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Tres generaciones de Piazzini

Tres generaciones de Piazzini Juan Sebastian Morgado

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Juan Sebastian Morgado
Autor del artículo Juan Sebastian Morgado

La presente nota es un fragmento de la Enciclopedia cronológica del ajedrez argentino 1800-1960, inédita”.

La familia Cano

La historia del Teatro Ópera de Buenos Aires comienza en 1870 con la iniciativa del empresario Antonio Pestalardo de crear una nueva sala en un terreno perteneciente a la familia Cano, que desde su casa entraba directamente a un palco. Ubicado sobre la Avenida Corrientes 860, fue inaugurado como sala lírica con la ópera Il Trovatore, el 25 de mayo de 1872. En 1889 el edificio tuvo una remodelación total, al hacerse cargo su nuevo propietario Roberto Cano. Fue el primero en contar con una usina eléctrica para su autoabastecimiento. Luego de inaugurarse el Teatro Colón en 1908, el Ópera comenzó la decadencia como escenario lírico y pasó a dedicarse a géneros más frívolos. Por aquel edificio pasaron grandes figuras internacionales como Enrico Caruso, Sarah Berndhart, Mistinguette, Edith Piaf, Josephine Baker. Asimismo, destacados artistas argentinos como Tania, Discépolo y Parravicini. En 1922 Madame Rasimi presentó el conjunto “Ba-Ta-Clan”, que constituyó algo como un sacrilegio en el teatro de Roberto Cano.

Roberto Cano, era hijo de Juan Cano y de Carmen Díaz Vélez. Nació en Buenos Aires el 29 de Abril de 1847 y falleció en 1928. Estaba casado con doña Benigna Lanús. De destacada posición social y sólida fortuna, se dedicó desde muy joven a las explotaciones agrícola-ganaderas en sus campos en el partido de Rojas, Provincia de Buenos Aires. Activo y progresista, fue de los primeros importadores de reproductores de raza. En varias oportunidades integró la comisión directiva de la Sociedad Rural Argentina. Actuó activamente en política, ocupando bancas de diputado y senador en la Legislatura de Buenos Aires y en la Cámara de Diputados de la Nación. [Jorge N. Ferrari, Cuadernos de Numismática nº 27, abril 1981]

Josefina Cano y Edmundo Piazzini: matrimonio musical

En 1895 Paul Groussac confirmó el ascenso meteórico del joven Héctor Panizza cuando publicó una nota exclusiva de su recital en el Teatro la Ópera en junio de ese año. Uno de los grandes maestros de la música en Argentina, Edmundo Piazzini, le confió la tarea de traducir el trabajo de Gottschalk. [Louis Moreau Gottschalk (1829–1869) fue un famoso pianista y compositor norteamericano, llamado “el rey del piano romántico”]. La música fue interpretada por Josefina Cano, hija del dueño del Teatro de la Ópera y apodada cariñosamente “Negrita”, cuyo matrimonio con Edmundo Piazzini posteriormente constituiría otro hito a la gran familia musical. [El  otro Toscanini: La vida y las obras de Héctor Panizza, Sebastiano De Filippi y Daniel Varacalli, Universidad del Norte de Texas, 1977]

Edmundo Piazzini nació en Missaglia (Como, Italia) en 1857, y falleció en Castelar (Provincia de Buenos Aires) en 1929. Fue un destacado pianista y compositor.  Estudió en el Conservatorio de Milán, y en 1876 alcanzó el profesorado. Llegó a Buenos Aires en 1878. En 1904 fundó, junto a Alfonso Thibaud, el conservatorio Thibaud-Piazzini. Después de haber actuado en la docencia musical durante 43 años, se retiró en 1921. [Diccionario biográfico ítalo-argentino, Dionisio Petriella, Sara Sosa Miatello, Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires]

Manuscrito de Josefina Cano de Piazzini, dedicado a una amiga, 1953
Manuscrito de Josefina Cano de Piazzini, dedicado a una amiga, 1953

Josefina financia el entrenamiento del equipo argentino (1939)

