Ajedrez con Maestros

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Virgilio Fenoglio, santafesino y misionero

Virgilio Fenoglio

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Juan Sebastian Morgado
Autor del artículo Juan Sebastian Morgado

La presente nota es un fragmento de la Enciclopedia cronológica del ajedrez argentino 1800-1960, inédita”.

En la 7ª nota de esta columna se publicó en noviembre de 2019 la notable versión humorística de Roberto Arlt sobre el match Pleci – Fenoglio de 1931.

En esta oportunidad ofrecemos la etapa inmediatamente anterior, cuando Fenoglio pasa a ser una figura importante al vencer en un Torneo Mayor disminuido por importantes ausencias.  

Fenoglio en el Torneo Mayor de 1930

▓ Hoy dará comienzo el Torneo Mayor de la FADA en los salones del Club Argentino, Cangallo 1448, y entre los inscriptos para seleccionar al que ha de disputarle a Pleci el Campeonato Argentino se advierte la falta de algunos fuertes jugadores, cuya ausencia es lamentable. [Estuvieron ausentes Grau, Nogués Acuña, Fernández Coria, Palau y Portela, entre otros. Se jugó los martes, jueves y sábados]

▓ Virgilio Fenoglio es uno de los ajedrecistas más combatidos (Sic) que poseemos. Ha debido imponerse a fuerza de triunfos, de sonadas victorias frente a rivales de indiscutible talento. Y aún así no se quiere reconocer su capacidad, que tiene el mejor de todos los reconocimientos: el apoyo intergiversable de los hechos. Ha dicho alguno de sus adversarios más emboscados:

—¡Es que el juego de Fenoglio es tan feo!—

Esta última frase pinta la razón de la resistencia que inspira Fenoglio. No es su persona la que choca. Al contrario, de modales suaves, tranquilos, de modestia ejemplar, el campeón del Círculo se atrae las simpatías generales. Lo que choca es su juego, profundamente personal, divorciado de los principios corrientes y, para usar el calificativo que se aplicó al gran Steinitz, tortuoso. [Crítica, 7 de octubre de 1930]

Crítica, 7 de octubre de 1930
Crítica, 7 de octubre de 1930

Un reportaje esclarecedor al Fenoglio vencedor

El reciente vencedor del torneo Mayor se apresta, confiado a enfrentar a Pleci, pero sin alharacas de mal gusto. Nos recibió, tal cual es su costumbre, tranquilo y sonriente. Fenoglio es un hombre joven, representante de la generación que un día llamamos ultra-moderna o “de los 36 Billares”. Es, más o menos, de la misma edad que Pleci, y junto con el actual campeón argentino surgió a la superficie del tablero nacional en momentos en que las figuras consagradas, una tras otra, iban perdiendo pie y sumergiéndose en el mar, entonces embravecido, de sus viejos triunfos. Algunos resistieron todavía el embate de los nuevos, y los vencieron en sus primeros choques con ellos. Pero a la larga, los hombres del pasado no pudieron sofocar el avance pujante de los hombres del futuro. Y así, hoy disputan el campeonato argentino de ajedrez dos elementos de reciente data: Pleci y Fenoglio.

▓ Fenoglio no dice todo su pensamiento. Con esto no queremos afirmar, ni mucho menos, que falsee los hechos, lo que sería un cargo insultante e injusto. Queremos simplemente destacar que el reciente vencedor del Torneo Mayor es un hombre cuidadoso y precavido, que modera sus impulsos, y que de entre todas las verdades que asoman a sus labios, sólo los trasponen aquellas que cree convenientes. Aunque parece que no reparara en muchas cosas, Fenoglio no admite de buenas a primeras las afirmaciones, los hechos o las omisiones de los demás: los interpreta.

