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La catástrofe de Grau en San Remo 1930

Participantes del Torneo de Sanremo 1930

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Juan Sebastian Morgado
Autor del artículo Juan Sebastian Morgado

La presente nota es un fragmento de la Enciclopedia cronológica del ajedrez argentino 1800-1960, inédita

Por primera vez un ajedrecista argentino participaría en un torneo de grandes maestros en el exterior. ¡Era el bautismo de fuego! Roberto Grau había conquistado indudables méritos para ser invitado a este certamen, entre ellos la victoria frente a Euwe en 1924. Pero había que calcular los gastos que ocasionaba el viaje, y la Comisión Directiva de la FADA se reunió al efecto:

En su última reunión el Consejo Federal de la FADA adoptó distintas resoluciones. Se consideró la invitación efectuada al campeón argentino don Roberto Grau para que participe en el próximo torneo a realizarse en San Remo, que se iniciará el 15 de enero próximo. A moción del consejero don Carlos Portela, se resolvió pasar una nota de felicitación al señor Grau, así como prestarle apoyo con objeto de la realización del viaje, moción que fue aprobada sin discusión. [Enviado especial Roberto Grau, La Nación, 17 de enero de 1930]

Grau San Remo
Grau es invitado al Torneo de San Remo. Diario El Mundo

Los aficionados argentinos vivían en un Trapalanda, pensando que nuestro mejor ajedrecista podría alcanzar una colocación importante en este certamen internacional.  Pensaban que algunas buenas actuaciones del equipo argentino capitaneado por Grau en los Torneos de las Naciones iban a ser buenos antecedentes, pero un torneo individual de esta magnitud era muy diferente. El contraste con la realidad fue muy duro, y se comprobó que nuestro ajedrez se encontraba todavía en un nivel muy bajo. Gloria, hija del campeón, me dijo en 2008:

Por lo que mi madre me comentó, yo fui engendrada durante la estadía en San Remo. Era la primera vez que mi madre acompañaba a mi padre en un viaje al exterior.

Grau y su esposa Gloria en San Remo
Roberto Grau y su esposa en la rambla de San Remo, 1930. Foto colección Gloria Grau

En la foto anterior puede observarse que la señora de Grau estaba parada sobre una pequeña pared, y aún así apenas superaba la estatura de Roberto. La prensa local cubrió ampliamente el Torneo Internacional de San Remo, especialmente La Nación, donde escribía el propio Grau. Vemos a continuación las crónicas publicadas, que van pasando de la expectativa a la decepción.

Grau San Remo 3
Gran banquete a Grau en el restaurant La Emiliana para augurarle éxitos

1ª rueda, 16 de enero

En la hermosa Villa de San Remo se inauguró hoy el gran torneo internacional de ajedrez en el que participará el campeón argentino, don Roberto Grau. El extraordinario conjunto de maestros que intervendrá en el certamen permite anticipar una lucha pletórica de emociones. El elegante Casino Municipal ha sido elegido para la gran justa, donde dieciséis jugadores que representan a quince países pondrán en juego sus aptitudes poco comunes para obtener la mejor clasificación posible. Se sirvió un lunch a los participantes, autoridades y enviados especiales, después del cual el marqués Stefano Rosselli del Turco, director del concurso, dio un discurso de bienvenida. Consultado sobre las perspectivas que creía tener en el certamen, Grau contestó:

A pesar de la severidad de la prueba, me encuentro tranquilo. Espero jugar lo mejor que sé; si esto bastara para obtener una buena colocación, la conquistaré. Pero estimo que mi juego actual es insuficiente para luchar con éxito contra los grandes ases del ajedrez mundial. [La Nación, 16 de enero de 1930]

Hoy se realizó la primera rueda, y con tal motivo el Casino Municipal se vio concurrido por gran cantidad de personas, que evidenciaron con su presencia y comentarios el extraordinario interés que este certamen ha provocado. El campeón argentino Roberto Grau –negras–  jugó débilmente frente a Tartakower, sin ofrecer mayor resistencia a su fuerte adversario. El maestro abrió el juego con 1.P4D y Grau replicó del mismo modo. Tartakower jugó 2.P3CR, novedad que había jugado en el torneo de Barcelona, y él mismo la bautizó como Apertura Catalana. En vez de 4…A4A era mejor 4…P3TR, para retirarse con el alfil a 2T si éste fuera atacado.

Luego de 6.CxA PTxC 7.P4AD las blancas comienzan a sacar ventaja de su mejor posición, aumentando el poder ofensivo del alfil. Luego de 10.O-O queda claro que las blancas no temen enrocarse del lado donde las negras tienen una columna abierta, pues el segundo jugador, para aprovecharla, debería enrocar largo, y entonces su enroque sería mucho más débil que el del adversario, ya que las blancas podrían hacer actuar a todas sus piezas inmediatamente.

