Ajedrez con Maestros

Ajedrez y culturaHistoria

La imagen pictórica más antigua en Europa sobre el ajedrez está en la cosmopolita Sicilia, cuna de Paolo Boi y Pietro Carrera

Mapa de la Sicilia actual
Sergio Ernesto Negri
Articulo del Maestro Fide e Historiador Sergio Ernesto Negri

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

A un descendiente algo lejano e impreciso de ancestros sicilianos, como es el caso del autor de estas líneas, le conmueven particularmente su belleza natural y el reconocimiento del legado histórico y cultural de la mayor de las islas italianas, a la que tuvo el placer de visitar en dos oportunidades.

Sicilia, por su privilegiada ubicación geográfica a caballo de dos continentes (está a sólo 140 km. de Túnez), teniendo un canal al sur que divide el Mar Mediterráneo en sus porciones occidental y oriental, se transformó en un virtual “cruce de caminos”, particularmente pudiéndoselo considerar un lugar de confluencia del Cristianismo y del Islamismo. Por su parte, también tuvo distintas dominaciones a lo largo del tiempo cada una de las cuales dejó su impronta civilizatoria.

Aquí nacieron grandes personalidades del pasado, como los filósofos Parménides (siglo VI antes de Cristo), Zenón y Empédocles (ambos en el siglo V a. C.), y el físico Arquímedes (288-212  a. C.). Esquilo (del siglo VI al V a. C.) hizo las últimas representaciones de sus tragedias teatralesy Pitágoras (569-475 a. C.), por su parte, fundó una secta en aras de difundir sus conocimientos en la por entonces denominada Magna Grecia.

También fueron sicilianos sendos papas: uno que asumió curiosamente a los 100 años de edad, Agatón (577-681),y otro descendiente de una familia siria,  Sergio I (650-701), quienes serán consagrados santos. Como les sucediera a otros isleños, entre ellos a Francisco de Paula (1416-1507)y Benito de Palermo (1526-1589).

Mucho más recientemente será la cuna del escritor Luigi Pirandello (1867-1936), quien recorrió el ajedrez en varios de sus trabajos, como en el caso del personaje principal de Berecche e la guerra a quien presenta así: “En esa cervecería, sobre la pequeña mesada de mármol, ellos habían dibujado una caricatura de él: un tablero de ajedrez sobre el que Berecche caminaba; a paso de ganso, como un soldado alemán y con un casco puntiagudo, con una espiga, sobre su gran cabeza. La esencia de la caricatura está en el tablero de ajedrez: significó mostrar que Berecche ve el mundo de esa manera, en cuadrados, y camina sobre ellos al estilo alemán con un deliberada, medida pisada, como un modesto peón dependiente del rey, de las torres, de los caballos”). También la de sus colegas Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957), autor de El gatopardo y Leonardo Sciascia (1921-1989) el cual, en su novela La desaparición de Majorana dice que el protagonista “era, desde niño, campeón: ajedrecista a los siete años, le encontramos en la crónica de un diario catanes”.

En Sicilia vieron la luz primera los músicos Alessandro Scarlatti (1660-1725) y Vincenzo Bellini (1801-1835) y el director de cine Giuseppe Tornatore (nacido en 1956). En Montelepre, ciudad natal del antepasado de quien escribe estas líneas, nació el justiciero (bandolero para el orden establecido) Salvatore Giuliano (1922-1950), quien quería independizar la isla buscando integrarla política y económicamente con el continente americano. Siguiendo esa huella se podría ubicar a Vito Corleone, protagonista ficticio de la trilogía de películas de El padrino, apellido  que remite a una localidad en la que se erigió un Museo de la Mafia.

Muchos nativos emigraron allende los mares: es lo que aconteció con dos argentinos, el extraordinario pensador José Ingenieros (1877-1925) y el excelente cantor de tangos Ignacio Corsini (1891-1967). Para el sabio alemán Goethe (1749-1832), quien visitó y admiró la isla: “Italia sin Sicilia no grabaría ni una sola imagen en el alma. Aquí se encuentra la clave de todo”.