Como carácter, y casi diríamos también que como juego, el estilo del hombre transparenta su personalidad en todos los terrenos. Fenoglio es la antítesis de otro ajedrecista conocidísimo: voluminoso este último, menudo el primero, gritón estentóreo, exhibicionista en sus raptos de cólera y en sus alegrías sonoras, aquél; callado, suave en su expresión, de cóleras frías e imperceptibles, de alegrías recatadas, éste. De estilo ampuloso y que el ajedrez es una religión laica demoledor en su estrategia del tablero, en sus actos, hasta en su manera de caminar, aquél; es estilo sostenido, voluntarioso, prudente, pero exento de los arabescos que entusiasman al público, éste. La procedente comparación vendría a demostrar que no existe un temperamento típicamente ajedrecista, en que puedan prosperar todas las tendencias, y que sus ídolos difieren muchísimo entre sí. [Crítica, 21 de noviembre de 1930]

▓ Al observador superficial, Fenoglio no da toda la medida de su valer y su talento. De cerebración algo lenta, la exagera para aumentar su impasibilidad  y su prudencia. Como Sarmiento, que era un poco sordo, pero que en determinadas circunstancias se prevalía (Sic) demasiado de su sordera, hay errores, ignorancias y oscuridades en la conversación de Fenoglio, que no convencen. Recordamos con el vencedor del Torneo Mayor el primer match que atrajo sobre su persona la vigilante atención de los aficionados, hará poco más de un año, cuando derrotó al célebre ajedrecista internacional Luis Palau. Fenoglio entorna los ojos en una expresión de candorosa inocencia y cuenta que, antes de empezar a jugar, recibió una tanda de consejos del maestro Lynch, quien le explicó la forma cómo se podía vencer a Palau, pese a sus triunfos en el país, en Montevideo, en París, en Londres y en La Haya. Oigamos a Lynch, a través de la versión que nos procuró Fenoglio:

—Le diré a usted francamente: en el ajedrez hay que sacar las piezas. Todas tienen que estar en el medio del tablero, cooperando al ataque. No deje ninguna pieza adentro. Esa es mi teoría. Todas las teorías son una macana. Entre nosotros gana el que ve una jugada más que el otro. ¡Y no se me olvide de sacar las piezas aunque usted no vea en el momento con qué finalidad precisa! Nadie gana una partida en la apertura, salvo escasas veces. Todos, aficionados y maestros, jugamos lo mismo. La superioridad mía sobre otros, por ejemplo, se perfila en el medio juego. Trate usted, pues, de ganar en el medio juego. ¡Y no se olvide de sacar las piezas!—

Le preguntamos si los consejos de Lynch fueron de utilidad:

—De muchísima, como hasta que los seguí en parte. No en su totalidad, naturalmente, dado lo distinto de nuestros temperamentos. En materia de aperturas, por ejemplo, yo disiento de la manera de pensar de Lynch, y les atribuyo mucha importancia, la importancia que tiene la base sobre la que se ha de construir todo el edificio de la partida. El secreto del valor de una apertura reside, para mí, no en que sea superior o inferior a otra, sino en que sea conocida por quien la emplea. Cuanto más conocida, mejor. La superioridad teórica de una apertura sobre otra es algo sutilísimo, impalpable, apenas perceptible en la destilación (Sic) de la teoría reinante, y que el menor airecillo de ignorancia puede tumbar. En cambio, el conocimiento de una apertura es algo preciso y completo, de eficaces resultados en la práctica. De ahí que yo crea que en nuestro medio es condición de triunfo jugar siempre las mismas aperturas, como lo hacía Reca en sus buenos tiempos, y como lo hago yo—

¿Cómo evalúa, por ejemplo, la Defensa Holandesa?

—¡Cuántas veces se me echó en cara que jugase, como solía hacerlo antes, esa defensa fulminada por los libros de aperturas! Sin embargo, en el Torneo Selección de 1928, de las seis veces que la opuse, gané cuatro (a Pleci, Magee, Puharré y alguien más), empaté con Gómez Masía y Falcón, y no perdí ninguna. Con esto no pretendo reivindicar la superioridad teórica de esta defensa, sino probar que fue buena para mí, por la sencilla razón que yo la conocía mejor que mis adversarios—

¿Qué perspectivas, qué impresiones tiene usted acerca de su próximo match con Pleci?

—Con el campeón argentino he perdido y he ganado alternativamente. En el Torneo Selección de 1928 lo vencí una vez, y la otra partida fue tablas. En el Mayor del mismo año se invirtieron los papeles. En el Mayor de 1929 volví a perder y empatar. Y en el reciente Torneo Ciudad de Buenos Aires empaté una y gané la otra, que fue la última que jugó Pleci antes de viajar a Lieja. El resultado entre ambos reflejaría una paridad absoluta (+2 =4 -2), si no fuera porque Pleci se clasificó siempre antes que yo en los cuadros de posiciones, excepto en el Torneo del Club Jaque Mate donde empatamos con él y con Jacobo Bolbochán.