Luego de 13.D3C es evidente que la posición de las blancas es muy superior. Trabajando continuamente sobre el peón central, están emplazando sus piezas para obtener una rápida decisión. Desde la jugada 20ª el campeón argentino está apremiado por el tiempo y juega ping-pong. Mediante 24…T1D Grau hace enormes esfuerzos para mantener el PD, cuya caída sería desastrosa. Luego de 31.AxP cae el peón en litigio, y las negras abandonaron cuatro jugadas después.[Enviado especial Roberto Grau, La Nación, 17 de enero de 1930]

2ª rueda, 17 de enero

El campeón argentino, Roberto Grau, mejoró notablemente su actuación, y produjo frente al campeón alemán Ahues una buena partida, que finalizó en tablas después de una lucha difícil que en cierto momento le fue favorable. Grau se siente satisfecho con su producción de hoy, pero manifestó, sin embargo, que espera aún mejorar su juego para justificar verdaderamente la confianza depositada en él. Grau inició con el PD, y su rival optó por el rápido fianchetto de la dama, como había jugado Alekhine en su 8ª partida frente a Bogoljuboff. Con 4.D2A, jugada recomendada por Teichmann, luego de 4… P3R las blancas pueden ocupar el centro con 5.P4R para efectuar 6.P3A. Grau ha esperado que el alfil negro adversario ha quedado encerrado; sin embargo, era de considerar un plan más activo basado en 6.A3D.

Con 11.P5D la partida adquiere su carácter definitivo al establecerse las cadenas de peones. Mediante 15.D2D Grau elude la presión indirecta de la torre y prepara la ruptura en el flanco rey. Al llegar a la jugada 27ª las blancas están aparentemente mejor, pero no pueden hacer valer esa ventaja porque sus piezas deben permanecer en defensa de su P4R, debilidad de la que se valen las negras para compensar su inferioridad en espacio. Mediante 34.D1AD las blancas entregan un peón para trasladar rápidamente la dama y buscar probabilidades de victoria en el flanco opuesto, pero no hay más que tablas, que se acuerdan en la movida 37ª.[Enviado especial Roberto Grau, La Nación, 18 de enero de 1930]

San Remo 4
Grau iguala con Ahues en San Remo. Archivo de Paulino Alles Monasterio

3ª rueda, 18 de enero

Luego de una azarosa partida, Romi hizo tablas con Grau –negras–, quien no jugó bien a pesar de que consiguió empatar. Al iniciarse el medio juego traspuso las jugadas de su plan y perdió un peón. El juego se hizo muy difícil y pareció agravarse para el campeón argentino, pero éste buscó una interesante posición de empate a pesar de tener dos torres contra dama y alfil. En el momento de dar tablas, Grau, que estaba fatigado, pudo aún pretender la victoria. Luego de 1.P4D C3AR, Romi optó por 2.A4A, deseando evitar lo caminos trillados de la PD. Puede decirse que este desarrollo prematuro del AD tiene dos inconvenientes mediatos: deja algo desguarnecido el punto 2CD, y además el negro puede cambiarlo por el CR.

Grau consigue un desarrollo activo, y con 9…C4TR se dispone a eliminar el molesto alfil contrario aún a costa de la línea abierta que Romi dispondrá sobre el enroque de las negras. Es un error grave 15…C4T?, ya que primero debió enrocar.

Ese era en realidad su plan, pero en el momento de efectuarlo tocó maquinalmente el caballo y reglamentariamente debió jugarlo, trasponiendo así los movimientos analizados. Luego de 20.D4R las blancas tienen ventaja material y posición dominante. Desde ahora Grau se desempeña con maestría para neutralizar la ventaja evidente de Romi. Con 33…P5R las negras aíslan a la dama blanca. Aprovechando que Grau está apurado por el reloj, Romi tiende una celada mediante 40.TxA! y 43.TxA!, la clave de la combinación. Pero 49.AxP? es un error que impide a Romi coronar con la victoria su excelente combinación. Lo justo era DxP. Grau aprovecha esta falla para buscar una posición de empate, y lo logra al llegar a la jugada 64ª. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 19 de enero de 1930]

Alekhine-Nimzowitch
Alekhine-Nimzowitch

4ª rueda, 20 de enero

Ayer fue día de descanso y no se jugaron partidas, salvo la continuación de la partida Bogoljuboff – Rubinstein, en que se impuso el primero en lucida forma luego de una partida compleja y singularmente interesante. Grau –blancas– realizó una buena partida frente a Bogoljuboff, y logró mantener equilibradas las posibilidades durante la apertura y el medio juego, pero para ello insumió casi todo el tiempo que le permite el reglamento, y las últimas jugadas de la segunda hora de juego debió ejecutarlas vertiginosamente. Cometió errores en las jugadas 29ª y 30ª que desbarataron su posición.

Con todo, Grau manifestó que no estaba disconforme, pues en términos generales juzga que ha jugado bien frente a un maestro de la talla de Bogoljuboff. Pudo dilatarse (Sic) si no hubiera tenido que jugar vertiginosamente las jugadas citadas. Grau inició el juego con PD y su rival optó por la Defensa India del Rey. Luego ocupar las blancas el centro, Bogoljuboff jugó 6…CD2D, sistema preconizado por Euwe. En lugar de 8.PxP, otra continuación interesante era P5D, puesta en práctica por varios maestros.

Un plan interesante para aumentar su ventaja de espacio en el flanco dama fue 13.P4CD, al tiempo que prepara el dominio del importante punto 6D. Como las negras no tienen suficiente espacio, juegan 17…P4TD para cambiar peones y agilizar sus piezas. En vez de 29.A3D? era mejor A2C, oponiéndose al alfil contrario. Grau, apurado por el reloj, comete otro serio error inmediatamente, al jugar 30.T1R? y con D6A Bogoljuboff busca el cambio de damas, pues el final está ganado. Encabeza Alekhine con 4/4. Luego Tartakower y Bogoljuboff 3/4; Rubinstein 2½/4; Ahues 2/3; Colle, Kmoch, Maróczy y Vidmar 2/4;  Nimzowitsch, Romi y Spielmann 1½/4; Yates 1/3; Araiza, Grau y Monticelli 1/4. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 21 de enero de 1930]

5ª rueda, 21 de enero

El campeón argentino, Roberto Grau –negras–, hizo tablas con el mexicano Joaquín Araiza. El juego no proporcionó situaciones interesantes: fue una correcta demostración por ambas partes que terminó tablas. Inició Araiza con el PD, y Grau respondió 1…P3R, invitando a la Defensa Francesa. Araiza prefirió 2.P4AD, y entonces el juego ingresó en una Defensa Holandesa con fianchetto dama para tratar de fiscalizar el punto 5R. En la jugada 22…R2R era interesante P5R, con lo cual las negras hubieran podido buscar posibilidades. Fue tablas en la jugada 30ª. Causó estupor el error garrafal que cometió Kmoch frente a Spielmann, en tanto Alekhine obtuvo su quinta victoria consecutiva frente a Maróczy. [Enviado especial (Roberto Grau), La Nación, 22 de enero de 1930. Notas del autor]

6ª rueda, 22 de enero

Grau venció en brillante forma a Colle, en tanto el campeón mundial, Alekhine, rompió su racha de victorias consecutivas, empatando con Spielmann en una partida sin brillo, en la que Spielmann se limitó a buscar tablas, y las obtuvo. Grau declaró:

Hoy logré mi primera victoria en el certamen con una partida que juzgo buena de mi parte. A mi PD, Colle efectuó una variante de la Defensa Tschigorin que conozco profundamente, y en el planteo las acciones me fueron favorables. El campeón belga, con el propósito de dominar la columna de dama, sacrificó dos peones, pero no logró su objetivo a causa de la excelente oportunidad que tuve en la jugada 16ª de ubicar un poderoso alfil que comprometió la situación de las negras.

Mi rival optó luego por la entrega de una pieza ante la inminencia de la pérdida de un nuevo peón, y con ello me brindó la oportunidad de realizar el sacrificio con que finalizó el juego. Creo que he jugado una buena partida, pero es indudable que Colle facilitó mi tarea por la defensa escogida. 

Grau respondió con energía 7.P5D a la jugada 6…P4R. Después de 8.A2D P5R la lucha es sin cuartel, y Colle permite las amenazas de las blancas con tal de intentar las suyas. Luego de 14.O-O-O es de hacer notar la transformación que ha sufrido el juego. Colle, entregando peones para ganar tiempo, había conseguido momentáneamente un desarrollo superior, pero Grau, jugando con exactitud, ha logrado ya equilibrar el desarrollo y ha conservado la ventaja material. Con el elegante sacrificio 23.TxT! Grau define rápidamente la partida. Las negras abandonaron tres jugadas después. Sigue encabezando las posiciones Alekhine con 5½/6, y le siguen Tartakower 4; Bogoljuboff y Nimzowitsch 3½; Spielmann, Vidmar y Ahues 3; Rubinstein, Yates, Grau, Maróczy y Monticelli 2½; Colle y Araiza 2 y Romi 1½. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 23 de enero de 1930]

7ª rueda, 24 de enero

Ayer fue día de descanso, y hoy se jugó la séptima rueda, destacándose las victorias de Nimzowitsch sobre Bogoljuboff y de Alekhine frente a Kmoch. Después de finalizada la partida que perdió frente a Rubinstein, el argentino Roberto Grau dijo lo siguiente:

Hoy jugué en mala forma. Era previsto el resultado, pero pude realizar una mayor resistencia. La jugada P4AR fue un error grave, que hubiera bastado para que me batiera no sólo un maestro formidable como Rubinstein, sino cualquier aficionado de primera categoría. Después de ese error jugué discretamente, pero era evidente la inutilidad de mis esfuerzos para contrarrestar la debilidad de la casilla 3R. Rubinstein jugó, como siempre, en excelente forma, y previas algunas escaramuzas, me colocó en situación de abandonar. 

Con blancas, Rubinstein comenzó con el PD, y contra el fianchetto dama volvió a practicar su sistema a base de 5.A3D. Probablemente 10…C2D es un  plan equivocado, pues deja el punto 3R a disposición de una pieza blanca. En lugar de 12…P4AR? Era necesaria 12…D1A. Después de 13.C5C ya no hay posibilidades de recomponer la posición, y luego de 28.D4T Rubinstein ha sado todo el provecho posible de la precaria situación del rey negro. Las negras abandonaron en la jugada 35ª. Las posiciones son las siguientes: Alekhine 6½/7, Nimzowitsch, Rubinstein y Tartakower 4½; Grau 2½. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 25 de enero de 1930. Notas del autor]

Lugar de juego de la competición
Lugar de juego de la competición

8ª rueda, 26 de enero

Alekhine continuó con su serie de triunfos al vencer con las blancas a Tartakower, PD Defensa Holandesa combinada con A5CD+. Salió bien del planteo el maestro polaco, y se le presentó una oportunidad en la jugada 17ª cuando Alekhine comete un error sutil, que pudo aprovechar mediante otra jugada sutil: 17…T3A! que le daba la iniciativa. El juego retorna así a la igualdad, hasta que en la jugada 26ª, preocupado por el encierro de su AD, Tartakower opta por 26…A3R, que permite a Alekhine quedar algo mejor con 27.CxPC. Luego de imprecisiones de ambos en la jugada 25ª se llega a los errores de las negras 28…T1T?! y 32…C1R?, que otorgan a Alekhine un peón de ventaja y clara superioridad, definiendo la partida a su favor en la movida 50ª.

