Ajedrez con Maestros

Ajedrez y culturaHistoria

Sobre los orígenes del Ajedrez (Parte 2)

Kṛṣṇa jugando al ajedrez (al chaturanga) sobre el ashtāpada

Por Sergio Ernesto Negri

Origen Indio del ajedrez paradigma predominante

La casuística tradicional atribuye la paternidad del ajedrez a una fuente exclusiva. En esa línea de análisis, la que ha tenido mayor predicamento desde los lejanos tiempos en que se produjo su propia concepción, es la que pone el acento en un origen indiano. Con todo, se registra una particularidad notable: a la hora de sustentarla, existe una mayor apoyatura en constataciones documentales que son exóticas a esa cultura y no tanto en otras derivadas de sus propios anales.

Por otra parte, los aportes conceptuales para su formulación y posterior divulgación corresponden fundamentalmente a historiadores europeos, en especial británicos. 16 Inversamente, la hipótesis de un origen chino no fue adecuadamente explorada.

Esta situación puede deberse a cierta asimetría política: mientras la India fue durante mucho tiempo una colonia inglesa, China permaneció cerrada al escrutinio extranjero.17 Si bien con la evolución del estado de las cosas se pueda, a partir de elementos de juicio que surjan o que sean reexaminados, fortalecerse la perspectiva sinológica, por lo pronto la tesis que sitúa a India como el punto de partida del ajedrez es la que continúa siendo predominante. En ese orden se aprecian dos conceptos claves: chaturanga, expresión que se emplea para referirse al proto-ajedrez indio por excelencia, y ashtāpada la cual, si bien también es aplicable a su condición de entretenimiento,18 más ampliamente se la

16 Sucesivamente, sostuvieron esta tesis los británicos Thomas Hyde, a fines del siglo XVII; Hiram Cox y Duncan Forbes, en el XVIII y comienzos del siguiente; el holandés Antonious Van der Linde, el francés Nicolás Fréret, y los alemanes Hans Maßmann, Tassilo Von der Lasa y Albrecht Weber, en el XIX. Estos desarrollos serán recogidos y profundizados por otro gran historiador inglés, Harold Murray, ya en el siglo XX, quien estableció el canon predominante en la materia. En el siglo XVIII otro habitante de la isla, William Jones, además de adscribir a esta corriente, más poéticamente le asignará al juego un origen mítico, al crear una diosa específica: Caissa. En esa misma centuria habrá otro escritor, que suele ser ignorado, que también sostuvo la precedencia india: el fraile austriaco Paulino de San Bartolomé.

17 El investigador alemán Gerhard Josten, quizás a tono de broma, llegó a preguntarse qué hubiera sucedido en materia de teorías de fuentes del ajedrez si los ingleses, en vez de colonizar India, hubieran hecho lo propio con China.

utiliza para aludir a un tablero de 64 casillas en diseño de 8 líneas horizontales por 8 verticales sobre el que se disputan diversos juegos. Cuando se revisa la literatura india ancestral en idioma sánscrito, se procura hallar alusiones a ambos términos ya que nos pueden ofrecer pistas importantes sobre la antigüedad de esas prácticas lúdicas.

Al analizarse el Rigveda (Ṛgveda), el más antiguo de todos los textos de la cultura hinduista, que es del segundo milenio antes de Cristo, se observa que uno de sus Himnos (X – 34) está dedicado al jugador de dados, clara evidencia de la relevancia de su práctica en esos tiempos. La mención no es precisamente laudatoria ya que se les asigna un valor tan poderoso e inquietante que podían llegar a ejercer una influencia demoníaca sobre el jugador. Fernando Tola, el traductor argentino de la obra, entiende que en ese texto “se elogia a los dados, se exalta su poder y se les suplica finalmente que dejen libre a las víctimas que han hechizado”.

Una parte significativa del aludido himno se da cuando se le pide al jugador lo siguiente: “No juegues con los dados/labra tu campo, /goza con tus bienes, /estimándolos en mucho. /Allí están las vacas /ahí está tu mujer…” para, a continuación, requerirle a los dados: “Haced amistad con nosotros, /y tenednos compasión, /no nos hechicéis /con vuestra cruel magia…”.

Estos peligros, de alguna manera podrían extenderse a las versiones indias pretéritas del ajedrez, si se considera que los dados formaban parte de sus prácticas, al menos durante un lapso temporal bastante prolongado,19 según lo sabemos por el gran historiador británico Harold Murray. Si su empleo podía alentar comportamientos irracionales, y por ello ser repulsivas para las religiones que sucesivamente predominaron en el subcontinente (hinduismo y budismo), también podía el juego ser condenado al quedar en muchos supuestos asociado al régimen de apuestas. 20 Esta clase de cuestionamientos se seguirán dando, en el futuro, también en el mundo musulmán, judío y cristiano, hasta bien

18 El ashtāpada en tanto juego podría ser similar al pachisi (deriva a su vez del chaupar) muy popular en India y Pakistán. Es del tipo de juego de carreras, se usan los dados y el objetivo de cada competidor es mover todas las cuatro piezas completamente alrededor del tablero, a la izquierda, antes de que sus oponentes lo hagan. Sus reglas probables, así como las que corresponden a diversas versiones de ajedrez de Oriente, son presentadas en el trabajo del historiador libanés Nader Daoud Daou. En http:// https://es.scribd.com/document/334725415/Historical-Chess-Varianthttps://es.scribd.com/document/334725415/Historical-Chess-Variants.

19 No hay exactitud sobre en qué momento el dado dejó de estar presente en estos juegos de mesa. Cox asegura la existencia de un ajedrez birmano en el siglo II antes de Cristo en el que ya había sido dejado de lado. Es muy razonable suponer, no obstante, que durante un buen tiempo coexistieran el chaturanga (o el chaturaji) en sus dos modalidades, con y sin dados, en un proceso de transición. Según algunas opiniones el dado fue suprimido en la cultura india; conforme otras, ello aconteció recién en Persia.

entrada la Edad Media, por lo que incluso el ajedrez llegará a ser objeto de prohibiciones.

En chaturanga y chaturaji, los dos protoajedrez indios, se observa la misma raíz etimológica: chatur, que significa cuatro, un número que en la cultura hinduista tiene un gran valor simbólico: cuatro son las castas en las que se divide la sociedad india (¡aún en la actualidad!); cuatro son los rostros que tiene el dios Brahma (para ver a su bella esposa por todos los costados); cuatro son sus manos (en una sostiene el Rig Veda); cuatro son los Vedas originales; cuatro son las etapas de la vida. Y cuatro es el número de las fuerzas (anga) que participaban de la batalla dentro del tablero, como simétrica imagen de lo que ocurría en otras de contenido real.21 El filólogo macedonio Pavle Bidev enfatiza que el cuatro adquiere también un especial valor si se lo asocia a los elementos naturales a cada uno de los cuales le asigna una clase de trebejo: Agua, al caballo; Tierra, al carro; Fuego, al visir; Aire, al elefante.

El rey, por su parte, queda representado por un quinto, que corresponde al Éter. Es interesante destacar que esos cinco conceptos se corresponden perfectamente a los que se reconocían en el hinduismo y budismo. Además de los respectivos reyes (rajī), en la modalidad de cuatro jugadores aparecen peones, caballos, elefantes y carros (o buques22). Por su parte, en el diseño para dos contendientes se presenta también la de consejero real. En ambos casos son 32 los trebejos que participan en las partidas. 23 Los rivales

20 Las apuestas no se circunscribían a dinero o bienes materiales: también se podía ofrecer a las mujeres, como en el caso de la conocida leyenda de la princesa Dilaram en el mundo árabe; y, en la experiencia india, hasta se sabe de que podía ofrecerse como recompensa partes del propio cuerpo (los dedos, por ejemplo), lo que generaba horrorosas consecuencias por las automutilaciones que se infringían quienes perdían una partida.

21 Cuando el rey indio Porus se enfrentó al macedonio Alejandro Magno en el año 326 antes de Cristo en la batalla de Hidaspes, lo hizo al frente de 20.000 hombres utilizando 300 carros, 200 elefantes y 2.000 caballos, o sea los cuatro anga requeridos por el ajedrez indio. La correspondencia es muy clara: los soldados de infantería representan los peones; las fuerzas de artillería y caballería remiten a los poderosos carros y los gráciles caballos del proto-ajedrez y, por último, los elefantes aparecen como un elemento típico de las fuerzas guerreras de ese país y también como pieza del juego.

22 Los carros podían transformarse en navíos (nauka) ya que, al ser la India un territorio muy inundable, esas piezas debían adquirir un perfil náutico que se corresponda a las batallas que se disputaban fundamentalmente a la vera de zonas adyacentes a los grandes ríos (como el Indo).

podían ser cuatro o a veces dos ya que, en definitiva, cuando caía uno de los ejércitos, se coaligaba la fuerza caída con otra. 24

En cuanto a los dados, tan poderosos conforme el Rigveda, servían de auxilio del chaturanga o del chaturaji y alternativamente podían ser el clásico entretenimiento al ser arrojados sobre superficies planas en forma de tablero, como el ashtāpada, que tenía un diseño cuadrangular de 64 escaques de ocho líneas horizontales por otras tantas verticales. Ese era un número bien importante, tanto para los hinduistas como para los budistas.

Los templos para ambas creencias debían disolver los límites entre el hombre y lo divino, por lo que eran concebidos como una miniatura del cosmos. El sacerdote-arquitecto confeccionaba su planta en tanto cuadrícula, formada por cuadrados y triángulos equiláteros dispuestos en forma de red, representando un mandala (un modelo o mapa del cosmos) que tenía sesenta y cuatro figuras (para los templos) y de ochenta y una (para las casas). Se trata del vastu-mándala, espacio que simboliza la existencia y la acción de los poderes divinos. Allí combaten los Devas contra los Asuras (ángeles contra demonios). Y en el centro se ubica el dios creador: Brahma. En estas condiciones, el tablero debe ser visto no como una mera representación espacial o un lugar en el que se concreta una actividad humana sino, más ampliamente, como un cosmograma, siendo a la vez representación y actualización del poder divino y un camino para la iluminación. 25

23 Que son dieciséis por jugador o por grupo de jugadores (en la modalidad de cuatro, dos de los ejércitos operan coaligados). En Cabalística, hay que señalar que ese número, el de dieciséis, coincide con los ritos del hinduismo, los samskaras. El hinduismo, la tercera religión del mundo actualmente, puede ser visto como tal o en tanto cultura. Sus escritos sagrados se remontan al siglo XV antes de Cristo. Las aludidas prácticas religiosas (que son también seguidas en el jainismo y en algunas vertientes budistas) son cumplidas a lo largo de la existencia, comenzando por el ritual de fecundación (de los padres) y finalizando con el funeral (del ser tiempo atrás concebido). Si bien su número puede variar, son dieciséis los sacramentos, conforme el Grija-sutra, tantos como los trebejos del juego en el ajedrez.

24 Si bien no es la teoría que hoy predomina, se ha sostenido que se pudo haber evolucionado de un juego de cuatro contendientes a otro de dos. Si hubiera sido así, podría tener una explicación histórica: en la India originalmente había numerosos reinos, por lo que podían darse múltiples enfrentamientos entre ellos en busca de dominación (en esas condiciones un juego de cuatro participantes es más razonable que uno de meramente dos). Cuando el país se asume como un todo, ya hay un solo enemigo: el externo, por lo que la lucha se circunscribe entre los unos y los otros. El primer imperio en el subcontinente, el Maurya, duró poco más de una centuria, derrumbándose hacia el siglo II antes de Cristo. Tras el desmembramiento en diversos reinos, se reunificará el país bajo el gran Imperio Gupta, que comenzará a regir desde el siglo IV de la era cristiana, tiempo en que se difundirá el budismo, incluso en China. Este momento podría coincidir con la vigencia de una versión protohistórica del ajedrez que se jugara ya exclusivamente a dos jugadores. El chaturanga tenía por ende el marco apropiado para su aparición.

Diseño del ashtāpada en el que se disputaban diversas clases de juegos y se arrojaban los dados (se puede observar algunos escaques marcados -por motivos que se desconocen- y su falta de coloración)
Diseño del ashtāpada en el que se disputaban diversas clases de juegos y se arrojaban los dados (se puede observar algunos escaques marcados -por motivos que se desconocen- y su falta de coloración)

Vinaya-piṭaka (Cesto de la disciplina), que es de los siglos IV a III antes de Cristo, forma parte de los Diálogos de Buda. Si bien no es considerado un libro sagrado (el budismo no los tiene), adquiere una gran relevancia dado que allí se establecen las reglas de conducta que deben ser respetadas. En ese orden se les exige a los monjes (samanas y brahmanas) estar concentrados en las prácticas morales y, por ende, que se abstengan de los juegos, ya que su empleo debilita la vigilancia, puntualmente no hay que “jugar al ajedrez en tableros de ocho o diez cuadrados; jugar al ajedrez imaginario usando el cielo como tablero; jugar al ajedrez con tablero en forma de luna”.

Está claro, entonces, que la recomendación apunta a los pasatiempos en los ashtāpada o daśapada que se extiende a la acción de arrojar dados sobre ellos. 26 El investigador germano Andreas Bock- Raming puntualiza que una mención en igual sentido se

25 Así lo asegura el catalán Gaspar Pujol Nicolau en Traditional Cosmological Symbolism in Ancient Board Games, Universitat Internacional de Catalunya, Barcelona, 2009, en http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/387431/Tesi_%20Gaspar_Pujol_Nicolau.pdf;jsessionid=40585 8543239776932B35A7395F5740A?sequence=1.

26 Fuente: Brahmajala Sutta, The Supreme Net, Discourse on “What not to Do”, en http://www.americamyanmar.net/Buddha/Book/Brahmajala_Sutta.pdf.

incluye en otro texto budista de la época: BrahmajÅlasutta. 27

Por otra parte en Sūtrakṛtāṅga, que es del mismo periodo aproximado que los anteriores, considerado uno de los primeros escritos que pertenecen al jainismo (religión no teísta que surgió en India en el siglo VI antes de Cristo), también se desaconseja su práctica: “No deberían aprender a jugar al ashtāpada, no deberían hablar nada prohibido por la ley; un hombre sabio debería abstenerse de peleas y disputas”.28

En el Mahābhāṣya, una Gramática del siglo II antes de Cristo que se le debe a Patañjali, se analiza el término ayanayina (“mover a la ayanaya”), que dos centurias atrás había presentado Pāṇini en su influyente primer trabajo del género: Aṣṭādhyāyī. Con esa expresión se alude a los movimientos de algunas piezas sobre un tablero, por lo que se interpreta que esta es una primera referencia india a un juego de mesa diferenciado del espacio sobre el que se lo disputaba, que bien podría ser antecedente del ajedrez, conforme los estudios del indologista germano Paul Thieme. 29

Sin embargo, lo más probable que el juego en cuestión sea el pachisi o el chaupar, tal como lo sostiene el profesor indio Madhukar Anant Mehendale. 30 El Mahābhārata, la gran epopeya india de datación algo imprecisa,31 atribuida a Vyasa, refleja la guerra entre dos familias relacionadas (el Kaurava y Pāṇḍava). En su curso el tema del juego adquiere centralidad

27 Fuente: The Gaming Board in Indian Chess and Related Board Games: A Terminological Investigation, en http://ex.ludicum.org/publicacoes/bgsj/2.pdf.

28 En http://www.archive.org/stream/sacredbooksofthe025070mbp#page/n343/mode/2up/search/chess, donde se incluye el Noveno sermón, llamado La Ley. Sin embargo en otros textos de esta creencia se habrá de recomendar su práctica a los jóvenes príncipes, como lo destaca Bock-Raming.

29 Como el tablero se usaba para arrojar los dados, la explicación de un movimiento que podía darse en el sentido de las agujas del reloj o contrario, denota la aparición de piezas diferenciadas. Ello podría ser la pauta de la existencia de un juego que se practicara sobre la superficie (¿el chaturanga?). Fuente: Chess and Backgammon in Sanskrit Literature, en Indological Studies in Honor of W. Norman Brown, American Oriental Series, Volume 47, New Haven, Connecticut, 1962, en https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=inu.30000011343575;view=1up;seq=232.

