Ajedrez con Maestros

EstrategiaTáctica

Lecciones magistrales “Paul Morphy”

Paul Morphy

Grandes Maestros del tablero

Paul Charles Morphy nació en la ciudad de Nueva Orleans el 22 de junio de 1837 y falleció el 10 de julio de 1884,

Las primeras lecciones las recibiría de su padre a los 8 años, su progreso fue tan rápido que al poco tiempo ya jugaba en igualdad de condiciones con su tio Ernesto (considerado el mejor jugador de Nueva Orleans), para luego ya vencer a todos los maestros del lugar.

Antes de los 9 años de edad, era considerado uno de los mejores jugadores de Nueva Orleans. cuentan una historia en la que en 1846, el famoso general Winfield Scott visitó la ciudad, y avisó a sus anfitriones que deseaba una noche de ajedrez con un experto jugador local. El ajedrez era un pasatiempo ocasional de Scott; disfrutaba del juego y se consideraba un ajedrecista formidable. Después de cenar, se pusieron las piezas, y le introdujeron a su oponente: el pequeño Paul. Al principio, Scott pensó que se estaban burlando de él, pero accedió a jugar al asegurarse de que el niño era un auténtico prodigio, bastante capaz de poner a prueba sus habilidades. Morphy le venció dos veces, la segunda vez anunciando un jaque mate forzado en seis jugadas. Como dos derrotas contra un niño era todo lo que podía soportar el ego de General Scott, declinó seguir jugando y se retiró. Nunca volvió a jugar contra Morphy.

En 1850, cuando Morphy tenía doce años, el maestro húngaro Johann Löwenthal visitó Nueva Orleans, y Alonzo le invitó a jugar contra su hijo. Löwenthal, quien a menudo había derrotado a jóvenes talentosos, consideraba el encuentro como una pérdida de tiempo, pero aceptó como un favor al prominente juez.

A la duodécima jugada de la primera partida, Löwenthal se dio cuenta de que se enfrentaba a un jugador formidable. Tras cada jugada impresionante del niño, las cejas de Löwenthal se alzaban de una manera que Ernest Morphy describió como “comique”. Löwenthal jugó tres partidas con Morphy durante su tiempo en Nueva Orleans, cosechando dos derrotas y un empate (según otra fuente, Morphy ganó todas).

Empieza luego de esta exhibición a ser conocido de pequeño en Europa por el mismo maestro Loewenthal, tan impresionado quedaría este viejo maestro que escribe a F. Kieseritzky, enviándole las partidas, ya que en ese momento editaba la revista “La Regence” de Paris y elogiando ambos las dotes de este pequeño niño prodigio.

Sigue su educación formal y a los 20 años se recibe de abogado, pero no tenía la edad de ejercer, había alcanzado un formación general muy amplia y además del ingles hablaba el francés y español de manera fluida, su memoria era prodigiosa y se comentaba que conocía todo el código civil de Luisiana de memoria, una excelente formación musical podía recordar cualquier obra con solo haberla escuchado una vez, hasta este momento lo que se sabe, que practicaba el ajedrez solo los fines de semana y de vez en cuando, el salto a la fama viene con el congreso americano de ajedrez de 1857, en el se muestra al mundo que Europa debía comenzar a mirar hacia Estados Unidos. El escolta de Morphy era un joven 4 años mayor que el y que luego participaría en muchos torneos internacionales Louis Poulsen, en ese torneo Morphy consiguió una ventaja abrumadora de 5 puntos sobre el segundo clasificado, pero con todo esto en Europa no se consideraba que dicho talento pudiera jugar en igualdad de condiciones con los jugadores Europeos como Deschaspelles o Laburdonais, pero sus combinaciones eran exactas y su concepción de las posiciones precisas.

El club de ajedrez de Nueva Orleans determinó retar directamente al campeón Howard Staunton de Inglaterra. Pero Staunton declinó la oferta de viajar a Los Estados Unidos, escribiendo en The Illustrated London News que no era posible llegar a América y que Morphy debía ir a Europa si quería retar a Staunton y los otros jugadores del continente.

Al final, Morphy se dio cuenta de que si quería demostrar sus habilidades al mundo, tendría que hacer el viaje a Europa. En 1858, Morphy llega a Inglaterra y trata varias veces, sin éxito, de fijar un partido contra Staunton, pero el campeón no parecía tan ansioso por jugar como lo había estado cuando Morphy se encontraba en América. Dio excusa tras excusa por no concertar una fecha, y al fin Morphy se rindió y se dirigió a Francia a buscar otros oponentes. El match contra Staunton nunca tendría lugar.