En cuanto a Grau, inició el juego con el PD y un raro 3.P3TD que evita los A5C+ que suele hacer Bogoljuboff. El planteo transcurrió pacíficamente, y Grau tuvo un par de oportunidades de quedarse con la iniciativa en las jugadas 10ª y 13ª, ante pequeñas fallas de Kmoch, pero todo volvió a quedar en igualdad hasta las jugadas imprecisas consecutivas 21…D3R?! –en cuyo lugar era mejor 21…D4C– y 22…A3A?!, que otorgan a Kmoch clara ventaja. El maestro austríaco pudo obtener una superioridad enorme con 25.A6T, pero la dejó pasar; luego tuvo otra al cometer Grau el grave error 26…T2A?? que podía haber culminado con 28.A5C, o con 30.A4C o 33.D5T+ obligando prácticamente al argentino a abandonar. En su lugar, increíblemente Kmoch fue dejando pasar esas oportunidades, aunque de todos modos obligó a Grau a ingresar a un final de peones completamente ganador para él, por tener uno de ventaja. En forma desesperada Grau logró resistir hasta la jugada 63ª. [Notas de Juan S. Morgado]

9ª rueda, 27 de enero

Grau –blancas– se desempeñó bien ante Monticelli, y logró dominar las acciones en el planteo; cree que no acertó luego con el plan exacto. Al suspenderse el juego los rivales analizaron la posición resultante y esos estudios analíticos probaron que el final era tablas, no obstante la aparente superioridad de Grau. Esto impulsó al campeón argentino a aceptar el empate propuesto. Las blancas abrieron el juego con PD, que fue contestada con la Defensa Bogoljuboff.

En la variante adoptada por las blancas el alfil debe salir por fianchetto para tener más eficacia; por eso 10.P3CR. Monticelli juega 11…P4AR con idea de vulnerar el centro explotando la situación del rey sin enrocar, pero creemos que el plan adoptado no fue el mejor, ya que luego de 15.RxP se ve que el enroque ha sido evitado pero esto no provoca ningún perjuicio al primer jugador, cuyas piezas mejor ubicadas contrastan con la falta de desarrollo de las negras. En vez de 23.T3R quizás hubiera dado más chances de victoria 23.TD1D, para hacer valer la superioridad de los peones en el flanco dama. Al llegar a 31.A3D se observa que Grau ha realizado interesantes maniobras con el propósito de forzar la victoria; sin embargo, en este momento la partida fue suspendida hasta después del almuerzo y los análisis efectuados demostraron que luego de TxPA el juego era tablas. En vista de ello, al reanudarse la partida el campeón argentino aceptó la proposición de empate que le hizo Monticelli. Grau rehusó la invitación para jugar en el certamen de Niza:

Hoy he sido oficialmente invitado a participar en el torneo de Niza que se realizará próximamente con la intervención de conocidos maestros, entre ellos Tartakower, Kostic, Colle, Maróczy y otros. No obstante la satisfacción que me produciría jugar en ese certamen, rehusé la invitación por haber decidido con anterioridad regresar a la Argentina por el vapor Mendoza, que parte el 9 de febrero.

Encabeza las posiciones con gran ventaja Alekhine, con 8½/9; siguen Nimzowitsch y Rubinstein 6½; Grau ocupa el 12º lugar con 3 puntos. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 28 de enero de 1930, y notas del autor]

10ª rueda, 28 de enero

Virtualmente desaparecida la contienda por el primer puesto a causa de la ventaja que lleva el campeón mundial Alekhine –venció en esta rueda a Romi–, el interés público se concentra ahora en la lucha por el segundo puesto entre Rubinstein y Nimzowitsch, que se enfrentaron precisamente en esta rueda, con victoria para el primero. A propósito de su derrota frente a Yates, Grau hizo estas declaraciones:

Resulta difícil explicar el desenlace que tuvo mi partida frente a Yates. El juego se mantuvo en posición equilibrada hasta llegar a un final de peones, y en ese momento Yates me ofreció tablas, que no acepté, alucinado por una variante que me condujo a una rápida derrota. Pocas veces he cometido un error tan grave. Creo que atravieso por uno de los peores momentos de mi carrera ajedrecística.

Yates inició el juego con el PR, y Grau se defendió con la Francesa, cambiando los peones centrales. El planteo de las blancas fue poco afortunado, y ya en la jugada 13ª Grau pudo quedar con iniciativa mediante 13…D3C, o en la jugada siguiente con 14…CR4D. Después Grau siempre tuvo una leve ventaja, hasta llegar a las jugada 27ª en que Yates, increíblemente, cambia torres para llegar a un final de peones ¡perdedor! En la jugada 30ª Grau disponía de 30…a5! y las negras ganan el final. Pero en la continuación, luego de 30…P3C, las blancas logran igualar, y así estaba la situación hasta la increíble 43…P5C??, que pierde inmediatamente. Ahora Alekhine encabeza las posiciones con 9½/10, Rubinstein sigue con 7½ y Nimzowitsch 6½; Grau permanece en el anteúltimo lugar con 3 puntos.  [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 29 de enero de 1930. Notas del autor]

Participantes del Torneo de San Remo 1930
Participantes del Torneo de San Remo 1930