30 En Does Patañjali on Pāṇini 5.2.9 refer to Chess?, incluido en el libro de Deshpande y Hook citado en la bibliografía. El orientalista alemán Heinrich Lüders, por su parte, en el siglo XIX había también especulado que el juego aludido podría ser el backgammon.

31 Debido a su monumentalidad, este relato fue escrito en un gran espacio de tiempo, sin precisión de autoría. Para algunos corresponde a un ambiente temporal situado en el siglo III a. C. Para otros, se remonta a tiempos mucho más antiguos. Como está escrito en sánscrito moderno (a diferencia de los Vedas que están en sánscrito antiguo), su datación es menos lejana en el tiempo aunque, como el texto contiene testimonios de la tradición oral, corresponden a historias que de todas maneras son muy ancestrales.

ya que, arrojándose los dados, se deciden cuestiones centrales. Así Yudhishthira, hijo del dios Dharma, que tenía derechos de herencia al trono real, perderá todo, incluyendo a sus hermanos, y su esposa, y será conducido al exilio durante doce años.32

Existe una única traducción al español de esta extensísima obra que se le debe al autor argentino Hugo Labaté, quien fue consultado sobre la eventual inclusión del ajedrez en ella.

Señala un único momento que podría estar asociado, lo que sucede en el Virata Parva, Tomo 4, Sección 1, donde se ubica a Yudhishthira de regreso del exilio luego de supuestamente haber aprendido en el interregno “la ciencia de los dados”; se presenta ante el rey, en cuyo contexto se hace la siguiente referencia: “Me presentaré ante él como un Brahmin, cuyo nombre es Kanka, habilidoso con los dados y aficionado al juego, y seré cortesano del magnánimo Rey. Y entretendré al Rey y a sus cortesanos y amigos moviendo hermosos peones de marfil, coloreados en azul, amarillo, rojo y blanco sobre los tableros de juego”.33

El Mahābhārata en una versión en idioma sánscrito
El Mahābhārata en una versión en idioma sánscrito

32 Al cabo de todo el dios Kṛṣṇa vendrá en su ayuda, lo conducirá a la victoria y, en definitiva, a la inauguración de una nueva era. 33

En otra versión consultada, en ese caso en idioma inglés, se aprecia que el traductor, Pratap Chandra Roy, habla directamente, en forma algo impropia desde luego, de tableros de ajedrez (“chess-boards”) y no de tableros de juego como más correctamente indica Labaté. En http://www.holybooks.com/wpcontent/uploads/Mahabharata-VOL-4.pdf.

Al respecto el traductor agrega: “Probablemente se trata de una referencia al chaturaji, un juego de tablero que se jugaba con piezas de cuatro colores uno para cada jugador: marfil blancas (däntän phalair), de oro amarillas, piedra verde (vaiéüryän) y piedra rojas (jyotï rasaiù) y tirando dados negros y rojos (kýáíäkáä y lohitäkáä).

La traducción debería decir: ´moviendo peones de marfil, oro, piedra verde y piedra roja, al tiro de los dados rojos y negros´. A diferencia del ajedrez, en este juego entra el azar”. O sea que, si bien en el texto el juego de chaturanga no es explícitamente mencionado, y tal vez tampoco sea el chaturaji como se sugiere ya que este juego pudo haber aparecido aún más tarde que aquél, al menos se alude a un pasatiempo de tablero en el que se podían registrar movimientos de piezas con una complejidad mayor que el mero hecho de arrojar dados.

Quizás se trate del gyan chauper, juego indio de tiempos prehistóricos el mismo con el que se cree Yudhishthira perdería todas sus pertenencias, que se popularizó por todo el mundo ulteriormente bajo el nombre de juego de serpientes y escaleras (respectivamente los vicios y virtudes en el camino de superación en la vida y búsqueda de la salvación o Moksha).

Otra cuestión que queda clara del pasaje citado es que se estaría ante una versión para cuatro jugadores ya que ese es el número de colores de las distintas fichas que participan.34 Del mismo modo en el Rāmāyaṇa, el otro texto épico indio, en este caso atribuido a Vālmīki, que es de aproximadamente el siglo III a. C., al considerarse la regularidad de las calles y las casas de la sagrada ciudad de Ayodhya (en el segmento 1.5.16), se la califica de colorida, se ensalza la belleza de sus mujeres y se mencionan los edificios palaciegos de una urbe que “está dispuesta como un tablero”.

El término que exactamente se usa es el de astapadakaram, 35 es decir el del ashtāpada, el que puede ser

34 En el chaturanga se aprecian también cuatro colores para los distintos ejércitos: rojo, en el este; verde, en el sur; amarillo, en el oeste; negro, en el norte. Las alianzas quedaban marcadas entre las filas verdes y negras, por un lado, y las rojas y amarillas, por el otro. Una particularidad del tablero es que los escaques no estaban coloreados. En cuanto a las piezas, el carro (equivalente a la torre), el caballo y el rey se movían como actualmente, el elefante (que habrá de evolucionar en alfil) lo hacía con movimiento restrictivo en diagonal. Si se acepta que el paso se dio de cuatro ejércitos a dos (lo que es controvertido), se genera la incorporación de una nueva pieza, la del consejero real (visir para persas y árabes, a partir de la cual luego en Europa surgirá la reina, la que originalmente conservaba la original movilidad muy reducida). La coronación existía en versiones tempranas del juego (se especula que, en la variante de cuatro jugadores… ¡se podía coronar en rey!). Las reglas del chaturanga en realidad no se conocen con precisión, en ausencia de textos que lo estudien y presenten desde una perspectiva técnica.

35 El pasaje en sánscrito dice “citram astapadakaram varanariganair yutam”, en http://nitaaiveda.com/All_Scriptures_By_Acharyas/Historical_Works/Ramayana-sanskrit/Ramayana__Balakanda.htm.

considerado como superficie cuadriculada36 como en esta cita o, también, en tanto juego de mesa, en ambos casos estrechamente vinculado con el futuro chaturanga.37 Además en este influyente relato aparece en varias oportunidades mencionado el ejército con la precisión de que estaba conformado por “cuatro angas”. Por su parte, el único campeón mundial de ajedrez que ha dado India, Viswanathan Anand, confiesa que su abuela, a la tierna edad de seis años, al aludir a este texto, le contó una historia en cuanto a que el rey demonio Ravana inventó el ajedrez para entretener a su esposa Mandodari.

38 Se debe revisar asimismo el Arthaśāstra, que fue escrito en el siglo III antes de Cristo (alternativamente se lo ubica entre los siglos II y IV después de Cristo) por Chanakia Pandit, un primer ministro del Imperio Mauria.

En ese texto, según algunos abordajes, se habló de un juego de tablero que podría ser antecedente del chaturanga. Como se trata de un tratado acerca del arte de gobernar, la política económica y la estrategia militar, de hecho es el primer texto indio en el que se estudia el arte de la guerra, recurrentemente son mencionados los cuatro angas del juego en cuestión. Vemos claramente que, en los textos indios más relevantes de este período temprano, a lo sumo se hacen referencias concretas al juego de dados y otras aludiendo al ashtāpada considerado preferentemente como tablero, pero nada se dice sobre el chaturanga, cuyas huellas entonces habrá que hallar en periodos correspondientes a la era cristiana.

La primera mención al proto-ajedrez se aprecia en el Harṣacarita (Las hazañas de Harṣa), texto de Bāṇabhaṭṭa (Bāṇa), poeta y escritor de la corte con capital en Kanyâkubja (Kannauj), una biografía del emperador budista de ese nombre que rigió los destinos de un reino del norte de la India en la primera mitad del

36 Es interesante destacar que en otros textos indios, incluso algunos correspondientes al periodo védico, como el Kåêhakam, que es del siglo IX a. C., se habla de que los dados se arrojaban sobre superficies conformadas por paños y no todavía sobre tableros que serán de materiales diversos. Fuente: The Gaming Board in Indian Chess and Related Board Games: A Terminological Investigation, por Andreas Bock-Raming, en http://history.chess.free.fr/papers/Bock-Raming%201999.pdf.