Esta circunstancia me induce a aquilatar en su justo valor la capacidad de mi adversario, pero no me amilana. Creo que las cuestiones ajedrecísticas deben dilucidarse en el campo del tablero y no en el terreno de la estadística, de la apreciación individual ni de la historia. Tendré sumo placer en jugar con Pleci, y pondré cuanto esté de mi parte para arrebatarle el título que justicieramente posee. Puede ser que me supere en imaginación, pero en materia de voluntad la lucha será mucho más reñida—

¿Jugarán ahora mismo?

—Seguramente no. Necesito descansar después del intenso esfuerzo que me ha requerido el Torneo Mayor. Quizá no haya más remedio que jugarlo en el verano, para tener dilucidado el campeonato argentino cuando llegue Tartakower, y porque hay que concluir de una vez con la corruptela de disputar el campeonato correspondiente a un año, al año siguiente— [Crítica, 21 de noviembre de 1930]

Crítica, 21 de octubre de 1930
Crítica, 21 de octubre de 1930

Las insólitas luchas de Fenoglio y Holtey

El certamen fue dominado claramente por dos figuras jóvenes: Fenoglio y Holtey. Las dos partidas que jugaron entre sí fueron un ejemplo de batallas encarnizadas, nerviosas, llenas de errores graves, que terminaron a favor del primero y decidieron el primer puesto.  

Tabla de resultados
Tabla de resultados

Holtey,Guillermo – Fenoglio,Virgilio [B13]

Torneo Mayor Buenos Aires (6), 19.10.1930 [Juan S. Morgado]

1.e4 c6 2.d4 d5 3.exd5 cxd5 4.Ad3 Cc6 5.c3 Cf6 6.Ce2 Ag4 7.h3 Ah5 8.Db3 Dd7 9.Cf4 Ag6 10.Cxg6 hxg6 11.Af4 e6 12.Cd2 Ae7 13.Cf3 0–0 14.0–0 a6 15.Dc2 Tfc8 16.De2 Ad6 17.Axd6 Dxd6 18.Ce5 b5 19.a3 Tc7 20.g4 Cd7 21.f4 g5 22.Ah7+!? [22.Cxc6 Txc6 23.De3 gxf4 24.Dxf4 Dxf4 25.Txf4=] 22…Rxh7 23.Cxf7 De7 24.fxg5 [24.Cxg5+ Rg8 25.Dxe6+ Dxe6 26.Cxe6 Tca7 27.f5÷] 24…Cf8 [24…Rg8 25.De1 Cd8 26.g6 Cf8 27.Ce5 Cc6 28.Tf7 Dd6 29.Txf8+ Rxf8 30.Cxc6 Dxc6 31.Dh4 Re8 32.Dh8+ Rd7 33.Dxg7+ Rc8 34.De5 (34.Df6 Rb7 35.Tf1 Dc4 36.Dxe6 Dc6‚) 34…De8 35.Df6 De7 36.Dxe7 Txe7 37.h4°; 24…Cd8 25.g6+ Rg8 26.h4 Cf8 27.Cg5 Tb8 28.Tae1 a5 29.Dh2°] 25.h4 e5 [25…Rg8 26.h5 Cd8 27.g6 Dh4 28.Ce5 Cc6 29.Cxc6 Txc6 30.Df3 De7 31.Tae1°] 26.dxe5?! [26.Tae1°] 26…De6 [26…Rg8‚] 27.g6+ Rg8 28.h5 Te8 29.Tf5 Ce7 30.Cg5 Db6+ 31.Tf2 Tc4?? [31…Ce6°; 31…Cfxg6÷] 32.Df3 Tec8 33.Df7+ Rh8 34.Dxf8+?? [34.h6! y mate en 10. ¡Al blunder de Fenoglio, Holtey devuelve gentilezas con uno peor, y en posición ganadora!] 34…Txf8 0–1

Fenoglio,Virgilio – Holtey,Guillermo

Torneo Mayor Buenos Aires (13), 08.11.1930 [Juan S. Morgado]

