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El genio de Da Vinci se reflejó (también) en el espejo del ajedrez (parte 1)

EL GENIO DE DA VINCI SE REFLEJÓ (TAMBIÉN) EN EL ESPEJO DEL AJEDREZ parte 1

Por Sergio Ernesto Negri

Al referirnos a Leonardo Da Vinci, la primera palabra que surge en la mente es la de genio aunque, este atributo , a pesar de que lo refleja en buena medida, parece quedarle demasiado corto.

Es que Leonardo di ser Piero da Vinci   (1452-1519), tal su nombre completo, de quien el 2 de mayo de 2019 se cumplieron 500 años desde su muerte, todos los calificativos parecen quedarles insuficientes a la hora de resumir, en un único concepto, una vida tan intensa en la que produjo una obra que abarcó disciplinas muy diversas con logros e ideas que lo harán trascender por siempre.

Imagen de Leonardo Da Vinci,https://images.app.goo.gl/DHFKTFP57p4W1YBv6 en
Imagen de Leonardo Da Vinci, en https://images.app.goo.gl/DHFKTFP57p4W1YBv6

Por supuesto que, a Da Vinci, se lo reconoce como uno de los artistas principales de una época en la que floreció el Renacimiento europeo, habiéndose convertido en un ícono de un tiempo caracterizado, en la mayoría de las concepciones, por aquel en el que se dio un salto decisivo desde la oscuridad a la luz.

Sin embargo, su impresionante contribución no sólo se dio en términos de arte, ya que también se le reconoce su calidad de  proverbial inventor, habiendo sido un pionero para la construcción ulterior de aeronaves, vehículos, submarinos, paracaídas, tanques y cañones de guerra.

Gracias a su genio práctico, se mejoraron asimismo el reloj, las tijeras y el anemómetro; se alcanzó el diseño de un caballero robótico, un puente giratorio, un sistema de cierre de canales y un equipo de buceo, y también fue posible la aparición de numerosas formas de engranajes.

Combinando invención y arte, de sus manos surgió la viola organista, una notable contribución en materia de instrumentos musicales.

Entre tantos logros, no se privaría de escribir en forma especular, evidenciando un comportamiento de enigmáticas connotaciones, y en llegar a concebir una ciudad que, en su mente privilegiada y soñadora, no podía menos que resultar ideal. Pero la lista no se agota con lo producido en esos campos de interés, ya que también fue anatomista, arquitecto, botánico, científico (con hallazgos en materia de hidrodinámica y óptica), escritor, filósofo, geólogo, ingeniero civil, músico, paleontólogo, poeta y urbanista.

A Leonardo se lo reconoce, en su genialidad, como un erudito; un polímata, de raíces humanistas, que supo recorrer múltiples caminos vinculados al conocimiento generando, con sus aportes y logros, desarrollos que fortalecieron el progreso de la Humanidad.

Por supuesto que lo primero que viene a la mente cuando se habla de Leonardo es su pintura, de la que se derivan obras magníficas, como La última cena, La anunciación, La Virgen de las rocas, Salvator Mundi (se le atribuye esta obra, no sin controversia, siendo el cuadro más caro que fue vendido hasta la actualidad) y La Mona Lisa o La Gioconda, la cual se transformó en un referente ineludible de la cultura mundial, contribuyendo a la popularización integral del arte.

Sus dibujos también son célebres, en particular el titulado Hombre vitruviano,en el que se aprecian sus amplios conocimientos en materia de anatomía y matemáticas, vinculando esos saberes, en aras de delinear las proporciones perfectas del cuerpo humano.

Se dedicó a la escultura, aunque no se conservaron sus trabajos. Es interesante destacar que, su proyecto en la materia más ambicioso,  el de erigir una estatua ecuestre que representara a Francisco I Sforza (1401-1466), quedó sin acabar. Pero como en Leonardo todo debía ser, de una u otra forma, útil, en 1495 el bronce que se iba a emplear para el portento, termina por ser utilizado para fabricar cañones, en el intento de salvar a Milán de una invasión francesa, la que sólo en su éxito se postergaría.

