Ajedrez con Maestros

Ajedrez y culturaHistoria

Sobre los orígenes del ajedrez (Parte 3)

Imágenes de una partida de xiang-qi - ajedrez Chino

Por Sergio Ernesto Negri

Origen Chino del ajedrez: el paradigma alternativo

La investigación sobre un probable origen chino del ajedrez históricamente ha sido objeto de menor grado de profundización respecto de una eventual fuente indiana. Sin embargo los investigadores europeos no ignoraron el hecho de que el ajedrez estuvo presente en China en tiempos muy antiguos, mas siempre subordinaron su existencia a una previa: la del chaturanga. En ese sentido el investigador francés, 38 Louis Dubois73 sostuvo en el siglo XIX que el juego habría ingresado a China desde la India; al afirmarlo se apoyó en el Haï-Piène, un diccionario sinológico donde se asegura que “el juego del elefante” (siangh-ki) ingresó a su territorio durante el mandato del emperador Vou-ty en el año 537 de la era cristiana. 74 Sin entrar aún en el análisis de determinar el orden de prelación que se verificó la secuencia de transmisión entre las culturas india y china, se puede advertir que, compartiendo una tradición milenaria, los juegos en ambos casos se plantearon originalmente como símiles de una batalla. Aunque también al mismo tiempo pudieran quedar adscriptos a planos más elevados: metafísico, filosófico y religioso.

En esta perspectiva, según el sinólogo inglés Joseph Needham,75 a quien se podría considerar en tiempos modernos el precursor en asignar la paternidad del ajedrez al xiang-qi (que aún se practica en forma masiva en el país), este juego tenía una índole ritual. En ese contexto el tablero que se emplea, muy probablemente íntimamente vinculado con la superficie en la que se desarrollaba el antiquísimo liubo, 76 podía ser visto, a la vez, como un calendario y funcionaba a modo de oráculo, es decir respondiendo a las ancestrales técnicas de adivinación.

El xiang-qi es explícitamente mencionado por primera vez en el año 569 de la era cristiana en un texto titulado Xiang jing (Manual del juego xiang), atribuido al Emperador Wu Di (561-578) de la dinastía Zhōu del norte, 77 quien sería además el inventor del juego, con prólogo de Weng Pao que es la única parte del libro

73 Fuente: Recherches sur le jeu des échecs, de Louis Dubois, en http://www.bmlisieux.com/curiosa/jeuechec.htm.

74 Es muy probable que esa referencia corresponda al emperador Wu Di, del que se hablará luego, por lo que esta datación podría ser ligeramente incorrecta.

75 Fuente: Thoughts on the origin of chess, Joseph Needham, 1962, en http://www2.kenyon.edu/Depts/Religion/Fac/Adler/Reln270/Needham-chess.htm.

76 Al sabio Confucio (550-470 antes de Cristo) se le atribuye esta referencia: “Es difícil para un hombre que siempre tiene el estómago lleno poner su mente en funcionamiento. ¿Y los jugadores del liubo y weiqi? Incluso jugar estos juegos es mejor que estar ocioso”. El wei-qi es el antecedente del go, el otro gran juego milenario que, como el ajedrez (¡y el propio xiang-qi!), trascendió las fronteras del tiempo.

77 Para quienes sostienen la teoría indiana, esta ubicación temporal es considerada otra prueba que favorece su postura ya que, en esta época, se daba la máxima expansión del budismo en China, religión que había ingresado desde el territorio vecino.

que se conserva (existe una traducción al inglés debida a Dennis Leventhal78).

Estamos en presencia del primer tratado referido a cualquiera de los proto-ajedrez que se conocen. Comparado con los primeros textos indios y persas que podrían tener un objetivo didáctico similar, es mucho más preciso ya que, por ejemplo, en su propio título se menciona al juego. Si bien no se conoce con detalle su contenido, se supone que allí se daban conceptos técnicos y, a la vez, se discurría sobre los implícitos altos valores del juego desde las perspectivas filosófica, cultural y también moral.

