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El genio de Da Vinci se reflejó (también) en el espejo del ajedrez (Parte 2)

EL GENIO DE DA VINCI SE REFLEJÓ (TAMBIÉN) EN EL ESPEJO DEL AJEDREZ-parte 2

Por Sergio Ernesto Negri

Por un lado, a partir de la amistad y recíproca colaboración que existió entre Pacioli y Leonardo surgió De Divina Proportione, otro trabajo de aquel en el que aparecen ilustraciones de 60 poliedros debidos, explícitamente, a “Lionardo da Vinci”. Se trata de un documento orientado a las matemáticas y la arquitectura, en el que se consagró el concepto de la proporción áurea el que, si bien aparecerá publicado en 1509, habría sido concluido en 1497.

Retrato de Luca Pacioli atribuido a Jacopo de'Barbari - Lauwers, Luc & Willekens, Marleen: Five Hundred Years of Bookkeeping: A Portrait of Luca Pacioli (Tijdschrift voor Economie en Management, Katholieke Universiteit Leuven, 1994, vol. XXXIX issue 3 p. 289–304) pdf, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=670307
Retrato de Luca Pacioli atribuido a Jacopo de’Barbari – Lauwers, Luc & Willekens, Marleen: Five Hundred Years of Bookkeeping: A Portrait of Luca Pacioli (Tijdschrift voor Economie en Management, Katholieke Universiteit Leuven, 1994, vol. XXXIX issue 3 p. 289–304) pdf, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=670307

Con lo que los dos textos, De Ludo scacchorum y De Divina proportione, coinciden aproximadamente en un mismo entorno temporal. Para más, el vínculo de Pacioli y Leonardo venía incluso desde antes, y  continuará profundizándose en años sucesivos, cumpliendo un derrotero espacial, y el ejercicio de una comunión de intereses y experiencias que llevará a los amigos de un punto a otro, siempre dentro de la zona septentrional de la península.

Resulta central decir que, con la inclusión de estas imágenes en la obra ajedrecística de Pacioli, se verifica una situación inédita ya que, previamente, las piezas eran referenciadas con el nombre o la inicial de su denominación, lo que se sucedió sin ir más lejos en el “It.51”. Desde ahora, se comienza a consagrar un uso basado en imágenes iconográficas, un canon que se habrá de imponer irremediablemente en tiempos posteriores, el que tiene plena actualidad.

La intención original del autor era la de registrar todos los juegos de la época en un volumen que iría a llamarse De Ludis in genere, una labor que quedaría inconclusa. De Ludo scacchorum iba a ser, entonces, una de sus partes.

El manuscrito preparatorio de este hallado, y el propio texto principal, fueron escritos en idioma vulgar. Este último también era conocido como Schifanoia (…dicto Schifanoia), nombre que tendrá más tarde un Palazzo ubicado en Ferrara, construido en 1385, cuyo significado literal podría ser traducido como “evadiendo el aburrimiento”, ciudad donde había nacido Isabella d´Este (1474-1539), reconocida mecenas de las artes y gran aficionada al ajedrez.

Isabella, junto a su esposo, en su calidad de marquesa, fue anfitriona de Pacioli y Da Vinci en Mantua, lo que sucedió durante un corto periodo de tiempo, concretamente desde mediados del mes de diciembre de 1499 hasta el mes de febrero del 1500 (algún autor extiende esa estadía conjunta hasta el 1503). Esa ciudad fue un destino intermedio, en el que estuvieron Pacioli y Leonardo,  antes de partir, primero a Venecia y luego a Florencia, en una  recorrida común que había comenzado desde el mismo momento en que escaparon de la invasión francesa a la ciudad de Milán en la que previamente residían y donde desde entonces personalmente interactuaban.

El trabajo ajedrecístico de Pacioli, tanto el correspondiente al texto preparatorio cuanto el definitivo perdido, bien pudieron haber sido redactados en Milán cuando estaba, junto a Leonardo, bajo la protección del duque Ludovico Sforza (1452-1508), en cuya corte vivieron ambos durante tres años, antes de partir de la ciudad.