1.d4 Cf6 2.Cf3 d5 3.e3 c5 4.Ad3 Cbd7 5.Cbd2 g6 6.b3 cxd4 7.exd4 Ag7 8.Ab2 0–0 9.0–0 Ch5 10.Te1 Cf4 [10…Te8 11.Af1 a6 12.Tb1 Cdf6 13.Ce5 Cf4= Kaufmann,H-Blank,K Badenweiler 1995] 11.Af1 Cf6 12.Ce5 Af5 13.Tc1 Ah6 14.c4 Da5 [14…Ce6=] 15.Ac3 Dc7?! [15…Dd8²] 16.Df3?! [16.g4 Ae6 17.h4 Cd7 18.g5 Ag7 19.Df3 f6 20.cxd5 Axd5 21.Dxf4 fxe5 22.Dg3‚] 16…Tad8?! [16…Ce4=] 17.g3?! [17.g4 Ae4 (17…Ac8 18.Ab4‚) 18.De3‚] 17…Ce6= 18.cxd5 Cxd5 19.g4 Cg5 20.Dg3 Ac8 21.Ab2 Db8 22.h4? [22.Tcd1=] 22…Ce6? [22…Ch3+ 23.Dxh3 Axd2‚] 23.g5 Ag7 24.Ce4 Cef4 25.Cd3 Af5= 26.Cxf4 Dxf4 27.Dxf4 Cxf4 28.Cg3 Ac8?! [28…Ae6=] 29.Txe7‚ Axd4? [29…a6 30.Tc2 Axd4 31.Txc8 Axb2 32.Tc4 Ce6 33.Txb7‚] 30.Aa3? [30.Txc8 Axb2 31.Txd8 Txd8 32.Txb7±] 30…Tfe8?? [30…Ce6 31.Ce4‚] 31.Tce1?? [31.Txe8+ Txe8 32.Ab5 Td8 33.Ae7+–] 31…Ce6 32.Txe8+ Txe8 33.Ac4?! [33.Ab5 Td8 34.Ae7 Td5 35.Ac4‚] 33…Cc7 [33…Rg7=] 34.Txe8+ [34.Ce4²] 34…Cxe8 35.Ab5 Cc7 36.Ac4 b5 37.Ad3 a6= 38.Ce4 Af5 39.Rg2 Cd5 40.Rf3 Axe4+?? [40…Cc3=] 41.Rxe4 1–0 ¡Cantidad de errores serios y derrota de Holtey en posición igualada]

Microbiografía de Virgilio Fenoglio, por Grau

Que los ajedrecistas de calidad abundan en nuestro medio, lo ha demostrado el reciente hecho de que, mientras la FADA enviara su primer equipo a Estocolmo, lograba la victoria al adjudicarse el torneo sudamericano de Asunción 1937. Y el triunfador fue Virgilio Fenoglio, uno de los ajedrecistas más discutidos por la falta de variedad de su estilo, pero de más sólida y brillante actuación en nuestro medio, Fenoglio está entre esa escasa falange de jugadores de gran cartel que puede considerarse un candidato al primer puesto en cada uno de los certámenes que disputa. Generalmente, ha debido conformarse con escoltar a otros elementos de valía del país, pero en cada caso ha sido el más serio rival de los mismos.

En el torneo de Asunción mostró su calidad, al ganar la prueba invicto y con un solo empate. Faltaron a la misma, en realidad, los jugadores argentinos de más cartel, pero en cualquier caso resulta difícil reeditar una performance tan sobresaliente. Y menos para quien en general busca la victoria por el camino más seguro y complejo del juego posicional, en lugar de especular con la debilidad del rival y triunfar por medio del bluff de combinaciones falsas. Fenoglio es un ajedrecista de verdad, con alma de luchador, a quien sólo lo daña su espíritu retraído y desconfiado, que le impide intercambiar conocimientos con los demás. Goza de pocas simpatías en el ambiente, pero no las busca ni las desea, ni tampoco concede nada a la popularidad. De conducta recta e intachable en el tablero, cuando juega justifica, por su disciplina y amor sordo (Sic) al triunfo, los progresos lentos pero seguros que evidencia en cada temporada.

Como crítico del ajedrez se ha destacado por la valentía con que ataca a sus adversarios. Sigue siendo ajedrecista cuando escribe, y no sabe las concesiones al buen vivir del periodista avezado. (Sic)

Esto le ha creado muchos adversarios, y por eso pocos se ocupan de él. Entonces dedica su pluma casi exclusivamente a destacar el mérito de sus esfuerzos sobre el tablero, para evitar que empalidezca su personalidad por la falta de apoyo de sus colegas. Pero como ajedrecista es uno de los grandes valores de nuestro medio, y quizá podría llegar a ser el primero, si diera a su juego y a su temperamento mayor ductilidad.