En ese orden, por caso, se sugiere que cuando se tiene una posición de honor debemos ser humildes y, siempre en un plano de elevación, se asegura que las piezas son representadas en tanto cuerpos del cosmos. En la misma línea, pocos años después aparece Hsiang Hsi Fu, un manuscrito que es de Yu Hsin, en donde se vuelve a poner el foco en cuanto a que al emperador Wu Di se le debe un juego que simboliza todos los fenómenos de la existencia humana.

Al intentar determinarse la procedencia del xiang-qi, se suele sostener que es derivado de otro juego autóctono más antiguo, el liubo. 79 Mas Cazaux80 descree de esa tesis ya que, si bien no descarta que haya existido alguna clase de influencia, dado que por ejemplo ambos se disputan sobre igual tipo de superficie, sostiene preferentemente que en todo caso el liubo operó tributando en la concepción sincrética del ajedrez, junto al ashtāpada y al petteia, por lo que su vínculo con el xiang-qi sería más indirecto.

78 En http://www.banaschak.net/pdf/thechessofchina.pdf.

79 Su existencia se remonta por lo menos al siglo IV antes de Cristo aunque, por caso, el historiador Sima Qian (145-90 antes de Cristo) en Shǐjì (Registros históricos), el primer abordaje sistemático de la historia de China, menciona alegóricamente el episodio del emperador Shang Wu Yi, que gobernó entre los años 1198 y 1194 antes de Cristo quien, muy creído de su omnipotencia, quería jugar al liubo contra el propio Dios. Este juego tuvo amplia vigencia, pero fue perdiendo popularidad hacia el siglo VI después de Cristo, justamente cuando adquirió fuerza el xiang-qi. Liubo significa “seis palos”, sus reglas son más bien desconocidas, aunque existen esfuerzos para reconstruirlas. Se trataría de un juego de carreras, que tenía como piezas un general y cinco peones (se ha incluso asegurado que ellos en realidad eran peces, piedras y búhos). Nótese la correspondencia con el xiang-qi en donde sólo hay cinco peones y no ocho como en otras versiones de proto-ajedrez. Como a la casilla principal de este juego se la denominaba el agua, se cree que de ahí deriva la fila asignada al río en el tablero en el que se practica el ajedrez chino.

80 Los trabajos de este historiador pueden ser consultados en http://history.chess.free.fr/.

Estatuillas del siglo I a II de la era cristiana que representan a dos jugadores disputando una partida de liubo
Estatuillas del siglo I a II de la era cristiana que representan a dos jugadores disputando una partida de liubo

Hay varias traducciones posibles al ideograma que representa el término xiang-qi (hsiang-chi), siendo una de las más conocidas, pese a que sería lingüísticamente no muy correcta, la de ajedrez del elefante, 81 haciendo referencia extrañamente en el nombre del juego a una pieza que, participando en la batalla, no es la principal. Para varios sinólogos, en cambio, la traducción más apropiada es la de ajedrez (juego) simbólico o de imagen.

Por lo pronto hay que destacar que qi significa juego (es el mismo sufijo que aparece por ejemplo en wei-qi), aunque también más específicamente se lo suele asociar a ajedrez. También se ha indicado que xiang-qi puede traducirse como ajedrez de marfil (por el material de las piezas o, de nuevo, por alguna clase de asociación con el elefante) o ajedrez del canciller (aludiendo en este caso sí a una de las piezas más relevantes). David Li aporta dos más: como el término tan fonéticamente próximo ciang significa general, entiende que estamos en presencia del ajedrez del general (la pieza principal en combate); y otra más sugerente,

81 Quienes se apoyan en esta traducción suelen adscribir a la teoría indiana y ello sería una prueba más de su ideario. Es que el elefante estaba muy presente en esa cultura, particularmente por su uso en las batallas, lo que contrastaba con lo que sucedía en la experiencia china. Que el juego en su denominación connote a ese animal sería, en esta mirada, una prueba más de que su difusión se dio en el sentido India-China.

juego para capturar a Xiang”, que es el nombre del comandante del ejército perdidoso en la batalla fundacional del imperio que se construirá bajo los dominios de la dinastía Han. Hay que tener en cuenta que, más allá de conformar una estructura lúdica en la que se representa una batalla, en el xiang-qi también estamos en presencia de una lucha agonal (¿o habría que decir la complementariedad?) de los conceptos taoístas del yin y del yang (el Cielo y la Tierra) que provienen del milenario I Ching.

El vínculo es del todo estrecho si se considera que son 64 los escaques del tablero, número que coincide perfectamente con el de los hexagramas que conforman la base del sistema de ideas de El Libro de las Mutaciones, que remiten al antiguo sistema del calendario chino conforme asociara en el siglo I antes de Cristo Jing Fang.

Imagen de los 64 hexagramas del I Ching (obsérvese su correspondencia con el tablero)
Imagen de los 64 hexagramas del I Ching (obsérvese su correspondencia con el tablero)

El ajedrez chino mereció poca atención de miradas occidentales en tiempos anteriores, quizás por cierta cerrazón de aquella cultura, lo que no favoreció el escrutinio foráneo y, por ende, que fuera objeto de una investigación sistemática, contrastando con lo ocurrido con la versión india del ajedrez.

Para más existió alguna clase de dificultad adicional para adscribir al xiang-qi, en tanto proto-ajedrez, por las evidentes diferencias en su diseño: no se disputa en un tablero de 8×8, sino en uno 42 de 8×9 (una línea horizontal denominada río luce algo extravagante en su espacio central); las piezas no tienen forma de estatuillas, sino que son fichas circulares (lo que la pueden hacer confundir con alguna versión de go); se ubican en las junturas, y no en el centro de los escaques; la cantidad de peones es de cinco, en vez de ocho, y hay dos trebejos que son absolutamente atípicos: el arquero y la catapulta.

Con todo, al ahondarse en sus características esenciales, se aprecia que son mucho más relevantes los puntos de contacto que las disimilitudes: es disputado por dos jugadores; el tablero es de 64 escaques; el objetivo es atrapar al líder de la fuerza rival, el general82 que, como otra particularidad, sólo puede moverse en un espacio reducido denominado palacio; son 16 los trebejos que posee cada participante; tiene varias piezas idiosincrásicas: peones; caballos; elefantes; carros, que tienen los mismos movimientos que adquieren en, por ejemplo, el chaturanga. Una pregunta legítima, que primero se trazó tímidamente, pero que ha ido adquiriendo mayor fortaleza con el curso del tiempo, es si el xiang-qi es un derivado del ajedrez indio o si se dio la situación inversa. Más recientemente se trazó otra sugestiva alternativa: que pudieran haber surgido concomitantemente, en el tiempo, y desde luego independientemente, en el espacio. En cualquier caso, la versión china del juego forma indudablemente parte de una familia que tiene un tronco común, del que se derivará el ajedrez tal como será conocido posteriormente.

Lo que sigue sin poder determinarse fehacientemente aún es si fue el eslabón inicial o uno intermedio en la respectiva cadena de creación.

82 En el chaturanga la pieza principal es el rey. Lo propio acontece en casi todos los proto-ajedrez anteriores y posteriores de toda la tradición oriental y luego europea. Pero el caso chino es distinto ya que, lo que era esperable no sucede: que fuera el emperador. Esto tiene una explicación: conforme una leyenda citada por Pujol Nicolau, originalmente el xiang-qi lo contemplaba pero ello dejó de ocurrir desde el momento en que un emperador del mundo real, al enterarse de que en una partida uno de los jugadores había capturado a la pieza máxima contraria, decidió ejecutarlos a ambos. Un instinto de supervivencia de los futuros aficionados al juego en el contexto del temor al soberano, hicieron desaparecer al emperador en tanto figura del xiangqi, aumentando simbólicamente su relevancia ya que su ausencia no debe ser interpretada como omisión sino como una señal de respeto reverencial.