11ª rueda, 29 de enero

El campeón mundial interrumpió hoy la serie de triunfos consecutivos en el Torneo de San Remo: finalizó empatada la partida entre Alekhine y Bogoljuboff; Rubinstein venció en notable forma a Vidmar, asegurándose el segundo puesto. En momentos en que Vidmar ya estaba muy inferior, propuso tablas, y ese ofrecimiento provocó un ligero entredicho, ya que Rubinstein se molestó por la propuesta. Nimzowitsch –negras–  se impuso a Grau, y luego de la partida el argentino expresó lo siguiente:

Como era de prever, Nimzowitsch me hizo sentir en carne propia el valor de sus nuevos conceptos ajedrecísticos. Fue en vano que yo tratara de simplificar la lucha empleando la variante del cambio de la Defensa Francesa. Mi formidable rival buscó rápidamente un plan de iniciativa, y se opuso a mis maniobras de desarrollo para preparar luego un recio ataque. Convencido de la inferioridad de mi posición, ensayé un contraataque, pero Nimzowitsch neutralizó con exactitud mis amenazas y remató el juego en forma rápida.

La jugada 11.P3TR es una consecuencia del sistema empleado por las blancas. Para completar su desarrollo es necesario que desplacen su CR para hacer lo mismo con el de dama y libertar así el alfil. Era buena 11.P4CD, todavía manteniendo chances por la amenaza de un ataque que puede llegar antes que el del negro; de todas maneras Grau no quiso ingresar a un terreno táctico donde temía ser superado por su experimentado oponente. Luego de 15… P4TR Grau piensa que el ataque de Nimzowitsch llega primero, pero los análisis indican que no es así. En lugar de 18.A3T era interesante 18.P6C, y el ataque de las blancas, al menos, lleva a la igualdad.

Sugestionado por la aparente “imponencia” de Nimzowitsch, Grau no advierte que su posición no es inferior a la de su adversario, y luego del error 20…T1-1C?, Grau, obsesionado por el avance P5CR, no advierte que mediante 21.C4C o incluso con 21.PxP+ o 21.C3R, su ataque le otorga buenas posibilidades. ¡La desventaja psicológica le juega una mala pasada al argentino! En su lugar juega en forma “desesperada” 21.P6T? y en ese momento renace Nimzowitsch y la posición queda nuevamente igualada, pero el danés falla nuevamente con 22…C2-3A? cuando disponía de 22…P5C, y la posición es complicada pero las negras tienen ataque. Llegan los errores finales 23.A5C? y 25.D2D?, que permiten que el ataque de las negras llegue definitivamente antes. Nimzowitsch finalizó con una jugada elegante: 26…A7R! [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 29 de enero de 1930. Notas del autor]

12ª rueda, 31 de enero

Después de esta rueda Alekhine tiene nuevamente dos puntos de ventaja, al igualar su perseguidor Rubinstein frente a Maróczy. Además, Bogoljuboff venció a Tartakower y Nimzowitsch a Monticelli. Finalizó en tablas Vidmar – Grau, PD Sistema Stonewall, y el campeón argentino opinó lo siguiente:

Indudablemente he jugado hoy mi mejor partida en el certamen. Por primera vez me decidí hoy por una de las líneas de juego que practico asiduamente en la Argentina, y jugué la Stonewall con negras, ansioso de un resultado favorable frente al gran maestro Vidmar, para borrar la mala impresión que deben haber producido mis partidas anteriores que culminaron con la injusta derrota ante Yates. La partida fue viva: mientras Vidmar atacaba en el flanco de la dama, yo trataba de forzar las acciones en el ala del rey. Luego de la simplificación, en el momento de suspenderse, la posición me era favorable. Vidmar analizó durante dos horas la posición suspendida, y me propuso tablas antes de reanudar el juego (jugada 31ª). No acepté la proposición y logré acentuar la ventaja de posición, mientras mi adversario insistía en cada jugada para que aceptara el empate.

Confieso que esa insistencia me colocó en mala situación, pues en cierto momento hasta llegó a parecerme que era irrespetuoso de mi parte mantener una negativa frente a un rival tan calificado. En momentos de efectuar la movida 41ª estaba yo algo apremiado por el reloj y las propuestas de empate se renovaron; las acepté finalmente, porque no veía claro el procedimiento para ganar. La posición final era de difícil conducción para hacer valer la ventaja, pero el campeón mundial, que se preocupó por la partida, opina que las negras podían ganar con el avance del PCD.

El análisis de la partida muestra que Grau tuvo clara ventaja en la última parte del juego, y que pudo ganar en al menos dos oportunidades, en las jugadas 39ª y 40ª. Ahora Alekhine tiene un score de 11/12, y le siguen Rubinstein 9; Nimzowitsch 8½; Bogoljuboff 7½; Yates 7; Ahues, Tartakower y Vidmar 6½; Kmoch 5½; Maróczy y Spielmann 5; Colle 4½; Monticelli 4; Araiza y Grau 3½; Romi 2½. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 1º de febrero de 1930. Notas del autor]

13ª rueda, 1º de febrero

Esta rueda ofreció la curiosa circunstancia de que en todas las partidas definidas vencieron las blancas. En efecto, Kmoch, Ahues, Tartakower, Alekhine, Spielmann Maróczy y Vidmar vencieron a Romi, Bogoljuboff, Araiza, Colle, Rubinstein, Grau y Monticelli, respectivamente. A pesar de haber perdido, Grau se muestra satisfecho con su partida de hoy frente a Maróczy, y ha manifestado lo siguiente:

Entiendo que el veterano maestro Maróczy jugó hoy una partida de impecable factura, ganándome un final finísimo a pesar de la tenaz resistencia que le opuse. Estoy satisfecho, pues esta derrota me ha proporcionado valiosas enseñanzas. Durante los sesenta y cuatro movimientos que duró el juego, creo no haber hecho ningún error apreciable. Confieso que esta derrota es la que menos me ha afectado en todo el torneo, en vista de que se impuso el mayor talento de veterano adversario en una parida donde yo desplegué todo el juego de que soy capaz.

