Ajedrez con Maestros

Grandes olvidadosHistoria

Mis primeros recuerdos del Casino Gaditano de Ajedrez (1985-1989). (1ª parte)

Interior del Casino Gaditano, cuyo patio es réplica de la Alhambra de Granada. Dicho patio ha sido testigo de muchos de los momentos de gloria de su equipo de ajedrez. Las escaleras, protegidas por su alfombra roja, guían el camino hacia su Biblioteca, llena de hermosos incunables y momentos mágicos en su historia.

“Vamos a ver lo que se jugó…”

Dr. Jesús Seoane Sepúlveda
Artículo del Dr. Jesús Seoane Sepúlveda

Juan Sepúlveda Aramburu (1942-2008), cofundador del Casino Gaditano de Ajedrez, comentando sus partidas tras la finalización de las mismas.

Este artículo está dedicado a la memoria de Juan Sepúlveda Aramburu (1942-2008), Manuel López-Escobar Fernández (1937-2013) y Manuel Seris-Granier González (1930-2015), bastiones pioneros del Casino Gaditano de ajedrez.

Los principales integrantes del Casino Gaditano de Ajedrez durante el período 1985-1989. Sentados y de izquierda a derecha: Juan Sepúlveda Aramburu, Diego Medina García y Manuel Seris-Granier González. De pie y de izquierda a derecha: José Manuel Seoane Sepúlveda, Manuel López-Escobar Fernández y Jesús Miguel Seoane Sepúlveda.
Los principales integrantes del Casino Gaditano de Ajedrez durante el período 1985-1989. Sentados y de izquierda a derecha: Juan Sepúlveda Aramburu, Diego Medina García y Manuel Seris-Granier González. De pie y de izquierda a derecha: José Manuel Seoane Sepúlveda, Manuel López-Escobar Fernández y Jesús Miguel Seoane Sepúlveda.

Recuerdo en mi infancia en Cádiz, mi tierra natal, salir de paseo con mi padre desde su consulta en la Plaza San Francisco y llegar a la hermosa Plaza de San Antonio, lugar en el que concurren varios edificios históricos de la ciudad. Además de estar allí la hermosa Iglesia que lleva el nombre de la Plaza, podemos encontrar la casa de Don José María Pemán (hoy en día “Fundación Cajasol”), el Centro Asociado de la UNED (el más antiguo de España) y el Palacio Aramburu, entre otros.

Pero también allí, puede contemplarse el 2 emblemático y no menos histórico edificio del Casino Gaditano, testigo y receptor de la intensa luz y brisa que azota la plaza.

Recuerdo esa época a finales de los setenta y principio de los ochenta al entrar con mi padre en tan majestuoso edificio y ver cómo se encontraba allí con muchos de sus amigos, los mismos que iban a verle a su consulta día tras día y otros muchos con los que salía y eran visitantes frecuentes en nuestra casa entonces sita en San Francisco nº5. El edificio del Casino Gaditano tiene una fachada hermosa y un patio muy emblemático, réplica de la Alhambra de Granada, siempre visitado por todos los turistas que acuden a la Tacita de Plata y objeto de fotos de las bodas más celebradas en Cádiz.

Uno de los lugares más característicos del edificio es su Biblioteca, a mitad de camino entre el patio y la primera planta. Desde la primera planta, se divisan los distintos panoramas que concurren en el interior de su edificio, desde Fiestas de Disfraces en Carnaval, Conciertos, partidas de dominó, de cartas, Fiestas de Fin de Año, Bailes variados, reuniones de personajes célebres de la época, campeonatos de ajedrez (entre ellos el famoso Trofeo Carranza), entre otros.

La Biblioteca del Casino es bien conocida como un rincón mágico, lleno de obras ejemplares que lucen en hermosas vitrinas y con unas cristaleras con unas preciosas vistas a la Plaza y a la Calle Veedor.

Fachada del Casino Gaditano. A la izquierda, la casa de Don José María Pemán, actualmente “Fundación Cajasol”.
Fachada del Casino Gaditano. A la izquierda, la casa de Don José María Pemán, actualmente “Fundación Cajasol”.

Volviendo a las visitas al Casino con mi padre, una de las personas a la que solíamos ver allí era a mi tío Juan Sepúlveda Aramburu, hermano de mi madre Asunción. Habían además sido compañeros del colegio y su amistad les unía de mucho antes de conocer a mi madre.

Mi tío era un reputado ajedrecista en esa época en Cádiz ya que había sido subcampeón provincial y además llevaba la etiqueta de haber jugado una muy buena partida (en la que mereció mejor suerte) contra el flamante Campeón Mundial Anatoli Karpov en las simultáneas que impartió en la ciudad en esa época.

Interior del Casino Gaditano, cuyo patio es réplica de la Alhambra de Granada. Dicho patio ha sido testigo de muchos de los momentos de gloria de su equipo de ajedrez. Las escaleras, protegidas por su alfombra roja, guían el camino hacia su Biblioteca, llena de hermosos incunables y momentos mágicos en su historia.
Interior del Casino Gaditano, cuyo patio es réplica de la Alhambra de Granada. Dicho patio ha sido testigo de muchos de los momentos de gloria de su equipo de ajedrez. Las escaleras, protegidas por su alfombra roja, guían el camino hacia su Biblioteca, llena de hermosos incunables y momentos mágicos en su historia.
Interior de la Biblioteca del Casino Gaditano, en el entresuelo del edificio, testigo, entre otros muchos, de los encuentros que comentamos en este artículo.
Interior de la Biblioteca del Casino Gaditano, en el entresuelo del edificio, testigo, entre otros muchos, de los encuentros que comentamos en este artículo.

Mi tío jugaba entonces en la Peña Ajedrecista Gaditana (PAG) y posteriormente en la Peña Ajedrecista Isleña (PAI) con grandes amigos y ajedrecistas como Fernando Cebada, José Luis Navarrete (considerado el mejor jugador de ataque de la Provincia de Cádiz que además había hecho unas brillantes tablas contra A. Karpov en la simultánea que dio en Cádiz en 1981) y Luis Herrera (varias veces Campeón Provincial años después).

Mi tío dejó la PAG porque quería jugar en un equipo más competitivo Por esa razón se marchó a jugar a PAI. Sin embargo, el regresar a Cádiz era su principal objetivo. Por esa época, principio de los ochenta, un joven y brillante “granaíno” aterrizaba en la Tacita de Plata para ejercer una brillante labor jurídica. Pero no solo una labor jurídica iba a desempeñar en la tierra trimilenaria…Diego Medina García, había sido cuatro veces Campeón absoluto de Granada en los años setenta (la primera vez con 16 años) y en esa época era de los veinte mejores jugadores de España.

Un jugador que ese período se había batido el cobre con jugadores como Torán, Díez del Corral, Antonio Medina, entre otros muchos. Bien es verdad, que su vuelta en los ochenta, como el mismo me cuenta, fue dura

por los años que estuvo inactivo preparando sus oposiciones. Pero Diego, en poco tiempo, recobró su nivel y era el mejor jugador de la Provincia de Cádiz y de los mejores en Andalucía. El dominio absoluto en esos tiempos de Algeciras en toda la provincia de Cádiz con jugadores como Tarrío, Pérez Pardo, Custodio, Pérez Barragán, hacía de esta población la “Rusia de Cádiz” en el ajedrez. Pero muy pronto, Diego se convirtió en “el Bobby Fischer gaditano”.

Y uno tras uno, los ajedrecistas algecireños mordían el polvo ante la estrella “granaína”. Pero no era solo Algeciras la única cuna de buenos jugadores. La Isla de León era también testigo de jugadores muy emblemáticos. Y su mayor exponente era Manuel Seris-Granier González (en esa época, Gonzaléz Seris-Granier, hasta años después que mi hermano José Manuel consiguió su deseo de cambiarse a Seris-Granier González para que no se perdiera el apellido Seris-Granier), afamado jugador isleño que había disputado Campeonatos de España por equipos enfrentándose a los mejores de la época como Torán, F. J. Pérez, Palacios, Calvo, entre otros muchos.

Era de los primeros presidentes que tuvo la Federación Gaditana de Ajedrez (lo era en ese momento también) y era de los pocos árbitros nacionales que había en la provincia de Cádiz por entonces. Era un gran profesor de ajedrez con un estilo “muy barroco” (como decía Manolo López-Escobar) y sufría muchísimo cuando el equipo perdía. Dejaré algunas de sus muchas anécdotas cuando comente los encuentros por equipos en próximos capítulos. Y estos tres grandes jugadores, que bien se conocían entre sí, se unían gracias a la presencia de un cuarto.

Este cuarto personaje, que en verdad era el primero, era Manuel López-Escobar Fernández. Manolo era un eminente neurocirujano asturiano que unos 15 años atrás había decidido cambiar el norte asturiano por el sur gaditano. Había sido traído a Cádiz por el prestigioso traumatólogo José Manuel Pascual Pascual, con idea de desarrollar y aprender aquí sus técnicas para intervenciones de columna vertebral y de cabeza.