37 “Como el rey Indra, en su trono en lo alto,/ Gobierna su bella ciudad en el cielo/ Ciudad pintada, bella/ Con líneas de tablero de ajedrez e incluso cuadriculados/ Y ramas frescas que hacen sombra en el lago encantador”, otra referencia específica al tablero de ajedrez conforme la versión de este pasaje de Griffith que obra en http://www.sacred-texts.com/hin/rama/ry007.htm (en traducción propia). Sin embargo Goldman entiende que, al usarse la expresión ashtāpada, en rigor se podría estar haciendo referencia a las ornamentaciones en oro de la bella ciudad. Es que esa palabra es ambigua ya que connota tanto al tablero y al juego cuanto al preciado metal. 38 Fuente: https://www.chess.com/article/view/where-was-chess-invented. No hemos podido, de la consulta a las traducciones del Rāmāyaṇa a las que tuvimos acceso, verificar la inclusión de esta historia. Pero, más allá de su pertinencia, es de imaginar la gran influencia de este relato familiar en la mente de quien, con el tiempo, se habrá de transformar en uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos.

siglo VII. Habría concordantemente que recordar que, conforme los relatos persas, fue precisamente desde esa ciudad que provino el juego que habrá de ingresar en Bagdad en los tiempos de Cosroes I.

Por una parte, describiendo al sabio Durvāsas, un ser por naturaleza excesivamente colérico que era “hermano de la Luna”, al aludir a uno de sus clásicos raptos de enojo se aclara que “…frunciendo el ceño oscureció el tablero de ajedrez de su frente, como si se estuviera en presencia del dios de la muerte…”. 39 Se traza, entonces, el paralelismo entre las líneas del tablero y los surcos en el rostro del personaje, con una expresión en sánscrito con la que por primera vez queda íntimamente vinculado el primero (aṣţāpadam) con el juego (caturaṅgaphalakam).

Más adelante, al hablarse de las virtudes de Harṣa, se señala que “Bajo este monarca se encuentra sólo el paño usado por los devotos en la meditación, y no los documentos falsificados; las figuras reales de los escultores y no las disputas vulgares con los reyes; sólo las abejas se pelean al recolectar el néctar; los únicos pies jamás cortados son los de metro;40 sólo el tablero de ajedrez enseña las posiciones de los cuatro miembros…”, una referencia a los angas que participan en las batallas y en el juego, para lo cual se utiliza el término caturaṅga. Kādambari, 41 otro trabajo de Bāṇabhaṭṭa, incluye la siguiente referencia al trazarse el panegírico perfil de un rey llamado Çūdraka: “Mientras él, habiendo subyugado la tierra, era el guardián del mundo, la única mezcla de color estaba en la pintura; el único tirón de pelo en las caricias; las únicas restricciones estrictas en las leyes de la poesía; el único cuidado era concerniente a la ley moral; la única decepción estaba en los sueños; las únicas barras de oro estaban en los paraguas.

Solo las pancartas temblaban; solo las canciones mostraban variaciones; solo los elefantes estaban desenfrenados; solo los arcos habían cortado las cuerdas; solo las ventanas de celosía tenían una red enrejada; solo las disputas de los amantes motivaban el envío de mensajeros; solo los dados y las piezas de ajedrez dejaban cuadrados vacíos; y sus súbditos no tenían casas desiertas.

39 En https://archive.org/stream/harsacaritaofban00banaiala#page/6/mode/2up/search/chess.

40 Se refiere a un contexto de recolección.

41 Una versión en inglés puede ser consultada en http://www.gutenberg.org/files/41128/41128-h/41128- h.htm#pb10.

Bajo él también sólo había temor por lo que sucediera en el próximo mundo…”. La expresión que alude, nuevamente, al tablero o a un juego que no necesariamente es el chaturanga, es en sánscrito astapadaparicayacaturabhih.

Como se trata de una novela de tono romántico, podría creerse que, siguiendo el orden de la precedente enumeración, podría asociarse la mentada disputa de los amantes a una situación en la que efectivamente sea posible que los dados y las piezas del juego dejen vacíos los escaques del tablero.

Una imagen que, al menos a los amantes del ajedrez, nos podría resultar poética. En el Vāsavadattā de Subandhu,42 romance escrito en un tiempo impreciso que algunos sitúan entre los siglos IV y V (otros lo ubican en el VII), se incluye este pasaje: “La (temporada de lluvias) incluso el (destino de la lluvia), jugó, como si fueran piezas de ajedrez coloreadas de laca, con ranas amarillas y verdes saltando en los recintos de los campos de regadío”.

Las piezas aparecen con un inusual tono amarillo y verde que son propios del animal en cuestión. Murray destaca en el punto el uso de sendas palabras: nayadyütair, que podría ser traducible por piezas de algún proto-ajedrez y koshthikā que equivaldría a la existencia de un tablero bicolor. Sin embargo en algunas traducciones se considera que, en vez de trebejos se trataba de dados.

Para el filólogo británico Frederick W. Thomas los colores de las ranas se asocian con los que caracterizan las piezas (de ajedrez o tal vez de backgammon); y el salto de ellas es representativo de su movimiento en un tablero cuyos escaques, a su juicio, son negros. 43 Dado que hay pruebas que el juego entró en Bagdad en el siglo VI d.C., las precedentes menciones correspondientes a la literatura india de periodos cristianos, deben ser consideradas tardías ya que las primeras más específicas, las de Bāṇa, son del siglo VII.

Para profundizar la ausencia de sincronía, Murray afirma que será necesario esperar aún al siglo IX para obtener precisiones más concluyentes sobre el juego en fuentes literarias del país, lo que acontecerá con obras y poetas de la región septentrional de Cachemira.

42 En https://archive.org/stream/vasavadattasansk00suba#page/134/mode/2up/search/chess.

43 En http://menadoc.bibliothek.uni-halle.de/dmg/periodical/titleinfo/63131, en The Indian Games of chess, ZDMG, 1899.

La primera referencia es la de Haravijaya (La Victoria de Shiva) 44 de Ratnākara, poema épico en el que se menciona al tablero (anashtāpadam) mas no al juego, pese a lo cual se alude a él. Es que se lo presenta a Shiva con su asistente Attahasa y, gracias a sus habilidades en táctica y estrategia, podía repeler las fuerzas de sus enemigos a pesar de que estaban constituidas por los cuatro angas: patti (infantería), ashwa (caballería), rat-ha (los carros) y dvipa (los elefantes).

Se puede apelar también al Kāvyālaṅkāraḥ del poeta Rudrata, que es del año 875, en el que se menciona, sucesivamente los movimientos de las piezas: carros; caballos y elefantes; conforme lo analiza el profesor indio C. Rajendran. 45

En el caso del corcel se presenta un notable antecedente de una cuestión que años después inspiraría a tantos matemáticos, entre ellos al suizo Leonhard Euler en el siglo XVIII, en cuanto a una secuencia en la que resulta posible recorrer la mitad del tablero (se presenta una superficie de 8×4) sin repetir casilla al emprenderse el respectivo recorrido. 46

Si hasta ahora la literatura india recorrida, de tono épico o novelesco, contiene a lo sumo menciones al tablero en el que se practica alguna clase de proto-ajedrez, siempre sin demasiado grado de detalle, habrá que aguardar al siglo XII para obtener en un texto más técnico menciones más explícitas.

Ello ocurrirá en el Mānasollāsa (La actualización de la mente), también llamado Abhilaṣitārtha Cintāmaṇi (La piedra mágica que cumple los deseos), una enciclopedia producida en la porción occidental y meridional del territorio que se le atribuye a Someśvara III, rey de la dinastía Chalukya, en la que se indican diversos juegos, incluida alguna variante del nard; concretamente allí se presentan las versiones para dos y cuatro manos del chaturanga.