En el Café de la Régence en Paris, el epicentro del ajedrez francés, Morphy derrotó al alemán Daniel Harrwitz, uno de los maestros más conocidos de la ciudad. Durante su estancia en París, Morphy sufrió un ataque de gripe. De acuerdo con la sabiduría médica establecida los conocimientos médicos de la época, fue tratado con sanguijuelas, y perdió una gran cantidad de sangre. A pesar de estar demasiado débil para ponerse de pie, Morphy insistió en que su encuentro contra el alemán Adolf Anderssen, considerado por muchos el mejor jugador de Europa y pese a su enfermedad, Morphy ganó fácilmente, con estos resultados: siete victorias, dos derrotas, y dos empates. Preguntado sobre su derrota, Anderssen afirmó que no estaba en forma, pero también reconoció que Morphy era el mejor jugador y que había ganado justamente. Además opinó que Morphy era el mejor ajedrecista de todos los tiempos, aún mejor que el famoso campeón francés La Bourdonnais.

Paul Morphy en una de las muchas eshibiciones
Paul Morphy en una de las muchas eshibiciones

En Inglaterra y Francia, Morphy dio numerosas exhibiciones simultáneas, incluyendo demostraciones de ajedrez a la ciega en las que regularmente desafió y derrotó a ocho oponentes a la vez. Y baste solo conocer la historia de esta partida jugada, en el teatro Italiano de la Opera (no en la Opera que no estaba construida), y durante un intervalo, en una partida en consulta entre el Duque de Brunswick en consulta con el conde de Vauvrenargues y no Isoard, que podrán ver analizada en el visor, y vista sin duda por todos los ajedrecistas de las generaciones posteriores.

Con tan solo veintiún años, Morphy era ya bastante famoso. Una tarde en su hotel en París, mientras charlaba con su compañero Frederick Edge, tuvo un visitante inesperado. “Soy el príncipe Galitzine; deseo ver al señor Morphy,” dijo, según Edge. Morphy se indentificó. “No, no es posible!” exclamó el príncipe, “eres demasiado joven!” El príncipe Galitzine explicó que estaba en la frontera de Siberia cuando oyó por primera vez de las “obras maravillosas” de Morphy y que había querido ver a Morphy desde entonces. Luego dijo a Morphy que debía ir a San Petersburgo, Rusia, ya que el club de ajedrez en el del palacio imperial le recibiría con entusiasmo.

En Europa, Morphy ya era considerado generalmente como campeón mundial. En París, en un banquete en su honor, el busto de Morphy, del sculptor Eugène-Louis Lequesne, fue coronado con laurel.

Morphy fue declarado por la reunión “el mejor ajedrecista que ha vivido nunca”. En otra reunión en Londres, a donde volvió en la primavera de 1859, Morphy fue proclamado de nuevo “campeón mundial”. Fue invitado también a asistir a una audiencia privada con la Reina Victoria. Morphy era tan superior, que ni los maestros le podían retar sin algún hándicap. En un partido simultáneo contra cinco maestros, Morphy ganó dos partidas contra Jules Arnous de Rivière y Henry Edward Bird, empató dos contra Samuel Boden y Johann Jacob Löwenthal, y perdió una contra Thomas Wilson Barnes.

Al regresar a América, los elogios continuaron mientras Morphy recorría las grandes ciudades en de camino a Nueva Orleans. En la Universidad de la Ciudad de Nueva York, el 29 de mayo de 1859, John Van Buren, hijo del expresidente Martin Van Buren, terminó su discurso proclamando, “Paul Morphy, campeón mundial de ajedrez.” En Boston, en un banquete al que asistían Henry Wadsworth Longfellow, Louis Agassiz, el alcalde Frederic W. Lincoln, Jr., el presidente de la Universidad de Harvard James Walker, y otros personajes importantes de la vida politica, cultural y social, el Dr. Oliver Wendell Holmes brindó a por Paul Morphy, “el campeón mundial del ajedrez.” La fama de Morphy atrajo a empresarios que buscaban que les hiciera promoción. Varios periódicos le pidieron que escribiera columnas de sobre ajedrez, y nombraron un club de béisbol en su honor.

Habiendo vencido toda oposición seria, Morphy dijo que no jugaría más sin dar al menos el hándicap de peón y movimiento. Tras volver a casa se declaró jubilado del juego y, con pocas excepciones, abandonó la competición pública. Su naciente carrera de derecho fue interrumpida en 1861 por el arranque de la guerra de Secesión. Su hermano Edward se había sumado al ejército de la confederación, mientras su madre y sus hermanas emigraron a París. El servicio de Morphy en la guerra es una zona gris en la historia de su vida. Su biógrafo David Lawson dice “podría ser que formara parte del personal de Beauregard” (un general sureño). Lawson también relata una historia de un residente de Richmond en 1861 quien describe a Morphy como “oficial del personal de Beauregard”. Otras fuentes indican que el general consideraba a Morphy no cualificado, pero sí que Morphy le había solicitado estar a su mando. Durante la guerra vivió en Nueva Orleans y en el extranjero, pasando tiempo en Habana (1862, 1864) y París (1863, 1867).

Morphy nunca logró tener éxito como abogado. Sus intentos de abrir un despacho fracasaron; cuando tenía visitantes, invariablemente querían hablar de ajedrez, no sus asuntos legales. Económicamente seguro gracias a la fortuna de su familia, Morphy esencialmente pasó el resto de su vida ocioso. Sus admiradores nunca dejaron de pedirle que volviera al ajedrez, pero lo rechazó.

De acuerdo con el sentimiento predominante del tiempo, Morphy consideraba el ajedrez como una actividad de aficionados, no una ocupación seria. Los profesionales del ajedrez eran vistos como jugadores. Pasarían décadas antes de que llegara la era del ajedrecista profesional.

La tarde del 10 de julio de 1884, Morphy fue descubierto muerto en la bañera de su casa en Nueva Orleans a la edad de cuarenta y siete años. Según la autopsia, había sufrido una apoplejía provocada por entrar al agua después de un largo paseo en el al calor del mediodía. La mansión de los Morphy, vendida por la familia en 1891, se convirtió en el famoso restaurante Brennan’s.

Su estilo

Hoy muchos aficionados le ven a Morphy como un jugador deslumbrante y agresivo, que sobresalía por ser capaz de sacrificar su dama y dar jaque mate a su oponente en unas pocas jugadas brillantes. El motivo de esta impresión es que a los autores de los libros de ajedrez les gusta reimprimir sus partidas más ostentosas. Hay partidas en las que sí jugó de esta manera, pero no formaba la base de su estilo. De hecho, los maestros de su era consideraba su estilo conservador comparado con algunos de los viejos ajedrecistas como La Bourdonnais y Anderssen.

Morphy puede considerarse el primer ajedrecista moderno. Algunas de sus partidas no parecen modernas porque no necesitaba los lentos sistemas posicionales que usan los grandes maestros de hoy, o que Staunton, Paulsen, y luego Wilhelm Steinitz desarrollaron. Sus oponentes todavía no habían dominado el juego abierto, así que lo jugaba contra ellos y prefería las posiciones abiertas porque traían éxito rápido. Jugaba las partidas abiertas casi a la perfección pero podía manejar cualquier tipo de posición, teniendo un entendimiento del ajedrez adelantado a su tiempo. Morphy sabía lo correcto por intuición y a este respecto se le ha comparado con José Capablanca. Era, como Capablanca, un niño prodigio; jugaba rápidamente y era muy difícil de derrotar. En una era anterior al uso del control de tiempo, Morphy usualmente necesitaba menos que una hora por partida, mientras que sus oponentes necesitaban ocho horas o más. Löwenthal y Anderssen luego comentarían que era difícil de vencer incluso cuando se encontraba en una posición inferior ya que sabía defenderse casi perfectamente. A la vez, era infalible en una posición prometedora. Anderssen comentó que tras una sola mala jugada, uno tranquilamente podía rendirse. “Gano mis partidas en setenta jugadas pero Morphy gana las suyas en veinte,” dijo Anderssen, explicando sus malos resultados contra Morphy.

De las 59 partidas “serias” de Morphy – jugadas en partidos y en el torneo de Nueva York de 1857 – ganó 42, empató 9, y perdió 8.

Se le considera el más grande ajedrecista de su época y a la vez campeón mundial, aunque ese título no existía oficialmente en su época. Fue llamado “El orgullo y la tristeza del Ajedrez” porque tenía una breve y brillante carrera, pero se retiró del juego cuando aún era joven. Bobby Fischer lo incluyó en su lista de los diez mejores jugadores de todos los tiempos, y lo describió como “quizás el jugador más preciso que haya existido jamás”.

Encuentros disputados

  • Morphy – Löwental / Londres, 1858, (10.0 – 4.0) +9 =2 -3
  • Morphy – Owen / Londres, 1858, (8.0 – 2.0) +7 =2 -1
  • Morphy – Boden / Londres, 1858, (7.5 – 2.5) +6 =3 -1
  • Morphy – Medley / Londres, 1858, (3.0 – 2.0) +3 =0 -2
  • Morphy – Harrwitz / París, 1858, (10.0 – 4.0) +9 =2 -3
  • Morphy – Anderssen / París, 1858, (8.0 – 3.0) +7 =2 -2
  • Morphy – De Riviere / París, 1858, (3.5 – 2.5) +3 =1 -2
  • Morphy – Mongredien / París, 1859, (7.5 – 0.5) +7 =1 -0

Bibliografía

  1. The Genius of Paul Morphy, GM Chris Ward, Cadogan Editorial, 1997, ISBN 1 85744N137.
  2. Paul Morphy: A Modern Perspective, GM Valeri Beim, Russel Enterprises Inc, 20015, ISBN 1-888690-26-7
  3. Garry Kasparov On My Great Predecessors, Part I, GM Garry Kasparov, Everyman Chess, 2003, ISBN 1 85744 330 6
  4. Grandes Maestros del Tablero Richard Reti.
Related posts
crónicas y novedadesEnseñanzaEstrategia

El juego posicional y el plan

crónicas y novedadesEstrategiaTáctica

Lecciones Magistrales "Wilhem Steinitz"

EstrategiaTáctica

Lecciones magistrales "Adolf Anderssen"

EEstrategiaTeoría

Peón dama aislado, negras juegan con a6 y b5

Sign up for our Newsletter and
stay informed
[mc4wp_form id="14"]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *