Ajedrez con Maestros

Historia

El día que la FIDE se muda provisoriamente a Buenos Aires (Parte 2)

Articulo de Sergio E. Negri y Juan Sebastian Morgado

La posición de Rueb fue rápidamente recogida en la revista holandesa De Schaakwereld16 en la cual, para referirse a estos hechos, a los que considera un “despojo”, titula: “Grave conflicto en la FIDE. Maneras sudamericanas17 ”, diciendo:

“El Congreso de la FIDE ha tomado algunas decisiones en las cuales se cuestiona el mandato de la presidencia del señor A. Rueb.

En una de las decisiones de la asamblea general de ese organismo, se decidió trasladar la oficina de la FIDE, que se encuentra establecida en La Haya, hacia Buenos Aires, por un corto plazo. Se eligió al señor De Muro, presidente de la FADA, como presidente de la FIDE, tomando el cargo de su antecesor y nombrándose al señor Rueb como presidente honorario de la FIDE.

Por su parte el señor Rueb no acepta el nombramiento y considera las medidas adoptadas como ilegales, por lo que no serán ejecutadas. Si los miembros de Sud América no cambian su posición, no se descarta la posibilidad de que ocurra un cisma en la FIDE.

Mientras tanto, debemos de aguardar el desarrollo de los futuros acontecimientos”. Previamente, Seitz le había escrito una carta al Dr. Rueb el 25 de noviembre de 1939, en la que asegura: “Augusto De Muro (…) que en 1939 fuera obsequiado con la presidencia de la FIDE después de una asamblea en que contó con la complacencia de los aprovechados del ajedrez, y la muy lamentable inercia de otros, con lo que se cometió un acto incalificable de despojo hacia la persona del doctor A. Rueb“.(18)

En Buenos Aires, a excepción de lo dicho por Seitz, obviamente la visión de los acontecimientos será diametralmente opuesta. Considerando que lo actuado en el Congreso de la FIDE contaba con debida legitimidad, la actitud de desconocer lo resuelto fue acremente cuestionada y se la consideró cismática.

Uno de los más enfáticos cuestionadores de Rueb fue el miembro fundador de la FIDE y campeón argentino Roberto Grau, (19) quien dijo que el holandés no se resignó a que sea Buenos Aires la sede del ajedrez mundial, acusándolo de manejos autocráticos: (20) “…Por unanimidad de votos, Buenos Aires fue elegida como nueva sede de la FIDE y el señor Augusto De Muro su presidente.

Pero apenas regresó a Europa, el doctor Rueb negó legalidad a la resolución de marras, y pese a todas las federaciones del mundo, proclamóse único y verdadero presidente.

Al iniciarse la disputa del Torneo de las Naciones, el doctor Rueb dirigió la palabra a los aficionados argentinos, única tarea que se ha reservado cada dos años.

El hombre suele identificarse con sus esfuerzos. Cobra cariño a sus actividades, y si es director deportivo, a menudo se olvida de que ejerce un (16)Corresponde a la edición de esa revista del mes de diciembre de 1939, pág. 147. Citado en las obras de Morgado y de Copié mencionadas en la bibliografía, conforme a las traducciones de Hébert Pérez García y Walter Mooij, respectivamente. 17 Lo de “Maneras sudamericanas” suena estigmatizante, del todo impropio.

La decisión adoptada en Buenos Aires fue compartida por numerosas delegaciones europeas. 18 Allí agrega que los que se aprovecharon de la situación fueron las ligas americanas. En Caissa Nº 19 de noviembre de 1939, pág. 114, en Morgado, obra citada en la bibliografía. 19

Es interesante destacar que Grau fue uno de los quince delegados fundadores de la FIDE, creada luego del Torneo de las Naciones de París en 1924 donde se designa a Rueb como Presidente: todos los representantes fueron europeos, menos el argentino y el canadiense Smith. 20

En Buenos Aires, a excepción de lo dicho por Seitz, obviamente la visión de los acontecimientos será diametralmente opuesta. Considerando que lo actuado en el Congreso de la FIDE contaba con debida legitimidad, la actitud de desconocer lo resuelto fue acremente cuestionada y se la consideró cismática.