Todo estaba pensado muy meticulosamente. El equipo argentino debía prepararse a conciencia para afrontar con posibilidades el próximo Torneo de las Naciones. Josefina Cano afrontó gran parte de los gastos que los diez posibles integrantes del equipo, bajo la dirección de Alekhine, harían en el Hotel La Delicia, de Adrogué:

Después de haber realizado una magnífica labor pro-recolección de fondos para la realización del TN, los ases integrantes del equipo argentino, que luchan en él por el triunfo del ajedrez nacional, se concentraron voluntariamente en Adrogué para someterse a un intenso entrenamiento, y conseguir así, en pocos días, lo que, de no haber surgido dificultades para la realización del torneo, podían haber hecho cómodamente en más largo plazo: estar en forma para defender dignamente el pabellón deportivo argentino. La foto, que muy bien puede ser histórica, muestra a nuestros pundonorosos ajedrecistas en el campo de concentración de la citada localidad. [Roberto Grau, Leoplán, 30 de agosto 1939].

Equipo argentino en el Hotel La Delicia (Adrogué): Grau, Nogués Acuña, Guimard, Jacobo Bolbochán, Paulino Alles Monasterio, Pleci. Mundo Argentino, 23 de agosto 1939
Equipo argentino en el Hotel La Delicia (Adrogué): Grau, Nogués Acuña, Guimard, Jacobo Bolbochán, Paulino Alles Monasterio, Pleci. Mundo Argentino, 23 de agosto 1939

Josefina invita a cenar a Alekhine [Amílcar Celaya, 1939]

Invitados por la Sra. Josefina Cano de Piazzini, cenábamos en su residencia la dueña de casa, Luisito Piazzini y señora, el doctor Alejandro Alekhine, su esposa y varios aficionados locales. Admirablemente transcurrió la cena, mientras la conversación era generalizada con gracia y señoría innatas por la señora de Piazzini. Le llegó el turno, como no podía ser de otra manera, al espinoso asunto del Campeonato Mundial, y Alekhine, en uno de esos alardes de sinceridad tan suyos y que tanto contrastan con otras declaraciones del mismo origen, prolijamente calculadas, proclamó sin reparos:

Deportivamente, el único match que me interesa y que jugaría con entusiasmo, sería contra Botvinnik. Algún otro maestro ya ha cumplido su trayectoria en el campo del ajedrez; otros, los más jóvenes, no me dan la impresión de estar suficientemente maduros. Botvinnik, en cambio, cada día revela condiciones más sobresalientes. Existe, además, otro motivo, un motivo íntimo de amor propio, de ansia de desquite, que me haría contemplar con suma esperanza y alegría un match con Botvinnik. Él me ha superado en las dos ocasiones en que se ha encontrado conmigo, en Nottingham 1936 y en AVRO 1938. Hemos disputado tres partidas: la de Nottingham y una de AVRO fueron tablas, pero la otra la ganó él. (…) Yo soy ante todo un deportista con amplio espíritu de lucha y arraigado amor propio… Se explicarán ustedes que, en lo que de mí depende, no descansaré hasta que estos resultados, que por cierto no me favorecen, sean revocados, tablero de por medio.

La cordialidad del ambiente, la locuacidad despertada con raro talento por la anfitriona, un clima de franqueza que se había apoderado paulatinamente de la sala, una buena mesa, llevaron al doctor Alekhine a formular tan terminantes declaraciones en presencia de numerosos e insospechables testigos. Quizá ahora, para mantener su nueva postura política, esté arrepentido de lo que en aquella oportunidad dijo… Pero ya lo ha dicho, y con palabras tan claras como intergiversables.

[Seis notables maestros, prólogo de Amílcar Celaya, Editorial Grabo, Buenos Aires 1941, pág. 5/6. Reproducido también en Caissa nº 43]

Edmundo por José Pérez Mendoza

▓ Hacia 1920 jugaban una partida en el Club Mar del Plata los aficionados Alberto Machado y Edmundo Piazzini. En la apertura el primero entrega un alfil por el peón ‘f’ contrario, con lo que inicia un ataque enérgico que cree va a producir un próximo jaque mate. A cada jugada, Machado la acompaña con frases que quieren demostrar la eficacia de su combinación, y que parece influyen en el ánimo de su perturbado rival. Pero esto no obsta para que el cambio de dos piezas le haga creer a Piazzini que el peligro inminente ha desaparecido. La característica de los adversarios cambia: Machado enmudece, y Piazzini ríe y habla con el vibrante acento que le es peculiar.

Pregunta Piazzini a Oliveira Cézar, uno de los patos silenciosos que observaba atentamente la partida al igual que el estado de ánimo de los rivales.

 —¿Qué psicología deduce usted de esta transmutación de estado de espíritu?— 

Responde Oliveira Cézar: 

—Que el silencio del uno y la charla vivaz del otro, en cada caso, denota perfectamente la situación que en la partida se encuentran ambos contendientes— 

Y es perfectamente exacto el juicio: pues al final, después de una brillante combinación, Machado recobra la palabra que había perdido, y Piazzini enmudece, cuando comprende que su derrota es inevitable.

[El Ajedrez en la Argentina, José Pérez Mendoza, 1920. El mencionado Oliveira Cézar era hermano de Guillermina, la esposa de Guillermo Wilde y amante de Julio Argentino Roca]

Edmundo Piazzini, Lásker y Capablanca

▓ En 1910, la llegada del campeón mundial doctor Emanuel Lásker era esperada con gran interés por una enorme cantidad de ajedrecistas. El Club Argentino se preparó cuidadosamente para recibirlo, nombrando para tal objeto a varias personalidades. Edmundo Piazzini integró la llamada comisión de recepción, que además estuvo conformada por Julián Aguirre, doctor Jaime Llavallol, Carmen Díaz Vélez; ingeniero Fernando Segovia, Francisco Williams, Julio A. Lynch, José Pérez Mendoza, Mario Blixen,y otros.  Edmundo siempre estaba listo para enfrentar a los maestros extranjeros. Fue uno de los vencidos por Lásker en las grandes simultáneas de presentación de éste en el salón La Argentina los días 19 de junio y 10 de julio. Además, también jugó dos veces frente a Capablanca el 6 y el 29 de mayo de 1911, partida ésta en la que logró vencer al cubano en forma brillante.

Capablanca,José Raúl – Piazzini,Edmundo [C77]

Club Argentino simul Buenos Aires, 29.06.1911 [Juan S. Morgado]

1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 b5 5.Ab3 Cf6 6.d3 d6 7.Cg5 d5 8.exd5 Ca5 9.Cc3 Cxb3 10.axb3 Ab7 11.0–0 Ae7 12.Te1 Cxd5 13.Txe5 Cxc3 14.bxc3 0–0 15.Cf3 [15.Dh5 h6 16.Ce4 f6 17.Tf5 De8°] 15…Af6 16.Tc5 Ae7 17.Th5 f6 18.d4 [18.Cd4 g6 19.Th3 c5 20.Ce6 Dd5 21.Cf4 Dd7°] 18…De8 19.Th4 Dc6 20.Ab2 [20.Dd3²] 20…g5 21.Th3 g4 22.Tg3 h5 23.h3? [23.Dd3²] 23…Ad6 24.hxg4 Axg3 25.fxg3 hxg4 26.Ch4 De4ƒ 27.Rh2 Rf7 28.Dd2 Tae8 29.Tf1 Th8 [29…De3µ] 30.c4?? [30.Df2 Rg8ƒ] 30…De3? [30…Txh4+ 31.gxh4 g3+–+] 31.Dxe3 Txe3 32.d5 Th7 33.Txf6+ Re8 34.Tf2?? [34.Tf4 bxc4 35.bxc4 Ac8‚] 34…Txh4+ 35.gxh4 g3+ 36.Rg1 gxf2+ 37.Rxf2 Te4 38.g3 bxc4 39.Rf3 Axd5 0–1

Edmundo Piazzini era también un apasionado por el ajedrez  ping pong , destacándose en varios torneos de esa especialidad. [Ajedrez en la historia argentina tomo 4. El ajedrez en la Argentina, José Pérez Mendoza, edición del autor, Buenos Aires 1920]

Personalidad de Luis Piazzini [El Gráfico]

▓ Hijo de Josefina Cano y Edmundo Piazzini, Luis nació en Buenos Aires el 11 de mayo de 1905 y falleció el 4 de marzo de 1980. Anotó su nombre en la lista de campeones argentinos, al vencer primero en el Torneo Mayor, y luego a Jacobo Bolbochán, en 1933, culminando de esa manera una actuación meritadisima, durante la cual había sido ponderada su calidad de jugador, su disciplina de estudioso y su alta condición de sportsman.

[El Gráfico nº 931 del 15 de mayo de 1937]

▓ Este muchacho es, en mi opinión, un jugador que evoluciona hacia el sentido moderno del ajedrez, pero con un modernismo exento de extravagancias. Es poseedor de un estilo muy interesante creo que si consigue modificar su control del reloj podrá ser considerado como un ajedrecista completo. 

—¿En qué radica el interés del estilo de Piazzini?—

—En que, sin descuidar el aspecto posicional, tiene desviaciones hacia lo artístico. Resulta, así, eficaz y espectacular a la vez.

[Opinión de Alberto Daroqui acerca de Piazzini, en la nota firmada por Félix Frascara, El Gráfico nº 746 del 28 de octubre de 1933]

▓ No importa que sus aficiones deportivas se dirijan entusiastamente hacia la equitación. Admirador de las buenas letras y la buena música, él mismo fue un excelente alumno de piano. Alma de sensibilidad exquisita, diríase un receptáculo de emociones: siente con intensidad la belleza en sus manifestaciones más diversas, siente la amistad, siente la estima y la consideración generales de que se ve rodeado, siente esas ondas misteriosas que nos envuelven y a las que tantos espíritus bastos son impenetrables.

Su señor padre era uno de los asociados más prestigiosos del Club Argentino, y allí lo hizo socio desde muchacho. Empezó en la más modesta de las categorías, cuarta, y recibió las primeras lecciones de quien ahora es su competidor, el veterano maestro Benito Villegas. Villegas, de acuerdo a su método personal, le enseñó la Defensa Francesa, tema un tanto elevado para asimilarlo de primera intención. Ocurrió con Villegas y Piazzini lo que ocurre frecuentemente en el terreno de la filosofía. Las ideas no siguen una línea recta, sino que se van sucediendo en un ininterrumpido zigzag. (…) A parte del coeficiente personal, parecería que los maestros, a más de ejercer una influencia directa, ejercieran también, y quizá más poderosa, una influencia de contraste.

Nada hay más distinto que los estilos de Villegas y Piazzini. Villegas es el maestro de la defensa, el enamorado de la ventaja material, el insaciable devorador de peones, el que retrocede siempre con sus piezas, el que corre con enorme voluntad por el punto, sin preocuparse por las sensaciones estéticas. Piazzini es… ¡todo lo contrario! Ya dijimos que anida un espíritu de artista, y un artista antepone la belleza a cualquier otra consideración. ¡Bonita partida! ¡Hermosa jugada! son expresiones que modulan corrientemente sus labios. Estamos seguros que si el ajedrez no encerrara ese elemento estético, Piazzini dejaría de practicarlo. Habría perdido todo encanto para él.

El juego de Piazzini se compone de tres ingredientes: ingenio, ingenio e ingenio. A fuerza de ingenio, de ideas bellísimas, ascendió de cuarta categoría (…) a desafiante del Campeón Argentino. (…) Sobre las 64 casillas vuela, rauda, el ave de su ingenio. (24)

Pude ser abogado, pero he preferido el ajedrez, titula Crítica el 20 de octubre. Así comienza el reportaje a Luis Piazzini, reciente ganador del Torneo Mayor.

—La apertura que prefiero es la que nunca realizo. Tengo buena suerte—

El ajedrez tiene también sus artistas. Luis Piazzini es el más depurado del ajedrez nacional. Sus partidas expenden una vibración estética de la que carecen las de otros aficionados nuestros. Sus conocimientos teóricos son vastos y sutiles. (…) A comienzos de 1934 Piazzini se consagró como el mejor de los ajedrecistas argentinos. Un grave defecto, sin embargo, conspiraba contra él: su excesiva meditación de las jugadas iniciales de cada partida, que le obligaba a hacer las últimas a una velocidad espantosa para no excederse en el tiempo reglamentario. Esta precipitación gravitó en su desmedro, y le ha impedido mantenerse en el lugar que había conquistado. [Un cuarto de siglo en el ajedrez argentino, El Gráfico, 18 de agosto de 1944]

Romántica definición de La Razón

▓ El joven ajedrecista ha nacido y vivido en un hogar de artistas. Absorbió las primeras lecciones de ajedrez en partidas sostenidas con el autor de sus días. Bien pronto pudo mejorar las performances de su primer maestro en las luchas frente al tablero. (…) Es un joven sumamente simpático, de ojos negros muy soñadores, es muy elegante, y sin ser indiscretos, le suponemos buen partido para las damas. (…) De cerebración ágil y profunda, es un romántico de lo bello y de lo hermoso, y muchas de sus partidas significan una nota poética plenas de emociones que hacen amar a todo lo verdaderamente artístico.

[La Razón. Parte del discurso de presentación de los contendientes, 23 de noviembre de 1933]

Microbiografía [Roberto Grau]

▓ Exponente típico de una institución admirable: el Club Argentino, en cuyo calor se formó, lenta pero seguramente. Fue un avance sólido, pero respaldado en una base formidable. Ganó un Torneo Mayor, derrotó a Bolbochán en un momento excepcional de la vida de éste, ante el asombro de la mayoría, pero no de quiénes conocíamos la serenidad de su talento y la profundidad de sus conocimientos. Más tarde se adjudicó la victoria en el torneo internacional más importante y difícil que se haya efectuado nunca en Sudamérica, ya que en él intervenían, quizá sin ninguna excepción, los más firmes valores de Brasil, Chile, Uruguay y la Argentina. Luego perdió el título, más por falta de espíritu de lucha que por haber sido superado, y desde entonces regatea sus actuaciones en los certámenes, como satisfecho de haber dejado una carga que le imponía obligaciones.

Actualmente es uno de los mejores ajedrecistas del país, pudiendo quizá ser el mejor, a poco que lograra armonizar su espíritu investigador, estudioso, y su amor por el ajedrez, con ese otro factor inapreciable que surge de la ambición de triunfo, del afán de notoriedad, del espíritu de lucha, que es el verdadero compresor del éxito. Querer ganar es mucho más importante que poder ganar, y Piazzini ofrece un desequilibrio evidente entre sus posibilidades de ser y su ambición de ser. Y quizá sea ésta su máxima virtud, ya que el ajedrez debe comprenderse, más como elemento de deleite, que como instrumento de notoriedad. Como que sólo así se justifica y tiene dignidad humana, pues la notoriedad es prudente buscarla en otras esferas. Aun cuando el siglo actual y nosotros, no lo interpretemos así.

[Roberto Grau, Leoplán, 31 de marzo de 1937]

Su desinterés por los resultados [Carlos Portela]

▓ La personalidad de Piazzini, Luisito por antonomasia, es demasiado conocida de nuestros aficionados para que requiera destacarla en sus detalles. Todos hemos podido seguir su rápida ascensión a los primeros puestos de nuestro ajedrez, hasta llegar al campeonato  nacional. Su actuación en el país y en el extranjero soporta, sin desmedro, cualquier parangón, máxime teniendo en cuenta la modalidad particular de su carácter, que lo lleva, aún con prescindencia del éxito inmediato y práctico, a bucear en el campo inteligente de las sutilezas en las aperturas, y en el de la belleza en el juego. Así como en la vida, Piazzini es todo un señor del tablero, modelo de corrección y de caballerosidad. Sólo puede reprochársele algo que lo perjudica, y en cierto modo también a nuestro ajedrez, del cual es figura representativa: su desinterés por lo resultados, su generosidad y su alejamiento de la práctica del ajedrez serio, que lo llevan, casi siempre falto de la debida preparación, a la severidad de los torneos, donde debiera tener una figuración más acorde con sus aptitudes.

[Carlos Portela, Frente al Tablero, La Nación, 1º de octubre de 1944]

Luis Piazzini en la Galería de Maestros [Zenón Franco]

▓ El 8 de marzo de 1980, en su columna de Clarín de Buenos Aires, Miguel Najdorf comentó que conoció al maestro Luis Piazzini en la Olimpíada de Estocolmo 1937. Najdorf, que entonces representaba a su país natal, Polonia, escribió que los argentinos causaron extrañeza y un revuelo general, y que los diarios publicaron una foto… (de los argentinos), con las más extravagantes conclusiones. La razón era que los integrantes del equipo, con un ritual extraño, bebían un brebaje, ayudados de un artilugio desconocido, y se especulaba sobre su influencia en el excelente desempeño de ellos en la Olimpíada. Como se adivina, ¡tomaban mate! EE.UU ganó el torneo seguido de Hungría, mientras que el equipo argentino, formado por Luis Piazzini, Jacobo Bolbochán, Roberto Grau, Carlos Guimard e Isaías Pleci, terminó cuarto, empatado con el tercero Polonia. Además, Carlos Guimard obtuvo la medalla de plata en el cuarto tablero e Isaías Pleci la de bronce en el de los suplentes. Luis Piazzini defendió con solidez el primer tablero y terminó con +2 incluyendo victorias sobre primeras figuras como Tartakower y Reshevsky. Posteriormente Luis volvió a ocupar el primer tablero argentino en el Torneo de las Naciones de Buenos Aires 1939.  (…)

Piazzini era amigo de Max Euwe y José Raúl Capablanca, y fue el intermediario entre el cubano y Alekhine para gestionar la realización del match de revancha entre ellos, que lamentablemente no se pudo jugar. Piazzini tuvo dos hijos, Luis y Carmen. Fue cónsul de Argentina de 1956 a 1958 en Fráncfort, Alemania, y allí es donde vive su hija, la afamada pianista Carmen Piazzini. (…)

Tengo clara imagen señorial de Piazzini, con su típico habano y a veces su copa de vino tinto, en las habituales charlas y discusiones del Club Argentino. Me producía admiración su visión lúcida y opinión convincente sobre los temas discutidos, tenía una conversación de la que brotaba inteligencia, afabilidad y cultura: era un caballero, y de ello fui testigo.

[GM Zenón Franco Ocampos, ABC Digital, 2006]

El Piazzini que conocí

A comienzos de la década del ’70 se produjo en Buenos Aires un gran movimiento con los cafés de ajedrez. Decía Ajedrez Revista Mensual nº 217, mayo de 1972:

Nueva sala de ajedrez en Buenos Aires

Poco tiempo antes había nacido pomposamente y a pocas cuadras, el Salón Palace, Esmeralda 436, primer piso, regenteado por el inefable Franco Di Luca, un bohemio buscavidas que encontró en este emprendimiento un nuevo poli-rubro para probar suerte. Anteriormente se le conocía como caricaturista de historietas.

Asociado al profesor Normando Ivaldi en Di Luca & Ivaldi, editaron tres ¿interesantes? libros: Teoría y práctica en los juegos abiertos (Bent Larsen), Selección Mundial 1968 Petrosian-Spassky 1969, Torneo Magistral Kalidad, donde figuraba en calidad de “revisor técnico”. La figura de Ivaldi era predominante, y a través de su publicación le proporcionaba publicidad amplia y sin cargo, como en el siguiente aviso aparecido en el nº 215:

Salón de ajedrez Palace

Se advierte también la influencia de Ivaldi en esta pequeña gacetilla de la actividad del salón, aparecida en el nº 216 de la citada publicación:

Gacetilla del nuevo salón inaugurado

Como puede apreciarse no había en este torneo ningún ajedrecista importante entre los 9 participantes, ¡y el campeón era el propio Di Luca!

Di Luca hacía publicidad de su salón visitando a los clubes, y me contactó un día en el Club Jaque Mate, donde yo jugaba el torneo metropolitano de 2ª categoría. Me habló maravillas de su nuevo salón, y me invitó a jugar el “torneo mayor, teniendo en cuenta que usted va a ganar seguramente este certamen”. Para entusiasmarme más, me informó que ya estaba confirmada la participación del maestro Luis Piazzini, de Héctor Rossetto y de varios jugadores destacados. Me informó los precios de las cuotas sociales –debía abonar un año por adelantado– y de la inscripción al torneo: todo este “paquete” no era nada barato, pero para aquel entonces mi fervor ajedrecístico prevaleció.

Concurrí a jugar la primera rueda, y allí estaban don Luis y el dueño de casa conversando animadamente. Me extrañó no ver a otros participantes, pero Franco me dijo que “durante la semana se iba a completar la lista”, y que “hoy se juega solamente la partida Piazzini – Morgado”. En un aparte, le pagué los “emolumentos”, y noté que le entregaba una parte de los billetes a don Luis, que supuse sería el “cachet” por su gentileza de participar. Habilitada la mesa y el tablero, el maestro encendió su habano y nos sentamos a jugar.

Piazzini,Luis – Morgado,Juan Sebastián [C42]

Salón Palace 1ª categoría, 1972 [Juan S. Morgado]

1.e4 e5 2.Cf3 Cf6 3.Cc3 Ab4 4.Ac4 0–0 5.0–0 Cc6 6.d3 Axc3 7.bxc3 d5 8.exd5 Cxd5 9.Axd5 Dxd5 10.c4 Dd6 11.Ab2 Ag4 12.h3 Ah5 13.De2 [13.Te1 f6³ Muschak – Yussupov, Bundesliga  2005] 13…Tfe8 14.De3 Axf3 15.Dxf3 b6 16.Tae1 Tad8 17.Te2 Td7 18.Tfe1 f6 19.c3 Ted8 20.Te3 [20.d4=] 20…Ca5³ 21.De2 De6 22.Ac1 Df7 23.h4 c5 24.h5 Cc6 25.Df3?! [25.Tg3 Rh8 26.f4 h6³] 25…Ce7?! [25…e4! 26.Txe4 Ce5 27.Dh3 Cxd3‚] 26.Dh3 Rh8³ 27.Tf3 Td6 [27…Cc6³] 28.Txe5 Txd3 29.Txd3 Txd3 30.Dxd3 fxe5= 31.h6 gxh6?! [31…De6=] 32.Axh6?! [32.Dd6 Cg8 33.Dxe5+ Df6 34.Dxf6+ Cxf6 35.Axh6‚] 32…Dg6= 33.De3 Df6 34.Ag5 Dd6 35.Df3 Rg7 36.g3 Dc6 37.Rg2 Dxf3+?? [Apuro de tiempo; 37…De6=] 38.Rxf3 Cc6 39.Re4± Rg6 40.Ah4 Ca5 41.Rd5 [41.Rxe5 Cxc4+ 42.Re6±] 41…Rf5 42.f3 h5 43.Ad8 Cb7 44.Ac7 Ca5 45.Axe5 Cxc4 46.g4+ hxg4 47.fxg4+ Rxg4 48.Rxc4 Rf5 49.Ab8 1–0

Fue un juego bastante parejo, hasta que poco antes de llegar al control de la jugada 40ª cometí un grave error y perdí el final.

Posteriormente Di Luca me informó que jugaría frente a Rolando Díaz, Benjamín Menéndez y Víctor Intini, y en todos los casos se produjo el mismo fenómeno: la partida se jugaba en soledad. Rossetto nunca apareció. No había en el salón ningún fixture con los resultados. No sé si don Luis llegó a jugar otras partidas. No tuve más noticias del Salón Palace. ¿Habrá “retenido” el título Franco por “desaparición de sede”?

En Ajedrez Revista Mensual de julio 1972, aparecía el siguiente aviso, que marcaba la “efimeridad” del salón de Di Luca:

Publicidad de la nueva sala Archivos de Morgado, Luis Piazzini

Hacia 1974, Franco Di Luca (h) acometió un nuevo emprendimiento. Asociándose a la oscura Editorial Caymi, sita 15 de noviembre de 1889 nº 1149, una pequeña editora de libros baratos. A través de autores apócrifos con nombre rusos como Alexander Kolov, Constantin Dobonov, Sebastián Szarniuk, Nurian Ivanov y muchos otros, elaboró unos libritos de muy bajo precio y calidad precaria que se distribuían por doquier. Incluso editó uno con su nombre, titulado Ajedrez Moderna Teoría de la Defensa Petroff. Como él era también jugador por correspondencia, aprovechaba para jugar muchas partidas con esa defensa, para luego incluirlas en su libro.

Unos tres años después, el persistente Franco me contactó nuevamente, contándome que estaba terminando una nueva revista que se llamaría Rostro, y que tendría en la tapa del primer ejemplar a Gina Lollobrigida. Competiría con las masivas Siete Días y Gente. Me pidió que escribiera una nota, y la hice sin mucha convicción, pensando que nunca saldría a la luz. ¡Pero un tiempo después me llamó para informarme que la revista había aparecido! Fue el nº 1 … ¡y el último!

Carmen Piazzini

El escritor y pianista argentino Carlos Manso escribió un libro muy interesante en 2012, titulado Del Teatro de la Ópera a Carmen Piazzini, Editorial de los Cuatro Vientos, con prólogo de Juan Carlos Montero. Durante 1985-2006 desempeñó la cátedra de piano en la Musikhochschule de Karlsruhe y en Salzburgo.

Cada tanto vuelve por Argentina, y en La Nación del 8 de abril de 2006 se publicó el siguiente reportaje:

Fui a Necochea para estar un poco con parte de mi familia que vive allí. Al contemplar la inmensidad de la pampa, los campos, esos olores característicos, la tierra arada, las plantaciones, los caballos, el suave viento que movía los árboles con elegancia, los pájaros y el silencio, aparecieron todas las imágenes de mi niñez, el recuerdo de mis abuelos, de mis padres y una buena cuota de añoranza.

Sí, a mí me emociona y reconforta recordar a mis abuelos y a mis padres. Entonces, reconozco la suerte que tuve al recibir tanta enseñanza musical desde muy niña. ¡Cómo olvidar a mi otro abuelo Belisario Alvarez de Toledo, quien me llevó a conciertos, funciones de teatro y que me regalaba aquellos viejos discos de pasta que escuchábamos cientos de veces! ¡Y cómo dejar de agradecer a mi querido padre sus horas de ajedrez, con sus frustraciones y alegrías infinitas!

Carmen hace referencia a uno de los grandes del ajedrez argentino, su padre, Luis Roberto Piazzini, dos veces campeón nacional en 1933 y 1939, la época de nombres brillantes del juego ciencia como Jacobo Bolbochán, Roberto Grau, Carlos Maderna y Carlos Guimard, entre muchos otros. ¿Usted jugaba al ajedrez?

Yo tocaba el piano. Claro que, como en casa fueron tan frecuentes las visitas de grandes pianistas como Rubinstein, Gieseking, Arrau, Backhaus, me entusiasmaba con ellos, los escuchaba con devoción hasta que llegaron mis clases con Vicente Scaramuzza a los ocho años y más tarde con el muy querido maestro Rafael González, que fue el que me dio un nuevo impulso para amar el teclado. Fue muy importante para mi carrera de pianista, ya que hice muchos recitales y un muy amplio repertorio, pero a los 17 años me radiqué en Alemania, donde recibí las enseñanzas de perfeccionamiento nada menos que con Wilhem Kempf, el consejo sabio y mesurado. Luego, del maestro Hans Leygraf. También me dediqué a la música de cámara, que amo entrañablemente.

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