Sicilia fue ocupada, en sus orígenes, sucesivamente, por fenicios, griegos (vestigios relevantes de su cultura se pueden admirar especialmente en las localidades de Siracusa y Agrigento), cartagineses, romanos, integrantes de diversos pueblos germánicos y bizantinos.

Más tarde vendría un tiempo, que es muy importante desde la perspectiva de este trabajo, el de la dominación de los sarracenos (pueblo musulmán del norte africano) el cual, a partir del siglo VIII, inició ataques cada vez más fuertes sobre su territorio conquistando, y fundando, el emirato de Sicilia, que funcionó entre los años 827 y 902.

Es en esta etapa cronológica en la que seguramente el ajedrez ingresó a la isla, aunque sin precisión cronológica, lo que es entendible, en ausencia de documentación fehaciente que lo atestigüe, dentro de la esperable dinámica evolución de los acontecimientos.

Sicilia, entonces, debe ser considerado como uno de los sitios europeos primeros en los que el ajedrez ingresaría. Mas ello ocurrió después de que ese mismo fenómeno ocurriera en la península ibérica donde, los dirigentes del Califato Omeya, ocuparon territorios desde la primera mitad del siglo VIII, llevando en sus alforjas un pasatiempo que también venía siendo introducido, aunque en forma más pacífica, por el extremo oriental continental, a través del Imperio Bizantino.

Desde el año 1061 serán los normandos quienes dominarán un espacio en el que, poco después, formarán el Reino de  las Dos Sicilias, el  que luego se dividirá en dos separados, con uno de ellos con sede en Nápoles. Este pueblo nórdico, coincidentemente, en esos mismos años llevó a Inglaterra ese ajedrez que hallaron en Sicilia, de la mano de Guillermo el Conquistador (1028-1087) y sus sucesores.

Hubo dos ajedrecistas sicilianos muy famosos quienes deben ser considerados entre los mejores de su tiempo: Paolo Boi (1528-1598) y Pietro Carrera (1571-1647), quienes se llegarían a conocer en Palermo hacia el año 1597.

Boi fue un famoso jugador que, incluso, puede ser considerado una suerte de precursor del profesionalismo en el ajedrez, ya que ganó dinero con sus virtudes frente al tablero, desarrolladas en distintos puntos del continente.

Fue merecedor del mecenazgo de los reyes de España y Portugal y de algunos miembros de las cortes italianas. Además, tras vencer en un match al papa Paulo III (1468-1549), se le ofreció un cardenalato, el que rechazaría.

Sus habilidades alcanzaban la modalidad de jugar a ciegas, las que llegó a desplegar contra tres rivales en forma simultánea.

Un punto alto de su trayectoria se dio al participar del primer torneo internacional de ajedrez disputado en Madrid en 1575, organizado a iniciativa del rey Felipe II de España (1527-1598), en el que se impuso Leonardo da Cutri (1552-1597) (o Giovanni Leonardo di Bona), a quien llamaban Il Putino, por su escasa estatura. Ambos dejaron atrás al favorito local Rodrigo (Ruy) López de Segura (1530-1590), en un cuadrangular que estuvo completado por otro español, Alfonso Cerón (1535-sin data de fallecimiento).

Pese a este resultado que favoreció a los itálicos es interesante destacar que, en algunas crónicas históricas, se suele decir que Ruy López fue el “primer campeón mundial oficioso de ajedrez”. Este calificativo luce desmesurado (y es inapropiado ya que habrá que esperar al siglo XIX para que se empiece a consagrar formalmente), aunque se basa en otro hecho histórico: previamente el español había estado de gira por Italia, y en sendas oportunidades (1560 y 1573)  en las que, conforme las crónicas de la época, venció a todos sus rivales locales (entre ellos al propio Leonardo).

Imagen de la partida de ajedrez entre López de Segura y Da Cutri en la corte española, por Luigi Mussini (1871), dominio público, en
Imagen de la partida de ajedrez entre López de Segura y Da Cutri en la corte española, por Luigi Mussini (1871), dominio público, en
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5036529.

Regresando a Boi, tras ser capturado por gente de Algeria y ser vendido como esclavo a un turco, el ajedrecista logrará que lo liberasen al ganar el estatus perdido gracias a sus habilidades frente al tablero.

Sus días terminarían al ser envenenado (curiosamente, igual que lo que le sucedería a Leonardo), especulándose que el responsable habría sido un sirviente que, al considerar muy opulento a su patrón, quiso apropiarse de sus riquezas. Se ha trazado la leyenda de que Boi, a quien se conocía como Il Siracusano (obviamente por su lugar de natalicio), llegó a jugar ante el Diablo, al que se lo presenta con figura de mujer. El hecho se lo sitúa en 1570 frente a la puerta de una importante iglesia de Catania.

Imagen de Paolo Boi enfrentando al Diablo, dominio público, en
Imagen de Paolo Boi enfrentando al Diablo, dominio público, en https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5858777.

Se conocen dos finales posibles de ese ¿improbable? encuentro. En uno se apunta que Boi, estando completamente perdido (y consiguientemente con su alma en peligro), hace las jugadas correspondientes de forma tal de recibir jaque mate arribándose a una posición final en la que queda trazada una cruz sobre el tablero con las piezas. En esas circunstancias el Diablo, antes de asestar el golpe final, huye despavorido, abandonando el juego.  

Hay varias posiciones ajedrecísticas que se imaginaron para reflejar este suceso, entre ellas la presentada en 1878 por el inglés Charles Godfrey Gumpel (1835-1921), la misma persona que presentó el autómata denominado Mephisto, siendo una de ellas la siguiente: 

Imagen de una de las posiciones de la partida entre el Diablo y Boi (negras). La forma de cruz definitiva se logra tras la siguiente secuencia de jugadas: 1.Txg7+ Rf6 2.Dxc6+ Txc6 3.Txc6+ Dd6 4.Txd6+ cxd6 5.Cc7 (este es el preciso momento en el que el Diablo huye despavorido) …d5 6.Cxd5+ Re6 7.Te7#
Imagen de una de las posiciones de la partida entre el Diablo y Boi (negras). La forma de cruz definitiva se logra tras la siguiente secuencia de jugadas: 1.Txg7+ Rf6 2.Dxc6+ Txc6 3.Txc6+ Dd6 4.Txd6+ cxd6 5.Cc7 (este es el preciso momento en el que el Diablo huye despavorido) …d5 6.Cxd5+ Re6 7.Te7#

Una posibilidad alternativa (hay otras) es la contemplada en el texto de David Hooper (1915-1998) & Kenneth Whyld (1926-2003), que tiene esta posición de inicio:

Imagen de una de las posiciones de la partida entre el Diablo y Boi (negras). La forma de cruz definitiva se logra tras las siguientes secuencias de jugadas: 1...Ce5+ 2 Re3 Txe4+ 3 Cxe4 Dxe2+ 4 Cxe2 Td3++ o 2…Dxe2+ 3 Cxe2 Txe4+ 4 Cxe4 Td3++.
Imagen de una de las posiciones de la partida entre el Diablo y Boi (negras). La forma de cruz definitiva se logra tras las siguientes secuencias de jugadas: 1…Ce5+ 2 Re3 Txe4+ 3 Cxe4 Dxe2+ 4 Cxe2 Td3++ o 2…Dxe2+ 3 Cxe2 Txe4+ 4 Cxe4 Td3++.

Otra idea, siempre explotando las posibilidades de extender los límites de la imaginación que proponen las leyendas, se le debe al pintor y ajedrecista ruso Victor Seergevich Bart (1887-1954) quien, en el número de noviembre/diciembre de 1936 de la revista francesa Les Cahiers de l’Echiquier Francais, presenta una composición ajedrecística en la que el blanco, conducido por Boi, daba mate en dos jugadas.

Sin embargo, súbitamente, se indica que la dama blanca se convierte en negra por una acción misteriosa y, en principio, inexplicable. A pesar de ello el siracusano insistirá en anunciar un mate en dos jugadas y, al cabo de todo, el rival, que no era otro que el Diablo, se escapa súbitamente dejando a su paso una bocanada de humo en forma de estela. Las respectivas posiciones son las que se exhiben a continuación:

La historia del encuentro con el Diablo seguramente se inspiró en un relato real que hizo Carrera en el libro al que se hará referencia más adelante, quien comenta que Boi, en cierta oportunidad, perdió una y otra vez contra un rival (al que no se identifica) en Venecia. El siracusano, que por ese tiempo era poco menos que imbatible, dudó de las “secretas artes” de su hasta ese momento reiterado vencedor. En ese contexto, como era muy devoto, logró revertir el resultado adverso bajo el expediente de armarse de un rosario de cuentas y huesos y de tomar previamente el sacramento. Al ser finalmente vencido, su contrincante admitirá que: “los suyos son más poderosos que los míos”, refiriéndose implícitamente a los poderes que estuvieron en juego en esa partida con aires místicos de orígenes probablemente antitéticos.

Carrera, por su parte, fue un sacerdote nacido en la provincia de Catania, a quien se reputó no tanto en sus calidades de jugador sino, mejor, por las de analista y divulgador.

De hecho fue  autor en 1617 de una gran obra ajedrecística que abarcó ocho volúmenes: Il Gioco degli Scacchi di D. Pietro Carrera (El juego del ajedrez de don Pietro Carrera), en parte inspirada en el libro del portugués Pedro Damiano (1480-1544) quien, en 1512, había publicado en Roma su muy influyente  Libro da imparare giocare a Scachi, et de le Partite.

Imagen de la portada del libro de Carrera, en
Imagen de la portada del libro de Carrera, en https://archive.org/details/bub_gb_-fRYAAAAYAAJ/page/n3/mode/2up

En el trabajo de Carrera se hace referencia al origen del ajedrez (se adscribe a la teoría, muy popular en ese tiempo, en cuanto a que lo inventó el héroe griego Palamedes); se dan precisiones sobre las características y reglas del juego (se lo considera una actividad en la que prima el ingenio por encima de la fortuna: “Rex ego sum vester, cuncti mihi cedite ludi; / In me vis sortis nulla, sed ingenium.“); se incluye un libro específico sobre la idea del jaque mate (asegurándose que esta palabra es latina y que significa uccidere, o sea asesinato); se habla de la modalidad de jugar a ciegas (a la que se llama juego de memoria), entre otras cuestiones atinentes al juego.

Un dato interesante es que al trebejo con figura femenina se la nombra ya como dama (donne), y no reina, como fue la primera adaptación que se hizo del visir oriental en la Europa medieval, en una evolución que se fue verificando en forma asincrónica en diversas geografías europeas. Las restantes piezas reciberon las más clásicas identificaciones de ; rocchi; cavalli; alfini, y pedoni.

Respecto del enroque contempla una curiosa posibilidad, que era por entonces típica del ajedrez siciliano: la de que el rey se ubique en la posición extrema de la torre mientras que esta va a la casilla de origen del monarca, sea hacia el flanco dama cuanto al otro lado. Es una suerte de adelanto del futuro enroque y recibe, precisamente, el nombre de roccone.

Al hablarse de las aperturas de juego, se incluye a la Defensa Siciliana (1. e4 c5), a la que no obstante no le dedica demasiado espacio ni se precisa el nombre del jugador que la practicaba. Por otra parte el autor se ocupa de mostrar 44 finales de juego, algunos de su propia autoría, con sus respectivas soluciones.

Asimismo, Carrera presenta una variante del juego de su invención, incluida en el capítulo de su obra llamado Del gioco nuovo, disputable sobre un tablero de 10×8 en la que se agregan sendos trebejos por jugador: el “campeón” (campione, que combinaba la forma de moverse de la torre y el caballo) y el “centauro” (el cual movía sumándose la forma de hacerlo del alfil y caballo).

Imagen de la variante ajedrecística inventada por Carrera, en
Imagen de la variante ajedrecística inventada por Carrera, en https://archive.org/details/bub_gb_-fRYAAAAYAAJ/page/n533/mode/2up

El libro de Carrera, no obstante su volumen y calidad analítica e histórica, fue en su tiempo cuestionado y minusvalorado, en particular al ser comparado con el mucho más breve texto de Alessandro Salvio (c. 1570-1640), el que fue publicado en la vecina ciudad de Nápoles en 1604 bajo el nombre  Trattato dell’Inventione et Arte Liberale del Gioco Degli Scacchi. Con todo, la obra de aquél será revalorizada en tiempos más modernos.