Este trabajo es muy completo desde una perspectiva técnica; en sus diversos capítulos, se habla de la posición inicial de las piezas en el tablero y de tres disposiciones alternativas prefijadas para comenzar la partida (similares a los ta’biyat del shatranj), se establece la forma en que los trebejos se mueven previéndose la posibilidad de coronación de peón transformándose en ministro, algunas posibilidades para ahogar y dar jaque mate al rey.

44 En http://muk.li/wp-content/uploads/2016/04/magisterarbeit.pdf.

45 En https://www.academia.edu/12039179/Caturanga_Movements_in_Rudratas_Kavyalankara, Caturaṅga Movements described in Rudraṭa´s Kāvyālaṅkāraḥ.

46 En https://docs.google.com/file/d/0B_iQberlDeu5aS1DM3NuRGx2MVU/view, Algorithms, S. Dasgupta, C. H. Papadimitriou y U. V. Vazirani, 2006. Por eso, a la resolución del problema sobre el recorrido del caballo por el tablero de 8×8 sin tocar dos veces la misma casilla, se la define científicamente como “El ciclo (camino o problema) de Rudrata”. Numerosas investigaciones en materia de algoritmos se basaron en él, clara evidencia de que el juego siempre ha sido materia de análisis en el campo de la lógica y de las matemáticas. Mientras Rudrata en su resolución pone el acento en los vértices, Euler lo hará en los bordes.

Podría argüirse que el manuscrito es la traducción de un texto árabe sobre el ajedrez, juego por entonces muy difundido en esa cultura. Sin embargo esta posibilidad es descartada por Bock-Raming para quien estamos en presencia de un genuino texto indio.47

En la variante de ajedrez para cuatro participantes, desde luego desaparece la figura del ministro y los reyes en este caso pueden ser tomados por una fuerza rival; además, no se usa el dado y los colores son únicamente dos: rojo y blanco.

Diseño del proto-ajedrez indio para cuatro jugadores
Diseño del proto-ajedrez indio para cuatro jugadores

De esa misma época, aunque ahora regresando al norte del territorio del país, geografía que pudo haber sido cuna del ajedrez, tenemos el Rājatarangiṇī (El río de los reyes), obra de autoría del brahmán Kalhaṇa,48 que se centra en el legado de los reyes de la dinastía Kashmir, en la cual se incluye este fragmento: “El rey, aunque había tomado dos reyes (Lothana y Vigraharāja), estaba indefenso y perplejo ante el ataque al otro, igual que un jugador en el ajedrez (que ha tomado dos reyes y está perplejo acerca de tomar al tercero).

No tenía entonces ningún plan oculto (de juego) para renunciar por su bien (a sus piezas). Sin embargo, no prestó atención a su antagonista que llevaba a sus caballos, peones y al resto”. Al respecto hay que recordar que en la modalidad para cuatro contendientes, cuando uno de los monarcas cae, sus fuerzas pasan a engrosar el ejército de otro de los rivales, por lo que el pasaje en cuestión es una clara alusión al

47 Fuente: The varieties of indian chess through the ages, por A. Bock-Raming, en http://history.chess.free.fr/papers/Bock-Raming%201995.pdf.

48 Fuente: Kalhana’s Rajatarangini, a Chronicle of the Kings of Kasmir, traducido por M. A. Stein, Vol. I y II, en https://archive.org/stream/RajataranginiVol2/1900%20Kalhana%27s%20Rajatarangini%20Vol%202%20tran slated%20by%20Stein%20s#page/n237/mode/2up/search/chess.

chaturaji modalidad que, por entonces, parecía haber adquirido mucho protagonismo en comparación de lo que pudiera estar aconteciendo con el esquema clásico para dos jugadores o chaturanga. Quizás ello pueda interpretarse como una señal de precedencia: la versión para cuatro jugadores podría estar mereciendo más atención por el efecto novedad generalmente asociado a cierto estado de deslumbramiento.

Ya en tiempos modernos se ha dicho que: “Kṛṣṇa y sus amigos íntimos algunas veces jugaban a pelear o a forcejear con los brazos, otras veces jugaban a la pelota y otras al ajedrez”. Este parlamento aparece en El néctar de la devoción de Prabhupada Swami, autor del siglo XX. 49 La idea de que Kṛṣṇa (Krishna), uno de los principales dioses del hinduismo (y avatar del gran Visnú), practique el ajedrez, es del todo sugerente y significativa y, de algún modo, conecta con una tradición que para la India es milenaria.

Kṛṣṇa jugando al ajedrez (al chaturanga) sobre el ashtāpada
Kṛṣṇa jugando al ajedrez (al chaturanga) sobre el ashtāpada

Si, como hemos visto, las historias indias son bastante inespecíficas en el caso de las más tempranas; y muy tardías cuando se trata de expresiones más concluyentes sobre la existencia y las características del juego, curiosamente podría decirse que también los registros derivados de los hallazgos arqueológicos no son lo suficientemente antiguos.

49 En https://www.vedabase.com/es/nod/40 .

En ese sentido, al referirse a las figurillas de terracota halladas en excavaciones en las zonas de Mohenjo-Daro y Lothal (antiguamente sitios muy importantes del Valle del Indo), se dice generalmente que difícilmente corresponden a algún tipo de proto-ajedrez.50 Sin embargo, el investigador alemán Joaquim Petzold no lo descarta,51 y si tiene razón, considerando que estos lugares corresponden a civilizaciones pretéritas, habría que creer que un juego al menos emparentado con el futuro ajedrez podría haber aparecido en el tercer milenio antes de Cristo.

Imagen de objetos hallados en el Valle del Indo exhibidos en el Archaelogical Museum de Harappa, Pakistán
Imagen de objetos hallados en el Valle del Indo exhibidos en el Archaelogical Museum de Harappa, Pakistán

Existe en cambio consenso sobre la pertinencia de otras imágenes, también en terracota, halladas en este caso en las proximidades de Kanyâkubja, 52 es decir en la misma ciudad cabecera del reino desde la cual partieron las caravanas llevando el chaturanga a Bagdad.

Si bien tienen dataciones diversas, en cualquier caso corresponden a tiempos de la era cristiana, por lo que tampoco aseguran que el juego originado en la India posea una gran antigüedad. Además, en estos análisis, siempre será posible discutir si estamos efectivamente en presencia de piezas que correspondan a un juego de mesa.

Es que, alternativa, y sobre todo cuando se trata de imágenes muy pretéritas, quizás más probablemente puede tratarse de amuletos, juguetes, elementos religiosos u ornamentales. En ese orden, se discute la admisibilidad de sendas imágenes de un elefante y un toro que en 1972 se ubicaron en Dalverzin-Tepe (actualmente en Uzbekistán),

50 En https://www.thebetterindia.com/60143/mohenjodaro-harappa-indus-valley-civilization/.

51 Así lo asegura Greenberg en el libro citado en la bibliografía. 52 En http://history.chess.free.fr/terracottas.htm.

las que serían del siglo II de nuestra era. 53 Mucho menos lo sería una pieza de marfil datada en el siglo VI aparecida en el 2002 en el curso de excavaciones de un palacio bizantino en la antigua ciudad de Butrint, Albania, una localización que es del todo extraña desde la perspectiva de la vía convencional de difusión del ajedrez. Las piezas más antiguas de las que no existen demasiadas dudas acerca de que pertenecieron a un proto-ajedrez, son las denominadas de Afrasiab, que aparecieron en excavaciones realizadas en 1977 en las proximidades de Samarcanda. 54 Se trata de siete figurines de marfil conformados por dos soldados (peones), un caballo, un elefante (que está montado), un felino que, como tiene jinete, se especula que pueda ser el rey, y dos carros. Serían del siglo VII y VIII o sea coincidiendo históricamente con los tiempos del imperio sasánida en Persia, por lo que habría que adscribirlas en tanto representativas del čatrang.

Imagen de algunas de las piezas denominadas Afrasiab
Imagen de algunas de las piezas denominadas Afrasiab

Esa antigua ciudad, que hoy forma parte de Uzbekistán, tuvo su apogeo sobre fines de la Edad Media en tiempos del guerrero turco-mongol Tamerlán y siempre fue un lugar estratégico en el vínculo entre el lejano y el medio oriente. Por ende, estos hallazgos arqueológicos son compatibles con todas las teorías fundacionales principales: la indiana, por su proximidad con el subcontinente; la sinológica, ya que esa comarca fue un protectorado chino; la de sincretismo cultural, por ser parte de la ruta de la seda.

Los hallazgos, entonces, pese a su relevancia intrínseca no permiten abrir luz sobre cuál de esas alternativas explicativas debe ser considerada más improbable

53 Estos hallazgos son valederos conforme estudiosos rusos que, de esa manera, pueden esgrimir que el ajedrez se inventó en territorios de esa nación. Como esa ciudad formó parte del Reino Greco-Bactriano y luego floreció durante el Imperio Kushán, en todo caso su admisibilidad podría mejor ser una evidencia de la legitimidad de la teoría de la confluencia de los juegos de la que pronto hablaremos en detalle. En http://history.chess.free.fr/dalverzin.htm.

54 En http://history.chess.free.fr/afrasiab.htm.

. En 2006 se encontraron otras cinco piezas en una zona ubicada en el norte de Afganistán de similares características a las anteriores aunque, por el momento, no se determinó su real antigüedad, podrían ser concordantemente del siglo VII al VIII. Al estudiar el tema, Jean-Louis Cazaux plantea, 55 además del sorprendente hecho de que no existan elementos arqueológicos muy antiguos en lo que respecta a territorios de la India, que lo propio sucede en el caso de China.

Sobre su proto-ajedrez, el xiang-qi (象棋), del que se hablará con mayor detalle oportunamente, las primeras piezas descubiertas serían sólo del siglo X, las que aparecieron muy recientemente, en el 2011. 56 El investigador francés no pierde las esperanzas (tampoco nosotros) de que en el futuro aparezcan elementos de esta clase que arrojen más luz sobre la cuestión.

Es más, creemos que ello puede ser crucial en el curso de las investigaciones sobre el tema.57 Frente al detallado estado de debilidad en lo que respecta a la existencia de evidencias tempranas en su propia cultura, la admisión de la paternidad india del juego de ajedrez debe buscarse, alternativamente, en otras fuentes primordiales. La primera de todas, en lo que a escritos respecta, corresponde a un manuscrito que el norteamericano Christopher Brunner58 ubica no más allá del siglo IX, el Wizārišn ī Čatrang ud Nihišn ī Nēw-Ardaxšīr (o Čatrang-nāmag), 59

55 Fuente: L’origine des échecs: d’après l’archéologie, en http://history.chess.free.fr/origins-archaeo.htm.

56 Fuentes: Old Chinese Chess (Xiangqi) Pieces, en http://primaltrek.com/xiangqi.html y Chinese Chess Pieces Found in Old Tomb de Gary Askenazy, en http://primaltrek.com/blog/2011/08/14/chinese-chess-piecesfound-in-old-tomb/.

57 La teoría indiana sería reforzada, por ejemplo, si se descubrieran antiguos restos arqueológicos del juego en zonas alejadas de la ruta de la seda, lo que sería una señal inequívoca de la difusión del chaturanga al interior del país. Inversamente, la tesis sinológica se potenciaría si se llegaran a encontrar piezas de antigua datación que remitieran al xianq-qi.

58 El autor destaca que al provenir el manuscrito de la tradición oral, su real datación corresponde a periodos previos, pudiendo remontarse al propio siglo VI. Sin embargo, en traducciones del libro de Ferdousí, del que ya hablaremos, quien se basó en este mismo texto, se asegurará que es del siglo VII. En https://archive.org/stream/OnTheExplanationOfChessAndBackgammon2010/Daryaee2010OnTheExplanatio nOfChessAndBackgammonAbarWzrinatrangUdNihinNw-ardaxr_djvu.txt y en The Middle Persian Explanation of Chess and Invention of Backgammon, de Christopher Brunner, Encyclopaedia Persica, Journal of the Ancient Near Eastern Society, Vol. 10, 1978, en https://web.archive.org/web/20150420062115/http://jtsa.edu/Documents/pagedocs/JANES/1978%2010/B runner10.pdf.

donde se da precisa cuenta del ingreso a Bagdad en el siglo VI después de Cristo de un juego desde la India.

Todo sucede conforme se refleja en este parlamento: “En el nombre de los Dioses. Se dice que durante el reinado de Cosroes I, de Alma Inmortal, en aras de poner a prueba la sabiduría y el conocimiento de los iraníes y para ver su propio beneficio, Dēwišarm, gran soberano de los indios, envió un juego de ajedrez, 16 piezas hechas de esmeralda y 16 piezas hechas de color rojo rubí…”.

En este contexto, se insta a descubrir la lógica del juego, pidiendo el soberano del país cuatro días para resolver el desafío en busca no sólo de eximirse de pagar tributos a los visitantes sino, también, por razones de orgullo nacional. En ese exigido escenario el sabio Bozorgmehr resolverá el acertijo y, a la vez, inventará el nard el cual, cuando sea llevado recíprocamente a la corte vecina, no habrá de descubrirse su naturaleza por lo que, en definitiva, serán los persas quienes habrán de recibir las ofrendas indias. Como se puede ver una clásica historia de evidente sesgo nacionalista, si bien deja en una mejor posición a la cultura del imperio con capital en Bagdad, al mismo tiempo implica un reconocimiento que será definitivo: el proto-ajedrez no es un producto propio sino que es un legado indio.

Es posible apreciar en el relato otra circunstancia relevante: se trataba de un juego en la versión de dos jugadores, es decir que estaríamos en presencia, a pesar de que no se le asigna nombre alguno, del chaturanga. Ya hemos visto que el nard es una práctica cuya cosmología se vincula al destino, en el marco del zoroastrismo imperante en el país.

En cuanto al juego que proviene de la India, se caracteriza por su dimensión terrenal, al ser considerado símil de una batalla. En consecuencia en este antiguo texto se presenta con notable precisión la tensión dialéctica que existe entre destino y libre albedrío. Podría decirse que, mientras que en el nard, particularmente por la influencia de los dados, rige una dimensión que se la podría considerar superior o

59 Está escrito también en idioma pahlavi. La difusión de este texto en Occidente se le debe a Ann Gunter, autora de: Art from Wisdom: the Invention of Chess and Backgammon, Asian Art IV, 6-21 (Winter, 1991).

celestial, al deber dejarnos llevar por lo que marca el destino; en el ajedrez en cambio, donde las estrategias de quienes lo practican son más determinantes, podría creerse que es la libertad la que prevalece. O, al menos para nuestro consuelo, así nos suele parecerlo.

El texto precitado pertenece al género de los Libro de modales o Ēwēn nāmag, 60 en donde se habla de las formas de comportarse, habilidades, costumbres, artes y ciencias. Al incluirse al proto-ajedrez en ellos, se reconoce su relevancia en aras de la instrucción de los príncipes a los que suelen estar dedicados esos escritos. En ese contexto, en otro de la serie, el Qābus- Nāma que es del siglo XI, se recomendará: “Nunca juegue con borrachos, hombres desesperados y personas conflictivas porque ello conduce a peleas”.61 El ajedrez, no sólo fue parte de la educación en la corte persa sino que lo propio habrá de acontecer en el caso de los califatos musulmanes y, también, en la Europa cristiana, por lo que en todas las geografías el juego fue prominente en la formación de los miembros de las clases dirigentes en tiempos medievales: lo practicarán sultanes, emires, reyes, príncipes, caballeros.

El juego, entonces, habrá de evolucionar: de ser originalmente un instrumento lúdico que reflejaba las acciones de una batalla, pasaba ahora a ser parte, por sus valores intrínsecos, de la formación educativa.

Y, dando un paso más, pasará a ser un instrumento para los encuentros amorosos, siendo incluido en esta nueva cualidad por los trovadores que se jactaban de jugarlo y lo empleaban en sus canciones. Volviendo a lo sucedido en el mundo persa, existen otros manuscritos destacados recogiendo relatos que corresponden a una época que no resulta posterior al siglo VII.

Por un lado tenemos el Ḵusraw ī Kawādān ud rēdak-ēw (La página de Cosroes, el hijo de Kawad) 62 y el Kār-Nāmag ī Ardaxšīr ī Pābagān (Las hazañas de Ardashir, el hijo de Pābag), en los que se destaca que las virtudes del soberano incluyen la sapiencia en čatrang.

60 Fuente: Encyclopaedia Iránica, en http://www.iranicaonline.org/articles/ain-nama.

61 Fuente: A Mirror for Princes: The Qābūs Nāma, de Kai Iskandar Kā’Ās Ibn, traducción de Reuben Levy, E. P. Dutton, Londres, 1951.

62 En rigor allí se ocupa de tres juegos: el chatrang; el new-ardaxšîr (nard) y el haštpay. Este último, en la interpretación del investigador italiano Antonio Panaino, podría ser la adaptación del ashtāpada indio visto como entretenimiento autónomo y no en tanto tablero; de allí su aproximación fonética. En http://history.chess.free.fr/papers/Panaino%20a.pdf.

En el primero se dice que para acrecentar su linaje debe incluirse la memorización de dos textos sagrados (Avesta y Zand), la realización de cursos de caligrafía, filosofía, historia y retórica, así como el desarrollo de habilidades en la equitación, el uso de diferentes armas, la formación musical y en astrología, y el aprendizaje de varios juegos, en particular el ajedrez (también el nard). Y en Kārnāmag… se asegura que Ardashir: “Con la ayuda de la Providencia se hizo más victorioso y belicoso que todos ellos, en el polo y la equitación, en Chatrang (ajedrez) (…) y en (varias) otras artes”.63

Con lo que está claro que el čatrang ya se había impuesto en la sociedad, no sólo en su carácter de pasatiempo sino que, y eso es aún más relevante, había adquirido una altísima reputación en los campos intelectual y axiológico.

Aunque el imperio persa ya había caído hacía bastante tiempo bajo el dominio musulmán, a finales del primer milenio el renombrado poeta Ferdousí, queriendo reivindicar una cultura que no podía quedar en el olvido, produce el ambicioso Šhāh-nāma (Libro de los reyes) 64 en el que, al historiar las glorias del viejo imperio sasánida le habrá de dedicar un capítulo específico al tema del ingreso del ajedrez a Bagdad, paro lo que retoma el relato contenido en el Vizārišn ī catrang ud nihišn ī nēvardašēr, ‘explanati.

Dada la influencia ulterior de este trabajo, esa mención será crucial en aras de admitirse universalmente un episodio inicial en el que el juego es protagonista: la de su ingreso en tiempos de Cosroes I desde la India.

63 Un punto que implica cierto anacronismo está dado al atribuirse a un soberano del siglo III de la era cristiana, Ardashir, sapiencia sobre un juego que, en otra parte del relato, se asegura que ingresó a sus dominios sólo dos centurias después. Podría especularse, en todo caso, que dada su alta valoración, como fundador del imperio sasánida, ese supuesto conocimiento del juego más que corresponder a un registro estrictamente historiográfico debe ser reinterpretado en clave simbólica por su tono reverencial. En http://www.avesta.org/pahlavi/karname.htm.

64 En https://archive.org/stream/shahnama07firduoft#page/384/mode/2up/search/chess.

El capítulo en cuestión se titula: “Cómo el Rajá de la India envió el Juego de Ajedrez a Núshírwám65” y, no dejando ninguna duda sobre el origen de la comitiva, se asegura: “El enviado del rey de la India ha venido/Con elefantes, con sombrillas, con jinetes/de Sind66…”.

Muchos regalos valiosos se ofrecerán, entre ellos: “Un tablero de ajedrez forjado con mano de obra astuta”; más adelante se aclara que provenía de Qanuj, la capital de un reino de la India. En este contexto quedará también perfectamente claro que se estaba en presencia de un juego para dos jugadores ya que, entre las piezas mencionadas, que eran de teca y marfil, se señala específicamente a la del visir (wazír), que está ausente en la modalidad para cuatro participantes pero que en cambio participa del chaturanga.

El relato de Ferdousí es el conocido: el del reto para que en Bagdad se descubra la naturaleza del juego traído por los indios y el recíproco desafío ulterior al presentársele el nard a la corte vecina, con el resultado global de la evidencia de superioridad de la cultura persa por lo que éstos habrán de recibir tributos del rajá.

Se agrega un detalle relevante, ya que se relata que en la India les habrán de contar la historia del origen de su proto-ajedrez, conforme la leyenda de Gav y Talkhand. Se trata de hermanos por vía materna que aspiraban simultáneamente al trono real, derivando en un enfrentamiento armado en el que muere el más joven.

Como la madre culpó del hecho a Gav, lo que los sabios de la corte trataron de mostrarle que ello no había sido así, para lo cual representaron sobre un tablero, al que le agregaron estatuillas, la indicación de cómo se habían posicionado las fuerzas en combate y el posterior desarrollo de los acontecimientos. Así nace el ajedrez, como

65 Esa expresión significa “Alma Inmortal”, nombre con el que se conocía a Cosroes I, con lo que queda perfectamente determinada la cuestión sobre si el ajedrez ingresó bajo su mandato o el de su nieto, Cosroes II.

66 Si bien con el nombre de Sind (Sindh) se conoce actualmente a una provincia situada en Pakistán, en tiempos antiguos era la denominación de una región muy importante del norte del territorio indio. De hecho esa expresión se deriva de río Indo, Sindhu en sánscrito. Por su parte la ciudad de Kannauj (Khannajo, Qanuj o Kanyakubjade), desde donde el séquito partió hacia Bagdad, está en el norte de la India, en el estado de Uttar Pradesh. En su época de esplendor, durante el Imperio Harsha, fue la capital, durante el siglo VII. Cuando nos referimos al libro dedicado al emperador de ese nombre, fundador de la dinastía, ya dijimos que fue allí en donde por primera vez el chaturanga es explícitamente mencionado. Por lo que todo converge, en tiempo y lugar.

imagen de una batalla, para modelizarla y procurar que sirva de consuelo a una madre que, empero, siguió derramando sus apenadas lágrimas.

Imagen correspondiente al Šhāh-nāma en idioma persa
Imagen correspondiente al Šhāh-nāma en idioma persa

Lo que se destaca del Šhāh-nāma en cuanto a la referencia al ingreso del ajedrez a Bagdad, entonces, no es tanto su originalidad o antigüedad sino la inclusión de esa cita en el libro que fue concebido para rescatar las expresiones de la cultura persa durante su tiempo de gloria imperial.

En ese orden la teoría fundacional india sobre el origen de esta práctica, tiene un aliado incondicional, riguroso y prestigioso en Ferdousí. Gracias a su registro se puede establecer un incontrovertido hito espacial y temporal sobre el juego que es el más antiguo dentro de este campo de análisis: que en el siglo VI un proto-ajedrez ingresa a la capital del imperio sasánida. Nadie duda de ello, por lo que hay un antes y después desde ese iniciático momento.

Compartiendo geografía con el mencionado autor, pero no origen cultural, el árabe Al-Masudi será otro sabio que se ocupará con atención del tema del ajedrez, tal vez en mérito a sus amplias inquietudes intelectuales que tenían como eje central tratar de registrar científicamente el mundo como se lo conocía en la décima centuria en la que vivieron ambos. Una de sus 34 principales obras es Kitab Murug al-dahab wa-ma´adin al-gawhar (Las praderas de oro y minas de piedras preciosas), 67 donde se asegura que fue durante el reinado de Bahlít en la India que el ajedrez fue inventado.

La secuencia cronológica que se brinda allí es algo imprecisa: se habla del rey Poros (Fúr), que sabemos murió a fines del siglo IV antes de Cristo; se dice que le siguió un tal Daïsalem, a quien se señala como autor del famoso libro Kalila wa-Dimna, 68 que habría sido compuesto después del siglo III antes de Cristo, un rey que gobernó según Masudi durante ciento veinte años por lo que, Bahlít (Belhíth), su sucesor, debería haber reinado aproximadamente entre el siglo II y I antes de Cristo.