Manolo era una persona muy tímida, tan tímida como brillante, con un corazón gigante. ¡Un auténtico caballero donde los hubiera! El aprendió a jugar al ajedrez con avanzada edad (cumplidos ya los cuarenta) pero rápidamente se convirtió en un jugador fuerte y tenaz y con gran pundonor. De hecho, dio muchos disgustos a muchos jugadores fuertes en la provincia de Cádiz.

Algunos de estos momentos los veremos próximamente… Pues Manolo, que junto a Diego jugaban en la PAG, se unían con Juan Sepúlveda y Manuel Seris-Granier para formar en el año 1985 un nuevo equipo, más competitivo que el de la PAG y en el que lo formasen personas con afinidades e intereses comunes. Era el cuarteto mágico.

Cuatro personas muy diferentes, pero con muchas cosas en común. Iba a ser el comienzo de un equipo histórico de ajedrez en la ciudad de Cádiz y en toda la provincia. Como Manolo López-Escobar y mi tío eran socios del Casino Gaditano y muy conocidos allí, hicieron las gestiones oportunas para poder disfrutar de un local de lujo para un equipo de lujo (Diego se hizo también socio en esa época). La suerte estaba echada y el equipo del Casino se estrenaría el año 1985 en 2ª división. La plantilla era 1) Diego Medina, 2) Manuel Seris-Granier, 3) Juan Sepúlveda 4) Manuel López-Escobar.

Los encuentros eran a 4 tableros y solo faltaba encontrar a algunos 5 jugadores más para completar la plantilla en caso de imposibilidad de algunos de los titulares. Ante eso, el equipo estaba bien reforzado por jugadores como Lucas Picazo (muy fuerte jugador local de origen manchego), José Cotter y posteriormente Santiago Herrero y Luis Miguel Torres (estos dos últimos junto a Lucas Picazo compañeros de Manolo LópezEscobar en el Hospital Universitario Puerta del Mar de Cádiz).

El equipo titular jugó todos los encuentros ganando de forma contundente y consiguiendo el ascenso inminente a primera división (la máxima que había en la Provincia de Cádiz). Recuerdo con mucho cariño y nostalgia la noticia que se publicó al respecto en el Diario de Cádiz.

 Recorte del “Diario de Cádiz” donde se publica la noticia del ascenso a 1ª división del equipo del Casino Gaditano.
Recorte del “Diario de Cádiz” donde se publica la noticia del ascenso a 1ª división del equipo del Casino Gaditano.

Por esa época, mi hermano José Manuel, quién aprendió a mover las piezas varios años antes. Esto ocurrió jugando con su compañero de colegio Ignacio con unos juegos reunidos que teníamos en casa donde el ajedrez formaba parte de esa colección. José Manuel se animaba y daba un salto al respecto empezando a aprender a jugar de la mano de mi tío Juan Sepúlveda.

Él le facilitaba un manual de los clásicos de ese período y mi hermano se adentraba en este maravilloso mundo. El mejoraba con mucha rapidez y muy 6 pronto se postulaba como un recambio serio a la hora de cubrir alguna baja en el equipo.

En esa época, a Manolo López-Escobar le preocupaba que el Campeonato por equipos lo cambiasen a 5 tableros en lugar de a 4, ya que eso iba a causar muchos problemas para elegir un 5º tablero que tuviese disponibilidad para los encuentros. Y ahí apareció mi hermano… Pero todo no iba a quedar ahí…Quién escribe estas modestas líneas, observando a mi hermano jugando con Ignacio años atrás, se quedó con el movimiento de las piezas.

Y observando como jugaba mi hermano con mi tío. De pronto, empecé a sentirme muy atraído por este arte. Y un buen día que estaba en casa, le cogí a mi hermano su libro de ajedrez y me puse delante del tablero y de pronto empecé a entender esos símbolos que decían 1. P4R, etc. ¡Era entonces mi comienzo en este apasionante mundo! Aunque mi nivel era muy bajo, poco a poco fui mejorando y ya me postulaba como posible segundo recambio para el equipo en el futuro. Ya el equipo estaba perfectamente conformado y dispuesto para comenzar sus andaduras en 1ª división.

Todo esto era el inicio de nuestros comienzos en este maravilloso mundo del ajedrez. Unos años que fueron inolvidables y que siempre llevaré dentro de mi corazón. Por eso, con este primer artículo, quiero hacer un Homenaje a mis compañeros de equipo del casino Gaditano y contar algunos de los momentos tan especiales que vivimos juntos salpicándolo de algunas de las partidas de aquella época.

Todo esto, de alguna manera, forma parte de la historia del ajedrez gaditano y de mi tierra. Así que, como suele decirse, todo es favorable para ello… En este equipo y con estos maravillosos amigos y compañeros y otros que vinieron posteriormente, vivimos momentos mágicos y entrañables. Muchos de esos momentos tuvieron lugar durante Campeonatos Provinciales por equipos e individuales, Torneos varios (La Sal, Sanlúcar, Rota, entre otros muchos), Trofeos Carranza de Ajedrez, Torneo Social del casino, Simultáneas, El famoso cerrado de la Diputación, etc.).

Siempre con una deliciosa comida o cena después de los encuentros donde los temas de debate eran muy variopintos, desde comentar las partidas, a teorizar sobre baile por sevillanas pasando por el asesinato de J. F. Kennedy y por el corte de acceso al casco antiguo de la ciudad, entre otros muchos. Siempre repleto de toques de humor e ironía que ponía Manolo López-Escobar junto a los toques de ingenuidad que mi tío aportaba en las mismas.

El equipo del Casino tuvo varios períodos desde que empezó en 1985 hasta que desapareció tras mi marcha a Madrid en el año 2003. En este primer recuerdo, quiero evocar los primeros años desde 1985 a1989 ya que fue el período en el que se disputaron todos los años el Torneo Social. Casualmente, coincide con el período en el que jugó en el equipo Diego Medina hasta su vuelta a Granada en 1990. Aquí, vamos a recordar aquellos años en los que en los hermosos salones del Casino Gaditano se disputaban los Torneos Sociales que terminaban siempre con el mismo vencedor: Diego Medina García.

Tanto es así, qué si mal no recuerdo, Diego solamente perdió una partida en ese período (1985-1989) en todas las ediciones del Torneo Social. Esa partida fue la disputada con mi hermano José Manuel en junio de 1988. Manuel SerisGranier solía ocupar el segundo lugar y mi tío el tercero, el mismo orden que ocupaban

en el equipo. Manolo López-Escobar siempre se despistaba en alguna partida contra jugadores inferiores y se desplazaba de los puestos de cabeza, si bien siempre daba alguna sorpresa derrotando a mi tío o a Manolo Seris-Granier. O bien, siendo el único que hacía tablas con Diego Medina.

Durante las primeras ediciones del Torneo Social, se disputaban partidas muy emocionantes. Mi hermano se animó a jugarlo en la temporada 1986-1987 cuando el equipo jugaba ya en primera división. Yo en esos años prefería estar como observador y hacía la labores de árbitro en los encuentros por equipos (muchas anécdotas tuvieron lugar entonces…).

Recuerdo con mucho cariño de esa temporada, las dos partidas que disputaron Diego y mi tío (el Torneo Social era a doble vuelta). Mi hermano y yo admirábamos muchísimo el juego de Diego Medina (bueno, lo considero mi maestro, un jugador brillante tanto a nivel táctico como a nivel estratégico y un gran atacante desde posiciones defensivas). Y nuestro tío siempre nos decía que era el mejor jugador de la provincia de Cádiz.

Mi hermano y yo esperábamos con impaciencia ambos encuentros. Ese año el Social se estaba jugando en la Biblioteca del Casino y la primera partida iba a tener lugar a la vuelta de las Navidades, mientras que la segunda sería por Semana Santa, de acuerdo al calendario de emparejamiento de los encuentros.

Como detalle del que acabo de acordarme mientras estoy escribiendo estas líneas, recuerdo que cuando presenciaba las partidas en directo, en las mesas de la biblioteca estaban las copias en carbón de las partidas que se habían disputado en rondas anteriores.

Me encantaba llevármelas a casa y reproducirlas por mí mismo. Luego las comentaba con mi hermano, pero siempre a posteriori. Como dato, comentar que, tras el fallecimiento de mi tío en el año 2008, casi todas sus partidas habían desaparecido. Y yo echaba mucho de menos estas dos partidas.

Afortunadamente, mi querido amigo Diego si las tenía guardada y me las hizo llegar hace unos años. Y volviendo a los encuentros que iban a tener lugar entonces entre Diego y Juan, veamos ahora cómo transcurrieron…

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