Al cabo de los años, evidenciando que siempre el arte predomina respecto de la guerra, en 1999 se habrá de construir una estatua en Nueva York, según sus planos originales, la que fue donada a la  mencionada ciudad italiana donde actualmente se la exhibe.

Imagen de la estatua ecuestre exhibida en la ciudad de Milán, la que fue diseñada sobre la base de los planos de Leonardo https://images.app.goo.gl/vVxMZCvzvYCD8ACy9
Imagen de la estatua ecuestre exhibida en la ciudad de Milán, la que fue diseñada sobre la base de los planos de Leonardo https://images.app.goo.gl/vVxMZCvzvYCD8ACy9

Lo que alguna vez fuera el Imperio Romano, y que hoy es Italia, para la época en la que vivió Leonardo estaba constituido básicamente por ciudades-estado, el poderoso Ducado de Milán, los Estados Papales y el Reino de Sicilia. Durante buena parte de la vida del artista imperó la paz, tras décadas de enfrentamientos previos de las potencias regionales, tras la firma del Tratado de Lodi en 1454 por parte de Florencia, Milán y Venecia pero, como siempre, se deberá coexistir con tensiones, algunas provocadas desde el exterior y también las que son el producto de reyertas internas.

Particularmente, a Leonardo le tocó ser testigo de los conflictos planteados sobre fines del siglo XV, esos que se extenderán  durante buena parte de la centuria posterior, básicamente por las disputas entre los Reinos de Francia y de España, que derivaron en las denominadas Guerras Italianas, generando un espacio de conflicto que tuvo por escenario la península.

Leonardo, afectado por la invasión gala a la ciudad de Milán, en la que residía, debió escapar en 1499, por lo que irá procurando protección en otros sitios en los cuales, gracias a su talento, el mecenazgo y el clima cultural renacentista reinante, podrá dedicar su vida a tantas manifestaciones del arte, la cultura y el conocimiento.

En ese camino, no será extraño que, una personalidad tan inquieta y tan ávida de conocimiento, pudiera extender el ámbito de sus intereses al ajedrez, un juego que era crecientemente difundido y respetado en los círculos sociales de poder frecuentados por Leonardo.

El ajedrez, que había ingresado a Italia desde diversas vías posibles, seguramente por intercesión de los árabes, aunque también mediando el accionar de normandos y bizantinos,  hizo baza en todo el territorio, de norte a sur, a punto tal que, de entre los primeros grandes jugadores que se reconocen del continente europeo, hay varias figuras notables que le pertenecen.

De tiempos sólo un poco posteriores a los de Leonardo, vemos al calabrés Giovanni Leonardo da Cutri, conocido como il Putino,  (1552-1597), quien habrá de vencer en la que se considera la primera competencia internacional de la historia, realizada en 1575 en Madrid,  la que contó con el patrocinio del rey Felipe II  (1527-1598), en la que también intervendrían su compatriota, el siciliano Paolo Boi, il Siracusano (1528-1598), y también los españoles Ruy López de Segura (1540/1580) y Alfonso Cerón (sin datos certeros de filiación).

Luego vendrán, entre otros notables ajedrecistas, el romano Giulio Polerio (1548-1612), el napolitano Alessandro Salvio (1570-1640) y, particularmente, Pietro Carrera (1574-1647) y, especialmente Gioachino Greco (1600–1634), il Calabrese quien, por ser de condición muy humilde, debió valerse del ajedrez para sobrevivir, transformándose en un trotamundos, que terminó sus días en América, por lo que se lo ha llegado a considerar el primer jugador profesional de la historia, además del máximo exponente de una Escuela Italiana asociada al romanticismo.

Se suele reconocer como literatura didáctica primera, en lo que concierne al mundo occidental (los árabes tuvieron sus propios manuales referidos al shatranj, el antecedente directo del ajedrez mucho antes), a la producida por autores de la península ibérica.