Aunque, dado que De Ludo scacchorum es dedicado a los señores de Mantua, podría entenderse que puede ser considerado finalizado en fecha posterior, ya sea correspondiendo al último año del siglo XV o,  menos probablemente, a un periodo que va desde fines de 1506 y el mes de agosto de 1508, periodos ambos en los que Pacioli residió en esa ciudad.

En el caso de De Divina proportione,efectivamente se conoce que fue compuesto en Milán en 1498 aunque, su publicación, se registrará recién en 1509 (la edición original se la puede consultar en https://archive.org/details/divinaproportion00paci/page/n4).

Entonces, Mantua, si bien casi con seguridad no fue el sitio en el que se concibió el trabajo, fue el ámbito en el que se lo ofrendó a su pareja gobernante, en un gesto de complacencia de los protegidos Pacioli y Leonardo.

“Ellos, junto a Isabella, se entretuvieron socialmente jugando profusamente al ajedrez, habida cuenta de que el juego era del especial interés de la anfitriona, el que había ingresado en su radar desde su ciudad natal de Ferrara. Ahora, instalada en Mantua, se sabe que la duquesa recibió en 1511 un tablero construido en ébano y marfil de parte de Lorenzo da Pavia (fallecido en 1517), un músico que también se especializaba en diseñar instrumentos y otros objetos de valor”.

En Ferrara había estado de visita el ya citado Vicent, autor de un libro didáctico señero quien había sido contratado por Lucrecia Borgia (1480-1519), quien estuvo casada con Alfonsi I d´Este (1476-1534), quien recurrió a su compatriota español (los Borgia/Borja tenìan un origen aragonés) para mejorar en el juego y poder vencer a sus competidoras de la corte. Hay otras reyertas posibles, además de las que se podían producir en la superficie de 64 escaques: Lucrecia habría sido amante de Francisco de Gonzaga (1466-1519), el marido de Isabella y señor de Mantua.

En todo caso la familia d´Este fue sumamente aficionada al juego, tal como lo transmite el historiador argentino Zoilo Caputto (nacido en 1923), quien indica por ejemplo que el duque Niccolo III d’Este (1383-1441) no sólo acostumbraba a jugar con el entonces famoso ajedrecista Mangiolino (o Magiolino), de la ciudad de Florencia sino que, asimismo, tenía valiosos manuscritos de ajedrez en su biblioteca.

A Borso d’Este (1413-1471), primer duque de Ferrara, Gilio de’Zelati, compositor natural de Faenza, le dedicó un pequeño manuscrito sobre temas de ajedrez (que se conserva en la Biblioteca Real de Turín). Con todo se considera que de ese clan familiar el más apasionado por el ajedrez será Ercole II (1508-1559), quien se convertirá en uno de los más famosos coleccionistas de libros especializados de su tiempo.

En ese contexto tan favorable para el ajedrez en particular, y las expresiones artísticas, culturales y científicas más en general, era de esperar que Isabella fuera una entusiasta cultora, por lo que el trabajo de Pacioli (y de Leonardo) podía serle dedicado a ella, y a su esposo. Tampoco habrá de extrañar que Da Vinci inmortalizara a la dama en uno de sus clásicos retratos.

Retrato de Isabella d`Este pintado por Leonardo Da Vinci en el 1500. Imagen de dominio público, en    https://es.wikipedia.org/wiki/Retrato_de_Isabel_de_Este#/media/File:Da_Vinci_Isabella_d%27Este.jpg
Retrato de Isabella d`Este pintado por Leonardo Da Vinci en el 1500. Imagen de dominio público, en https://es.wikipedia.org/wiki/Retrato_de_Isabel_de_Este#/media/File:Da_Vinci_Isabella_d%27Este.jpg

Del trabajo de Pacioli, como ya fuera dicho, se deriva que se había comenzado a contemplar las reglas del ajedrez modernizadas, esas que implicaron principalmente la aparición de la reina con su  movilidad ampliada de un trebejo que, de ese modo, quedaría definitivamente empoderado, como reflejo de lo que estaba sucediendo en las cortes con la presencia femenina creciente en sitios de gobierno e influencia.

Un radio de acción ampliado que también se le asignó concordantemente a la figura del alfil, al que simultáneamente se le impidió su previa posibilidad de saltar por lo que, el reputado juego de mesa, adquirió un formato mucho más interesante, dinámico y renovado.

De esos tiempos asimismo proviene la consagración definitiva de  la posibilidad de movida inicial de peón marchando dos pasos, su coronación al arribar a la octava fila y la posibilidad del enroque.

En este sentido, se apreciará que 26 de las 114 composiciones presentadas en el texto siguen un paradigma que usualmente se denominaba “alla rabiosa”, una modalidad de juego que se estaba consagrando definitivamente en los tiempos de Pacioli y Leonardo, la que pudo haber aparecido o, al menos adquirido fuerza, desde el último  cuarto del siglo XV, en una innovación habitualmente atribuida a la escuela valenciana.

El autor, por consiguiente, supo registrar rápidamente un cambio epocal del que fue testigo, habiendo lo propio acontecido con el egregio ilustrador.

En este contexto, resulta importante decir que los textos técnicos, además de favorecer la difusión del juego, contribuían a tender a la uniformidad de las reglas, lo que era necesario para favorecer la, aún por el momento, incipiente competencia internacional. Era preciso dejar de lado las disimilitudes, con versiones previas diferentes conforme se estuviera en una región o en otra, un aspecto que reforzaba las inconsistencias y que, en todo caso, implicaba que existieran cuestiones no generalmente aceptadas y, por ende, controversiales.

Ese fue por caso lo que sucedía, por ejemplo, con el denominado salto de la alegría, una movida por la que se permitía al rey, en una suerte de anticipo del enroque, desplazarse desde su casilla original a otra que no le era inmediatamente próxima.  

Tampoco estaban debidamente codificadas las posiciones iniciales de la reina y del rey, los cuales podían quedar invertidos respecto de la disposición que habrá de trascender y, en algunos casos, incluso podían quedar enfrentados a la distancia en las mismas columnas el rey de un bando y la reina del otro.

Hasta la disposición del tablero podía ser discrepante, viéndose en algunos casos que la casilla extrema a derecha de cada jugador podía ser tanto de un color como del otro.

Pacioli, con sus escritos, contribuyó a la deseada uniformidad, sirviendo de modelo para ulteriores producciones de la literatura especializada, en la misma línea con lo que contemporáneamente estaba sucediendo en la península ibérica con los textos de Vicent, Lucena, Damiano y los que vendrían ulteriormente.

A un libro previo que existía sobre el vínculo específico de Pacioli con el ajedrez (Gli scacchi di Luca Pacioli, editado por Aboca Museum, Sansepolcro, 2007), se le agregó muy recientemente, concretamente en el año 2016, otro debido a Franco Rocco (nacido en 1939), en el que se brindan, a juicio del autor, pruebas definitivas del mayor misterio que tiene el manuscrito ajedrecístico de Pacioli hallado, en el sentido de si se le pueden adjudicar a Leonardo la autoría de todas o, al menos de buena parte, de las ilustraciones que lo engalanan.

Para el arquitecto italiano no hay duda de ello, conclusión a la que arribó tras haber participado de una labor en la que compartió y conoció el resultado de las investigaciones encaradas con otros especialistas, la que fue encomendada por la Fundación Coronini Gronberg.

Imagen en la que se aprecia en primer plano el diseño de las piezas atribuidas a Leonardo, en  https://images.app.goo.gl/JdJQJtHgk4Zz9NvW6
Imagen en la que se aprecia en primer plano el diseño de las piezas atribuidas a Leonardo, en https://images.app.goo.gl/JdJQJtHgk4Zz9NvW6

Rocco asegura, en tesis que aún no cuenta con el debido consenso, que 49 de las 96 páginas del texto, es decir exactamente la mitad más una, corresponden a ilustraciones “de la inefable mano izquierda de Leonardo da Vinci”.  Las otras, de trazos menos precisos y preciosos, serían del propio Pacioli, quien utilizaba la mano diestra. 

En cualquier caso, para este investigador no hay duda alguna de la correspondencia de esas imágenes con la obra de Leonardo, teniendo en consideración, fundamentalmente, cuestiones de orden estilístico, de las que se deriva no sólo el refinamiento y la calidad de las imágenes sino, en un análisis más general, una evidente coherencia compositiva.