Uno de los más enfáticos cuestionadores de Rueb fue el miembro fundador de la FIDE y campeón argentino Roberto Grau, (19) quien dijo que el holandés no se resignó a que sea Buenos Aires la sede del ajedrez mundial, acusándolo de manejos autocráticos: (20) “…

Por unanimidad de votos, Buenos Aires fue elegida como nueva sede de la FIDE y el señor Augusto De Muro su presidente.

Pero apenas regresó a Europa, el doctor Rueb negó legalidad a la resolución de marras, y pese a todas las federaciones del mundo, proclamóse único y verdadero presidente. Al iniciarse la disputa del Torneo de las Naciones, el doctor Rueb dirigió la palabra a los aficionados argentinos, única tarea que se ha reservado cada dos años.

El hombre suele identificarse con sus esfuerzos. Cobra cariño a sus actividades, y si es director deportivo, a menudo se olvida de que ejerce un

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(16) Corresponde a la edición de esa revista del mes de diciembre de 1939, pág. 147. Citado en las obras de Morgado y de Copié mencionadas en la bibliografía, conforme a las traducciones de Hébert Pérez García y Walter Mooij, respectivamente.

(17) Lo de “Maneras sudamericanas” suena estigmatizante, del todo impropio. La decisión adoptada en Buenos Aires fue compartida por numerosas delegaciones europeas.

(18) Allí agrega que los que se aprovecharon de la situación fueron las ligas americanas. En Caissa Nº 19 de noviembre de 1939, pág. 114, en Morgado, obra citada en la bibliografía.

(19) Es interesante destacar que Grau fue uno de los quince delegados fundadores de la FIDE, creada luego del Torneo de las Naciones de París en 1924 donde se designa a Rueb como Presidente: todos los representantes fueron europeos, menos el argentino y el canadiense Smith. 20 Pensaba parecido Edward Winter. http://www.chesshistory.com/winter/extra/disorder.html

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mandato y que sólo es representante de la voluntad de quienes lo designaron.

Esto ha sucedido hasta la saciedad, y es la causa por la cual notables directores de federaciones, que en la primera hora fueron indispensables para el triunfo, fracasan lamentablemente más tarde, y deben ser desalojados violentamente de los puestos que consideran como un bien propio.

La FIDE fue durante muchos años ejemplo cabal de esto. Rueb dirigía la administración de la FIDE desde su hogar y nunca hubo un orden en la misma, ni un archivo que guardara la verdadera historia de la FIDE. La FIDE eran él mismo y su memoria, y los problemas fundamentales del ajedrez mundial, entre ellos el campeonato, nunca fueron tratados con la energía y la autoridad necesarias.

Los Congresos de la FIDE se realizaron siempre durante la disputa de los Torneos de las Naciones, pero el orden del día y la designación de autoridades se efectuaban en pequeñas reuniones del Comité Ejecutivo que se realizaban en alguna ciudad europea, junto con algunos delegados que recibían poderes para actuar en los mismos.

De esta forma se escamoteaba a los grandes congresos la posibilidad de remover la mesa directiva, y de encarar asuntos de real importancia, como juzgar actitudes y eficiencias.

El doctor Rueb se convirtió, poco a poco, en el dictador de la FIDE, y en un viajero que todos los años se hacía pagar los gastos de su esposa para actuar en los congresos, que debían tratar tontas órdenes del día e inaugurar solemnemente los grandes torneos por equipos, única actividad eficaz de la FIDE: era necesario terminar con un estado de cosas tan anormal.

Rueb había convertido a la presidencia de la FIDE en un bien propio, en los debates hacía respetar la orden del día cuando le convenía, e incorporaba asuntos cuando éstos eran propiciados por él o por la Federación Suiza, que lo seguía fielmente. De hecho, el tesorero de la FIDE a perpetuidad, el señor Nicolet, era uno de sus miembros.