En ese sentido, se considera el primer texto especializado en  España al debido al valenciano Francesch Vicent (1450-1512), autor de Llibre dels jochs partits dels schacs en nombre de 100, publicado en Valencia, en idioma local, en 1495 el que, si bien se lo ha perdido, gracias a los esfuerzos del investigador español José Antonio Garzón Roger (nacido en 1963) se ha podido evidenciar su existencia y reconstruir parcialmente.

Más tarde surgirán Repetición de amores y arte de ajedrez, publicado en Salamanca en 1497, que es de Luis Ramírez de Lucena (1475-1530) y el Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez, publicado en Alcalá de Henares en 1561, que es de la autoría de Ruy López de Segura (1540-1580).

También se puede consignar la obra del portugués Pedro Damiano (1480-1544), conocido como Damiano Portoghese, titulada Questo libro e da impare giocare a scachi et die li partiti, editada en Roma en 1512. Y uno más, aunque no es estrictamente técnico, Le jeu des Eschés de la Dame moralicé, un manuscrito francés que sería de fines del siglo XV en el cual ya se introduce el movimiento ampliado de la reina, además de contemplar la dialéctica entre virtud y vicio, en la línea de asignar al ajedrez una intención moral ya explorada a inicios del siglo XIV por el fraile lombardo (afincado en Génova) Jacobo de Cessolis (1250-1322). A Cessolis se le debe Líber de móribus hóminum et de officiis nobílium súper lúdum scacchórum, escrito en latín, donde se reproducen  los sermones acerca de cómo debían comportarse los feligreses, para lo cual el religioso utilizaba parábolas de tono ajedrecístico. Este texto fue tan importante en su tiempo que, además de ser traducido a todas las lenguas romances europeas posibles, habrá de ser uno de los primeros en ser publicado (junto a la Biblia), gracias a la introducción de la imprenta, en el caso de Inglaterra.

De esta recorrida recordando obras icónicas que procedían de la Edad Media y en las que el ajedrez es protagonista, y sin siquiera mencionar uno sólo de los textos de caballería y los poemas épicos en los que hizo acto de presencia con fuerza argumental, no se puede dejar de mencionar al bello Juegos diversos de Axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, que fue encomendado por el rey Alfonso X de Castilla, el Sabio (1221-1284), en algún momento del tiempo en la segunda mitad del siglo XIII.

Pese a los antecedentes indicados, habría que rendirle tributo en calidad de pionero, al menos dentro de la categoría de escritos de alcance  especializado, a los producidos por un italiano, Buoncompagno de Siena (1165 o 1175?-1240), a quien se le deberían sendos manuscritos sobre el ajedrez, que recibieron por nombre  Bonus Socius (Buenas compañías) y Civis Bononie (Ciudadanos de Bologna). El uso del condicional obedece a que aún hay incerteza sobre la exacta etiología de estas obras e, incluso, si se tratan de dos o de tan sólo una. De todos modos, lo que resulta evidente es su relevancia y antigüedad.

Dicho profesor de la Universidad de Bologna tiene, entre otros méritos, el de haber abandonado el latín para abrevar en la lengua vernácula, generando una vasta producción en la que se incluirían esos textos donde aparecen numerosos problemas ajedrecísticos,  muchos de los cuales se tomaron de obras de fuente musulmana.

La tradición ajedrecística en lo que hoy es Italia se extendió rápidamente al mundo de la literatura no especializada, a punto tal que, en la máxima obra de su literatura de todos los tiempos, la Divina Comedia, el juego es mencionado por Dante Alighieri (1265-1321) en el Canto XXVIII correspondiente al “Paraíso”.