Rocco advierte en Leonardo dos características esenciales en su arte, elegancia y generosidad, las que están presentes en el diseño de las piezas de ajedrez del manuscrito hallado de Pacioli.

Dentro de los detalles que brinda el autor, se destaca que el diseño de las piezas presentadas es del todo inédito y nuevo; que se siguen pautas de simetría respecto del eje central (lo que podía facilitar su ulterior fabricación); que responden al concepto de las proporciones áureas, pareciendo asimismo difundir un sentido de tridimensionalidad; que los diseños fueron hechos algunos a mano alzada y otros con la ayuda de la regla; que sólo partidas de la vieja usanza (56 dispuestas en 48 páginas) corresponden a un único autor, que podría ser el propio Pacioli, en las que no se advierta una  particular pericia; que, contrariamente, en las que obedecen a la versión moderna del juego, se presentan las ilustraciones más significativas, que serían las que corresponden a otra mano la cual, todo hace pensar, le pertenecería a Leonardo.  

Al apreciarse los diseños más puntuales, se observa que el correspondiente al peón semeja una campanilla, y que los alusivos al alfil y caballo, si bien están diferenciados, sus discrepancias no son tan marcadas y, para más, en el último caso, no se advierte imagen más naturalista que remita a un equino.

Imagen del libro de Rocco dando testimonio del vínculo de Leonardo con el ajedrez, en  https://images.app.goo.gl/yiw29A5tdKfcz6UD8
Imagen del libro de Rocco dando testimonio del vínculo de Leonardo con el ajedrez, en https://images.app.goo.gl/yiw29A5tdKfcz6UD8

Por su lado, existen dos versiones de la figura de la reina, una que semeja al árbol de un ciprés mientras que, la otra, representa en su base a una fuente muy similar a otra que reconocidamente le pertenece a Leonardo, la que está incluida en el Codex Atlanticus, en el cual se incluyen numerosas de sus imágenes producidas entre los años 1478 a 1519.

Nos atrevemos a plantear la hipótesis de, si en esta dualidad, no podría creerse que corresponde al hecho de que hay dos modalidades de juego, el antiguo y el definido ¨alla rabiosa¨ por lo que, un tipo de reina pudiera responder a una modalidad mientras que, la otra, sea de aplicación sólo a la restante.

Hay otra cuestión que se menciona en el texto de Rocco, una muy sugerente por cierto, respecto de la posibilidad de que los propios problemas de ajedrez expresados con las reglas de juego modernas, y ya no tan sólo las imágenes, correspondan a la inventiva de Leonardo. Es una idea que el autor construye, a partir de unos dichos del GM inglés Raymond Keene (nacido en 1948) la cual, empero, no cuenta con apoyatura empírica a partir de la cual se le pueda asignar algún grado de verosimilitud.

Otro aporte ajedrecístico que se le adjudica eventualmente a Leonardo, pareciendo implicar la concepción implícita de que un genio todo lo puede, es el hecho de que el enroque se haya comenzado a practicar en un solo movimiento (del rey y de la torre), y no en dos consecutivos (primero el de la torre y después el del rey), como se supo hacer en ese periodo en el que las reglas del juego aún no estaban debidamente codificadas.

De hecho hay un jeroglífico de Leonardo, cuya imagen está debidamente invertida para que pueda ser vista en forma correcta sólo valiéndose de un espejo, como le gustaba al artista, que podría servir de sustento a una hipótesis que, de nuevo, luce exagerada.

Imagen perteneciente a Leonardo sugiriendo el movimiento del enroque, en https://unoscacchista.com/2019/01/31/leonardo-da-vinci-io-arrocchero/
Imagen perteneciente a Leonardo sugiriendo el movimiento del enroque, en
https://unoscacchista.com/2019/01/31/leonardo-da-vinci-io-arrocchero/

La Fundación Coronini Gronberg, extremando el sentido de prudencia, y atendiendo al elemental rigor que debe imperar en esta clase de investigaciones, sigue sosteniendo al día de la fecha que la adjudicación de la autoría de Leonardo de las imágenes del manuscrito en cuestión, que es en todo caso la mayor incógnita y lo que más importa, debe considerarse sólo como una teoría  pendiente de contrastación y de confirmación definitiva.