Así lo entendieron en Buenos Aires los delegados, que, extrañados ante la forma de conducir los debates, la ausencia de un programa y la carencia de datos concretos sobre la administración de la FIDE, agregados al problema del momento planteado por la guerra, –que habría de agravar esta inercia– resolvieron designar sede provisoria de la FIDE a Buenos Aires, por su gran alejamiento del conflicto; y al presidente de la FADA, don Augusto De Muro, presidente de la FIDE, premiando así su esfuerzo más extraordinario que registra la historia del ajedrez mundial en todo su desarrollo.

La resolución se adoptó por absoluta unanimidad de votos. Hubo alguna abstención, que en la reunión final de la clausura del congreso, desapareció, pues el acta fue firmada por todos los delegados. Quiere decir que había un acuerdo perfecto y que era evidente el deseo de separar al doctor Rueb del puesto. Pero el doctor Rueb no se resignó, y una vez en Europa, se dedicó a escribir cartas negando la legalidad de la resolución de Buenos Aires, y proclamándose único y verdadero presidente de la FIDE, mal que le pese a todas las federaciones del mundo.

Es una postura pueril y un tanto ridícula, pero que podría dañar al ajedrez del mundo. Es un asunto desdichado, que puede llevar a conmover las 11 bases de la FIDE, y que por primera vez ve la luz pública ante la campaña un tanto turbia del bueno del doctor Rueb, Presidente de la FIDE, que no se resigna a la realidad”. (21) No pudo haber sido Grau más claro acerca de los entretelones ulteriores a la decisión de traslado de la sede de la FIDE a Buenos Aires.

El perfil que trazó sobre el Presidente saliente fue contundente, por lo que resultó de alguna manera esperable su comportamiento ulterior.

Lamentablemente el argentino no podrá seguir con su encendida prédica ya que fallecerá prematuramente muy pocos años después, en 1944. La tesis de que la decisión del traslado de la FIDE a Buenos Aires en definitiva no fue operativa, no tiene en cuenta que el mundo estaba desmembrado y no había condiciones para organizar encuentros internacionales. De Muro hizo lo que pudo, y su acción se redujo a unos pocos eventos.


 El Dr. Rueb y un posible cisma en la FIDE (R. Grau, ¡Aquí Está!, 18 mayo 1940).
El Dr. Rueb y un posible cisma en la FIDE (R. Grau, ¡Aquí Está!, 18 mayo 1940).

Hubo un intercambio epistolar del nuevo Presidente de la FIDE con el campeón mundial Alekhine, en el que se abordó la problemática de un posible match por la corona que, como

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(21)Nota de R. Grau en ¡Aquí Está!, 18 de mayo de 1940. En Morgado, obra citada en la bibliografía. 12 ya sabemos, no habría de prosperar.

En alguna de las misivas, el francés le reconoció el estatus al argentino diciendo que: “en cuanto a la F.I.D.E., mis reproches y críticas se refieren únicamente al pasado, es decir, a la actividad del bureau precedente encabezado por el Dr. Rueb”. Y en una esquela datada el 28 de octubre de 1939 dirigida a De Muro como Presidente de la FIDE, Alekhine expresa que: “para el porvenir mi actividad para la F.I.D.E. será la que siempre ha sido.

Es decir, por el sincero deseo de una colaboración eficaz con vías de llegar a una reglamentación permanente para los matches por el título”. Lo que suele sostenerse de ese oscuro periodo, y así lo esgrime no sin razón el historiador inglés Edward Winter,(22) es que la FIDE ingresó en un interregno (23) entre 1939 y 1946, es decir desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y hasta poco tiempo después de su finalización, lo que es comprensible desde una perspectiva estrictamente europea.(24)

Para peor, lamentablemente, siempre en busca de dar claridad a la situación, no existen registros de la FADA que puedan ser consultados, debido a la poca afición argentina por preservar archivos históricos, y a un incendio. (25) Con todo, podría pensarse que cuando Miguel Najdorf hizo una extraordinaria exhibición de simultáneas a ciegas en 1943 en la ciudad de Rosario,(26) al designarse Veedor,(27) el Presidente de la FADA De Muro seguramente asumió que lo hacía también en su calidad de titular de la FIDE. Sin embargo años después se argumentará que ese acontecimiento no tuvo escrutinio federativo mundial, por lo que el recórd no sera homologado (28)

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22 Por ejemplo Edward Winter, al comentar el torneo de Münich de 1941 auspiciado por el régimen nazi, donde participa entre otros, Alekhine, destaca que fue organizado con absoluta independencia de la FIDE, “que prácticamente había dejado de existir”. Ver http://www.chesshistory.com/winter/extra/munich.html.

23 En http://www.chesshistory.com/winter/extra/interregnum.html.

24 Más allá del proceso de “hibernación” en que cayó la FIDE, debe destacarse que hubo intensa actividad ajedrecística en el continente americano, tanto en Estados Unidos como en Brasil, Chile, Uruguay y particularmente en la Argentina (los torneos de Mar del Plata serán un clásico).

25 Ese hecho se producirá cuando Buenos Aires vuelva a ser sede olímpica en 1978. Eran tiempos de oscuridad en el país, con una dictadura militar en el gobierno. Hubo acusaciones de manejos financieros oscuros, y se dijo que el incendio pudo haber sido intencional.

26 La sesión de simultáneas ocurrió entre el 9 y el 10 de octubre de 1943 en la sede del Círculo de Obreros de Rosario, a 40 tableros. Najdorf obtuvo +36 =1 -3. La marca anterior le pertenecía al belga G. Koltanowski quien, en 1937, en Edimburgo, disputó una prueba similar ante 34 rivales. Fue él quien reclamó que este record no debía ser considerado válido. Seguramente Najdorf se enteró de esos cuestionamientos durante su gira europea de 1946, en la que participó de los torneos de Groninga, Barcelona y Praga, siendo primero en los dos últimos. La FIDE renaciente había establecido que esas competencias fueran clasificatorias para el campeonato mundial que decidiría el sucesor del fallecido Alekhine, pero Najdorf no fue invitado bajo pueriles excusas.

27 Ofició en ese carácter el Presidente de la Federación Rosarina, señor Vicente Pomponio. Los fiscalizadores de las simultáneas fueron Roberto Grau, Héctor Rossetto y Oscar García Vera.

28 Najdorf, entonces, dará una exhibición aún más amplia en San Pablo el 24 de enero de 1946, a 45 partidas (+39 =4 -2). Esta vez hubo control internacional, pero también fue cuestionado por Koltanowski, porque la FIDE estaba aún en vías de reaparición. Najdorf buscaba darse visibilidad apareciendo en los medios de prensa internacionales, con idea de contactarse con su familia polaca, pero comprobó que todos ellos habían sido exterminados

En cuanto al papel de De Muro como titular de la FIDE, cuando se presentaba en actividades de la esfera local, lo hacía en tal calidad. Ello se dio, por ejemplo, cuando se verifica la primera edición del Torneo de Mar del Plata en 1941.29 Gideon Ståhlberg fue el vencedor30 . Allí De Muro, conforme las crónicas periodísticas de la época, inaugura el torneo en su doble carácter de Presidente de FADA y de FIDE. Al rever lo actuado en el Congreso de la FIDE de Buenos Aires, se puede resaltar, adicionalmente, la evidente tensión geopolítica entre las federaciones de un continente que entraba en llamas (Europa podría decirse se apoyaba más en un fulgurante pasado que en su caótico presente) y otro que se mantenía pacífico (América venía asomando desde hacía tiempo, orgullosamente mirando al futuro).

29 En el diario El Mundo, 12 de marzo de 1941. También inauguró el Campeonato Argentino por Equipos de ese año en Paraná, ejerciendo ambos roles (La Nación, 21 de setiembre de 1941).

30 Esta prueba mostró el impacto que produjo el Torneo de las Naciones de 1939 con la emigración de notables figuras europeas. Segundo fue Miguel Najdorf, aún polaco; luego siguieron el austriaco Erich Eliskases; el alemán Ludwig Engels, el polaco Paulino Frydman; el letón Movsas Feigins; los germanos Paul Michel y Viktor Winz, el malogrado estonio Ilmar Raud; el lituano Markas Luckis, el rumano Juan Iliesco, el futuro israelí Moshe Czerniak; y dos que emigrarán: la alemana Sonja Graf, y el polaco F. Sulik. De dieciocho jugadores sólo cuatro eran del país anfitrión.

La representación continental de América incrementó su valor deportivo y político en el contexto del Torneo de las Naciones.

A la capital argentina concurrieron, produciendo su debut olímpico, Cuba (con el excampeón mundial Capablanca a la cabeza), Brasil (que había estado antes sólo en los Juegos oficiosos de Münich´36), Chile, Canadá (una presencia aislada de un jugador de esa nacionalidad en el Torneo oficioso de París´24 no debería hacernos alterar su inclusión en esta tipificación), Uruguay, Ecuador, Guatemala, Perú, Bolivia y Paraguay.

De todas maneras, la representación en el Congreso no necesariamente está correlacionada con la presencia olímpica. Hubo un país que participó de la prueba pero que no presentó delegado (Cuba)(31) y tres casos en los que, sin jugar, de todas maneras designaron personas en tal carácter (Costa Rica, EEUU (32) y Puerto Rico).

En definitiva en Buenos Aires, de los veintisiete (27) representantes ante la instancia decisoria de la FIDE, trece (13) fueron del continente anfitrión.

Un giro copernicano se dio entonces en 1939 en el mapa ajedrecístico mundial. Europa, que venía protagonizado casi con exclusividad, y sin solución de continuidad, todo el panorama olímpico previo, y consiguientemente siendo el escenario de los ámbitos en los que se tomaban las decisiones de la FIDE, se veía ahora interpelada por otros actores que buscaban hacerse oír.

La presencia de numerosos nuevos referentes regionales provocará un nuevo equilibrio en el juego de poder de la entidad que, obviamente, fue el telón de fondo de las decisiones adoptadas en 1939. Pero si lo de De Muro como Presidente de la FIDE no tendrá, como podría ser de esperar, reconocimiento fuera de las fronteras de su país, resultará del todo penoso que, concordantemente, la legitimidad de su actuación vaya a ser esmerilada en la propia Argentina.

El medio local nunca se caracterizó, ni en sus comienzos, ni después, ni tal vez nunca, por su armonía institucional. En general, se han dado interpelaciones graves de unos actores respecto de otros (Club Argentino vs. Círculo de Ajedrez, a los inicios; aquella entidad versus la naciente FADA, poco después; clubes del interior del país contra los de la capital argentina y sus zonas de directa influencia, y dirigentes contra jugadores, casi siempre), en un contexto dilemático que podría extenderse a otras esferas de una argentinidad a la que le cuesta alcanzar consensos perdurables.

En ese orden de ideas, no habrá de extrañar que De Muro, pese a encabezar una federación que orgullosamente había sabido organizar las máximas pruebas colectivas mundiales (La olímpica y la de mujeres) y que tenía en sus manos la conducción de la FIDE por decisión del último Congreso, será desplazado de la Presidencia de la FADA en 1941 por Carlos Querencio, tras el grave problema financiero derivado del Torneo de las Naciones. Como consecuencia de ello, el reclamo de De Muro para seguir siendo considerado como principal responsable de la entidad mundial, pasa a ser meramente personal, y ya no es avalado por la institución federativa de origen.

31 La isla caribeña no era aún miembro de la FIDE, lo que se resolvió precisamente en Buenos Aires. Para que el equipo pudiera participar, se había adoptado previamente una decisión ad-hoc, especialmente por el deseo de ver a Capablanca en pruebas olímpicas y la posibilidad de que se reeditase, su enfrentamiento con el campeón Alekhine, que finalmente se frustró.

32 La ausencia de los EEUU fue insólita y mostró un egoísmo extremo: sus jugadores no se pusieron de acuerdo con el esquema de premios ofrecidos y decidieron no participar.

Sabiéndolo o no, Querencio, y los dirigentes que le acompañan en su propuesta terminan siendo funcionales a Rueb y, de hecho, retiran el reclamo de reconocimiento al traslado de la Presidencia de la FIDE a la Argentina, decidida en el Congreso de 1939. Peor aún, cuando la entidad reemerge en su versión estrictamente europea luego de la guerra en el Congreso de Winterthur(33)en 1946, la FADA asumirá una actitud pasiva y permite que se convalide que la decisión de trasladar la sede a Buenos Aires de 1939 sea borrada de los registros históricos.(34)

También pudieron haber influido otras querellas, como las de Querencio con Grau quien, como sabemos, fue uno de los que más sostuvieron las decisiones de 1939 y de quienes cuestionaron a Rueb por el cisma federativo que, aunque por un breve tiempo, de alguna manera terminó por imponer. Si Querencio no se ocupó de al menos respetar el legado de los hechos históricos, lo propio habrá de acontecer, de una u otra forma, con las futuras gestiones de la FADA, siempre alineadas con la dirigencia de FIDE, lo que perdura hasta nuestros días sin solución de continuidad.

33 Al respecto se reproduce parcialmente la siguiente significativa nota aparecida en la revista oficial de la FADA. Bajo el título: “Congreso de la FIDE: 8 países, ningún argentino”, se expresa: ”Entre el 25 y el 27 de julio de 1946 se realizó en Winterthur, Suiza, la XVII Asamblea General de la FIDE, con la presencia de los delegados de sólo ocho países (Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Suiza, Checoslovaquia, España e Italia), además del Comité Central formado por Alexander Rueb (Presidente) y D. Hajek (Tesorero y Administrador). También asistió W. Muller. Faltaron importantes miembros como Rusia, Estados Unidos, o la propia Argentina. El Comité Central de la FIDE reconstruida quedó formado por Alexander Rueb como presidente, Mauricio S. Kuhns como vice, W. Preisswerk como tesorero, y miembros a designar por cada zona”. [El Ajedrez Argentino 2ª época nº 2 al 4, todos de 1947. En ningún momento la revista menciona al presidente designado por el Congreso de Buenos Aires, 1939, Augusto De Muro. Grau ya había fallecido y la FADA estaba dominada por sus adversarios]. 34 Sobre ese Congreso, bajo el título “Será reorganizada la entidad directora del ajedrez mundial”, Carlos Portela reconoce a De Muro en La Nación: “Caducas todas las autoridades de la FIDE,… el Dr. Rueb, activo ex Presidente por varios períodos, ha decidido convocar a las federaciones afiliadas tomando por base las que han ratificado su adhesión, y las adheridas hasta 1940. A tal efecto (.…) va a reunirse en Winterthur el XVII Congreso de la FIDE. Ya Don Augusto De Muro expresó en repetidas ocasiones su deseo que fuera precisamente Rueb (.…) quien tomara tal iniciativa, reiterándolo con motivo de la vacancia del título mundial tras el fallecimiento de Alekhine. Como se recordará, el Señor De Muro fue elegido Presidente de la FIDE por el Congreso celebrado en Buenos Aires, 1939, … entendiendo que la sede de la FIDE no podía hallarse tan alejada de los centros ajedrecísticos más importantes del mundo. La terminación de la guerra y la situación de las autoridades de la FIDE…, acentuaron la urgencia de resolver ese estado de cosas, entre las que tiene particular importancia el Campeonato del Mundo, que debe ser dirigido y organizado por la FIDE, como lo ha sostenido reiteradamente La Nación” (La Nación, 12 de julio de 1946) .

los hechos históricos, lo propio habrá de acontecer, de una u otra forma, con las futuras gestiones de la FADA, siempre alineadas con la dirigencia de FIDE, lo que perdura hasta nuestros días sin solución de continuidad. Avanzada la década del 40, un De Muro que hacía tiempo había dejado de ser Presidente de la FADA, no obstante, al menos en los medios de prensa locales, seguía siendo sindicado como Presidente de la FIDE. Por caso, cuando en 1945 se realiza el IX Torneo Internacional del Círculo (II Memorial Grau) que ganó Najdorf, ya se había producido el cisma, creándose la Federación Metropolitana (de la ciudad de Buenos Aires) que se oponía a la FADA. Se decía: “El 3 de mayo se realizó el acto inaugural del II torneo Magistral Roberto Grau in Memoriam, organizado por el Círculo de Ajedrez en sus salones de Cerrito 1241, y en el que estará en juego el Trofeo Molinos Río de la Plata. El Presidente P. Barbé destacó su importancia, y exaltó la figura de Grau. Destacó asimismo la presencia del Presidente de la FIDE, Augusto De Muro, el Presidente de la Asociación Metropolitana, C. de la Llave, el del Club Jaque Mate, D. Palazzo, y el del Círculo de Vélez Sarsfield, J. Castellanos”.(35)

Presidente de la FIDE De Muro
Presidente de la FIDE De Muro

Fotos: A la izquierda, Augusto De Muro hablando en la inauguración y, a la derecha, Alexander Rueb, Augusto De Muro y Luciano Long Vidal (el delegado argentino) durante la clausura del Torneo de las Naciones de 1939. (Archivo General de la Nación). Una vez que acaba la Segunda Guerra Mundial, el Viejo Continente recuperará las riendas perdidas, con la mencionada virtual refundación de la FIDE en 1946 en Winterthur.

En ese momento Rueb reasumirá plenamente, con lo que comenzará a normalizarse un funcionamiento36 que había quedado paralizado por la vigencia del conflicto armado.(37) Esta evolución de los acontecimientos no puede acallar el hecho incontrastable que en 1939 se habían adoptado medidas altamente consensuadas: trasladar provisoriamente la sede de la FIDE a la capital argentina, y designar como Presidente de la entidad al Dr. Augusto De Muro. Para mayor claridad, cuando la FIDE, encabezada de nuevo por Rueb, reinicia sus actividades en 1946, no adopta ninguna decisión que dé por inválido lo actuado en el previo Congreso de Buenos Aires de 1939. Simplemente lo ignora. Por tanto, lo resuelto en aquel momento tuvo y tiene plena validez, y De Muro debe ser considerado Presidente de la entidad mundial en el periodo 1939-1946. Todavía hoy estas resoluciones son negadas en la historiografía oficial, hecho que podría calificarse como una flagrante “cirugía histórica”. Este documento tiene una doble finalidad: por un lado, dar a conocer a la comunidad ajedrecística mundial unos episodios que son habitualmente ignorados; por el otro, instar a la FADA para que propicie la reparación histórica en la materia, o a la FIDE que lo haga por sí misma, en respeto a una verdad histórica que debe ser objeto de reconocimiento por parte de la comunidad ajedrecística mundial.

35 En igual sentido, cuando De Muro es entrevistado por Radio Rivadavia en diciembre de 1945, se señalará que lo hacía en calidad de Presidente de la FIDE, como lo indica la Revista de la Asociación Metropolitana de Ajedrez nº 11/12, enero-febrero, pág. 151/3.

36 Sólo dos años después se organizará el ciclo que coronará al soviético Mijaíl Botvínnik. 37 El Congreso se realizó en Winterthur (próximo a Zurich) del 25 al 27 de julio de 1946, según E. Winter, y del 22 al 25 en la perspectiva de Timothy Harding (´FIDE takes control´, sugestivo título de su trabajo en https://worldchess.com/2016/01/06/history-of-the-world-ch-part-iv-fide-takescontrol/). Concurrieron delegados de Bélgica, Checoslovaquia, España, Francia, Gran Bretaña, Italia, los Países Bajos y Suiza. La URSS recién se afiliará un año más tarde, y no se observó participación de ningún país extraeuropeo, particularmente Argentina. Tampoco estuvo la Federación de Estados Unidos. Ver http://www.chesshistory.com/winter/winter12.html.

Bibliografía: Archivos personales de Juan Sebastián Morgado. Copié, José A.; Remember 1939 Torneo de las Naciones, Edición de autor, 2009. Morgado, Juan S.; Luces y sombras del ajedrez argentino, Editorial Dunken, 2014. Negri, Sergio E. y Arguiñariz, Enrique J.; La generación pionera (1924-1939), tomo 1 de Historia del Ajedrez Olímpico Argentino, Senado de la Nación Argentina, 2012. Pinzón Sánchez, Felipe; El ajedrez en el Perú, Fondo Editorial, Lima, 2010.

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