Esa, en consecuencia, tendría que ser la fecha en que el ajedrez habría hecho su aparición en la India, o sea en tiempos y en el espacio de la Bactriana, región muy importante a la que haremos referencia cuando hablemos de la tesis que pone el acento del origen del juego en un proceso de sincretismo cultural. Sin embargo Ferdousí asegura que Balhít es un rey contemporáneo al persa Ardashir I, por lo que entonces su reinado, y la invención del ajedrez, deberían ser ubicados en el siglo III después de Cristo.69 En dicho trabajo se menciona a las piezas del rey y administrador y a la de los oficiales (que representan los movimientos de las tropas ligeras o pesadas en una batalla), se asegura que cada una de ellas está consagrada a una estrella distinta y se considera que el juego sirve para preservar el imperio ya que en él se pueden practicar las estratagemas de guerra.

Desde un plano cualitativo, recomienda el juego por encima del backgammon (el que según el autor se inventó también en India y no en Persia, antes incluso

67 Se puede consultar una traducción al inglés en https://archive.org/details/historicalencycl00masrich.

68 En realidad ese es el nombre de la traducción (adaptación) árabe que es del año 850. El texto original indio se llama Panchatranta (hoy día no se le atribuye su composición a un rey sino a un escritor indio llamado Visnú Sharma) y, antes de ser tomado por los musulmanes, primero será traducido al persa durante el reinado de Cosroes I. En la Edad Media se lo conocerá en Europa, más precisamente en España, en versión de Alfonso X el Sabio.

69 En el lapso temporal comprendido entre algunos siglos antes y después de Cristo, la India tuvo sucesivos periodos de dominación y la vigencia de distintos reinados y regencias, bastante cambiantes, que se adscribían a territorios parciales que recién en el siglo IV d. C. se unificarán bajo el Imperio Gupta. Por lo que algunas referencias, especialmente en antiguos textos como el analizado, pueden resultar imprecisas, por lo que deben ser objeto de revisión por historiadores especializados en esa cultura.

que el ajedrez), ya que en aquel ganaba el inteligente y no el idiota.70 Además, con su mención en este texto, se convertirá en uno de los primeros que transmitirá la conocida leyenda del sabio Sissa y la sideral recompensa en granos, 71 de la que más tarde hablaremos.

En el texto se informa que el hijo del tercer califa abasí Muhammad alMahdi, el príncipe Ibrahim (779-839), quien era cantante, compositor y poeta, también jugaba al ajedrez; de hecho lo hizo con Harún al-Rashid (786-809), el quinto de los soberanos de la dinastía, por lo que se entiende que se convirtió en el primer califa en practicarlo.

Menciona adicionalmente a tres grandes jugadores árabes de su tiempo: al-Súli; alMawardi y al-Adli. A al-Súli, cuyo apelativo era al-Shitranji o “El ajedrecista”, con lo que quizás se haya transformado en la primera persona en la historia que era definida directamente por su afición al juego, le dedica sendos relatos: uno llamado “Turrón y buñuelos” y otro en el que, además de mencionar que fue quien destronó de la condición de mejor jugador del reino a al-Mawardi a inicios del siglo X, se registra que el califa al-Muqtafi, maravillado por sus habilidades, exclamó que ellas “… me complacen más que esas flores y todas esas otras cosas que me describes”, con lo que el ajedrez podría ser considerado, a partir de este panegírico, el máximo de los placeres. Masudi identifica seis tipos de ajedrez que eran conocidos en su tiempo.

Además del tradicional, que venía de la India, en tablero de 8×8, menciona: una variante en superficie de 4 filas de ancho por 16 de largo con caballos y peones; otro en disposición de 10×10 donde se incluye la pieza denominada dababba (que se movía como el rey aunque podía ser capturada); el ajedrez bizantino practicado sobre un tablero circular de 64 casillas (conformado por 4 anillos de 16 casillas en cada uno de ellos); un segundo también circular, algo más complejo, llamado ajedrez zodiacal que tiene 12 divisiones (corresponden a cada uno de los signos) y 7 piezas

70 En esa línea de análisis, se alude asimismo a un pensador musulmán que distingue el ajedrez del backgammon ya que, mientras que en el primero se puede ver un apoyo a la doctrina de la Justicia, en donde imperan en última instancia las reglas de libre albedrío; en el otro rige el fatalismo, ya que uno no puede hacer nada para torcer el destino.

71 La recompensa requerida da la astronómica cifra de 18.446.744.073.709.551.615 que representa los granos de cereal (trigo, maíz o arroz, según las distintas versiones de la leyenda) de todas las comarcas en todos los tiempos. Ese número, según Masudi, era muy importante para los hindúes ya que consideraba que explicaban lo que habría de suceder en siglos futuros y la influencia que tienen los astros y también, gracias a él, se podía predecir el tiempo que el alma humana habría de vivir en este mundo.

(remiten a los 5 planetas por entonces conocidos más el sol y la luna); y, finalmente, el ajedrez orgánico, que fue inventado en los tiempos del autor, que es para dos contendientes, jugado en un tablero de 7×8, con 12 piezas, cada una de las cuales representaba los órganos o miembros que permiten a los hombres los actos de sentir, hablar, escuchar, mirar, tocar y moverse.

Con estas referencias de Masudi, y varias otras que existieron concordantemente de parte de otros autores de la cultura musulmana, en cualquier caso queda claro que ellos habrán de abrazar con pasión un juego que se transformará en uno de los principales pasatiempos y que será parte de la formación de sus dirigentes, ello pese a algunas prevenciones de tono religioso que se sostenían desde perspectivas extremadamente ortodoxas que, preocupadas por su imaginería y por su eventual asociación al dinero y al régimen de apuestas, llegaron a proponer su prohibición.

Es posible que su tiempo de esplendor se ubique durante la dinastía omeya, que reinó desde el siglo VII al XI, con sede primero en Damasco y luego en Córdoba, traslado éste que evidentemente favoreció la difusión del juego por el continente europeo.

Podría asegurarse que el ajedrez es de origen indio, en consecuencia, no tanto por aportes probatorios de sus propios registros, sino por el reconocimiento que se le hacen desde antiguas fuentes persas y musulmanas, que son convincentes, concordantes y contundentes, proviniendo de una literatura comprometida y de calidad.

Desde un abordaje más contemporáneo y bien diverso, se ratifica asimismo la razonabilidad de una paternidad de este origen a partir de una modelización que se basa en el análisis filogenético conforme al trabajo que se le debe a Alex Kraaijeveld. 72 Este investigador neerlandés, al extender al campo del ajedrez el empleo de una metodología que es típica al estudiarse

72 Fuente: Origin of chess – a phylogenetic perspective, de Alex R. Kraaijeveld, en http://history.chess.free.fr/papers/Kraaijeveld%202000.pdf.

la evolución de las especies biológicas, plantea diversas hipótesis alternativas en cuanto a la fuente primigenia del juego, comparando cuarenta modalidades que están relacionadas (incluida dos que proceden del ámbito de la ficción), construyendo los respectivos árboles evolutivos. Al cabo del trabajo se concluye a tono altamente probabilístico que el primer ancestro del ajedrez no sería otro que el chaturanga.

En síntesis el ajedrez tendría un origen indio según fuentes literarias persas y musulmanas, las que luego fueron articuladas y difundidas con vigor por estudiosos europeos, fundamentalmente británicos. Lo propio se evidenciaría tras aplicarse la metodología de análisis filogenética que pone el foco en la estructura interna de los juegos emparentados. En esas condiciones, quedan claras las razones por las cuales el paradigma que sigue prevaleciendo es el indiano.

Es que estamos en presencia de una explicación fundacional que sigue bastante inconmovible a pesar de que, sobre todo en tiempos recientes, ha sido objeto de interpelación. Es más, la explicación de un origen del ajedrez con aportes civilizatorios compartidos, a lo sumo podría quitarle la exclusividad del mérito a la India, pero no la aleja del centro de las miradas. Ello sólo podría acontecer con el otro paradigma que ha venido adquiriendo protagonismo, el que adjudica la paternidad a la cultura china, tema al que nos habremos de referir de inmediato.

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