Con todo, la entidad patrocinante le encargó al arquitecto Rocco que concibiera un juego de piezas de ajedrez diseñados sobre la base de la reproducción de las que aparecen en el manuscrito.

Rocco, en su página web, Welcome to the art world of Franco Rocco (en http://www.francorocco.com/), incluye más información sobre el asunto, pudiendo destacarse, especialmente, que se presenta un muy interesante vídeo bajo el nombre “DA VINCI CODEX ON CHESS”.

Por lo pronto, hay que valorar el descubrimiento del manuscrito de Pacioli, tributario de un texto perdido, del que no se sabía que hubiera rastros, que permiten al menos su parcial reconstrucción.

Por lo pronto, hay que disfrutar y admirar su contenido, en particular al contemplar las bellas imágenes que lo ilustran.

Por lo pronto, hay que abrigar la esperanza de que, al menos parte de ellas, correspondan al trabajo y al genio de Leonardo.

Sin dejar de reconocer lo actuado en la materia, y el libro de Rocco es un gran aporte en el camino de dilucidar la aludida cuestión, estimamos que se requiere aún una mayor profundización para corroborar,  en un trabajo multidisciplinario, la muy atractiva y factible hipótesis que vincula al mundo del ajedrez con Leonardo.

Nos queda por el momento el íntimo deseo, si no aún la debida certeza (la que siempre es tan inasible desde una perspectiva epistemológica), de que la comunión amical que existió entre Pacioli y Leonardo, en el contexto de la influencia desde los mismos comienzos del Renacimiento de un juego que venía difundiéndose poderosamente desde la Edad Media, ha generado, como especial legado, notables imágenes ajedrecísticas de ese homo universalis que fue Leonardo Da Vinci, sin dudas uno de los mayores genios de la Humanidad.

Fuentes:

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Boccaccio, Giovanni; Filocolo, Gredos, Madrid, 2004.

Boccaccio, Giovanni; Il Filocolo, Mondadori, Milán, 1967.

Dante Alighieri; La divina comedia, Añil, Madrid, 1999.

Capece, Adolivio; Leonardo da Vinci, gli scacchi, en https://www.leonardodavinci-italy.it/leonardo-da-vinci-e-gli-scacchi.

Caputto, Zoilo R.; El arte del estudio del ajedrez, Eseuve, Madrid,  1992.

Eliécer Sálesman, P.; Vidas de Santos 1, San Pablo Ecuador, Quito, 2007.

Ferlito, Gianfelice; Il primo dipinto al mondo di una partita a scacchi è in Sicilia, publicado en la revista Scacco Nº 4, abril de  1993, pp. 192-193, en http://www.cci-italia.it/sic.htm.

Garzón, José Antonio; Estudio del Tratado Ajedrecístico de Luca Pacioli, sitio de ChessBase en español, 2008, en https://es.chessbase.com/post/-estudio-del-tratado-ajedrecstico-de-luca-pacioli-.

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Marzia, Schifanoia…, en el blog Alchimie, 28 de agosto de 2007, https://mymarzia.blog/2007/08/28/schifanoia/.

Negri, Sergio Ernesto; En el influyente Decamerón de Boccaccio, y también en su Filócolo, el ajedrez aparece en evidencia de su creciente práctica social, en el sitio de Ajedrez 12: Juegan todos y ganan, http://ajedrez12.com/2018/12/21/en-el-influyente-decameron-de-bocaccio-el-ajedrez-aparece-en-evidencia-de-su-creciente-practica-social/.

Negri, Sergio Ernesto; Una luz en la oscuridad (El ajedrez en la Edad Media, una poderosa fuente de inspiración), en el diario argentino Página 12, Buenos Aires, 8 de junio de 2016, https://www.pagina12.com.ar/diario/ajedrez/35-301216-2016-06-08.html.

Nepomuceno, Miguel Ángel; Leonardo y el ajedrez, blog de Jorge Fernández Díaz, artículo extraído de ZendaLibros, 2016, en  https://jorgefernandezdiaz.cienradios.com/leonardo-y-el-ajedrez/.

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