[Roberto Grau, Leoplán, 13 de octubre de 1937. No se llevaba bien Grau con Fenoglio; tanto, que éste renunció al Círculo para pasarse al Club Argentino. Sin embargo, se advierte en la nota de Grau una mezcla de caballerosidad y crítica velada hacia su rival de tantas veces]

Ajedrez en todas sus manifestaciones, Crítica, 5 de agosto de 1933
Ajedrez en todas sus manifestaciones, Crítica, 5 de agosto de 1933

Mala suerte, hermano

Las últimas actuaciones poco felices de Tartakower [en el Torneo Geniol, 1931] han sido interpretadas de muy diversa manera por los jugadores de primera categoría. Mientras los más cuerdos comprenden que sólo a un transitorio estado de fatiga de pueden deber resultados inesperados, otros, y entre ellos nuestro abonado Fenoglio, no lo entienden así. El día en que el movedizo Iliesco, en medio de la irritación de muchos, empató con el maestro en lucida forma, y después de la derrota de Tartakower frente a Holtey, Fenoglio sólo atinó a decir a otro vencido por el maestro:

—¿No lo ve, mi amigo? ¡Sólo nosotros tuvimos mala suerte!—

Esto confirma la impresión dominante que el ajedrez es un juego de azar. Sólo a él pueden atribuirse algunos encumbramientos… el de Tartakower, por supuesto, suspicaces lectores.

El maestro ha dado una verdadera lección, y realmente por ella ha sido agradable verlo perder. Por primera vez desde hace tiempo no se oye un pretexto después de una derrota, y la más exquisita cortesía para con el vencedor (o empatador) ha existido. Hay quien la atribuye a que encontró agotado el libro de pretextos en nuestro país y no quiso repetir los ya más conocidos. Es que en esto sí somos maestros, mi querido Savielly, aunque usted no lo diga en Critica. [Rodolfo De Witt, El Fou, 2 de abril de 1931]

Fenoglio,Virgilio – Tartakower,Saviely [B40]

Buenos Aires Buenos Aires (13), Torneo Geniol 1931 [Juan S. Morgado]

1.d4 Cf6 2.Cf3 e6 3.Cbd2 c5 4.e4 cxd4 5.Cxd4 d6 6.Ad3 Ad7 [6…a6 7.0–0 g6 8.f4 Ag7 9.C2f3 Cbd7 10.Cb3 0–0 11.De1 e5= Ovetchkin,R (2540)-Obodchuk,A (2434) Khanty-Mansiysk 2008; 6…Ae7 7.De2 0–0 8.g4 Cc6 9.Cxc6 bxc6 10.g5 Cd7 11.h4 Cc5³ Vasiukov,E (2457)-Pritchett,C (2359) Opatija 2013] 7.0–0 Cc6 8.c3 Ae7 9.C2f3 0–0 10.De2 a6 11.Te1 Dc7 12.Ad2 h6 13.Tac1 Ce5 14.Cxe5 dxe5 15.Cb3 Tfd8 16.Ae3 Ac6 17.f3 Aa4 18.Ac2 Axb3 19.Axb3 Ac5 20.Ted1 Txd1+ 21.Txd1 Axe3+ 22.Dxe3 Td8 23.Txd8+ Dxd8 24.Rf2 Cd7 25.g3 Da5 26.Dd3 Cc5 27.Dd1 Db6 28.Rg2?! [28.Rf1=] 28…a5‚ 29.Rh3? [29.Dd2 Cxb3 30.axb3 Dxb3 31.g4 Db6‚] 29…Cxb3 30.Dxb3 [30.axb3 Df2 31.g4 b6µ] 30…Df2 31.Db5? [31.Dd1 Dxb2µ] 31…Dxf3 32.Dxe5 g5 33.Dd4 Rh7 34.e5 Df1+  0–1

Tartakower,Savielly – Fenoglio,Virgilio [D02]

Simultánea Buenos Aires Argentina, 1931 [Juan S. Morgado]

