a Alekhine, rival con quien nunca había perdido previamente, al caer por 6 triunfos del ruso-francés a 3, con 25 tablas, en un extenuante match en el que se siguieron las reglas de Londres, esas que el propio Capablanca había en su momento sugerido (que el título fuera para el que obtuviera 6 triunfos sin contarse los empates).

El cubano fue víctima de su propia medicina máxime que, otra de las condiciones, la de que el desafiante reuniera una recompensa de 10.000 dólares estadounidenses, habrá de ser difícil de alcanzar a partir de la crisis económica mundial desatada en 1929.

El nuevo titular del mundo se negará sistemáticamente, de ahí en más, a darle la merecida revancha y, para peor, en la década del 30 aparecerán nuevos valores, como el holandés Max Euwe (1901-1981), a quien Capablanca vencerá en un match en 1931 en Ámsterdam, con dos triunfos, ninguna derrota y 8 tablas; el checoslovaco Salomon Salo Flohr (1908-1983); el soviético Mijaíl Botvínnik (1911-1995); los norteamericanos Samuel Reshevsky (1911-1992), nacido en Polonia y Reuben Fine (1914-1993), y el estonio Paul Keres (1916-1975), generando

un cambio de contexto que implicaría el paulatino y definitivo eclipse del jugador cubano, de predominio otrora incuestionable.

Su vida íntima tuvo un vuelco desde que en 1934 conoce a una princesa rusa (georgiana), Olga Chagodaef (1898-1994), con quien entra en amores, habiéndose de casar en octubre de 1938, previo divorcio de su primer vínculo legal, el que ocurrió muy poco antes.

El campeón, en este doble relacionamiento, con su formal esposa y con la que lo sería en el futuro, daba muestras de su notoria galantería. En ese orden algunos atribuyen su bajo desempeño en Buenos Aires en 1927 a sus salidas nocturnas con algunas bellas damas locales, entre ellas la actriz y vedette Gloria Guzmán (1902-1979), nacida en España. Alguna vez, muy socarronamente, se llegó a asegurar que “Capablanca no perdonaba a ninguna dama, ni dentro ni fuera del tablero”.

Tras un tiempo en el que el cubano dejó de competir en pruebas de fuste, incentivado ahora por el hecho de que Alekhine había transitoriamente perdido el título del mundo con Euwe, y por su nueva situación amorosa, se lo verá a Capablanca vencer en Moscú del 14 de mayo al 8 de junio de 1936, delante de Botvínnik, Flohr, observándose más rezagado al excampeón Lasker (quien también estuvo un buen tiempo inactivo). Ese mismo año, del 10 al 28 de agosto, compartirá con Botvínnik el liderazgo en el espectacular torneo de Nottingham, Inglaterra, quedando ambos por delante de Euwe, Lasker, Alekhine Fine, Reshevsky y Flohr.

Pese a esta suerte de renacer, Capablanca no volverá a tener una nueva oportunidad por el título, habiendo de pagar muy caro su exceso de confianza y cierta indolencia que le era idiosincrásica, la que muy probablemente contribuyó a que, en la capital argentina, perdiera ante Alekhine un bien ganado liderazgo mundial de un juego en el que siempre evidenció tanta precisión producto de su natural sabiduría.

El tiempo transcurría inexorable dejando en evidencia que lo mejor de su historial ya era parte del pasado. En ese contexto formará parte del Torneo AVRO, ganado por Keres y Fine, disputado en Ámsterdam en el mes de noviembre de 1938, donde tendrá su peor performance histórica ya que salió penúltimo entre ocho jugadores (los mejores de ese tiempo). En el curso de la competencia sufrió un pequeño episodio de accidente cerebro vascular: otro signo de deterioro, en este caso vinculado a una salud que comenzaba, como su trayectoria deportiva, también a declinar.

Sin embargo, y casi como una despedida, será en la propia Buenos Aires, ciudad donde perdió su preciada corona, en la que alcanzará su postrer logro. Entre el 24 de agosto y el 19 de septiembre de 1939, se disputa allí el Torneo de las Naciones, y Capablanca alcanzará la medalla de oro al mejor primer tablero, dejando en un segundo lugar a Alekhine quien, ya sabemos, se había transformado en su infatigable némesis. Un dato interesante, al revisar esa puja histórica al cabo del tiempo, es que habrá de prevalecer el cubano quien derrotó al ruso-francés 9 veces, perdió 7 (6 en su fatídico encuentro por el título mundial) y 33 empates.