Vista con la lupa del análisis profundo, lo que expresa Grau muestra una vez más su inferioridad psicológica para enfrentar a los más grandes ajedrecistas de su época. Luego de poco apreciables errores de Grau en las jugadas 20ª y 29ª, Maróczy queda con clara ventaja. Sorprendentemente, en la jugada 40ª propone un cambio de torres que lleva al equilibrio, cuando mediante la retirada A1R mantenía su superioridad. Grau acierta con las jugadas subsiguientes y equilibra el juego, hasta que se equivoca gravemente con la jugada 55.R3C?? en tanto Maróczy devuelve gentilezas y se equivoca con 58…P4A, cuando ganaba fácilmente con 58…R6C.

Grau restaura el equilibrio, y cuando el empate ya parece al alcance de la mano, un nuevo error grave echa por tierra su tenaz trabajo defensivo: en vez de 64.A4T?? hacía tablas 64.A3A. Sigue con amplia ventaja Alekhine con 11/12, seguido por Rubinstein 9; Nimzowitsch 8½; Ahues, Bogoljuboff, Tartakower y Vidmar 7½. Grau sigue penúltimo con 3½. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 2 de febrero de 1930. Notas del autor]

14ª rueda, 3 de febrero

Alekhine continúa evidenciando su extraordinario estado de entrenamiento y su incuestionable superioridad sobre los demás competidores. Hoy volvió a jugar en gran forma, aunque cabe destacar que Rubinstein facilitó mucho su tarea pues cometió un error grave en la jugada 12ª que le significó la pérdida de un peón. Spielmann venció a Grau, quien luego de la partida manifestó:

Fui vencido fácilmente en una partida mala de mi parte, PR Defensa Francesa, pues en ningún momento opuse una resistencia adecuada. Es indudable que la sorpresa de la novedosa variante ensayada por Spielmann influyó en ello, pero además confieso que mi situación en el cuadro de posiciones ha quebrado un tanto mi ánimo, y en esas condiciones es difícil mantener eficiencia en el juego.

Esta partida se definió en sólo veintitrés jugadas. Luego de la apertura 1.P4R P3R 2.P3CD que Grau admite como una sorpresa, la partida tomó un cauce relativamente pacífico, pero dos errores consecutivos en las jugadas 13ª y 14ª otorgaron a Spielmann una clara ventaja en el desarrollo de sus fuerzas. Es un mazazo 17.A4A, y seis jugadas después Grau debe abandonar. En tanto, Alekhine venció a Rubinstein y sacó tres puntos de ventaja: ahora tiene 13/14, y le sigue Nimzowitsch 10; Rubinstein 9; Ahues, Bogoljuboff y Yates 8½; Tartakower y Vidmar 7½; Maróczy y Spielmann 7; Kmoch 6½; Colle 5½; Monticelli 4; Araiza y Grau 3½; Romi 2½. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 4 de febrero de 1930. Notas del autor]

15ª rueda, 4 de febrero

Con la amplísima victoria de Alekhine finalizó el torneo de San Remo, ocupando el segundo lugar Nimzowitsch a tres puntos y medio, y el tercero Rubinstein a cuatro. El campeón mundial venció en esta última rueda, precisamente, al campeón argentino Roberto Grau, quien expresó:

Sólo gané una partida, empaté cinco y perdí diez (Sic. En realidad perdió nueve). El score no puede ser más bajo. No he jugado bien, pero opino que ni aún en mi mejor forma hubiera podido superar en mucho mi colocación final. Vine al certamen dispuesto a aprender y ese propósito lo he logrado. Me atrevería a afirmar que este torneo constituye el punto inicial de una nueva etapa de mi campaña. Tanto en materia técnica como práctica este certamen me ha aleccionado en forma amplísima, que compensa el largo viaje realizado para cosechar tantas derrotas.

En otro aspecto el torneo me ha beneficiado, y es que la prueba ha constituido para mí un llamamiento a la realidad, que me probó que no basta actuar eficazmente en el propio país para pretender alternar con éxito ante adversarios de tanta consideración. Habituado a éxitos más o menos fáciles, mi temperamento se ha resentido ante rivales que difícilmente se equivocan. En síntesis, el Torneo de San Remo me ha probado que adolezco de graves fallas para poder alternar con éxito frente a jugadores de esta talla y que es preciso estudiar en forma mucho más intensa que lo que se hace en la Argentina, donde los jugadores –yo entre ellos– desprecian excesivamente el estudio, alardeando demasiado de sus condiciones naturales. La mayoría de los maestros ha manifestado que mi actuación, como así la de Araiza, también debutante en estos certámenes, es perfectamente satisfactoria, dada la importancia de la prueba y la calidad de los adversarios, así como la inexperiencia de los que se inician. Más vanidoso, yo me declaro totalmente insatisfecho de mi actuación.

Grau inició el juego con Alekhine con la Apertura Inglesa, seguida de 2.P3TD y luego P3R, quedando algo así como una Siciliana Variante Paulsen invertida. Hasta la jugada 17ª el juego de Grau fue inobjetable, quedando levemente inferior luego 18.D3C?! y el incorrecto sacrificio de peón 19.D3D?! en momentos en que 18.P4TD mantenía la igualdad, y 19.A4R todavía resistía en condiciones aceptables. Desde ese momento las negras quedan con la ventaja del peón y superioridad posicional, y no tienen dificultades en imponerse jugadas más adelante. Alekhine quedó con 14/15, impresionante score, en tanto Grau quedó penúltimo con 3½. [Enviado especial, Roberto Grau, La Nación, 5 de febrero de 1930]

▓ La colocación final de Grau en el cuadro de posiciones, ni nos sorprende mayormente, ni modifica el elevado concepto que tenemos de sus aptitudes para el ajedrez. Cuando despedimos al campeón argentino en viaje a Italia, dejamos expresado con toda sinceridad que de ningún modo Grau podía aspirar a un puesto destacado como sería figurar en la mitad del cuadro de posiciones. Lo mismo opinó el interesado en el meditado discurso con que agradeció la demostración ofrecida por el Círculo, y en verdad era lo que cabía esperar de un debuto frente a los más destacados maestros del mundo. Pero al mismo tiempo que aseguramos que esto era poco más o menos lo que esperábamos, consignamos también que de ninguna manera ese es el puesto que siempre habrá de corresponderle ni que le correspondería probablemente otro en el certamen.

Entendemos que la calidad ajedrecística de Grau puede sin duda alguna aspirar a una colocación mucho mejor aún en torneos de esta magnitud, pero para ello es necesario que un contacto mayor con los fuertes y una práctica más intensa en nuestro propio país exciten las aptitudes bien evidenciadas pero que no han tenido ocasión de ser exigidas hasta este momento. Había otro factor que conspiraba contra la eficacia de Grau, y es la diferencia de sensación y de estado de espíritu en que debió encontrarse en San Remo con relación a las que experimenta en nuestro país, donde últimamente ganó con relativa facilidad todas las pruebas en que intervino.

Por otra parte, el debuto ha sido demasiado difícil, pues se produjo en un torneo que por la extraordinaria importancia de los valores en juego será considerado como uno de los mejores jamás realizados. Pero el objetivo principal tenemos la seguridad que se ha llenado ampliamente. Grau habrá sacado provechosas enseñanzas, habrá sentido dificultades que lo obligarán a intensificar su perfeccionamiento, y habrá descubierto nuevos horizontes que sólo podrán abrirle los grandes artífices del tablero. El debuto de los grandes maestros no ha sido generalmente mejor que el que le cupo a Grau en esta ocasión. [La Nación, 5 de febrero de 1930]

Cuadro final San Remo 1930
Tabla de posiciones del Torneo de San Remo. La Nación, 5 de febrero de 1930

Resumen

Entre el 15 de enero y el 4 de febrero se realizó el Torneo de San Remo. Había en la Argentina una gran expectativa por la actuación de Grau, ya que era la primera vez que un argentino salía a competir fuera del país en forma individual. Había viajado con mucho optimismo, relajado, pensando en lo positivo que sería jugar un torneo tan importante. Iba por primera vez al exterior con su esposa y sus padres. En diciembre los ajedrecistas argentinos lo habían despedido con un gran agasajo, y estaba feliz.

El certamen empezó y enseguida se notó que Alekhine imprimía un ritmo arrollador. Grau comenzó relativamente bien, venciendo en una buena partida a Colle en la sexta ronda, obteniendo hasta allí 2½ puntos, casi 42%. De allí en más, vino la debacle ajedrecística, y sólo obtuvo un punto –dos empates– en las nueve partidas restantes, finalizando anteúltimo, con una sola partida ganada, cinco empatadas y nueve perdidas. Luego del certamen conversó largamente con Alekhine, que le dijo que esta experiencia debía servirle para el futuro, por amarga que fuera. Grau se dedicó a pasear por la ciudad junto a su familia, y luego viajó a Niza, donde el 10 de febrero se embarcó para Buenos Aires a bordo del vapor Mendoza. Tiempo después, su señora Gloria Lagomarsino le comunicó que estaba embarazada. Se habían casado en 1923, y para Roberto fue una gran emoción. En setiembre nació Gloria Carmen, su única hija.

Para paliar en parte la depresión que le produjo la baja actuación en San Remo, Grau escribió y escribió, tanto para La Nación como para su revista El Ajedrez Americano. Su autocrítica fue casi feroz, impiadosa, descarnada, y en parte la hace extensiva al nivel de todo el ajedrez argentino. [Notas del autor basadas en testimonios de su hija Gloria, 2008]

Decía en El Ajedrez Americano:

Si dijera que en el último torneo de San Remo he jugado muy por debajo de mi capacidad, y mucho más aún, de lo que de mí esperaban algunos amigos entusiastas, podrá parecer jactancia. Sin embargo, confieso que no he jugado bien, que quizá he sido impresionado, sin apercibírmelo, por el vigor de la personalidad de mis adversarios; pero afirmo que aún jugando con toda la eficiencia de que me siento capaz, no habría podido mejorar en mucho mi actuación.

Difícil es para un debutante alternar con quienes han dedicado tantas horas y tantos desvelos al juego, y más difícil para quien, como yo, por un exceso de humana inmodestia, desde hace tiempo vive aletargado con sus éxitos relativos, producidos más por la ausencia transitoria de valores y el desinterés de muchos que por la superioridad. (…) El torneo de San Remo me ha aleccionado en forma extraordinaria. Al abrirme o entreabrirme el amplio horizonte del ajedrez magistral, me ha hecho comprender que para pretender salir de nuestro círculo reducido de actividades ajedrecísticas (…) es necesario trabajar intensamente.

También se expresó largamente en La Nación:

Mi actuación en el reciente Torneo Internacional de San Remo ha tenido para mí, y espero tendrá para el ajedrez nacional, consecuencias realmente provechosas. Esta prueba, que constituyó ‘mi’ debut en el concierto del ajedrez magistral, debe considerarse en diversos aspectos. Primero, como motivo de parangón de fuerzas entre el ajedrez nacional en relación al ajedrez superior que practican los grandes maestros. Segundo, como escuela de perfeccionamiento de un jugador argentino –en este caso yo— a quien la suerte ha colocado en el lugar más elevado del ajedrez del país. De ambos aspectos, el más beneficio es, sin duda, el primero: el certamen de San Remo ha permitido por primera vez pulsar la verdadera eficiencia de nuestro ajedrez. Hasta entonces todas las actuaciones internacionales en Europa de los jugadores argentinos habían sido frente a aficionados, y accidentalmente, algunos debieron medirse contra maestros de relieve, pero en pruebas por equipo.

En ellas, al diluirse la responsabilidad, disminuye el esfuerzo de los participantes por vencer cuando el triunfo representa una labor excesivamente intensa. En los certámenes por equipo como los de París, Londres y La Haya, yo en todas las oportunidades integré el conjunto nacional. Se juega exclusivamente con vistas al score y a la actuación del equipo. Se realizan así muchos empates en el afán de no perjudicar la actuación de los compañeros con alguna derrota. En varias de estas pruebas actuamos eficazmente, y en la conciencia anónima de la masa de aficionados al ajedrez comenzó a hacerse carne la idea de que se estaba cerca de las más altas posiciones del ajedrez mundial.

Las competiciones de aficionados tienen ese defecto fundamental en la mayoría de los sports popularizados. Son reuniones de mediocres, y los éxitos que en ellas se puedan alcanzar se eliminan los verdaderos valores del sport, y no tienen valor alguno. Pueden servir para engañar al medio donde se actúa haciéndolo vivir falsas situaciones de placer, pero nunca indican realmente el estado de progreso del sport. Las grandes figuras del ajedrez son y tienen que ser profesionales, a menos que la fortuna personal les permita evitarlo. Es por eso que sólo una lucha contra los profesionales que viven para el juego, que disponen de tiempo para arrancarle sus máximas sutilezas, podía dar una idea exacta de la verdadera situación del ajedrez nacional.

En esta forma fue considerada mi invitación a San Remo, y aún sabiendo que tenía a mi cargo una penosa función, concurrí. Los hechos han venido a probar lo que la mayoría de los expertos opinaba. Hay mucho trecho a recorrer para pretender alternar con posibilidades de éxito contra tan extraordinarios maestros. Pero, asimismo, la experiencia me ha llevado a la consoladora conclusión de que en algún momento podrá algún jugador argentino llegar a pretender combatir en ese nivel.

Quisiera establecer cuál es la verdadera situación de nuestro ajedrez comparada con el ajedrez magistral. En recientes conferencias en el Círculo traté el tema, y dije en esa ocasión “que nuestro ajedrez es un ajedrez de café”. Se juega mucho, mucho más que antes, y en poco más de quince años, de tres clubs que había en la Capital, ahora hay veinticinco, y han surgido muchos ajedrecistas de talento indiscutible como producto de esa misma popularización. Pero la impaciencia domina nuestro medio, y a esto se le ha dado el nombre de ajedrez de café, donde se juega más por la galería que por el afán de sobresalir, donde se desprecia el estudio. Todos quieren alardear de intuitivos, y en esta forma el ajedrez, si bien gana a menudo en su aspecto de lucha valiente, pierde en sutileza y fineza estratégica.

Como con lo que yo sabía me bastaba para mantener en nuestro país las posiciones conquistadas, me concreté a barajar mis relativos conocimientos y a sólo mantener mi tipo de juego, amoldándolo a las exigencias del ambiente. Los demás, conformes con estar en primera categoría, hicieron lo mismo, y en esta forma el progreso cualitativo del ajedrez de cinco años a esta parte ha sido nulo.

El Torneo de San Remo ha sido para mí aleccionador. Me ha llevado a la realidad. Ha hecho que mis ambiciones aumenten, y estoy seguro que ha hecho también que se multipliquen las de muchos otros jugadores argentinos, perfectamente dignos de reemplazarme en la difícil misión de representar a nuestro sport [1] en el concierto del ajedrez magistral. [Roberto Grau, La Nación, 16 de marzo de 1930 (resumen)]


[1] Era muy común en esta época utilizar la palabra inglesa sport, y sus derivadas sportivo o sportsman, en lugar de la castellana deporte. El propio diario La Nación subtitulaba así su página. Recopilación y notas del autor.

Autocrítica de Grau acerca de su actuación en San Remo. La Nación, 8 de febrero de 1930
Autocrítica de Grau acerca de su actuación en San Remo. La Nación, 8 de febrero de 1930
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