El poeta, al divisar un punto resplandeciente de viva luz en torno del cual giran los nueve círculos (las nueve esferas del mundo sensible), aprecia que se la ve a Beatriz explicar que corresponden al mundo espiritual, para de inmediato agregar:

 “Los círculos corpóreos son anchos y estrechos, según la mayor o menor virtud que se difunde por todas sus partes. Cuanto mayor es su bondad, más saludables son los efectos que produce y el cuerpo mayor contiene mayor bondad, con tal que sean todas sus partes igualmente perfectas. Ahora bien este círculo en que estamos, que arrastra consigo todo el alto universo, corresponde al que más ama y más sabe; por lo cual, si te fijas en la virtud y no en la extensión de las substancias que te aparecen dispuestas en círculos, verás una relación admirable y gradual entre cada cielo y su inteligencia…Cuando hubo terminado sus palabras, empezaron a chispear los círculos como chispea el hierro candente; y aquel centelleo, que parecía un incendio, era imitado por cada chispa de por sí, siendo éstas tantas, que su número se multiplicaba mil veces más que el producido por la multiplicación de las casillas de un tablero de ajedrez”. 

Alighieri, seguramente alude en este pasaje a la clásica leyenda sobre la recompensa que habría pedido el creador del ajedrez al sultán, esa de un grano de cereal por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera y, así sucesivamente, determinando la presencia de una progresión geométrica que arroja un descomunal resultado final.

En Il Filocolo, la que se considera la primera novela italiana escrita por el también florentino, como Alighieri, Giovanni Boccaccio (1313-1375), el ajedrez tiene un gran peso argumental. Allí se ve a Florio intentar liberar a su amada Biancifiore, quien estaba prisionera en un castillo. Para acceder al lugar el héroe, en la tradición de Tristán e Isolda, se gana la confianza de un cancerbero jugando varias partidas del noble juego.

Por su parte, en el muy influyente Decamerón (Decamerone), Bocaccio hace referencia al ajedrez en varias ocasiones, como por ejemplo sucede en el siguiente parlamento:

Muchas veces podéis haber visto reyes de ajedrez que son más preciosos de lo que yo soy; y por cierto que si me obedecieseis como a un verdadero rey se obedece, os haría gozar de aquello sin lo cual es verdad que ninguna fiesta es totalmente alegre…”.

En cada jornada del relato, uno de los jóvenes, quienes se alejaron de la ciudad tratando de escaparle a la peste, asume la dirección de las actividades de la jornada, en un clima que se presenta con una picardía no exenta de erotismo, tan bien reflejada en el film homónimo de Pier Paolo Pasolini (1922-1975). En esas circunstancias se auto invisten en calidad de reyes o reinas lo que, desde luego, puede aludir tanto a los monarcas de las experiencias reales cuanto a las piezas ajedrecísticas, lo que en todo caso refuerza la asociación iconográfica de estas como representación de las monarquías reales.

Por su parte, el paduano Francesco Petrarca (1304-1374), el otro gran escritor italiano de fines de la Edad Media, si bien también incursionó en el ajedrez no le evidenció una alta estima, llegándose a preguntar cómo era posible que se perdiera el tiempo con un juego al que consideraba muy aburrido, en el cual los adversarios se sentaban horas y horas, moviendo de vez en cuando la cabeza como si se tratara de algo de suma importancia.

Al respecto, en el Capítulo XXVI de su Dè rimedi dell’una e dell’altra fortuna,  dedicado a “Los juegos de mesa y el ajedrez”, presenta el siguiente diálogo entre La alegría y La razón:

“La alegría: Me gustan los juegos de mesa y el ajedrez. / La razón: Los de mesa son perjudiciales y el ajedrez es vano… / La alegría: Con mucho gusto me gustaría jugar al ajedrez. / La razón: ¡Oh, estudio pueril!, ¡Oh, tiempo perdido!, ¡Oh, preocupaciones superfluas!, ¡Oh, proclamas que crujen!, ¡Oh, necios placeres, ira que hace reír! Ver viejos mudos perder el tiempo ante el tablero y en pequeños bosques, vagabundos del ajedrez…”.

Petrarca, apoyándose en Plinio (23-79) y en los antiguos,  asocia el juego a las situaciones de robo, seguramente por influencia de la referencia al antiguo juego romano denominado ludus latrunculorum que puede ser traducido como “juego de ladrones”.

También vincula el juego a los simios ya que, al observar algunos comportamientos a la vera del tablero,  considera que es propio de primates mezclar y  transportar las piezas y  golpearlas contra las  del compañero; agitar las manos para luego retirarlas; insultar al adversario, es decir al compañero con el cual se juega, para lo cual se llega a rechinar los dientes; amenazar al rival, cuestionarlo, rumorar en su contra. Petrarca dice que Horacio (65-8, antes de Cristo) ya había advertido que quienes juegan al ajedrez (de nuevo la referencia es anacrónica ya que para entonces el juego todavía no había ingresado a Europa y, tal vez, ni siquiera existía), mientras lo practican  se rascan la cabeza, se muerden las uñas, en fin, hacen todas las cosas necesarias para hacer reír a los que pasan por ahí. Como los monos.

Por eso Petrarca recomendaba practicar otros juegos, de los que no cabría avergonzarse En ese marco, refiriéndose al ajedrez, hace que La razón le pregunte a La alegría:

“¿No es que has estado jugando, así de afligido y de atormentado, casi como si de estuviera en peligro tu propia salud o la de la República?”.     

Está visto que la literatura de los territorios que decantarían en Italia, en tiempos anteriores a los de Da Vinci, tanto en materia  técnica como en la más general, ya había dado importantes muestras de que el ajedrez era un punto focal que venía adquiriendo protagonismo, en señal inequívoca de su importancia social y cultural.

Lo propio, aunque algo más incipientemente, podía suceder en otra rama de la cultura, la pintura, la cual podía asimismo ofrecer obras que estuvieran vinculadas al ajedrez.

Al respecto, se considera que la primera imagen pictórica de este tipo en todo el continente europeo, es la que se puede apreciar en el techo de la Capella Palatina, en Palermo, Sicilia, la que fue pintada en el tiempo de dominación normanda, durante el siglo XII.

En el techo de la capilla se advierte una imagen que evidencia que una partida de ajedrez es disputada en una tienda por personas que serían de origen musulmán, conforme lo sugieren sus vestimentas, fisonomía y el respectivo entorno.

Imagen que alude al ajedrez ubicada en los altos de la Capella Palatina, en Palermo, Italia. Fuente: http://www.cci-italia.it/sic.htm
Imagen que alude al ajedrez ubicada en los altos de la Capella Palatina, en Palermo, Italia. Fuente: http://www.cci-italia.it/sic.htm

Al respecto habría que recordar que la isla de Sicilia, por su estratégica posición, siempre fue objeto del interés foráneo, por lo que fue visitada e invadida por personas de pueblos procedentes de puntos muy diversos. En ese orden incluso se especula que, muy probablemente, haya sido uno de los primeros puntos por los que ingresó el ajedrez a Europa, el que provino de los musulmanes que la conquistaron y ocuparon entre los años 827 y 902.

Otro caso emblemático de las artes visuales, en cuanto a la vinculación con el juego, es el de la pintora nacida en Cremona, poco después del fallecimiento de Leonardo, Sofonisba Anguissola (1535-1625), considerada la máxima pintora mujer del Renacimiento quien, en un cuadro pintado en 1555, que lleva por nombre Partita a scacchi, muestra a miembros de su propia familia en torno a un tablero.

En la pintura se las ve de hecho a sus hermanas Elena y Minerva jugando y, a la menor de ellas, Europa, y a otra mujer, probablemente una criada, oficiando en carácter de observadoras.  

Imagen de Partita a scacchi, cuadro pintado por Sofonisba Anguissola en 1555. Fuente: Di Sofonisba Anguissola - Poster.us.com, Pubblico dominio, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=22040095
Imagen de Partita a scacchi, cuadro pintado por Sofonisba Anguissola en 1555. Fuente: Di Sofonisba Anguissola – Poster.us.com, Pubblico dominio, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=22040095

Si el arte y la cultura generalmente ofrecen su cara amable, no siempre sucederá lo mismo en otros ámbitos, por ejemplo en el contexto de acciones poco virtuosas que reportan a la política y la religión.

Es así que, partiendo de posiciones sumamente ortodoxas de la Iglesia Católica (lo propio había acontecido, y seguiría sucediendo, con expresiones extremas originadas en otros cultos), se impulsó la interdicción del ajedrez, al vincularlo con los juegos de azar (y al impío dinero que derivaba de las respectivas apuestas) y al excesivo ocio que podía generar. Así lo atestigua, por caso, la carta enviada en 1061 por el influyente cardenal Pedro Damián (1007-1072) al Papa Alejandro II (1010 o 1015-1073), en la que se asegura:

Yo me avergüenzo enumerando los vicios…y sobre todo la pasión por los dados y el ajedrez…que hacen de un sacerdote un arlequín”.

Más adelante, al cuestionar al religioso distraído de sus labores (se trataba del obispo de Florencia), ya que el juego le quitaba tiempo a las enseñanzas del catecismo y a la preparación de sermones, le ordena:

“…alejar en tu noche al deporte en medio de la vanidad de ajedrez, que contamina la mano que ofrece el cuerpo del Señor, la lengua que media entre Dios y el hombre, con la polución de un juego sacrílego”.

El cuestionado recibió la reprimenda del severo censor, devenido con el tiempo en santo, con gran humildad, aceptando como penitencia recitar tres veces el salterio, lavar los pies a doce pobres y darles una moneda de limosna.

Este texto tiene, no obstante, un impensado valor adicional: constituye el primer registro histórico de mención al ajedrez en el territorio, para lo cual se emplea la expresión latina scacchorum.

Un ajedrez tan presente en la sociedad, que llevaba ya al menos unos 500 años desde su ingreso a Europa, evidentemente no podía serle indiferente al inquieto Leonardo.

Es sabido que uno de sus grandes amigos fue Luca Pacioli (1445-1517), notable matemático y padre de la contabilidad, autor de numerosas obras entre las que se incluye un tratado de ajedrez que habría escrito en el año 1500, que recibió por nombre De Ludo scacchorum, el que se considera perdido.

No obstante, a partir del trabajo que en 2006 hiciera el bibliófilo e historiador italiano Duilio Contin (nacido en 1949), se detectó la existencia de un manuscrito, de pequeñas dimensiones, que podría considerarse un texto preparatorio de aquel.

Contin, embarcado en una investigación sobre el pintor Piero della Francesca (1415-1492) y el propio Pacioli, encarada para el Centro de Estudios del Museo Aboca de Sansepolcro (sitio en el que nacieron y murieron ambos), verificó este hallazgo, al revisar una biblioteca de unos 22.000 volúmenes correspondientes a la Fundación Coronini Gronberg, ubicada en el municipio de Gorizia, Venecia.

El texto hallado, que no debe ser considerado un tratado sino una recopilación de partidas, consta de 96 páginas, en las que aparece igual número de diagramas ajedrecísticos, que corresponden a 114 problemas con sus respectivas soluciones (en algunos folios se presentan más de un encuentro), los que responden a ambas modalidades de ajedrez conocidas en la época, la antigua y la moderna, o “alla rabiosa”, caracterizada esta principalmente por la gran movilidad que se le asignaba a la pieza de la reina.

En la obra de Pacioli, las partidas presentadas no pueden considerarse originales ya que, las de viejo cuño, fueron incluidas en  otros manuscritos, como en los atribuidos a  Buoncompagno de Siena. Y las que corresponden a la novedosa modalidad,  también pueden ser apreciadas en otro manuscrito, que se codificó como “It.51”, el cual se conserva en la Biblioteca Nazionale Centrale de Florencia (donde también obran los de Buoncompago) que, sin tener datación ni autoría explícita, es relativamente contemporáneo respecto del de Pacioli.

Si bien el “It.51” pudo haber sido anterior, como bien estudia el historiador ajedrecístico Alessandro Sanvito (nacido en 1938), se especula sobre el real orden de precedencia respecto del de Pacioli o, incluso, se plantea la posibilidad de que los dos pudieran ser obra del amigo de Leonardo.

En el hallado en 2006 se aprecian preciosas imágenes de piezas que, en la mayoría de los casos, están en rojo y negro, los colores más típicos de las versiones protohistóricas de los tipos de ajedrez que rigieron previamente en el mundo oriental, tanto en la India como en el mundo musulmán.

En Europa, en cambio, y así nos lo  enseñara el experto medievalista francés Michel Pastoureau (nacido en 1947), se produciría una mutación, paulatina, mostrando como prototípica una porfía en que primero se enfrentaban el rojo y el blanco para, finalmente, decantarse en el modelo de blancas vs. negras que hoy en día es del todo universalmente convencional.

Las ilustraciones, aunque no se indica específicamente su autoría, podían adscribirse, al menos muchas de ellas, al genio de Leonardo. Así se especula desde el mismo momento de verificarse el descubrimiento. Y ello es deducible por múltiples razones.

Imagen de una hoja del manuscrito de Pacioli con ilustraciones atribuidas a Leonardo, en http://www.coronini.it/patrimonio/biblioteca/
Imagen de una hoja del manuscrito de Pacioli con ilustraciones atribuidas a Leonardo, en http://www.coronini.it/patrimonio/biblioteca/

RESEÑA CURRICULAR

Sergio Ernesto Negri nació en la ciudad de Buenos Aires el 19 de noviembre (Día del Ajedrez) de 1959, ciudad en donde reside.

En su carácter de ajedrecista, fue semifinalista del campeonato nacional absoluto en 1978 y subcampeón juvenil argentino en 1976, antes de retirarse de la competencia formal lo que hizo en forma temprana.

Es maestro FIDE, habiendo sido su ELO máximo los 2.349 puntos.

Registra triunfos ante destacados jugadores del medio local, varios de ellos con títulos de GM, habiendo vencido en sesión de simultáneas al ex campeón mundial Vasili Smyslov.

Sus maestros del juego fueron Julio Bolbochán y Julio Mazzoleni.

En su etapa de adultez, se ha especializado en investigar el vínculo del ajedrez con la historia y la cultura.

Ha publicado sendos libros, en carácter de coautor con Enrique Arguiñariz,  titulados La generación pionera, 1924-1939, y La generación plateada, 1950-1976, primer y segundo tomo de Historia del Ajedrez Olímpico Argentino, Senado de la Nación, 2012 y 2017.

Sergio Ernesto Negri
Sergio Ernesto Negri

Dentro de la misma colección se hallan en estado de preparación otros dos volúmenes denominados La era del estaño, 1978-2008 y La era de la mujer –  Ajedrecistas, olímpicas y argentinas.

Por su parte, en la actualidad está finalizando la escritura de un texto de su autoría sobre la relación de Borges con el ajedrez.

Varios de sus trabajos de investigación fueron publicados en diversos medios del país y del exterior, como ser en el diario argentino Página 12, en la revista electrónica Nuestro Círculo de la ciudad de Buenos Aires; en los sitios de ChessBase (en castellano e inglés), Ajedrez 12, Ajedrez con Maestros y el del ICIMISS (Instituto de Investigaciones de Políticas y Proyectos Públicos del Círculo de Ministros, Secretarios y Subsecretarios del Poder Ejecutivo nacional), y por la agencia de noticias Europa Press. 

Fue expositor en el marco de la actividad organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en homenaje al escritor Borges en el 2016, la que se realizó en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. 

También participó del video producido en 2016 por Ajedrecear, denominado El flanco dama, en el que se planteó el caso del ajedrez femenino.

En su carácter de investigador, fue asesor de la Muestra sobre Ajedrez, Historia y Cultura denominada Movimientos en blanco y negro que se desarrolló en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno entre los años 2017 y 2018, habiendo producido sendos trabajos escritos (uno compartido con Juan Sebastián Morgado) los que fueron incluidos en el respectivo Catálogo.

De su producción  se destaca el estudio practicado sobre los orígenes del ajedrez, denominado En busca del tiempo perdido; otro en el que se hace referencia a la casuística de los jugadores de ajedrez que sufrieron las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, denominado Inventario del horror, y un tercero que se titula Reyes sin corona, en el que se establece una taxonomía de todos los jugadores que, a lo largo de la historia, podían ser considerados como campeones mundiales no reconocidos.

Siempre desde una perspectiva histórica, es coautor junto a Morgado de un artículo sobre la designación de Buenos Aires como sede provisoria de la FIDE, que tiene por título El Congreso de la FIDE de 1939, borrado de la historia oficial.

De su producción relacionada a la relación del ajedrez con la cultura, tiene desarrollos con referencia a los siguientes escritores:

a) Los argentinos Borges; Capdevila; Cortázar; Eloy Martínez; Fernández Moreno; Laiseca; Lugones; Magnus (una reseña sobre uno de sus libros producida en conjunto con Morgado); Martínez Estrada; Payró; Piglia; Puig y Rivera

b) Los latinoamericanos Arreola; Carpentier; Fuentes y Skármeta

c) Los norteamericanos Franklin y Poe, y

d) Los europeos Apollinaire; Beckett; Bocaccio; Canetti; Carroll; Clarke; Cervantes; Diderot; Dostoyevsky; Leibniz; Lope de Vega; Nabókov; Saint-Exupéry; Stoker; Tzara; Unamuno; Yourcenar y Zweig

Actualmente está preparando un trabajo sobre el vínculo de Leonardo da Vinci y el ajedrez.

Incursionó asimismo en la temática vinculada a los momentos en los que el ajedrez, en la realidad y en la ficción, hizo su estado de presencia en el espacio exterior, el que lleva por título Ajedrez fuera de órbita.

Desde el punto de vista profesional es Contador Público egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1983; egresado del Primer Programa de Formación de Administradores Gubernamentales en 1987; del Curso de Alta Dirección Pública organizado por el INAP de España y la COPRE de Venezuela en 1988 (realizado en Caracas, Buenos Aires y Madrid) y del Programa de Formación para Responsables de Áreas Educativas organizado por la UNESCO y la Fundación Columbus en 1996 (realizado en París, Lisboa y Ginebra).

Es  integrante del Cuerpo de Administradores Gubernamentales de la Secretaría de Gobierno de Modernización de la Jefatura de Gabinete de Ministros, desde el año 1988, con desempeño principal a lo largo de su trayectoria en áreas vinculadas a las problemáticas sociales, educativas y culturales.

Ejerció responsabilidades ejecutivas como Subsecretario de Coordinación Técnica y Administrativa de los Ministerios de Educación de la provincia de Santa Fe y del Gobierno Nacional; Subsecretario de Logística del Ministerio de Salud de Santa Fe y Director General de Capacitación del Instituto Nacional de la Administración Pública.

Fue Presidente de la Asociación de Administradores Gubernamentales; editor responsable de varios números de la Revista Aportes; docente universitario; integrante del Comité de Notables de la carrera de Administradores Provinciales de Santa Fe; Jurado de diversos concursos para cargos superiores de la administración pública nacional y de la provincia de Santa Fe; miembro fundador del Consejo Nacional de Capacitación: miembro de la delegación argentina de Mensa Internacional y consultor del BID en un proyecto sobre la educación superior en la República Oriental del Uruguay.

Actualmente se desempeña como asesor en el Senado de la Nación. 

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