La víspera de su muerte Capablanca estaba en el Club de Ajedrez de Manhattan, en Nueva York, cuando evidenció un malestar físico que lo hizo desplomarse sobre los brazos de los ajedrecistas que se le acercaron. Lo trasladaron en estado de coma al Hospital Monte Sinaí, donde un año antes murió Lasker, habiendo de fallecer en la madrugada del 8 de marzo

de 1942, a causa de una hemorragia cerebral provocada por la hipertensión arterial que sufría desde hacía mucho tiempo.

Cementerio de La Habana mausoleo de Capablanca
Imagen del cementerio en La Habana donde se conservan los restos de Capablanca, en
https://oncubanews.com/cuba/sociedad-cuba/historia/la-literatura-el-ajedrez-y-el-cementerio-de-la-habana/

Capablanca fue autor de Fundamentos del ajedrez (Chess fundamentals), considerado por Botvínnik como uno de los mejores libros especializados de la historia. Es de 1921 y en él se dan algunas pautas muy influyentes en la evolución de la técnica del juego, como por ejemplo la idea de que el alfil es generalmente más fuerte que el caballo y otra, considerada del todo novedosa, de que la unión de dama más caballo (al complementarse) es generalmente superior que la combinación de dama y alfil (con movimientos parcialmente superpuestos).

También de su pluma surgieron Mi carrera en Ajedrez, que es de 1920, y A primer of Chess, que es de 1935. Las primeras ediciones de ellos aparecerán en idioma inglés, con múltiples traducciones ulteriores.

En su momento de mayor gloria, Capablanca pareció aburrirse un tanto del ajedrez que lo hizo brillar, considerando que la perfección alcanzada lo estaba llevando a una suerte de agotamiento en particular porque, jugando ambos de la mejor manera, el resultado al que se iría inexorablemente es al empate.

Por eso propuso, siendo campeón del mundo, una modificación sustancial, para darle un mayor dinamismo y complejidad, tendiendo a la necesidad de crear una teoría específica, creando lo que se denominó “Ajedrez de Capablanca”, el que se disputaba en un tablero de 10 filas por 8 columnas, agregando dos piezas por jugador, una llamada arzobispo, que combina el movimiento de alfil y caballo (se la ubica en el inicio al lado de la dama o reina), y otra que era el canciller, conjugando la forma de desplazarse de la torre y el caballo (se la presenta al lado del rey).

En otros artículos previos, hemos destacado que el cubano alcanzó un volumen de conocimiento público y de reputación que excedió, y en mucho, al ámbito competitivo, por lo cual será objeto de atención en poemas, novelas, cuentos, ensayos, tangos, canciones populares y hasta para la designación de caballos de carrera. Los trabajos respectivos pueden ser consultados en: https://ajedrezconmaestros.com/2020/03/27/la-exquisita-juga-di-prima-invoco-a-capablanca-en-tanto-deidad-en-una-de-sus-canciones-dedicadas-al-ajedrez/ y en https://ajedrezconmaestros.com/2020/03/13/capablanca-mito-nombre-que-se-invoca-en-poemas-novelas-cuentos-ensayos-tangos-y-a-la-hora-de-bautizarse-caballos-de-carrera/

Para cualquier lego, también para los aficionados y maestros, referirse al ajedrez era sinónimo de hablar de Capablanca. Su carácter de mito cultural sólo será alcanzado por unos pocos elegidos considerando toda la historia del juego. El cubano fue el primero en alcanzar ese estatus, considerando el siglo XX, habiendo de convertirse en el único campeón mundial de origen latino de toda la historia.

Ese sitial de mito, en esa centuria, sólo le corresponderá a Robert Bobby Fischer (y, quizás, también a Gary Kaspárov). Capablanca fue el máximo referente de su generación y de todo un tiempo. Alekhine, su rival por antonomasia, en este sentido tan profundo, en el de la consideración cultural, quedará en un muy secundario plano.

Desde 1962 se desarrolla en su país, en su homenaje, el Torneo Internacional Capablanca in Memoriam, una de las competencias más importantes y tradicionales del mundo, cuya primera edición vio vencedor al argentino Miguel Najdorf (1910-1997). En otros años triunfaron en esa prueba, entre otros, el excampeón mundial, el soviético Vasili Smyslov (1921-2010); el soviético disidente Víktor Korchnói (1931-2016); el danés

Bent Larsen (1935-2010); y, en años más recientes, el ucraniano Vasili Ivanchuk (nacido en 1969); el local Leiner Domínguez (nacido en 1983) y el filipino-norteamericano Wesley So (nacido en 1993).

Por otra parte, si bien las Naciones Unidas han convalidado que el Día Internacional del Ajedrez se celebre el 20 de julio de cada año (en conmemoración de la creación de la FIDE en igual día de 1924) aún hoy, en muchos países, en particular en aquellos hispanoparlantes, se prefiere recordar al 19 de noviembre como la fecha anual de celebración de los ajedrecistas.

Es que fue un 19 de noviembre, en 1888, cuando en la bella ciudad de La Habana, vio la luz uno de los ajedrecistas más geniales de toda la historia: el mítico José Raúl Capablanca.

Análisis astral de José Raúl Capablanca (por Silvia Méndez)

Prof. Silvia Mendez
Prof. Silvia Mendez

Silvia Méndez es de nacionalidad argentina. Graduada en Relaciones Humanas en la Universidad del Salvador y egresada de la carrera de Administradores Gubernamentales (1985-1987) dictada en el INAP.

Se desempeñó en el servicio civil de su país, con amplia experiencia en gestión de políticas públicas en el ámbito cultural, así como en la administración de recursos humanos en el Estado Nacional.

Como astróloga, está graduada en la Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA, 1989), siendo entrenada por calificados profesionales de la talla de Eloy Dumón, Rubi Leza, Jerry Brignone.

En esta disciplina se ha desempeñado en la consultoría privada, dictando seminarios y talleres, realizando investigaciones y publicando artículos, con especial énfasis en Astrología Genetlíaca, Mundana, Deportiva, Asteroides.

Carta Astral de Capablanca 1888
Carta Astral de Capablanca 19 de noviembre de 1888

Al  igual que Alekhine, Capablanca era nativo del signo de Escorpio. Entonces su YO también poseía atributos o cualidades que conformaban una personalidad magnética y profunda, con una natural predisposición a querer dominar o someter. Fuertemente intuitivo y sensible a su entorno.

Lo que hacía más “ligera” y adaptable a su forma de ser, se daba por el hecho de tener una Luna en Géminis y un Ascendente en Virgo.

Normalmente una Luna en signo de Aire otorga reacciones instintivas lógicas o racionales. En este caso además la Luna está “escoltada” por la presencia muy cercana de Plutón y de Neptuno, con lo cual está condimentada por lo profundamente emocional que le aporta el signo de Escorpio -del cual Plutón es regente- y por la sensibilidad, intuición e inspiración que le aporta Piscis con la presencia de su regente Neptuno.

Géminis es energía que se auto escinde y vuelve a encontrarse a sí misma en un campo de interacciones continuas, donde uno de los rasgos más relevantes es la asociación, lo vincular y la comunicación de aquello que se separa.  En eso radicaba su seguridad básica.  Asociada esta Luna por un lado con Plutón le otorgaba a Capablanca la habilidad para disociar o separar, con la posibilidad de eliminar todo lo que le resultara “tóxico” y que también le permitiera recuperarse de las crisis que tuviera que enfrentar en la vida. Y por otro lado la inspiración aportada por la conexión con Neptuno, que lo conectaba con la “madre universal”.

El “patrón lunar” de Capablanca remite a una familia donde la comunicación, o la cercanía a los libros, las lecturas o las palabras, eran algo muy cotidiano. Los mensajes afectivos en su familia de origen se trasmitían entrelazados de manera peculiar con la palabra, el intelecto, el movimiento o la multiplicidad.  El proceso mental estaba entonces fuertemente afectivizado en su entorno.

No obstante, la conjunción Neptuno/Luna/Plutón, ubicada en la casa 9 –el área relacionada con la elevación de la mente de un individuo, sus estudios superiores, su inclinación en materia de política, religión o filosofía-,  tenía un costado dificultoso pues imprimía dispersión y ligereza para encarar estudios superiores, ya que Neptuno diluía todo lo que Plutón podría aportar con constancia y fuerza de voluntad para llevarlos adelante y finalizarlos con éxito. 

Sí le aportó la habilidad para escribir libros, típica posición de una Luna geminiana.

Su Ascendente en el signo de Virgo le otorgaba una actitud crítica y  muy detallista, que era apoyada y sustentada por la ubicación de su regente Mercurio, también en el sensible, intuitivo e investigativo signo de  Escorpio.

La ubicación de su Sol en la casa 3 –área de la comunicación a “pequeña escala”, o sea en su entorno más próximo- termina entonces de direccionar su destino a todo lo vinculado con la intelectualidad y la comunicación.

No pareciera que su destino estuviera ligado a la confrontación o al hecho de “ganarle a otro” sino a dominar o controlar al otro a través de la mente,  investigando  la disciplina que lo “obsesionaba” (Escorpio) y el poder transmitir los conocimientos adquiridos fruto de esa investigación (Luna/Plutón en Géminis). Esto termina de confirmarse por el hecho de que su casa 10 (el área de los logros profesionales/sociales, pero también la que señala el “norte” o destino del individuo) se ubica también en el signo de Géminis (comunicación, intelecto).

Veamos algunos eventos de su vida a través de poner en acción su carta natal.

En diciembre de 1901, a sus 13 años, Capablanca se coronó como campeón cubano, al derrotar a Juan Corzo y Príncipe. A la falta de una fecha más exacta utilizaremos la técnica de progresiones secundarias para observar la  “ventana de tiempo” de dicho mes.

Carta Astral Capablanca 19 de diciembre 1901

Toma protagonismo aquí Mercurio progresado (el cual rige a su Ascendente y a su Mediocielo) sobre su Sol, la Luna progresada activando el Ascendente (típico contacto de “notoriedad” o estado público) y el Ascendente y  Mediocielo progresados sobre su Mercurio natal (o sea “doble” activación de la simbología mercurial).

Sin tener la fecha exacta, también podemos observar por medio de esta técnica el tiempo en el cual se activaría su formación intelectual en el exterior. La misma está señalada como probabilidad, tanto por la posición de Júpiter en Sagitario en la casa 3 (estudios primarios/secundarios) como por la posición de Neptuno/Luna/Plutón en casa 9 (estudios universitarios, residencia en el extranjero, etc.).

Para el año 1904, esta es la carta progresada sobre su carta natal:

Carta Astral Capablanca 19 de junio 1904

Sol progresado activa a mediados de 1904 al planeta Júpiter natal (estudios en el extranjero, viaje al extranjero); Venus progresado regente de la casa 9 (el exterior) a punto de conjuntar a Marte natal (regente de la casa de los estudios y los traslados o mudanzas en esta carta natal).

Tanto el Ascendente como el Mediocielo están en 9 grados; en un lapso de aproximadamente 2 a 3 años aspectarían a Kirón (simbología de inadecuación), lo cual ya vaticinaba que en esa próxima época de su vida Capablanca no se sentiría cómodo con su posición social o su destino.

Lo mismo se observará con el avance de Marte progresado (en 1904 en 2 grados de Acuario) alcanzando  a su conjunción Luna/Plutón natal aproximadamente para 1908, mientras su Luna progresada haría tensión sobre Neptuno natal; todo esto lo ponía para esa época en un estado de confusión o decepción con respecto tanto a sus estudios superiores como a su lugar de residencia fuera del país.

Otro momento importante se dio el 17 de marzo  de 1911 en San Sebastián,  España, cuando obtuvo su primer éxito internacional, prevaleciendo sobre la figura de Rubinstein.

El Ascendente y el Mediocielo aspectan positivamente a la Parte de la Fortuna. La Luna progresada conjunción al Mediocielo natal (notoriedad, se hace

Carta Astral Capablanca 17 de marzo 1911

público un logro; la Luna que viene de su posición natal en casa del extranjero se ubica en lo más alto del cielo natal). 

El Sol dirigido hace trígono a Saturno natal, materializando positivamente lo relacionado con el “juego” (Saturno rige la casa 5 relacionada con ello). Plutón (dispositor del Sol de Capablanca) lo aspecta al Sol.

En abril de 1921 Capablanca obtuvo el campeonato mundial al derrotar a Lasker en La Habana. Veamos la simbología para el 22 de abril de ese año:

Carta Astral Capablanca 22 abril 1921

Observamos dos puntos muy importantes como el Ascendente y el Mediocielo dirigidos aspectando a su Sol, y al Sol dirigido prácticamente sobre su Venus natal.  Este último aspecto también señala (al madurarse la posición del Sol en 0° de Capricornio sobre su Venus natal) el evento que sucedió a finales de ese año: su matrimonio con Gloria Simoni Betancourt. El otro aspecto que simboliza un buen momento en lo afectivo para fines de ese año es el trígono de Venus dirigido a la Luna natal.

Veamos ahora, más adelante en el tiempo, su enfrentamiento en Buenos Aires con Alekhine (su némesis), tomando como referencia la ciudad de Buenos Aires y la fecha del 30 de noviembre de 1927.

Lo veremos calculando la carta de direcciones simbólicas 1año/1grado:

Carta Astral Capablanca 30 de noviembre 1927-1

Si bien su Ascendente y su Mediocielo dirigidos están aspectando a su Luna natal, simbolizando algún evento público importante en el extranjero, tiene 3 planetas en el grado 29 (un planeta en ese grado de un signo se denomina “grado de pérdida”): Saturno, Urano y Marte.

Si observamos con esta otra técnica -la carta diaria de Capablanca–  para ese día, vemos lo que la misma señalaba en el aspecto simbólico:

Carta Astral Capablanca 30 de noviembre 1927

Urano en Astrología es el planeta asociado con los cambios imprevistos o inesperados. Ese día Venus regente de la casa 9 (el exterior) se posó sobre su Urano natal; ese planeta en su carta natal está en cuadratura con Marte.

Ese aspecto Marte/Urano  en la carta  natal señala que la persona puede pasar en algún momento de su vida por situaciones totalmente imprevistas en el plano laboral/profesional. El Venus del cielo (que en natal rige los asuntos del extranjero) en esa fecha se posó sobre Urano natal activando dicha cuadratura y además también Urano y Neptuno del cielo activaron desde el  fatídico grado 29 los planetas de la carta dirigida por simbólicas.

Saturno del cielo también señala un periodo de dificultades, trabas u obstáculos  pues  venía trabajando en oposición a su Luna/Plutón durante ese mes de noviembre.

También al evento lo  podemos observar en la carta calculada con la técnica de  las direcciones primarias:

Carta Astral Capablanca calculada

La Parte del Infortunio sobre Neptuno, planeta que en su carta natal simboliza al “contrincante” enfrentado en el extranjero (casa 9). El Ascendente y Mediocielo de primarias, aspectando también a Neptuno.  También Urano, aspectando al Ascendente y al Mediocielo, aportando lo inesperado y el cambio imprevisto. Y la Luna/Plutón sobre Kirón (sentirse públicamente inadecuado o soportar una “herida” en lo social/profesional).

Por último, veamos la fecha de su muerte:

En una carta natal podemos analizar este tipo de eventos a través de la  simbología de la casa 8 (muertes); la casa 4 (el final de la vida); el Ascendente (cuerpo físico), la casa 6 (la salud del nativo); la casa 12 (encierros, hospitalizaciones). O ver la posibilidad de accidente, suicidio, asesinato, etc.

Aquí observamos que la casa 8 está en el signo de Aries, que rige la cabeza. Marte su regente está en 20 grados de Capricornio, mal aspectado por Saturno en Leo (obstrucciones en corazón o grandes arterias) y por Urano (ACV, infartos).

Pues bien, en  la  carta calculada por direcciones simbólicas vemos:

Carta Astral Capablanca 8 de marzo

El Sol se sitúa en 20 grados de Capricornio, sobre Marte natal y activando sus contactos con Urano y Saturno!

También observamos que Kirón (medicina, enfermedad, dolencias) está aspectando a la Luna, quizás señalando un problema respiratorio en el desenlace.

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