1.d4 d5 2.Cf3 c6 3.e3 e6 4.Ad3 Cd7 5.Cbd2 f5 6.c4 Ch6 7.0–0 Ad6 8.b3 0–0 9.Ab2 Df6 10.Dc2 g5 11.Tac1 Tf7 12.Dc3 Tg7 13.cxd5 exd5 [13…cxd5 14.Ce5²] 14.e4 [14.Ce5²] 14…fxe4 [14…dxe4 15.Axe4 Cf7 16.g3 fxe4 17.Cxe4 * 17…Dg6 18.Cxd6 Dxd6 19.d5 Tg6‚] 15.Axe4 g4 [15…dxe4? 16.Cxe4 Dg6 17.Cxd6 Dxd6 18.d5±; 15…Cf7 16.g3 dxe4 17.Cxe4 traspone de *] 16.Ce5 dxe4 17.Cxe4 De6? [17…De7 18.Cxd7 Axd7 19.d5 Cf5 20.Cf6+ Rf8 21.Tfe1 Df7 22.Cxd7+ Dxd7 23.dxc6 bxc6 24.Dxc6 Dxc6 25.Axg7+ Rxg7 26.Txc6 Td8°] 18.Cxd7 Axd7 19.d5± De5 20.Dxe5 Axe5 21.Axe5 Te7 22.Cf6+ Rf7 23.Cxd7 Txd7 24.dxc6 bxc6 25.Txc6 Cg8 26.f3 gxf3 27.Txf3+ Re8 28.Ad6 Tf7 29.Txf7 Rxf7 30.Tc7+ Rg6 31.Ae5 h5 32.Ad4 a6 33.Tc6+ Rf5 34.Tc5+ Rg6 35.h4 Td8 36.Ae3 Cf6 37.Tc6 Td1+ 38.Rf2 Rf5 39.Re2 Th1 40.Txa6 Txh4 41.Ta5+ Rg6 42.Ag5 [42.a4+–] 42…Te4+ 43.Rf3 Te6 44.Axf6 Txf6+ 45.Rg3 Td6 46.b4 Td3+ 47.Rh2 h4 48.b5 Td5 49.a4 Rg5 50.Ta7 Td2 51.b6 Tb2 52.a5 Tb5 53.b7 Rg6 54.a6 Tb2 55.Ta8 h3 56.Tg8+ 1–0

El Fou, Rodolfo De Witt, Jaquecitos, 11 de abril de 1931.
El Fou, Rodolfo De Witt, Jaquecitos, 11 de abril de 1931.
El Fou, Rodolfo De Witt, Jaquecitos, 11 de abril de 1931.
El Fou, Rodolfo De Witt, Jaquecitos, 11 de abril de 1931.

Virgilio Fenoglio por Luciano W. Cámara

Nos citamos, con Virgilio Fenoglio, en Los 36 Billares de la avenida de Mayo al 1200. El mismo café, un poco más chico hoy, que por los años ‘20 era concurrido por los ajedrecistas del Círculo de Buenos Aires, con sede por entonces en Santiago del Estero al 100. Cuando tenía 22 años, o sea en 1924 [nació en la ciudad de Santa Fe el 20 de febrero de 1902, y vivió sus últimos años en Misiones],  ganó un torneo organizado por dicho café y con ello un premio de 10 argentinos de oro que canjeó en los bancos de Buenos Aires. Nos dice que su padre, relojero con negocio en Villa Crespo, afirmaba que la inflación comenzó  en 1927, cuando recibió 17 pesos moneda nacional por un argentino de oro que él había canjeado por 11 pesos y monedas en 1924. Iniciamos el diálogo:

¿Cómo se interesó por el juego?

En verdad, aprendí de carambola mirando cómo jugaba un aficionado persa con mi padre. Este señor, prestidigitador y trotamundo, decía que en su país (la lejana Persia, cuna del ajedrez) cuando un peón coronaba se transformaba en una pieza que ya había sido capturada, no como hoy día en que se puede pedir la pieza que uno desea. No ocurrió nunca, pero supongo que si no hubiera sido capturada ninguna pieza, el peón esperaba su oportunidad en la casilla de coronación.

El torneo que gané en Los 36 Billares se jugó a razón de 30 jugadas por hora, con diez relojes que había importado Enrique Falcón. Recuerdo que superé a Guillermo Holtey, Joaquín Ojeda y Juan Iliesco.