Imagen del tablero mostrando la posición inicial en el xiang-qi
Imagen del tablero mostrando la posición inicial en el xiang-qi

Los hallazgos producto de la profundización de los estudios pueden tener consecuencias inesperadas: investigadores que en su momento abrazaron la teoría indiana, mutaron de postura, y ahora entiendan que es a los chinos a quienes se les debe la paternidad del ajedrez.

Ello le ha sucedido, por ejemplo, al macedonio Pavle Bidev83 quien invoca para ese cambio de posición que el primer texto de cada cultura con referencias al ajedrez es del año 569 en el caso chino (el de Wan Pao) y del 621 en el indio (el de Bāṇa).84 Siempre buscando antecedentes literarios con menciones al juego, Leventhal apunta que, en un plano poético, aparece El hombre de P’ach’iung85 donde se plantea que, tras una extraordinaria helada, sólo sobrevivieron dos gigantes mandarinos viéndose que, al caer sus frutos, en su interior se aprecia a sendos ancianos que se hallaban muy concentrados jugando al hsiang-hsi. 86 El autor de este hermoso relato es Niu Seng-ju (780-848), quien llegó a ser primer ministro del Emperador Wu Zong de la poderosa dinastía Tang, a quien

83 Fuente: How I reorientated my chess beliefs; Yu Igalo, 1987.

84 Bidev aporta otro detalle al decir que, cuando el emperador Harsha muere en la India, en el año 648, sólo existía un proto-ajedrez: el chaturanga. En cambio, cuando fallece dos años más tarde su colega chino, Tsung, había tres versiones distintas; en el contexto de la dinastía Tang (618-907), al publicarse Su-Ku-Siang King (Manual de los tres juegos Siang), así se lo atestigua.

85 Es el nombre de una región en la actual provincia china de Sichuán. 86 Otra de las formas de denotar al xiang-qi.

también se le debe Hsükuai Lu (Relatos de misterios y lo sobrenatural) donde se describen las piezas que se emplean en el juego, que eran de oro y bronce.

Los términos xiang y qi, aunque separados, habían sido mucho antes mencionados, créese que por vez primera en Chu Ci (Canciones de Chu), de Qu Yuan (el Homero de Oriente), texto que provendría del siglo III antes de Cristo: dado que allí se hace asimismo referencia al liubo (se empleaban para ello piezas de marfil y un dado de bambú), no queda del todo claro si se está planteando la existencia de juegos diferenciados o en cambio se aluda tan sólo a uno de ellos.

Alusiones posteriores, como una que se encuentra en Shuo Yüan (El jardín de las historias), 87 una obra del siglo II antes de Cristo, también deben considerarse como poco conclusivas. El profesor chino David Li, en su premiado libro de 1998 en el que discurre con detalle sobre el origen del ajedrez idiosincrásico de su país, se ha permitido sostener que el xiang-qi se retrotrae al siglo III antes de Cristo, es decir a un tiempo en el que se protagonizaban intensas luchas entre reinos vecinos las que fueron el prolegómeno de la unificación del territorio.

Se trata de un periodo denominado de “Los Reinos Combatientes”, en cuyo marco se dio el episodio que tiene como eje al general Han Xin (que servía al rey Liu Bang, futuro emperador del país) quien más exactamente, en el transcurso del duro invierno entre los años 204 y 203 de la era precristiana, pudo haberlo inventado para distraer a las tropas y así paliar las adversas condiciones imperantes mientras su ejército se aprestaba a dar una batalla que a la postre sería decisiva.88 Su diseño se habría inspirado en el liubo89 y en el wei-ki. No obstante también se admite, quizás con mayor propiedad, que si bien el juego

87 Se trata de un texto presentado al rey Liu Xiang en el que se incluye esta referencia: “Meng Changjun jugó Xiangqi y bailó con la señora Zheng”.

88 Nótese que este relato guarda bastantes similitudes con el que suele ser reivindicado a la hora de narrarse la posibilidad de que el ajedrez se hubiera inventado en el contexto del sitio de Troya.

89 Li ubica al juego de liubo a tiempos muy antiguos, remontándose incluso quizás al siglo XXIII antes de Cristo.

debió haber sido posterior a esos hechos, datándose los sucesos probablemente ya instalados en la era cristiana, la imagen que en todo caso se podría haber tenido en mente a la hora de concebirse el juego podría haber sido precisamente esa porfía bélica, la que es considerada épica y fundacional.

En efecto, ya en 1793 Eyles Irwin90 había planteado, no sólo la posibilidad del origen chino del ajedrez sino que también asoció su hito inicial a una batalla que se disputó “cerca de dos centurias antes de la era cristiana” la que fue encabezada por Hansing (Han Xin), a quien se lo sindica como inventor del juego.

El reconocido escritor irlandés agrega que desde esos territorios se habría dado la secuencia ulterior de transmisión del juego: al oeste, primero a Persia, y solo después a India, por la ruta de la seda; y al este, sucesivamente, a Corea y Japón.91 Es más, se da la excepcionalidad de indicar una fecha precisa de invención: el año 174 antes de Cristo.

La postura de Li es ácidamente cuestionada por el investigador alemán Peter Banaschak92 quien considera que estamos en presencia de un mero relato, eventualmente muy bien contado (y quizás persuasivo) que, no obstante, no queda ajustado a la realidad de los acontecimientos al no sustentarse en elementos historiográficos o científicos por lo que, en todo caso, se está en el contexto de un terreno ficcional.

90 Irwin, quien nació en Calcuta, India, prestó servicios para los británicos en Oriente. Esta tesis fue sostenida en una carta dirigida al Conde de Charlemont, el Presidente de la Royal Irish Academy, escrita en la ciudad de Cantón el 14 de marzo de 1793. En ella se especula que el juego chino pasó a Persia en donde, además de introducir al visir como trebejo, se suprimirá del tablero al río, lo que se resolvió teniendo en cuenta la naturaleza seca imperante en esa región. En https://archive.org/details/jstor-30078706. En igual sentido pocos años antes (en 1789) se había expedido el abogado inglés Daines Barrington quien en un artículo se inclinó por la teoría de que el ajedrez ingresó al Tíbet y a Indostán desde China (Fuente: British Miscellany and Chess Player’s Chronicle, Volumen 1, R. Hastings, 1841).

91 Sobre el punto Sam Sloan, un estudioso norteamericano que además juega muy bien al xiang-qi, será aún más preciso. Compartiendo la idea de la primacía china, entiende que las vías de propagación se darán en todas las direcciones posibles: a Japón, Laos, Camboya, Corea, Birmania, Vietnam, Tailandia, Indonesia (y a través de la isla de Java llegará a Sumatra), por el lado oriental; y, por intermedio de Uzbekistán, se generalizaría por la ruta de la seda a Afganistán y Persia, para luego arribar al mundo árabe (y posteriormente a Europa), a Etiopía y a la India que, como se aprecia, queda en un rango del todo periférico. Al respecto Sloan llega a especular que al subcontinente indio el juego ingresó quizás más de un milenio después de su invención en China. Al hacerlo se pregunta cómo, habiendo escritos en sánscrito que se remontan al año 1500 antes de Cristo, no existen referencias sobre el juego en la India hasta épocas que resultan muy tardías. Fuente: The origin of chess, Sam Sloan, en http://www.anusha.com/origin.htm.

92 Fuente: A story well told is nor necessarily true (Una historia bien contada no es necesariamente verdadera), en http://www.banaschak.net/schach/ligenealogyofchess.htm.

Más allá de este ejercicio crítico, asumiendo ahora un tono propositivo, en otro trabajo93 del investigador alemán, tras estudiar con detenimiento la grafía xiang-qi, analiza puntualmente las distintas cronologías en las que pudo haberse verificado la aparición del juego en China.

Algunas muy lejanas las descarta de plano, por su inconsistencia temporal, como la que se remontan a tiempos de legendarios emperadores, tal el caso de Shennong (gobernó entre los siglos XXVIII a XXVII antes de Cristo), conforme idea expuesta en el siglo XIV por un monje budista llamado Nianchang, o a la que pone el foco en su sucesor Huangdi, el famoso Emperador Amarillo, creador del juego según Zhao Buzhi, quien vivió entre los siglos XI y XII. Ambas hipótesis parecen corresponder más bien al campo de lo mitológico.

Imágenes de una partida de xiang-qi
Imágenes de una partida de xiang-qi

Considera también la idea de Li quien, como sabemos, sugirió que el juego surgió en China en el siglo III antes de Cristo. Pero Banaschak decanta, en un gran salto de tiempo, en una última que ubica las cosas en el siglo VI de la era cristiana destacando que, en cualquier caso, el xiang-qi no es original del país sino que resulta una adaptación que podría provenir tanto del chaturanga indio como del čatrang persa.

93 Fuente: Facts on the origin of chinese chess (Xiangqi 象棋), en http://history.chess.free.fr/papers/Banaschak%201997.pdf.

No obstante, y para dejar en evidencia que la hipótesis de un origen chino del ajedrez continúa necesariamente abierta, habría que recordar que los primeros textos de ese origen, en los que se hace referencia al xiang-qi, son anteriores y bastante más específicos que los que proviniendo de la India conciernen al chaturanga.

Por su parte, los hallazgos arqueológicos en ambos territorios no son demasiado conclusivos y, los que han aparecido en el contexto de la ruta de la seda pueden eventualmente abonar tanto una teoría (la indiana) cuanto la otra (la sinológica).

Para complejizar algo más el panorama podría incluso especularse que ambos juegos, en vez de ser interdependientes, y por ende admitir un orden de prelación entre ellos, hubieran podido surgir aislada y concomitantemente.

Con lo que, quienes sostienen un origen chino del ajedrez, tienen aún un amplio espacio abierto para abonar su teoría central, en el marco de un interrogante primigenio que dista de haber sido resuelto. Por lo pronto, quedémonos con un hermoso poema que al xiang-qi le dedicó el escritor argentino Alberto Laiseca, 94 que comienza así: “En el ajedrez de mi tierra existe un cañón. /No ataca simplemente al adversario. /Jamás algo tan directo. /Toma como excusa un trebejo intermedio; /con independencia de si es camarada o valor invasor. /Porque el cañón no sirve para disparar contra las murallas, sino por sobre ellas…”. Estos versos corresponden a Ajedrez de país central. ¡Y vaya que de verdad China ha sido, en todo tiempo, un país central! Tan central que el ajedrez le podría llegar a reconocer, algún día que quizás no esté tan lejano, que fue en ese inmenso y milenario territorio en el que alguna vez se encendió la llama de un juego que cautivó a la Humanidad

Related posts
Ajedrez y culturaBiografíasHistoria

Bergman y el ajedrez

archivos de MorgadoHistoria

Tartakower y un match multitudinario [1931]

Ajedrez y cultura

Arreola, el escritor mexicano que le dedicó mas tiempo al ajedrez que a la literatura

archivos de MorgadoHistoria

Grau, ajedrez y nazismo en Argentina

Sign up for our Newsletter and
stay informed
[mc4wp_form id="14"]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *