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El juego de Senet, remoto antepasado del ajedrez, exhibido en el museo egipcio de El Cairo

Imagen de Nefertari jugando al senet, en

Ajedrez y cultura

Sergio Ernesto Negri
Articulo del Maestro Fide e Historiador Sergio Ernesto Negri

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas  vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

Imagen del autor de este documento  visitando en diciembre de 2019 el Museo Egipcio de El Cairo, foto de Hugo Orlando López
Imagen del autor de este documento visitando en diciembre de 2019 el Museo Egipcio de El Cairo, foto de Hugo Orlando López

El Museo Egipcio ubicado en El Cairo, inaugurado en 1902, preserva y exhibe la mayor colección de objetos correspondientes a la época del Antiguo Egipto. Posee más de 136.000 piezas clasificadas, correspondientes a diferentes momentos de la historia de esa antigua civilización.

Se prevé actualmente su traslado y, es de suponer, su adecuada modernización, con la posibilidad de segmentar epocalmente sus pertenencias separando, en dos futuros Museos diferenciados, las que corresponden al periodo grecorromano de aquellas que tienen una mayor antigüedad.

Imagen del Museo Egipcio, foto de Hugo Orlando López
Imagen del Museo Egipcio, foto de Hugo Orlando López

En el piso superior del Museo se ubica un espacio en el que se exhibe el tesoro correspondiente a Tutankamón, el que fuera descubierto en 1922 por el arqueólogo inglés Howard Carter (1874-1939), incluyendo la célebre e imponente máscara de oro del faraón, pertenencias todas halladas en el Valle de los Reyes, situado en la ciudad de Lúxor (la antigua Tebas), lugar en el que se enterraban a los soberanos del reino.

En una vitrina muy próxima, antes de ingresar a esa sala, hay dos ejemplares del juego de senet (“zn.t n.t ḥˁb”, en idioma egipcio original), y otro del denominado juego de las 20 casillas, correspondiendo al ajuar funerario de quien gobernó el reino entre los años 1336 y 1327 antes de Cristo.

Uno de los tres tableros que pueden visualizarse, descansa sobre un soporte con patas en forma de animal de ébano, estando unidas a corredores de trineo. Por su parte, las superficies superior e inferior están chapadas con marfil y divididas en compartimentos por tiras elevadas.

Las respectivas piezas se presentan en una caja utilizada como almacenamiento, siendo los peones (muy similares en formato a los del ajedrez) y los nudillos de marfil y bastones, hechos de ébano negro y marfil blanco.

Estos últimos palos o astrágalos, que tienen dos caras, una lisa y otra rayada, eran empleados, al ser arrojados, para lograr el efecto del azar, lo que en otros pasatiempos (incluyendo algunas versiones primitivas del ajedrez) se alcanzará, desde el periodo grecorromano, con el uso de los dados.

Si bien no se conocen con total precisión las reglas del senet se sabe que en la actividad participaban dos competidores, contando cada uno de ellos con 7 piezas. Se cree que el objetivo era el de procurar navegarlas por sobre la superficie de 30 casillas, de forma tal de que terminen fuera del tablero, tratando de impedir, o al menos demorar, a la vez, que el oponente hiciera lo mismo.  El primero en alcanzar la meta para todos los trebejos era consiguientemente el vencedor.

En su superficie se observan escaques con inscripciones en forma de jeroglíficos. Algunos de ellos eran benéficos (la pieza que llegaba a la posición 26 era inexpugnable), mientras que otros eran perniciosos (la ficha que arribaba al punto 27, equivalente al agua, implicaba que debía volver al punto de inicio).

Uno de los objetos exhibidos en el Museo Egipcio de El Cairo tiene por debajo un espejo como piso. Es que, del otro lado del senet, se verifica la existencia de un tablero correspondiente a otro juego, que se disputaba en un espacio de 20 casillas, que podría guardar algunas similitudes con aquel. Aunque, también se ha considerado que, en lugar de ser una versión simplificada del pasatiempo egipcio, podría ser otro juego que tuviera un origen exótico.

Imagen del juego egipcio de 20 casillas (c. 1635–1458 a.C.) exhibido en el Museo del Louvre en París, foto tomada de https://www.metmuseum.org/exhibitions/listings/2014/assyria-to-iberia/blog/posts/twenty-squares
Imagen del juego egipcio de 20 casillas (c. 1635–1458 a.C.) exhibido en el Museo del Louvre en París, foto tomada de
https://www.metmuseum.org/exhibitions/listings/2014/assyria-to-iberia/blog/posts/twenty-squares

El senet es una antiquísima práctica lúdica, de las primeras de la historia disputada con auxilio de un tablero y piezas, que se practicaba en tiempos tempranos de la civilización egipcia. Por sus características, relevancia y vigencia, en algunas consideraciones, se la ha emparentado, con mayor o menor énfasis y fundamento, con el ajedrez.

Vienen de inmediato a la memoria, al contemplarse estos elementos exhibidos en el Museo Egipcio de El Cairo, la existencia de algunas imágenes concordantes ubicadas en diversas tumbas, siendo la más conocida la que corresponde al siglo XIII de la era precristiana, hallada en el Valle de las Reinas, en la que se la ve a Nefertari jugar al senet en presencia del dios Osiris, una  divinidad que había conquistado el mundo del más allá, en donde se convirtió en el juez soberano de las virtudes de los seres humanos, en el tránsito a la inmortalidad.

En esta perspectiva cosmogónica, se aprecia a la soberana, que era la Gran Esposa Real del faraón Ramsés II (1304-1214 antes de Cristo), disputar una partida del senet, ante un rival invisible, en el preciso momento de producirse su pasaje a la eternidad.

Imagen de Nefertari jugando al senet, en
Imagen de Nefertari jugando al senet, en
https://images.metmuseum.org/CRDImages/eg/original/DT11770.jpg

Pese a la relevancia simbólica de esta imagen, hay otras que son aún bastante anteriores, evidenciando el largo periodo de la historia en el que el senet tuvo vigencia, como la pintura inequívoca que representa al juego que puede contemplarse en una tumba correspondiente a Hesy (c. 2686–2613 antes de Cristo), un soberano de la Tercera Dinastía.

Más aún, se considera que también parecerían remitir al senet unos jeroglíficos de la tumba de Merknera (años 3.300 a 2.700 a. C.), que semejan al tablero, así como los que surgen en unos fragmentos de tablas correspondientes a la Primera Dinastía (c. 3.100 a. C.).

Por otro lado, evidenciando que no sólo los integrantes de la familia real podían practicar el senet, se encontró en la tumba de Sennedyem, un artesano que estuvo al servicio de Ramsés II (1304-1214 a. C), una escena pintada en una pared en la que se vislumbra a su esposa disputar una partida.

Apoyado en algunos de estos elementos, y en otros que provenían de la lectura de fuentes griegas, el catalán Joseph Brunet i Bellet (1818-1905), a quien se le debe El ajedrez: investigaciones sobre su origen, una obra que puede ser considerada todo un clásico, en su tiempo llegó a sostener  que el senet fue un antecedente directo del ajedrez.

Esa tesis se formuló, implícitamente, con el afán de romper con la tradicional mirada, que era incuestionable en el siglo XIX, en el sentido de que la secuencia evolutiva del juego era la siguiente: India-Persia-Mundo árabe-Europa.

Sin embargo, y pese a que la perspectiva de Brunet i Bellet ha querido ser también sostenida por algunos estudiosos ulteriores, podría afirmarse que la tesis que coloca al senet como antecedente del ajedrez es, en el actual estado de las investigaciones, bastante impropia.

Es que el vínculo entre ambas prácticas no puede determinarse a ciencia cierta, ni por legado cultural directo (apoyado en historiografías u otros elementos de análisis), ni tampoco atendiendo a las muy disímiles características de ambas prácticas (difieren en morfología, sistema de reglas y en sus respectivas propias concepciones).

Sobre estos temas nos hemos referido, con algo de atención, en Sobre los orígenes del ajedrez: “En busca del tiempo perdido”, un trabajo específico que fue publicado en el sitio Ajedrez con Maestros (la parte correspondiente al senet puede ser consultada en https://ajedrezconmaestros.com/2019/05/06/sobre-los-origenes-del-ajedrez-parte-4/) y en la versión en idioma español de ChessBase (el trabajo completo obra en https://es.chessbase.com/post/los-origines-de-ajedrez-por-sergio-negri-2018).

Más allá de la mayor o menor estrechez del vínculo entre el senet y el ajedrez, al comprobarse la relevancia que se le asigna a aquel a partir de su exhibición en el Museo Egipcio, acuden a la mente las siguientes consideraciones:

1. El senet es uno de los primeros juegos de mesa conocidos que tiene piezas en forma de estatuillas

2. Su antigüedad es proverbial: se cree que podría haberse disputado en el antiguo Egipto en un tiempo que podría ubicarse al menos hace 5.000 años atrás

3. Se especula que es más bien un juego del tipo de carreras y no estrictamente de estrategia (para más interviene la fuerza del azar)

4. Presenta piezas de formatos diferenciados, unos que semejan peones, mientras que otros tienen aspecto de bobinas. Aunque también hay expresiones zoomorfas (tales como león, esfinge o chacal), divinas (el dios protector Bes) y humanas

5. Esta morfología responde a la identificación diferenciada de cada rival y no a la existencia de elementos de un mismo contendiente que tengan, como en el caso del ajedrez, funciones especializadas

6. Su relevancia excede el terreno lúdico ya que alcanza planos metafísicos

7. Esta condición podría no ser original, sino que la habría heredado de otro juego egipcio aún más antiguo: el mehen.Este representaba a una deidad en forma de serpiente, protectora de la barca de Ra, el dios del cielo, el sol y la vida y, por ende, el responsable del ciclo de la muerte y la resurrección

8. Por ende, el senet, y también el mehen (que habría tenido popularidad entre los años 3500 y 2180 antes de Cristo), tenían una vinculación ritual en términos escatológicos en el camino de la trascendencia

9. El senet fue incluso objeto de mención expresa en el Libro de los Muertos, un influyente texto funerario cuya vigencia se remonta al siglo XVI antes de Cristo

10. En su capítulo XVII se presenta a una persona fallecida practicando el juego de mesa, mientras cree seguir siendo un alma viviente en presencia del dios Osiris

11. En algunas versiones de ese texto se habla, en vez del senet, y del todo inapropiadamente, del juego de damas, como sucede en la traducción al español, basada en el texto del egiptólogo inglés Ernest Wallis Budge (1857-1934), que se le debe a A. Laurent en donde se dice lo siguiente: (en http://www.archivodelafrontera.com/wp-content/uploads/2016/01/AN%C3%93NIMO-El-Libro-Egipcio-de-los-Muertos-1.pdf):  

PARA ENTRAR EN EL MUNDO INFERIOR Y PARA SALIR DE ÉL / Comienzan aquí los himnos de adoración que deben pronunciarse cuando el difunto fuera ya (del cuerpo) entre en el glorioso Mundo Inferior y en la bella Amenti (o sea): cuando asomando a la Plena Luz del Día, puede expresarse a voluntad en todas las formas de la Existencia. Entonces, alojado en una sala, podrá jugar a las damas o quizá realizará, por su cualidad de alma viviente, extensos viajes…” (el destacado en negrita no obra en el original

12. Más certeramente, en una traducción al inglés, se aprecia que se habla claramente del senet (en https://www.ucl.ac.uk/museums-static/digitalegypt/literature/religious/bd17.html):

rw nw sTs sAxw pr m Xrt-nTr / wn m Smsw n wsir Htp m Sbw wn-nfr / pr m hrw ir xpr nb n mr.tw.f xpr im.f / Hby m snit wn m sH bA anx / wsir N m imAxyw xr psDt aAt imt imntt m-xt mni.f / iw Axw n ir.s tp-tA / xpr mdt tmm / Dd-mdw in wsir N” (en idioma original)

Formulae for elevation and transfiguration, for going out from the necropolis, / for being in the following of Osiris, and being content with the food of Wennefer, / going out by day, taking any form desired to be taken, / playing the board-game senet, being in the pavilion, a living soul, / the Osiris N among the revered before the great Ennead which is in the west, after he moors. / This is good for the one who does it on earth. / The words come to pass, in completion” (en inglés, con destacado en negrita que no obra en el original)

Fórmulas para la elevación y transfiguración, para salir de la necrópolis, / para seguir a Osiris y contentarse con la comida de Wennefer, / salir de día, tomando la forma que se desee, / jugar al juego de tablero senet, estando en el pabellón, un alma viviente, / el Osiris N, entre los venerados ante la gran Enéada, que está en el oeste, después de echar amarras. / Esto es bueno para quien lo hace en la tierra. / Las palabras se suceden, en su totalidad” (en español, en traducción propia del inglés)

Es de destacar que el nombre de Wennefer corresponde al de un antiguo Sumo Sacerdote egipcio; y que la Enéada es una expresión griega que se usaba para denominar al conjunto de las nueve divinidades, entre ellas Osiris, que conformaban la cosmogonía egipcia

13. El senet puede, entonces, ser considerado como un acto de pasaje o de tránsito. Podría entenderse que, así como las piezas durante la partida se trasladan de un espacio a otro, en busca del triunfo (en un recorrido no exento de pruebas), las personas transitan, en el momento final, desde un estado mortal al de la inmortalidad, con lo que el juego termina por convertirse en un perfecto reflejo del pasaje de la vida hacia el más allá

14. De hecho, vencer en esa oportunidad postrera, ante un rival que en las imágenes siempre queda en estado de invisibilidad (quizás evidenciando que a la hora del ingreso a la inmortalidad la prueba consistía sólo en superarse a sí mismo), implica alcanzar el estado de resurrección, como lo había conseguido mucho antes Osiris, ya que se conseguía vencer a las criaturas del mundo inferior para pasar a un plano superior

15. El senet convivió temporalmente con otros pasatiempos muy prestigiosos, como el Juego sagrado (real) de Ur, que se disputaba sobre un tablero de 20 casillas, del cual hay hallazgos que se remontan a tiempos previos al año 2600 de la era precristiana. Se ha especulado que la versión egipcia de este mismo número de escaques podría, en todo caso, más que ser una adaptación reducida del senet, corresponder a  una creación babilónica, la que habría ingresado al país entre los años 1800 y 1550 antes de Cristo

16. Desde la perspectiva de que existe una genealogía de juegos, los que se suceden e influyen mutuamente en forma troncal, más allá de sus respectivos lugares de origen, comenzando por los más antiguos y, en proceso iterativo, conduciendo a los que evolutivamente surgen con posterioridad, se puede llegar a considerar al senet, sino el padre absoluto, al menos un referente esencial del que todos los posteriores juegos deberían considerarse tributarios

17. Es en esa línea de pensamiento, entonces, en la que podría asegurarse que el senet, a su modo, es un antecedente del ajedrez, aunque desde una vinculación temporal y analíticamente muy remota

18. Por su formato, se lo podría relacionar mejor al juego de sabuesos y chacales, muy popular en Egipto y otras geografías vecinas en tiempos pasados. También podría, en todo caso, ser considerado un antecedente del backgammon (el nard para los persas), de la tabula romana y del ludo (en cualquiera de sus versiones, siendo probablemente la primera de ellas el pachisi indio el cual, a su vez, es descendiente del chaupar). Mas, difícilmente, por las razones ya apuntadas,  pueda emparentárselo, al menos en forma directa y esencial, con el ajedrez

19. Su relación con este no es posible determinar por su notoria desconexión temporal, ya que el senet es mucho más antiguo que cualquiera de los prototipos que sirvieron de modelo al ajedrez

20. También existe una brecha geográfica, dado que los vínculos de Egipto, en los tiempos previos y posteriores al advenimiento de Cristo, estaban más bien dirigidos a Grecia, y más tarde a Roma, y no a las culturas india y persa cuando, es sabido, y perfectamente documentado, que una versión del ajedrez habrá de ingresar a Ctesifonte (en las inmediaciones de la futura Bagdad), la capital sasánida, en el siglo VI después de Cristo en tiempos de Cosroes I

21. Tampoco se puede establecer un nexo en cuanto a las características intrínsecas de los juegos: la simpleza del senet se opone a la mayor complejidad del ajedrez, en cualquiera de sus variantes históricas. Mientras uno es un juego de carreras, el otro claramente está caracterizado por el empleo de la estrategia; mientras que en uno las piezas no tienen valor diferenciado, en el ajedrez esto es una condición del todo idiosincrásica

22. Sin embargo, hay un interesante espacio de investigación, que podría abrirse, en el sentido de si puede haber vínculos entre el senet y el petteia griego, lo que puede ser adscripto al hecho fáctico de que Alejandro Magno (356-323 a.C.) llegó a ser consagrado faraón de Egipto. Para más, una vez que muriera, el macedonio dejó en el país su legado cultural y político, a punto tal de que se instaló en Egipto una dinastía ptolomaica, por casi tres siglos, de notoria raigambre helenística

23. En efecto, por sus características bastante más simples, el petteia (y el romano ludus latrunculorum, que podría ser heredero del juego griego), es más asociable al senet que a cualquier versión de protoajedrez aparecida ulteriormente en Oriente

Si fuera así, de lograr evidenciarse un vínculo más estrecho del que se conoce a ciencia cierta entre el senet y el petteia, paradojalmente podría restablecerse, por derivación, una conexión entre el juego egipcio primigenio y el ajedrez.

Es que, como bien se sabe, una de las teorías del origen del más vital y perenne de los pasatiempos, sugiere que pudo haber surgido por confluencias de juegos preexistentes, entre los que se incluye al petteia como uno de los insumos principales, junto a un juego indio (el ashtāpada) y uno chino (el liubo).

Tras ese proceso de fusión habría aparecido, en las proximidades del subcontinente indio, en un espacio geográfico y temporal necesariamente indeterminado (que no obstante remite a la ruta de la seda y a un tiempo que iría desde los últimos siglos previos a Cristo a los primeros que inmediatamente sucedieron al nacimiento de Jesús),  un protoajedrez que podría ser el que, tras las diversas etapas evolutivas, desembocaron en los formatos del chaturanga (en India), xiang-qi (en China), čatrang (en Persia) y šatranj (en el mundo árabe).

Pero, por el momento, sólo se puede asegurar que la relación entre el ajedrez y el senet debe contemplarse, en todo caso, como algo remota, ya que la misma se basa en el hecho de que el juego de la civilización egipcia, el que es exhibido con tanto respeto y precisión en el Museo Egipcio de El Cairo, debería ser considerado uno de los antecedentes lúdicos principales, al que deben considerarse tributarios todos los juegos de mesa que habrían de surgir con posterioridad.

Registros fotográficos de los juegos de Senet y del de las 20 casillas, exhibidos en el museo Egipcio de el Cairo (Fotos de Hugo Orlando López/ diciembre de 2019)

REGISTROS FOTOGRÁFICOS DE LOS JUEGOS DE SENET Y DEL DE LAS 20 CASILLAS, EXHIBIDOS EN EL MUSEO EGIPCIO DE EL CAIRO Fotos de Hugo Orlando López (diciembre de 2019)
REGISTROS FOTOGRÁFICOS DE LOS JUEGOS DE SENET Y DEL DE LAS 20 CASILLAS, EXHIBIDOS EN EL MUSEO EGIPCIO DE EL CAIRO Fotos de Hugo Orlando López (diciembre de 2019)
REGISTROS FOTOGRÁFICOS DE LOS JUEGOS DE SENET Y DEL DE LAS 20 CASILLAS, EXHIBIDOS EN EL MUSEO EGIPCIO DE EL CAIRO Fotos de Hugo Orlando López (diciembre de 2019)
REGISTROS FOTOGRÁFICOS DE LOS JUEGOS DE SENET Y DEL DE LAS 20 CASILLAS, EXHIBIDOS EN EL MUSEO EGIPCIO DE EL CAIRO Fotos de Hugo Orlando López (diciembre de 2019)

Sergio Ernesto Negri. Maestro FIDE e investigador en la relación del ajedrez con la cultura y la historia. El autor fue asesor de la Dirección Nacional del por entonces denominado Instituto Nacional del Cine (actual INCAA) y miembro de la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. También se desempeñó en áreas  vinculadas a la educación y la cultura de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional de la República Argentina. 

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