Mi campaña ajedrecística empezó en 1922 o 1923, después que salí de la conscripción. Progresé jugando con aficionados mejores que yo, Julio Lynch entre otros. Tuve el privilegio de conocer a Ricardo Reti en 1924 y lo frecuenté asiduamente durante los tres meses que permaneció en Buenos Aires; aprendí mucho en sus 30 conferencias ofrecidas el último mes, en castellano, idioma que aprendió durante su estada. Reti impuso el juego en consulta y jugábamos en el nuevo local del Círculo, en Esmeralda al 200, compartido con el Club Oriental.

Reti acostumbraba a “asociarse” con un jugador de primera algo flojo, para enfrentar a dos ajedrecistas fuertes de entonces. Recuerdo que una vez lo esperaban a Pedro Ipata, y como no llegaba me invitaron a reemplazarlo. Junto con Reti enfrentamos a Roberto Grau y Damián Reca. El maestro checoslovaco (entonces era Bohemia y Moravia) me instaba a que jugara por mi cuenta, y de tanto en tanto me corregía y así ganamos la partida.

¿Sus mejores torneos?

En 1937 gané el Campeonato Sudamericano, en Asunción del Paraguay. En 1938 ocupé el primer puesto junto con Guimard y delante de Silva Rocha y Grau, entre otros, en el torneo de Carrasco. Asimismo, me impuse en un match a Luis Palau en 1929 por el título del Círculo, y después a Iliesco; y por el campeonato del Club Argentino perdí con Aarón Schvartzman. Recuerdo tener score favorable frente a Hugo Maderna, Benito Villegas, Roberto Grau, Juan Iliesco, más o menos igualado con Jacobo Bolbochán y desfavorable ante Schvartzman e Isaías Pleci. Con este último sostuve un match por el título de campeón argentino, en poder de éste y por haber ganado el torneo mayor de 1930. [Este encuentro fue inmortalizado por Roberto Arlt en una de sus Aguafuertes. Pueden verse los detalles en Luces y Sombras del Ajedrez Argentino, tomo 1, Juan S. Morgado, 2014, pág. 83]

Palau,Luis – Fenoglio,Virgilio [D12]

Círculo, match por el campeonato, Buenos Aires (1), 07.07.1929 [Juan S. Morgado]

1.d4 Cf6 2.Cf3 d5 3.c4 c6 4.e3 Af5 5.cxd5 cxd5 6.Cc3 e6 7.Ce5 Cfd7 8.Ad3 Axd3 9.Cxd3 Cc6 10.0–0 Ad6 11.Ad2 Tc8 [11…0–0 12.Tc1 De7 13.h3 Tac8 14.Ca4 b6 15.Cc3 Cf6= Eingorn,V (2597)-Goloshchapov,A (2561) Ordzhonikidze 2000] 12.Tc1 0–0 13.Ce2 De7 14.Ac3 f5 15.f4 Cf6 16.Ce5 Ce4 17.Cg3 Cxg3 18.Cxc6 Txc6 19.hxg3 g5 20.Dh5 g4 21.Rf2 Tfc8 22.Tfd1 b5 23.Re2 a5 24.Dh1 Da7 25.Ad2 Da6 26.Txc6 Txc6 27.Tc1 b4+ 28.Rf2 Ae7 [28…Txc1 29.Dxc1 Dc4³] 29.Txc6 Dxc6 30.Dc1 Dc4 31.b3 Dd3 32.Ae1 Rf7 33.Dc7 h5 34.Dxa5?? [¡Es raro que el prudente Palau haya capturado este peón envenenado!] [34.Dc1 De4³] 34…h4–+ 35.gxh4 g3+ 36.Rg1 Dxe3+ 37.Rf1 Dxf4+ 38.Rg1 Dxd4+ 39.Rf1 Dxh4 40.Re2 Dh5+ 41.Rd3 Dd1+ 42.Ad2 Df1+ 0–1

Habré jugado unos 80 torneos, de los cuales gané 37, la mayor parte en el interior del país. A propósito del interior del país, fui uno de los pioneros en ofrecer partidas simultáneas y charlas junto con Grau y Patt Rubinstein. Después lo hicieron Jacobo Bolbochán, Juan Iliesco y Héctor Rossetto.

¿Cómo se interesó en la composición de finales y problemas?

Siempre me interesaron los finales compuestos y los problemas de mate ayudado, los que resolvía y analizaba en los clubes. Durante mi larga permanencia en Formosa, donde residí durante 20 años, fueron mis compañeros inseparables. Pero me interesé en la composición alrededor de 1970, cuando se fundó la Peña del Mate de Ayuda, hace unos doce años. Su primer presidente fue Arnoldo Ellerman y ahora la ejerzo yo. Logré algunos premios menciones internacionales. En la actualidad la peña se reúne los sábados por la tarde en el Club Argentino. [Reportaje de Luciano Cámara a Virgilio Fenoglio, Ajedrez de Estilo nº 65/6, noviembre de 1986, pág. 752]

Necrológica por Zoilo Caputto

Virgilio Fenoglio falleció el 15 de marzo de 1990, a los 88 años. Fue uno de los más sólidos maestros argentinos del tablero, virtuoso de la partida posicional y consumado finalista. Entre sus muchos éxitos fue 3º en el Torneo Internacional de Carrasco 1938, 1º/2º en el Campeonato Sudamericano de Río de Janeiro, y también ganador en Asunción 1939. Fenoglio hizo periodismo en el diario Crítica, y con el maestro Juan Iliesco dirigió la revista Jaque!, de la que llegó a ser editor. Durante diez años colaboró en Ajedrez Revista Mensual, de la Editorial Sopena, firmando dos secciones fijas de obras compuestas: Sección Finales y La Fantasía en Ajedrez, ambas rebosantes de ingeniosos y espirituales comentarios. Allí solía publicar también algunas de sus propias obras. Ha sido premiado y distinguido en concursos internacionales de problemas heterodoxos, y sucedió a Arnoldo Ellerman como Presidente de la tradicional Peña del Mate Ayudado.

Conocí al maestro Fenoglio, aunque sólo conversé con él una vez. Era un anciano muy delgado, casi transparente, que mantenía viva la llama sagrada de su pasión por el ajedrez. Aquella tarde, en su casa, pulimos las variantes del final que pensaba enviar a un concurso de Praga, y que había compuesto con el doctor Nafarrete. Recuerdo que algunas piezas de su pequeño juego habían sido cambiadas por otras diferentes, y que estaban pintadas de rojo y blanco, seguramente por él mismo. ¡La modestia de tan grande ajedrecista me conmovía hasta el punto de que casi no pude concentrarme en los análisis, pensando que en otros tiempos él jugaba con piezas Staunton frente a Alekhine!

No hace mucho Fenoglio todavía concursaba con sus problemas de mate ayudado y sus finales, aunque muchas veces no tenía información de los resultados. En una reciente edición de EG, la revista inglesa de Estudios, se publicó el Recomendado que obtuvo Fenoglio en el concurso Diagrames, y si no hubiera sido porque el ingeniero Oscar Carlsson alcanzó a comunicarle esa distinción, el autor se habría ido sin saberlo… [Nota necrológica del Prof. Zoilo R. Caputto, publicada en Ajedrez de Estilo nº 156, agosto de 1990 2ª quincena, pág. 908]

Su relación con el ajedrez la expuso brevemente en el segundo libro de la serie Caissas Schossbewohner, de edición alemana. En 1914 su padre lo introdujo en el fascinante mundo de Caissa. Fue lo que él llamó el tiempo del ajedrez casero. Diez años después asistió a un curso o serie de conferencias que el gran maestro checo Ricardo Reti brindó en Buenos Aires. Fenoglio siempre reconoció lo mucho que aprendió en ellas, a punto tal que las consideró como el espaldarazo, que hizo que el jugador de café se sintiera maestro.

Como jugador, Fenoglio ganó 37 torneos, y de aquellos en que participó recordaba muy especialmente el de Asunción 1937, donde se coronó campeón sudamericano invicto, y el de Montevideo 1938, donde obtuvo el tercer puesto detrás de Alekhine y Guimard.  En 1970 se despidió de los torneos, para volcarse de lleno al ajedrez artístico con sus variaciones, divino y postrer hobby. Fue miembro de la Peña del Mate Ayudado, y sus camaradas lo eligieron Presidente tras la muerte de Arnoldo Ellerman en 1969. [Nota necrológica de Jorge Kapros, Ajedrez de Estilo nº 152, julio de 1990 1ª quincena, pág.  685]

Ajedrez en todas sus manifestaciones. Las notas de Fenoglio en Crítica, 1933
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