Imagen de Pietro Carrera, dominio público, en
Imagen de Pietro Carrera, dominio público, en
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12794733

Por haber sido cuna de los notables ajedrecistas Boi y Carrera, y dado que se trata de uno de los puntos geográficos primeros por el que ingresó el ajedrez al continente, ya Sicilia debe ser considerada muy relevante en la evolución del noble juego. Pero hay otro hecho que es crucial para la alta consideración que se merece la isla: allí se ubica la imagen pictórica más antigua que se ha hallado en toda Europa referida al ajedrez.

En efecto, en la Capella Palatina, ubicada dentro del predio del Palacio Real Normando en la ciudad de Palermo, esa que el escritor francés Guy de Maupassant (1850-1893) consideró la iglesia más linda del mundo, se puede apreciar, en el techo de la nave central, una imagen pictórica en la que el juego (el šatranj, shatranj o shatranji o, en árabe, شطرنج) hace acto de presencia. Esa es la primera representación pictórica en la que aparece el ajedrez (en rigor, su antecedente directo), en lo que respecta a todo el continente europeo.

La capilla es, en sí misma, una fuerte expresión de la confluencia de culturas que imperó en todo tiempo en la gran isla. Fue edificada (no se tienen  precisiones de fecha de comienzo y de conclusión de las obras) por los normandos, bajo el patrocinio de Roger II  de Hauteville (1095-1154), quien asumió como rey de Sicilia en 1130, posición que conservará hasta su muerte.

Se trata de una obra maestra, que fue consagrada oficialmente el 28 de abril de 1140 a San Pedro y San Pablo, la que en sus inicios no sólo era un lugar de culto sino que se la utilizaba complementariamente como una sala de recepción real.

En su erección participaron personas de diferente origen. Bajo las órdenes normandas, lo hicieron carpinteros, trabajadores y artistas árabes y bizantinos, dejando la impronta de sus diversas sensibilidades en la fuerza sincrética del conjunto.

Dentro de la belleza integral pueden admirarse, en las alturas, 750 cuadros de paneles independientes entre sí debidos a artistas, desafortunadamente desconocidos, provenían del norte de África, creyéndose que la mayoría de ellos eran egipcios oriundos de la ciudad de Cairo.

Según algunas visiones esas imágenes corresponden a una suerte de paraíso coránico, representándose situaciones placenteras y cotidianas que refuerzan la idea de lo que les espera a los creyentes cuando arriben al mundo de la trascendencia.

Junto a árboles, monstruos, pavos reales y águilas, se aprecia a hombres agachados con las piernas cruzadas, generalmente en el acto de beber, o yendo de caza o en escenas de baile, todas pertenecientes a la iconografía secular islámica.

Dentro de esas situaciones idealizadas, se adscribe aquella en la que dos personas vestidas a la usanza árabe (con turbantes muy idiosincrásicos), están jugando, debajo de una tienda, sobre un tablero escaqueado de 8×8 que es monocromático (respetando la usanza oriental), lo que sin dudas debe considerarse una partida del antecedente directo del ajedrez.

Imagen ubicada en los altos de la Capella Palatina de dos personas jugando al el šatranj, foto de Hugo Orlando López (tomada de una publicación del Museo de la Capella)
Imagen ubicada en los altos de la Capella Palatina de dos personas jugando al el šatranj, foto de Hugo Orlando López (tomada de una publicación del Museo de la Capella)

En ella se advierte a dos personas. El personaje de la derecha, que tiene mayor edad que su contrincante, parece ser quien inicia al otro en el juego. También es posible que el mayor de los jugadores fuera un nadim (retratado en otras pinturas desenvolviendo roles alternativos), es decir el compañero de las cortes que tenía como misión principal la de entretener a su prójimo (y la de ser un fiel servidor y confidente).  

Esta imagen pictórica debe ser considerada como una prueba fiel y cabal de una cuestión más terrenal: la práctica de este pasatiempo en el mundo musulmán era del todo habitual. Por ello, que los artistas de esa cultura, en el marco de la libertad con la que trabajaron a la hora de pintar el techo de la capilla la incluyeran, no debería de sorprender.

En síntesis, estamos en presencia de una capilla, construida por los normandos, que tiene como relevante decoración mosaicos bizantinos y pinturas realizadas por  artistas de origen musulmán, dejando estos su impronta representando una partida de ajedrez.

Al decir esto nótese que las tres culturas: la bizantina, la árabe y la normanda, dominaron políticamente en forma sucesiva a Sicilia, por lo que dejarán, en cada momento en que prevalecieron, y desde allí en forma permanente, su huella impar. Así se generó un proceso de extraordinaria simbiosis cultural que hoy podemos admirar.

El juego, por su parte, también tiene su sincretismo. Es un hermoso legado de Oriente, muy probablemente también producto de una evolución con aportes civilizatorios de orígenes diversos  (indios, chinos y griegos), que se fue transmitiendo hacia Occidente, primero a través de Persia, luego por los árabes y, en definitiva, tras la definitiva modelización que se dio en la Europa medieval, por el mundo todo.

En esa única imagen de la Capella Palatina en la que el ajedrez aparece como protagonista se puede advertir, indudablemente, la magia de una contribución artística que excede las querellas, las guerras y las dominaciones entre pueblos adversarios, que terminarán hermanados por la cultura y el legado histórico compartido.

En este contexto se puede establecer el paralelismo, el de la imagen pictórica en la Capella y el del ajedrez en sí mismo,  con una hermosa isla que es esencialmente cosmopolita.

Sicilia: sitio que fue uno de los puntos principales del ingreso del juego a Europa. Sicilia: cuna de grandes ajedrecistas del pasado. Sicilia: nombre invocado para denominar a una de las principales defensas que se utilizan en las partidas del juego. Sicilia: lugar donde se halla la imagen pictórica más antigua en Europa que remite  al ajedrez.

Sicilia: por tantos motivos, una tierra del todo entrañable para el milenario pasatiempo (y la Humanidad toda) …

Imagen del autor de la nota en la Capella Palatina de Palermo, 2016, foto de Hugo Orlando López
Imagen del autor de la nota en la Capella Palatina de Palermo, 2016, foto de Hugo Orlando López

Fuentes bibliográficas:

A history of chess, de Harold J. R. Murray; Skyhorse Publishing, Nueva York, 2012.

Berecche and the War, de Luigi Pirandello; Troubador Publishing Ltd, Market Harborough (Reino Unido), 2000.

Chess, deRichard Twiss, J.G.I. and I. Robinson & T. & I. Egerton, Whitehall, Londres, 1787

Gli scacchi in Sicilia dal Seicento all’Ottocento, por Santo Daniele Spina, en la revista “Scacchitalia“, N° 16, pp. 40-67.junio 2012.

Il Gioco de Gli Scacchi, de Pietro Carrera, editado por Giovanni de´ Rossi da Trento, 1617 (en  https://archive.org/details/bub_gb_-fRYAAAAYAAJ/page/n3).

La Capella Palatina a Palermo, Franco Cosimo Panini, Modena, 2016.

La desaparición de Majorana, de Leonardo Sciascia, Tusquets, Barcelona, 2007.

La enigmática Maria de Francia y la bizantina Anna de Comneno: primeras escritoras en incluir al ajedrez en sus respectivas obras, por Sergio Ernesto Negri, en Ajedrez con Maestros, diciembre de 2019 (https://ajedrezconmaestros.com/2019/12/27/la-enigmatica-maria-de-francia-y-la-bizantina-anna-de-comneno-las-primeras-escritoras-en-incluir-al-ajedrez-en-sus-respectivas-obras/).

Outrageous Chess Problems, de Burt Hochberg, Sterling Publishing Company, Inc., Nueva York, 2005.

The Oxford Companion To Chess First Edition, de David Hooper & Kenneth Whyld”, Oxford University Press, Nueva York, 1984.The Works of Damiano, Ruy López and Salvio on The game of Chess, de J. H. Sarratt, Royal Exchange, Londres, 1813 (https://archive.org/details/worksofdamianoru00sarriala/page/n5

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

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